El actor invisible, de Yoshi Oida

Yoshi Oida muestra en este libro una visión distinta en torno a la forma de actuar a la que estamos familiarizados aquí en occidente. Las enseñanzas que nos transmite están dichas con tanta gracia y sabiduría que, las dificultades se vuelven invisibles. Todo parece ser muy simple, pero ahí está la trampa: tanto en Oriente como en Occidente nada es fácil.Por eso, Oida, nos acompaña en el viaje de este aprendizaje, nos muestra otra forma de dar salida a nuestra expresión. Para ello, nos invita a comenzar la limpieza del área de trabajo y los propios prejuicios. A través de una limpieza física en la posición indicada (con las manos apoyadas sobre un trapo mojado en el suelo y la punta de los pies en el otro ángulo del cuerpo en forma de V invertida o lambda, de manera que la cintura quede en el vértice) conseguimos ejercitar nuestra anatomía mientras nuestra mente se concentra, exclusivamente, en realizar dicha tarea con ritmo y disciplina estrictos.

Esto nos lleva a deducir que lo que parece, a simple vista, elemental, nos remite a la esencia de toda actividad productiva o creativa. Estamos regidos por un orden universal y determinadas reglas que armonizan la existencia de todo ser. Éste es sólo el primer paso, que nos deja listos para poder afrontar en condiciones óptimas la exploración del cuerpo, la respiración, lo introspectivo, la relación con el público, las búsquedas mediante un método que mucho tiene de Zen y de la tradición teatral japonesa (Noh, kabuki).

Una lectura, sin duda recomendable, al podernos enriquecer incorporando a los conocimientos, ya adquiridos, otros basados en una cultura lejana a la nuestra, pero, sin la menor duda complementaria.