10 Errores habituales de actores novatos y cómo resolverlos

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Los actores novatos cometen errores. En gran medida porque, bueno... ¡son novatos! De cualquier modo, yo prefiero considerarlos deslices más que errores -cosas que el actor principiante no tuvo en cuenta. Pero, ¡siempre es buen momento para mejorar! Si eres actor novato, o si das clases a actores novatos, revisa esta lista y avanza en la dirección correcta. Cada desliz brinda, por lo menos, una alternativa para ser corregido.

1. Olvidarse del público

Los actores novatos suelen creer que su espacio de actuación acaba en el borde del escenario y que nadie del público puede verlos cuando no están hablando. Los principiantes se dirigen de forma directa a otros actores obviando que el público también necesita escucharlos. Los principiantes, a menudo, se pasean por las tablas o se quedan inmóviles de pie dándole la espalda al público. Se salen del personaje cuando no tienen texto.

¿Cómo se soluciona esto?

Piensa en el público como si fuera un compañero de escena y parte del escenario. Quieres que te vea, te escuche y captar toda su atención. No está de más, aquí, recordar la "regla de las tres cuartas partes": Si estás callado e inactivo, tres cuartas partes de tu cuerpo deben estar hacia el público. De ese modo puedes conectar con los espectadores incluso si tu cabeza está volteada. Concéntrate en conectar con el público y siempre estarás ofreciendo la cara en la dirección correcta.  

2. Actuar con la voz y con no el cuerpo

Los novatos pasan demasiado tiempo pensando en sus frases y en sus bloqueos, y descuidan la incorporación del mundo físico en sus ensayos. Es primordial recordar que el primer contacto que el público tiene con el actor es visual. Conectan con lo que ven. Y si lo que ven es aburrido, ten por seguro que habrás empezado con muy mal pie.

¿Cómo se soluciona esto?

Realiza ejercicios mudos para poner en práctica el lenguaje corporal y usar el cuerpo para hacer que el personaje se comunique. Por ejemplo: Entradas y salidas. Crea una forma de entrar y una de salir que sean particulares de tu personaje. Aquellos que te vean deben saber qué personaje estás interpretando sólo por cómo te mueves. Invierte tanto esfuerzo en la naturaleza física de tu personaje como el que pones a la hora de aprenderte el texto. Los actores deberían crear una postura, unos andares y unos gestos significativos para cada personaje.

3. Actuar demasiado parecido a como es uno

A pesar de que es correcto interpretar un papel que nos es familiar y cómodo (los actores profesionales son, muy habitualmente, elegidos para roles que les quedan como un guante) los actores novatos, a veces, no saben salirse de su caparazón. No se ve diferencia alguna entre como el actor y sus personajes se mueven, caminan o hablan. El personaje se queda atrapado en una carcasa, con la que es difícil divertirse actuando. 

¿Cómo se soluciona esto?

Análisis del personaje. Define las similitudes y las diferencias entre tú y tu personaje. Subraya las diferencias y escoge momentos específicos donde entran en juego. Puede hacerte sentir raro porque es distinto a como normalmente te comportas, pero esa es la idea. Interpretar fuera de tu zona de confort te supondrá un desafío y te hará mejor actor. 

4. Desatender la dicción, la articulación y el volumen

Los aspectos técnicos de la interpretación son esenciales para conectarse con el público. ¿Cómo pueden los espectadores apreciar tu talento si no pueden oírte o no se te entiende? Los actores novatos se escuchan a sí mismos hablando normal (como lo hacen básicamente a diario) y se piensan que eso es suficiente. Al fin y al cabo, si funciona en la vida real, funciona en el escenario ¿no? El hecho es que, los actores necesitan proyectar hasta el fondo de la sala y articular más de lo que lo harían en la vida real. Tienen que asegurarse de que son escuchados y entendidos en un ámbito teatral.

¿Cómo se soluciona esto?

Hay dos formas de resolver este tema. La primera es con ejercicios técnicos. Averigua y aprende como hablar con el volumen correcto y luego ponlo en práctica repitiendo ese volumen una y otra vez. Practica también trabalenguas. Ejercita hablar con la boca cerrada para forzar una articulación impecable. En segundo lugar, graba tus ensayos colocando la cámara al final de la platea para que puedas escuchar, posteriormente, como suenas. El vídeo no miente. 

5. Pánico escénico

La primera vez que un actor posa un pie sobre un escenario puede ser aterradora. El público está ahí mismo, enfrente de ti, esperando que hagas algo. Lo que sea. Así que, ¡espabila! Eso puede desestabilizar fácilmente a un actor novato y frustrarlo tanto que se quede congelado, bloqueado por el miedo escénico. 

¿Cómo se solventa esto?

Cuanto más te pongas delante del público, menor será la amenaza de sufrir miedo escénico. Empieza actuando en frente de un pequeño número hasta que desarrolles la confianza suficiente.

Pero el miedo escénico nunca desaparece del todo para algunos actores. Incluso grandes profesionales sienten esas mariposas en el estómago. Así que deberás aprender técnicas para controlar tus nervios. Los ejercicios de respiración siempre ayudan –espera un buen rato detrás de las bambalinas antes de que te toque salir. Aspira lentamente contando hasta cuatro y expira igual, contando hasta cuatro. Concéntrate sólo en la cuenta y tu respiración. No pienses en lo que podría suceder en escena, sólo y exclusivamente respira... Y entonces ¡sal! Recuerda que no estás solo, estás rodeado de actores que con toda probabilidad están teniendo los mismos miedos. Saca esos miedos fuera, exponlos abiertamente, habla sobre ellos, no permitas que infecten tu cerebro. Y, por último, recuerda que tuviste la valentía de afrontar el casting, conseguiste el papel y estás capacitado para hacerlo. ¡Así que sal ahí y hazlo! 

6. Salirse del personaje cuando algo sale mal

Actuar requiere focalización y concentración. Pierde tu enfoque y podrás perder tu sitio en la obra. Olvida tus frases y provocarás una brecha de silencio tan grande que podrías cruzarla conduciendo un camión. Cuando a actores experimentados les suceden estas cosas, saben que su trabajo consiste en regresar de nuevo a la obra. Cuando les ocurre a los novatos, lo que sucede, por lo general, es que se salen del personaje y sueltan un "lo siento" al público. Eso es algo que NO debe pasar jamás. 

¿Cómo se solventa esto?

Practica ejercicios de texto que, intencionadamente, traten de confundirte y salirte de tus frases. Ensaya tus frases desordenadas. Coge el hábito de encontrar tu camino de vuelta al texto, al tiempo que mantienes el personaje. El público no tendrá ni idea de que te has olvidado de tus frases hasta que te salgas del personaje y se lo cuentes. La forma de salir de una situación engorrosa es mantenerse en el personaje y empezar a hablar. Nunca te quedes ahí quieto y en silencio pensando que otro resolverá tu problema. Asume tu responsabilidad. Cuanto más practiques esto más fácil te resultará superar cualquier imprevisto en escena. 

7. Creerse el hombre invisible (el actor invisible)

Muchos actores novatos se creen que así como dejan de hablar se convierten en invisibles para el público. Que pueden retorcerse, que pueden hablar con el vecino, se pueden salir del personaje o quedarse mirando el infinito aburridísimos. Y lo peor es cuando se ponen a  una vez que terminan de hablar, se convierten en algo invisible para el público. Se pueden retorcer, hablar con alguien próximo, romper personaje o estar parado totalmente aburrido. Lo peor es cuando los actores se ponen a hacer el tonto entre bastidores pensando que nadie les presta atención. 

¿Cómo se soluciona esto?

Hay una regla muy sencilla. Si tú puedes ver al público, ellos te pueden ver a ti. Si estás entre bastidores y puedes oír a los actores, entonces el público puede oírte a ti. Si no eres el foco de atención de la escena y en ese momento te sales del personaje, vas a resaltar. De hecho puedes llegar a resaltar tanto que arrastrarás el foco de atención lejos de la acción principal. Y eso, amigo, no es ser un buen compañero de trabajo.

8. Justificarse todo el rato - "Es que... no lo sabía"

Los actores novatos no pueden esperar conocer cada pequeño matiz del proceso actoral. Hay mucho que aprender sobre la marcha: como que se asiste a los ensayos con un boli y se anotan todos los bloqueos; que hay que vestir ropa cómoda en los ensayos para facilitar el movimiento; que "ensayo a las 4:00" no significa que llegues a las 4:00, sino que significa que ya estás ahí, que ya calentaste, que tienes tu texto y que estás listo para ponerte a trabajar de verdad a las 4:00. Pero en algún momento hay que dejar de decir "no lo sabía" y adoptar medidas.

¿Cómo se soluciona esto?

Presta atención. Observa lo que hacen los actores con experiencia e imítalos. Y si no lo sabes, pregunta. No tengas una excusa preparada, ten preparada una iniciativa. Y está bien cometer algún error, una vez. Si cometes ese mismo error dos o tres veces, agarrarte a justificaciones sólo favorecerá que te labres una reputación de "actor de poco fiar".

9. Apoyarse en estereotipos (clichés)

A veces la manera más fácil de meterse en un personaje es centrarse en características generalizadas y comunes de la personalidad, o estereotipos. Esto lleva a los chavales a interpretar a abuelas como si a duras penas pudieran andar, con voces temblorosas y el pelo grisáceo. Los actores novatos también favorecen los estereotipos cuando intentan hacer reír. Básicamente acuden a la risa fácil porque no saben hacerlo de otro modo. Incluso en una comedia descabellada es mejor tomarse el tiempo para construir un personaje tridimensional. Alcanza las risas a través de la acción y de la persecución de un deseo en vez de intentar engañar al público con una risa fácil.

¿Cómo se resuelve esto?

Redacta perfiles de personajes. Si el dramaturgo no facilita suficiente información, rellena los espacios en blanco. ¿Quién es tu personaje? ¿De dónde viene? ¿Cómo son los componentes de su familia? ¿Qué le gusta y desagrada? ¿Qué recuerdos aprecia? ¿Cuáles son los momentos más significativos de su vida? Define y anota exactamente lo que tu personaje desea y cómo lo persigue a través de cada escena ¿Se comportará de forma extremista? ¿Hará algo fuera que no se espera de su personalidad? Determina qué impide que tu personaje logre su objetivo y cómo va a lidiar con ese obstáculo - ahí es donde reside lo divertido. 

10. No tomar en serio los apuntes del director

Es un momento bastante frustrante para un director cuando se ha tomado las molestias de hacer anotaciones, compartirlas con sus actores, asegurarse de que las van a tener en cuenta... y exactamente los mismos problemas surgen en el ensayo siguiente. Los apuntes de ensayos no son para el beneficio del director, él no va a estar sobre el escenario. Los apuntes de ensayos están para ayudar a que los actores logren sus mejores actuaciones. Lo peor que un actor principiante puede hacer es ignorar cualquier apunte que se le haga. 

¿Cómo se soluciona esto?

Coge el hábito de anotar todos y cada uno de los apuntes y de revisarlos luego justo antes del siguiente ensayo. Refresca el apunte en tu cabeza, de manera que nunca tengas que recurrir a excusas como "Se me olvidó... No sabía que era para mi...". Y luego revisarlas justo antes del próximo ensayo. Puedes ayudar a que la obra sea mejor aportando lo mejor de ti en la puesta en escena.

Y si no estás de acuerdo con algún apunte, no lo ignores simplemente porque no te gusta. Busca un rato para discutir el apunte con el director. Y es mejor que tengas una razón clara y concisa para descartar el apunte. Ser capaz de especificar con claridad porqué tu personaje hace algo, o de defender porqué tu personaje no haría algo, desarrollará tus habilidades mejorándolas y llevará tus aptitudes actorales al siguiente nivel.

Lindsay Price

Lindsay Price es dramaturga, profesora de interpretación y co-fundadora de la Drama Teacher Academy en EE.UU. Escribe exclusivamente para escuelas y estudiantes de artes escénicas. Es escritora profesional desde hace veinte años y ha escrito más de 60 obras de teatro.