Antonio Resines dimite como presidente de la Academia de Cine

El actor alega "serias discrepancias con parte de la junta directiva" de la institución que dirige desde hace un año. Su vicepresidente, Emond Roch, también renuncia.

Antonio Resines, de 61 años, ha presentado su renuncia esta mañana como presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas. Junto a él, ha presentado también su dimisión el vicepresidente de la institución, Edmon Roch. Resines, presidente en funciones tras la dimisión del anterior máximo responsable, Enrique González Macho, accedió al cargo tras ser ratificado en la asamblea del 5 de mayo de 2015 ante la falta de rivales entre los 1.400 académicos. Ambas dimisiones irrevocables de todos los cargos y funciones han sido comunicadas a la Academia, que a su vez, las ha anunciado a través de un comunicado.

En una carta dirigida a los académicos, los dos han manifestado que “esta decisión ha sido tomada a raíz de serias discrepancias con parte de la junta directiva que han imposibilitado en los últimos meses el trabajo diario de la terna presidencial en la institución”, según apunta la nota. Fuentes de la junta señalan que este órgano está radicalmente dividido en dos, hasta el punto de torpedear en algún momento la labor del presidente, que no es escogido por la junta sino por la asamblea de los académicos.

Tanto el productor Edmon Roch como Antonio Resines -vicepresidente con González Macho- han querido transmitir que ha sido un honor presidir esta entidad: “En todo momento, nuestra intención ha sido desempeñar nuestras funciones de la mejor forma posible y siempre en beneficio del sector al que hemos representado. Para ello hemos emprendido nuevos proyectos, algunos aún en desarrollo, que esperamos terminen fructificando para bien de la Academia”, añade la nota publicada por el departamento de prensa de la institución.

Curiosamente, hora y media antes de la dimisión de Resines también lo hacía Emilio Martínez-Lázaro, uno de los dos vocales de la especialidad de Dirección, aunque en su caso, confirma, "era por motivos laborales". Ayer, cuando se lo dijo a Resines, este le respondió: "Te entiendo tal y como están las cosas".

Un miembro de la Junta explica la insostenibilidad del funcionamiento de la Academia. "Cada especialidad -las catorce representadas en este órgano rector- escoge sus dos vocales. Y son obviamente independientes de la presidencia, lo que provoca fricciones". Es la junta directiva quien elige al director general, cargo que actualmente ocupa Porfirio Enríquez, y encargado del funcionamiento diario de la institución. Históricamente muchos presidentes y directores generales han chocado, hasta el punto de que en alguna ocasión ni se hablaban más allá de lo meramente protocolario. Enríquez y Resines, en cambio, han tenido buena comunicación según algunas fuentes."Esto tiene que cambiar, hay que replantearse este sistema de elección que nos lleva a choques. Debemos de remar junta, presidencia y dirección en el mismo sentido".

Otros miembros de la junta cuentan que el último estallido en la Academia se inició con el intento de despido de la junta de Enríquez. Cuando le avisaron desde el organismo de su no renovación anual, el director general les contestó que en su contrato constaba que tenían que haberle preavisado con 15 días (y se habían pasado por tres) y si no, indemnizarle con casi 100.000 euros, un blindaje que desconocía la Academia, y que no estaba en los contratos de directores generales precedentes. Así que la junta, muy mayoritariamente a favor del despido, reculó.

Un vocal de la Academia comenta: "Ojalá Resines vuelva a presentarse, porque había hecho cosas interesantes, como la Fundación Academia de Cine para proyectos educativos y de tipo asistencial, con la que cumplen uno de los objetivos fundamentales, o proyectos como Nuestra Memoria, para entrevistar y archivar el conocimiento de los cineastas". También creó una AIE, una Agrupación de Interés Económico [una sociedad mercantil con personalidad jurídica propia cuyo fin es desarrollar alguna actividad económica auxiliar de la que desarrollen sus socios], para la ceremonia de los Goya, y eso no fue bien recibido por algunos de los vocales. Tanto el cargo de Enríquez como la AIE fueron debatidos en la Asamblea del pasado 11 de junio. Allí el director general ratificó que no iba a dimitir, y muchos socios se mostraron sorprendidos porque Resines defendiera la situación. Como asegura un académico: "No entendimos esa cabezonería de Antonio. En realidad, el director general debería de ser un gestor profesional y no como ocurre habitualmente un vocal de la Junta ascendido, porque hay muchos intereses económicos cruzados con la organización de la ceremonia de los premios Goya. Es un sistema de puertas giratorias". A Resines le afean sus maneras, ya que con su franqueza a veces se olvida de cierta diplomacia con los vocales. "Le enfadó que lo de la AIE se filtrara a la prensa. Al final es triste que se vaya por el tema de la dirección general, algo que en realidad le tocaba tangencialmente". Porfirio Enríquez ha declinado hacer declaraciones.

La junta directiva está compuesta por dos vocales de cada una de las 14 especialidades, un presidente y dos vicepresidentes. El mandato de los miembros de la junta directiva es de seis años, renovándose la mitad cada tres. En la cada renovación es sustituido un miembro de cada especialidad. El cargo de presidente no tiene remuneración, pero un cineasta que pasó por él contaba: "Ni siquiera tienes poder, ni en el puesto ni en general la Academia, ya que no puedes influir ni laboral ni legislativamente en la industria. Pero sí da gran relevancia pública en los medios de comunicación, y puedes mediar y ayudar a encuentros profesionales".

Hace 15 días, también presentó su renuncia como vicepresidenta la cineasta Gracia Querejeta a través de una carta. Ella alegó problemas para compatibilizar su cargo con sus compromisos profesionales.

La dimisión ahora de la cúpula de la Academia se suma a la inesperada renuncia del anterior presidente, el exhibidor, distribuidor y productor Enrique González Macho, el pasado mes de febrero de 2015, tras haber logrado su reelección diez meses antes. Semanas después, saltó a la opinión pública que González Macho estaba siendo investigado, junto con otros profesionales del cine, por presunto fraude en la taquilla.

"MÁS OPERATIVIDAD"

Horas después de anunciar su decisión, Antonio Resines ha hecho unas declaraciones a la agencia Europa Press en las que ha pedido "más operatividad" para la presidencia y vicepresidencia de la Academia de Cine. El actor ha asegurado que no hay "ninguna posibilidad" de que vuelva a presentarse y que no se le ocurre "ningún nombre" para el cargo. Resines ha reconocido que existe un "problema grave" en la Academia de Cine, puesto que "el sistema de elección de la presidencia no es bueno", un puesto que debe tener "más operatividad". El ya expresidente de la Academia cree que no pueden pasar todas las decisiones por la aprobación de la junta. "Si una parte de la Junta no está de acuerdo con la presidencia, tienes un margen de maniobra muy pequeño".

Las "discrepancias" a las que hace referencia en el comunicado son "con una parte de la junta directiva" y respecto a temas "internos". "Después de varias negativas y enfrentamientos que no han sido agradables", prefiere dimitir porque cree que la Academia debe estar "unida", aunque insiste en que "no ha pasado nada grave". Finalmente, cree que "no merece la pena perder tiempo, dinero y esfuerzos para no conseguir nada".

Resines, que fue presidente en funciones año y medio tras la dimisión del anterior máximo responsable, Enrique González Macho, accedió al cargo tras ser ratificado por la asamblea del 5 de mayo de 2015, ya que fue el candidato único que se presentó al cargo de entre los 1.400 académicos.