Carta abierta de Tato Cabal a Carmena

Estimada alcaldesa, doña Manuela Carmena:

Soy uno de los treinta y dos profesionales que se presentaron al concurso convocado por la empresa municipal Madrid Destino Cultura Turismo y Negocio SA y que ha resultado no escogido por la Comisión de valoración del proceso de selección de candidatos para la dirección artística de las Naves de Matadero. Leído esto me la imagino a usted pensando que está frente a la típica carta de protesta del pesado de turno que no sabe asumir la decisión de un jurado cuando es contraria a sus aspiraciones; no es el caso. No solamente porque comprendo que el hecho de concursar comporta el riesgo de no ser el nominado, sino que, además, en este caso siento un extraño alivio.

Pero sí se trata, y lo siento, de una carta de queja, porque he sido engañado de modo flagrante y ominoso por su equipo de responsables del Área de Cultura. Aunque puede estar tranquila, señora alcaldesa, porque este escrito no acarrea demanda ni petición. Estoy seguro de que usted, tras la breve exposición que le voy a hacer, me dará la razón (aunque solo sea en su fuero interno) porque su personalidad tiene que estar necesariamente forjada en las virtudes de los que han dedicado su vida a impartir justicia con rectitud. Si le hago llegar esta protesta es porque aún creo en su bonhomía, pero también porque sé que las buenas personas precisan de información veraz para poder obrar correctamente.

Presenté mi candidatura después de ver publicadas las bases oficiales de la convocatoria. En ellas se decía que los proyectos serían valorados por una comisión integrada por "siete profesionales y expertos o expertas del tejido cultural local, nacional e internacional, de reconocido prestigio y trayectoria, procedentes en su mayoría de las artes escénicas". Bueno, pues aquí está el engaño.

Hace unos días conocí la composición del jurado que iba a valorar los proyectos presentados y me quedé patidifuso; desde ese momento yo ya sabía que mis posibilidades de ser uno de los seleccionados para la segunda vuelta eran ligeramente superiores a cero, y creo que fue entonces cuando me empezó a calar la sensación de alivio.

La empresa municipal convocante publicó una nota que incluía este fragmento:

"Los siete expertos que forman parte del jurado para determinar quién dirigirá las Naves del Matadero son: Aurora de Andrés, periodista; Elena Ros, asesora, productora, programadora y distribuidora de compañías de circo; Juan Pablo Soler, responsable de la coordinación y programación de los teatros Romea y Circo de Murcia; Chema Blanco, director de Programas del Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla (ICAS) del Ayuntamiento de Sevilla; Àngels Margarit, bailarina, coreógrafa, directora de Àngels Margarit/cia.MUDANCES y Premio Nacional de danza; Rodolfo Ruiz Ligero, director, actor, profesor, investigador y vocal de la Junta de Gobierno de la Unión de Actores y Actrices, y Claudia Faci, bailarina, coreógrafa, actriz, docente y autora independiente".

La cuestión ahora es cómo probar que los citados arriba no son "expertos de reconocido prestigio y trayectoria" pues puede tenerse la tentación de pensar que esa valoración es un asunto subjetivo, y, dado que es usted una persona culta, se le venga a la cabeza el pasaje cervantino que dice que "y eso que a ti te parece bacía de barbero me parece a mí el yelmo de Mambrino, y a otro le parecerá otra cosa". Intentémoslo.

En primer lugar, deberían tenerse como referencia los otros concursos de similar categoría. Pídale usted a sus colaboradores que le faciliten un listado con los nombres de los que han compuesto los jurados o comisiones de valoración de los concursos de teatros o de centros de creación de artes escénicas y a continuación ponga sus nombres en buscadores de internet (en ninguno encontrará menos de varios cientos de entradas) o dedique unos minutos a llamar de forma aleatoria a periodistas especializados de los medios de comunicación, o a actores, o a las diversas asociaciones profesionales o a la Academia, y pregunte si son conocidos. La simple pregunta les hará reír. En el concurso que dio lugar al nombramiento del señor Pérez de la Fuente participaron en la valoración José Luis Gómez, Alonso de Santos, Juanjo Seoane, Ignacio Amestoy, Juan Ignacio García Garzón y Carlos Hipólito.

Repita las dos operaciones con los comisionados de las Naves. La gran mayoría tiene un número de entradas en internet similar al de mis posibilidades de ser seleccionado por ellos: cercano a cero. En un caso, incluso se alcanza esa cota.

Mire, no tengo ni intención ni motivos para menospreciar a nadie, pero en este caso la distancia es tan grande que no hay dudas; las bacías son bacías y los yelmos son yelmos. Y por eso me siento burlado. No podría decir lo mismo si sus colaboradores del Área de Cultura hubieran sido sinceros en la redacción de las bases: "los proyectos serán valorados por una comisión integrada por siete personas del entorno político de Podemos con algún vínculo afectivo o profesional con el mundo de la cultura".

Yo no me hubiera presentado y me habría ahorrado las horas que le he dedicado al proyecto, y usted el mal trago de tener que leer estas líneas. Y con esto acaba mi lamento. Pero quiero aprovechar la ocasión para hacerle unas breves reflexiones al hilo de lo anterior.

¿A qué viene este paripé? Échenle coraje y elijan directamente a quien les plazca. Esa potestad va con el cargo. Se ha hecho así siempre (antes de que se hiciera veneración de lo aparente, mitad fariseísmo mitad márquetin) y en muchos casos con buen resultado. De cualquier modo háganlo sin trampas, porque estas simulaciones quedan feas, y más cuando proceden de los que vienen precisamente predicando la renovación y la limpieza en la vida pública.

Si alguno le viniera con el cuento de que no hay tal fingimiento, y que para ellos son tan respetables y tan expertos y de tan reconocido prestigio los unos como los otros, siendo la única diferencia que unos son los de la casta cultural, que vienen siendo apoyados por los de arriba, y que la fama no es un valor, sino que lo es el conocer y el hacer lo que "la gente" necesita, entonces me retracto de lo dicho al principio y sí le hago una petición: que cese al susodicho por lunático.

Por sus hechos los conoceréis, dice el pasaje bíblico. Y nadie mejor que usted lo sabe; por eso en los sumarios se da peso a los "hechos probados" y no a las palabras dichas. Ni las más floridas palabras dan sustancia a lo insustancial. La selección del plantel de los examinadores dice mucho de cuál es la concepción que se tiene de la cultura. Creo que en el entorno político de su formación abunda el pensamiento de que desde las instituciones se debe dar ejemplo de qué tipo de cultura es la que hay que hacer, porque se posee el don divino de saber cuál es la cultura buena y cuál la mala, la auténtica y la falsaria. Pero detrás de ese argumento nace el peligroso modelo conceptual de "los nuestros", que viene seguido atrozmente por el de los "desafectos", palabra que a quienes no han vivido el franquismo les puede sonar a chino. La cosa no funciona así. A comienzos de los ochenta he visto a muchas compañías de los países del este venir a actuar a nuestro país acompañados por un comisario político. Invite usted a tomar un café a Pablo Milanés, a quién conocí siendo representado por la estatal Cubartistas, y le podrá contar mejor.

En las páginas 10 y 11 del proyecto que presenté a este concurso podrá encontrar mi opinión sobre la cultura, la necesidad de hacer política cultural respetando la independencia de los creadores y mi rechazo consecuente al sectarismo y al intervencionismo. Le recomiendo su lectura.

Otrosí digo que lo dicho aquí de Matadero es válido también para el concurso del Teatro Español, donde no veo más que una pequeña diferencia en la calidad de los comisionados: hay dos eminencias y media. Por cierto, ¿por qué el Ayuntamiento de Madrid necesita de la presencia en sus jurados de tanta gente que vive y trabaja en otras poblaciones? ¿No será más apropiado para valorar los proyectos que afectan a la ciudad el concurso de gentes que conozcan el paño a fondo? No hablo de nacidos en Madrid; afortunadamente vivo en una ciudad libre de ese localismo enfermizo que produce tanto raquitismo intelectual en otros lugares.

Estimada alcaldesa, le agradezco el tiempo que me ha dedicado y espero haberle motivado alguna reflexión. Deseo que sus logros se multipliquen, especialmente en lo concerniente a la cultura. No me parece difícil dado lo bajo que han puesto el listón. Le sugiero que comience por cambiar a la concejala visto que sus huestes lo único que han demostrado es su sorprendente capacidad para pasar de ser el hazmerreír a ser el hazmellorar en un momento.

Atentamente
Tato Cabal
Escritor y gestor cultural (ex director del Circo Price)

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