Las pullas de Ricky Gervais soliviantan a Hollywood

 

Mordaz como él solo, pronto la emprendió con un clásico punching bag de Hollywood. "Va a ser una noche de fiesta y beber a tope, o como lo llama Charlie Sheen: "desayuno". Luego se centró en uno de los fiascos del año, según la crítica: The Tourist, la película protagonizada por Johnny Depp y Angelina Jolie, presentes en la gala. "Ha sido un gran año para las películas en 3D: Toy Story, Gru, mi villano favorito, Tron...", empezó Gervais. "Parece que todo este año era tridimensional excepto los personajes de The Tourist", afirmó, copa en mano, ante la mirada apurada de Depp y un público gélido.

Incomodando al público

Gervais ya ha recibido la reprimenda de la prensa. "Lo contrario de soso y deferente no es ser estirado y grosero", señala Mary McNamara, crítica de televisión de Los Angeles Times, en alusión a la gala de los Globos de Oro que presentó Gervais el año pasado. "Es una distinción que alguien debería haberle comentado a Ricky Gervais antes de que saliera de nuevo al escenario del Beverly Hilton". La comentarista le recrimina que en esta edición la presentación de Gervais fuera peor que sosa. "Este año, estaba mucho mejor preparado, y más nervioso, ya que pronto quedó claro que su material no solo estaba quedando gris, sino que estaba incomodando a muchos presentadores y miembros de público, e incluso irritándolos".

Mientras Depp sonreía incómodo tras la acometida contra The Tourist, Gervais pasaba a ocuparse de la sexualidad de algunas estrellas. Elogió la cinta ¡Te quiero Phillip Morris!, que no tenía ninguna nominación. "Es una película en la que dos heterosexuales interpretan a dos gays, al contrario que algunos famosos cienciólogos", en alusión a destacados integrantes de la secta como Tom Cruise y John Travolta. Luego presentó a Bruce Willis como "el padre de Ashton Kutcher". Dio paso a los premios a la Mejor película de habla no inglesa como "una categoría que en Estados Unidos no le interesa a nadie". Desde la columna de televisión de The New York Times también consideran que Gervais ha excedido los límites. "Maestro de ceremonias, no de urbanidad", titula Alessandra Stanley en el rotativo neoyorquino. "Era la segunda oportunidad de Gervais para presentar los Globos de Oro. Podría no tener una tercera", concluye.

El resto de presentadores también recibieron algunos zarpazos. Pero con Robert Downey Jr encontró la horma de su zapato. Tras recibir la correspondiente pulla sobre su conocimiento de las instalaciones penitenciarias, el actor de Iron Man sonrió al público y respondió. "Aparte del hecho de que ha sido singularmente malintencionada y con sugerencias ligeramente siniestras, diría que la sensación de la gala es bastante buena", según transcribe la crítica de Los Angeles Times. "Pero el golpe de gracia", añade McNamara, "fue cuando Tom Hanks y Tim Allen salieron a presentar el Globo de Oro para comedia o musical. "Aún recordamos cuando Ricky Gervais era un cómico algo gordinflón y muy educado", dijo Hanks. "Pero ahora no es ni lo uno ni lo otro", añadió Allen.

"Gracias por su divertida desfachatez"

La burla continua hacia Hollywood, sin embargo, también ha suscitado elogios encendidos. Como el del crítico Ken Tucker, de Entertainment Weekly. "Gracias a Gervais por sus divertidas grosería y desfachatez que hace que ver una ceremonia como los Globos de Oro sea todo un gusto". Algunos espectadores tampoco tienen claros los reproches al creador de la aclamada teleserie The Office. "Parece que algunos de los espectadores no entienden el humor punzante de Ricky Gervais. Prefieren regodearse en la fantasía. Todo lo que está haciendo Ricky es retirar el telón para revelar algunas de las tonterías de las galas de premios", escribe un lector en el seguimiento minuto a minuto de la gala en The New York Times.

Hacia la mitad de la ceremonia, Gervais se ausentó durante un rato. Lo que disparó las especulaciones sobre si habría recibido una reprimenda de la dirección. "Te preguntas si cada pulla que lanza Ricky Gervais sobre la realeza de Hollywood podría ser su último suspiro en los Globos de Oro", escribía Mike Hale en el seguimiento en directo de la gala de The New York Times" (Twitter estaba hirviendo con comentarios sobre si le habrían puesto un bozal tras su larga ausencia hacia la mitad de la gala). Pero su chiste de cierre -abordando un tema recurrente de Gervais que no tiene nada que ver con el negocio del cine- resonó incluso más como una despedida: "Gracias a Dios por convertirme en ateo".