Animalario, sin fondos para producir

Votos 4

Valoración: 69% - 583 votos

Animalario, uno de los grupos más conocidos del nuevo teatro español, es uno de los casos afectados por la morosidad pública. Han trabajado mucho en los dos últimos años. Muchísimo. Hasta el punto de haber facturado en 2009 más de un millón de euros, pero como han dejado de cobrar prácticamente la mitad y han pagado 400.000 euros de impuestos se han encontrado que para sobrevivir, pagar a los actores (todos cobran lo mismo, ya sean famosos o no), abonar dietas, hoteles y demás, han tenido que pedir una línea de crédito. "Pero el dinero cuesta dinero, así que más del 70% de beneficio y amortización lo hemos perdido porque se lo hemos tenido que dar a los bancos para pagar intereses", señala Joseba Gil, productor ejecutivo del grupo.

"Lo más grave es que nos hemos quedado sin el fondo para producir nuevas cosas y hemos tenido que poner dinero personal", apunta Gil, en referencia a la puesta en escena de Penumbra, de Juan Cavestany y Juan Mayorga, que están ensayando.Lo que les preocupa no es solo que no se puedan financiar, sino que cuando van a un banco a pedir dinero les piden un montón de avalistas: "Antes presentabas una carta en la que te decían que te iban a pagar, pero ahora, como saben que no pagan, no te dan nada". Y añade en tono derrotista: "Casi resulta mejor quedarte parado, no hacer nada, dejas de ingresar, pero por lo menos no pierdes y no vives esa situación tan heavy de ser el mantenedor de las Administraciones".

Animalario arriesga con un tipo de teatro diferente. "Pero terminaremos sin que nadie quiera arriesgarse en las producciones, y eso es peligrosísimo porque el esfuerzo para que el teatro avance se irá a paseo", denuncia el productor. "Esta situación puede provocar que solo trabajen los actores famosos. Pero los de medio pelo, no primeras figuras como Núria Espert, Concha Velasco o José María Pou, sino el cutrerío. Las compañías medianas las van a pasar canutas, porque es gente que además no hace televisión y no tiene otras salidas", concluye.

Fuente: El País