Un siglo de actores, de Bert Cardullo

42 magos de la interpretación desvelan los secretos de su oficio. A lo largo del siglo pasado, los actores de cine, desde Charles Chaplin hasta Meryl Streep, han hablado sobre el arte y la técnica de actuar frente a la cámara. Esta fascinante antología de sus observaciones "desde dentro" deleitará tanto a los amantes del cine como a los aspirantes a actores.Su estructura cronológica y por temas permite que un actor converse con otro sobre la actuación escénica frente a la cinematográfica, los recursos espirituales, emocionales y psicológicos del arte del actor o la respuesta del intérprete a las exigencias técnicas y de otra índole de las películas.

Este libro es un regalo para todos los amantes del cine, actores o no. Ábrelo por cualquier página y encontrarás destellos de intuición, experiencia y sabiduría del oficio. Léelo de principio a fin y te darás cuenta de algo extraño: esta es una historia, informal pero muy gráfica, de la más famosa de las artes cinematográficas; un arte que sin embargo no ha sido estudiado tan a fondo como otros. Los editores, con un ingente trabajo de investigación y un buen instinto para lo relevante, han hecho lo que era posible hacer en un solo volumen por remediar esa falta. El resultado es un verdadero tesoro.

Por supuesto, esto no quiere decir que cada texto seleccionado sea una perla de sabiduría. Pero cada uno de ellos ha sido extraído de la experiencia de un profesional en activo. Pocos de estos textos están libres de prejuicios ¿cómo podrían estarlo?, y algunos son más interesantes como meras curiosidades. Aún así, este volumen nos permite ser testigos privilegiados del desarrollo de las características propias de la actuación cinematográfica a medida que se aparta de la actuación teatral. En él vemos los logros y ajustes, las vanidades y la generosidad que marcan este desarrollo. Sumando un punto de vista tras otro a lo largo de todo el siglo, este libro nos presenta la cartografía de un nuevo territorio artístico.

Desde el principio, una de las cuestiones que más preocuparon a los actores del nuevo medio era su diferencia con el teatro, sobre todo la ausencia de público. Al recordar su trabajo en 1912, Charles Graham dice: «Algo que las sombras de la pantalla no podrán conocer nunca es la alegría que proporciona la sensación de que el público empieza a interpretar su papel». En 1916 el actor shakesperiano E. H. Sothern decía: «Una de las experiencias más extrañas de este posar para las “películas” es la ausencia de público. Pero ya en 1938 Lionel Barrymore, un veterano de las tablas que había llegado a ser una figura de la pantalla, opina que “el actor de teatro tiene un público acostumbrado a contribuir a la ilusión dramática... El público de cine no está acostumbrado a eso... De manera que el actor [de cine] tiene que competir con la realidad”. Es decir, Barrymore cree que la ausencia de público, en lugar de perjudicar la actuación, la estimula a aportar todavía más: la colaboración entre el actor y el público sigue existiendo, pero ahora depende en mayor medida del actor.

Bert Cardullo es profesor ayudante de teatro y drama en la Universidad de Michigan. Harry Geduld es profesor de literaruta comparada en la Universidad de Indiana. Ronald Gottesman es profesor de inglés en la Universidad de California del Sur. Leigh Woods es profesor de teatro y drama en la Universidad de Michigan.