Tinieblas González: El cine español está prostituido

Tinieblas arrancó la "rabieta", como él mismo se apresuró a describir, agradeciendo los numerosos apoyos que había recibido en Euskadi. Se refería a las ayudas económicas que en su momento otorgaron o prometieron entidades e instituciones como el propio Gobierno vasco, EITB, Ayuntamiento de Bilbao, Ayuntamiento de Gasteiz, Diputación de Araba, Bilbao Film Commission, Consorcio de Aguas de Bizkaia o Metro Bilbao, entre otros. El cineasta recordó en su comparecencia en el Kafe Antzokia de Bilbao que "fue una gozada rodar en casa, en Euskadi. Todo fueron facilidades, mientras que si ruedas en otros lugares del Estado todo el mundo te pone trabas o te quiere cobrar".

 

La historia se remonta a 2008. Tinieblas rodó 'Alma Sin Dueño' en esas fechas, y los problemas arrancaron durante el propio rodaje. "Hubo cantidad de problemas con la productora, Alma Ata. En Euskadi conseguimos unos 300.000 euros de financiación, por lo que a priori no tenía porqué haber problemas económicos. La película quedó bastante bien, con imágenes potentes, conté incluso con actores norteamericanos,... Pero los problemas comenzaron en la fase de montaje. Había un presupuesto para postproducción (doblaje al euskera y castellano, música, sonido, efectos digitales,...), pero la productora dejó de contactar con nosotros y presentó un montaje terminado a la distribuidora Filmax, que lo rechazó. Entonces se pusieron en contacto conmigo para hacer otro montaje. Lo hicimos y a Filmax le gustó. Pero a partir de ahí todo se volvió a torcer, porque yo ya tenía a mi equipo de postproducción configurado y presupuestado, pero ellos al parecer prefirieron ahorrar los costes, que ya eran ajustados, y hacer una chapuza. La película figura como estrenada en el Ministerio de Cultura, pero no la ha visto nadie. Yo he podido verla hace un mes, gracias a que una copia recaló en la Filmoteca Vasca", reveló el director.

Tinieblas denuncia "las incongruencias" del presupuesto y la falta de información por parte de la promotora, "a pesar de que yo soy uno de los coproductores del filme no me han dejado mirar las cuentas en ningún momento y están pidiendo subvenciones a mi nombre, con facturas que llevan mi logo y que mandan desde correos electrónicos fantasmas".

Los meses pasaban y el equipo de Tinieblas no supo nada de la película, hasta que en marzo de este mismo año dieron con ella. "Llamamos al Ministerio y nos marearon; al final reconocieron que existía y que estaba calificada, pero no nos dejaron verla. Habían cambiado el título -Sin Alma- y ponía que había sido estrenada el 22 de diciembre pasado, en Madrid. Consta que la vieron media docena de personas y que se recaudaron 92 euros. Antes para acceder a las subvenciones exigían un mínimo de taquillaje vendido, pero ahora al parecer esos requisitos se han rebajado. Es terrible, todo esto pasa constantemente y nadie quiere verlo, nadie hace nada para cambiarlo. Por eso quiero denunciarlo, por eso y porque no tengo nada que perder", agregaba.

Abaratar costes

El cineasta laudiotarra partió de su caso para denunciar una práctica "habitual" en el cine estatal. Tinieblas repitió una y otra vez lo que su asesor legal adelantó a DEIA: que el beneficio de las productoras estatales de cine sale de las subvenciones públicas que reciben y no de lo recaudado en taquilla. El cineasta explicó que la práctica de obtener beneficio a base de quedarse con el dinero público destinado a subvencionar el coste total de la película se produce en el 80% de los casos (sobre todo cuando se trata de autores noveles), y dijo que este sistema repercute también de forma negativa en la calidad del largometraje (las productoras tratan de abaratar costes por todos los medios). "En el caso de mi película Alma sin dueño calculo que la productora Alma Ata ha obtenido un beneficio de más de 300.000 euros, al ahorrarse ese dinero de los 480.000 que estaban presupuestados para realizar una postproducción que elevase la calidad final del producto", relató el director, que señaló en una sola dirección: "Ese dinero se lo quedan las productoras, que llevan haciendo esto muchos años".

El que fuera autor de cortometrajes tan premiados como Por un infante difunto y The Raven Nevermore apuntó que esta práctica explica que el cine estatal "esté como está, porque la calidad del producto final les importa muy poco; saben que aunque no se comercialice el filme, ellos sacarán un buen beneficio". Solo con presentar la bovina concluida y con justificar el estreno del filme en un cine comercial ya pueden cobrar las subvenciones comprometidas por los distintos patrocinadores públicos.

Tinieblas puso como ejemplo también el caso de su amigo Juanma Bajo Ulloa, "otro maldito del cine estatal porque no se pliega a las directrices de las productoras, que muchas veces interfieren en la dirección y realización de las películas, obligando a firmar contratos leoninos a los directores, que tienen que tragar si quieren seguir dirigiendo". Según él al año se producen más de 180 filmes en el Estado español, "aunque solo el 3% da beneficios en taquilla. Entonces, yo pregunto: ¿Por qué se ruedan tantas películas que no se estrenan nunca? Curioso, ¿no?".

Pagar lo pagado

"El cien por cien del cine español se hace gracias a las subvenciones públicas, pese a que los productores digan que ponen dinero para la realización de las películas, porque el 97% de los largometrajes no dan beneficio en taquilla. Los productores lo que hacen casi siempre es avalar el proyecto con sus bienes, pero raras veces ponen dinero sobre la mesa", insistió. Tinieblas dijo también que no se cree que el Ministerio de Cultura no tenga conocimiento de estas prácticas y aconsejó al público "que no pague por ver una película española, porque ya ha pagado con el dinero de sus impuestos, es de tontos", aunque quiso matizar: "No digo que no vayan a ver cine español, sino que no paguen por verlo, porque estarían pagando dos veces, una con el dinero de la entrada y otra con el de sus impuestos destinados a financiar la realización de la película".

El cineasta no dejó títere con cabeza y criticó también a sus compañeros de profesión, aunque sin dar nombres. "Casi nadie se ha atrevido a denunciar estas prácticas abusivas y fraudulentas, y me gustaría que alguien se dirigiera a mí para decirme que estoy equivocado", apuntó desafiante.

Tinieblas González reconoció que ahora vive de la publicidad y de otros pequeños encargos, aunque mostró su intención de marcharse a Los Ángeles en breve para intentar llevar a la práctica sus proyectos, consciente de que en España las cosas se han puesto muy difíciles para él. "Dudo que me surja nada después de esto, pero tampoco sirve de nada hacer cosas que no me interesan o hacerlas de una manera que no me gusta. Para eso prefiero trabajar en una panadería", apostilló.