¿Cómo diferenciar una buena interpretación de una mala?

"¿Cómo diferenciáis una buena interpretación de una mala?" fue una pregunta que expusieron en Quora.com. Lo que sigue a esto fue la respuesta mejor valorada.

Si alguien os dice que existen unos estándares objetivos, es que está tonto. Es sólo una cuestión de gustos. Si que hay "tendencias". A mucha gente le encanta la forma de interpretar de Philip Seymour Hoffman. Pero, si a ti no te gusta, no hay nada de malo en ello. Lo peor que se podría decir es que puede que seas un excéntrico.

(Otra cuestión interesante -que no ha sido planteada, así que no la responderé aquí- es ¿por qué existen "tendencias" o modas?. Incluso, si admitiéramos que Hoffman "objetivamente" no es un gran actor, ¿por qué le encanta entonces a tanta gente?. Es más, ¿por qué a tanta gente le encantan los Beatles, Shakespeare o Leonardo Da Vinci?. Quizás alguien se pregunte porqué existen tendencias generales en los gustos personales.)

Soy director y he trabajado con actores durante casi 30 años. Y soy el hijo de un historiador cinematográfico. Os daré mi definición de una buena interpretación. Pero de verdad quiero subrayar (una vez más y ya lo dejo) que si yo digo que Pacino es la repanocha y tú no piensas lo mismo, mi experiencia no hace que yo tenga más razón y que tú estés equivocado. Sólo indica que tenemos gustos distintos,

Para mi un actor es bueno si...:

1. Logra hacerme creer que está pasando de verdad por lo que quiera que sea que esté pasando su personaje.

Hablo, en cierta medida, de algo físico ("¡Le han disparado de verdad!", "¡Está saltando de verdad desde un tren en marcha!") pero principalmente de la parte psicológica ("¡Está asustado de verdad!", "¡Está enamorado de verdad!"). Si un actor da la impresión de estar "fingiéndolo", entonces, no está haciendo su trabajo (al menos en el sentido en el que yo considero el trabajo interpretativo).

2. Me sorprende.

Esta es la condición más difusa, pero es importante. A excepción de en esas pequeñas secuencias en las que supuestamente no tienen porqué llamar la atención (p. ej. un empleado de un banco pagando sencillamente un cheque al prota), no es suficiente que un actor simplemente parezca convincente. Resultar creíble es un requisito indispensable, pero habría que añadir un segundo requisito: que yo, como espectador, no debería poder predecir sus reacciones antes de que las lleve a cabo.

Podemos considerar, por ejemplo, los distintos modos en los que una mujer podría reaccionar si su novio le dice que quiere romper. Hay muchas, muchas formas sinceras y creíbles. Formas de reaccionar que se parezcan a cómo lo haría de verdad un ser humano y no a cómo se comportaría un extraterrestre, que resultaría bizarro e inverosímil.

Podría derrumbarse y echarse a llorar; podría reírse histéricamente; podría arrojarle un vaso de agua a la cara; podría quedarse completamente pasmada sin mostrar ninguna reacción…

El trabajo del actor es conocer y comprender bien toda la amplitud de las posibles reacciones humanas y la profundidad de sus propias capacidades. Tiene que ser capaz de tirar de ello y llegar a sorprendernos. De lo contrarío, su interpretación resultará aburrida y predecible.

Hay muchas maneras en las que un actor puede ser sorprendente. Gary Oldman o Johnny Depp nos sorprenden por su capacidad de abordar, de una forma creíble, múltiples personajes muy distintos entre ellos. Jack Nicholson sorprende siendo… inesperado. A pesar de que no tiene la capacidad camaleónica de Oldman o Depp, nunca sabes qué es lo siguiente que va a hacer. Pero, haga lo que haga, siempre está basado en la realidad psicológica. Nunca resulta falso.

Christopher Walken, Glenn Close, Al Pacino, y muchos otros nos asombran por ese halo de amenaza que les rodea. Resulta intimidante tenerlos cerca porque te hacen sentir que podrían asaltarte o estallar en cualquier momento. Son como bombas de relojería.

Y, por descontado, muchos actores cómicos (p. ej. Julia Louis-Dreyfus) nos sorprenden en todo tipo de comportamientos estrafalarios y desternillantes. Por ejemplo, observa a Katherine Hepburn y Cary Grant in "Bringing Up Baby" ("La fiera de mi niña"). ¡Absolutamente asombrosos y totalemente creíbles!

Otro gran ejemplo de interpretación impresionante que no resulta fingida en ningún momento, es el trabajo de Diane Keaton en "Annie Hall".

3. Es vulnerable.

Los grandes actores comparten con el público partes de ellos que la mayoría de la gente mantiene oculta. Siempre están desnudos (algunos se exhiben, literalmente, desnudos pero me estoy refiriendo a desnudez emocional). Los malos actores están en guardia. No quieren compartir su lado más desagradable, malvado, mezquino, celoso, etc.

Existen muchos ejemplos de actores que aparecen desnudos sobre el escenario o en la pantalla. Mi favorita es Rosalind Russell en la película "Picnic". Alquílala si aún no la has visto. Interpreta a una profesora de colegio de mediana edad que corre el riesgo de envejecer y morirse sola. Hay una escena desgarradora en la que le ruega a un hombre que se case con ella. Llega a arrodillarse delante de él. Abandona cualquier pizca de dignidad y revienta poniendo al descubierto su yo más herido, asustado y dolorido.

Existen las mismas zonas de miedo y dolor dentro de todos nosotros –precisamente las partes que más nos esforzamos por esconder–. Pagamos un alto precio por ocultar esas debilidades y uno de los regalos más grandes que puede ofrecer un actor es sacrificar su dignidad por nosotros. Ellos se exponen para que nosotros no tengamos que hacerlo. Son como Cristo muriendo por nuestros pecados.

Esto enlaza con todo lo expuesto anteriormente: cuando los actores se muestran expuestos y naturales, siempre resultan asombrosos. Y si no parece real, entonces no tiene sentido. De hecho, este tipo de desnudez emocional es muy difícil de fingir. Si alguna vez tienes la sensación de que un actor te está mostrando una parte secreta de sí mismo, será porque probablemente lo está haciendo.

Ejemplos de ello (en mi opinión) son Julianne Moore y Bryan Cranston. Si puedes, alquila, en algún momento, también "The Browning Version" ("La versión Browning"). La original (no el remake). Observa a Michael Redgrave. Se vuelca sí mismo por dentro y saca fuera todo su sufrimiento.

4. Sabe cómo escuchar.

Es fascinante observar a los actores cuando no están hablando. Algunos están demasiado absortos en su ego o en tecnicismos (p. ej. tratando de recordar su próxima frase) como para enfocarse en la persona con la que están actuando. Otros, por el contrario, parece que registran todo lo que oyen. Se puede ver como lo que se dice les afecta físicamente, como si las palabras les abofetearan la cara. Observa a Claire Danes. Es una actriz con una escucha extraordinaria.

5. Tiene un "instrumento" consolidado.

Con esto quiero decir que sabe utilizar su voz y su cuerpo para ponerlo al servicio de cualquier personaje que esté interpretando. Esto no significa necesariamente que sea esbelto y tenga unos abdominales como una tableta de chocolate. James Gandolfini usó su cuerpo perfectamente. Significa que sabe cómo moverse y cómo hablar de forma expresiva. Su voz y su cuerpo no juegan en su contra ni cargan tensiones que pueden resultar inapropiadas para su personaje.

Un ejemplo negativo: Krisen Stewart. Es casi desagradable verla actuar. Da la impresión de que le gustaría estar en cualquier otro lugar antes que delante de la cámara. Es (o al menos es lo que parece) muy acomplejada.

Para mi, Hoffman era genial porque encarnaba todas esas características. Estaba vocal y físicamente superdotado. No tenía un cuerpo 10 pero le sacaba todo el partido. Si se le observa atentamente cuando no está hablando se nota como escucha atentamente a sus compañeros de reparto. Lo que estos decían le afectaba profundamente y generaba en él reacciones que crecían de forma orgánica.

Era profundamente vulnerable. Siempre. La vulnerabilidad era, precisamente, su rasgo más distintivo. Siempre notabas que lo que recibías de él era auténtico y honesto. Fue su naturalidad –junto a su inteligencia y su astuto sentido del humor– lo que hizo que su trabajo fuera tan asombroso y fresco. Y ni una sola vez vi en él algo que resultase falso.

No odio a Tom Cruise de la manera en la que suele odiarlo alguna gente. Para mí, resulta convincente la mayor parte del tiempo. Lo que ocurre es que no es demasiado interesante. Raramente logra sorprenderme y no da la impresión de que escarbe demasiado dentro de sí mismo para buscar algo que resulte auténtico o vulnerable. Parece precavido. Cuando más vulnerable le he visto ha sido en "Eyes wide shut", donde hizo un buen trabajo. Aunque no brilló. Y ese caso fue una excepción.

Hay que tener en cuenta que mucha gente (que no son actores, directores o fanáticos del cine) no tienen demasiado claro cuál es la contribución real de los actores en una película. Lo que no está mal. Para la mayoría de los espectadores no es necesario entender quién hace cada cosa durante una producción.

Mucha gente piensa que un actor es estupendo si les gusta su personaje. Pero eso, normalmente, tiene que ver más con una buena escritura del guion que con una buena interpretación. O, también, están los que piensan que un actor es bueno si éste ofrece un elemento efectista, como ganar o perder mucho peso o interpretar con convicción una minusvalía. Eso son artimañas sensacionales pero no son el núcleo de lo que un actor debe ser. Si se me obligara a comparar a Dustin Hoffman de "Rain Man" con el Dustin Hoffman de "Kramer vs. Kramer", diría que hizo un trabajo más excitante en la segunda. En "Rain Main" fue capaz de esconderse detrás de una serie de artificios interpretativos. En "Kramer vs. Kramer" simplemente fue auténtico.

Algunas personas creen que la interpretación es buena si la película les ha gustado. Keanu Reeves, en mi opinión personal, es un actor horrible –sobre todo porque tiene cara-cartón y es muy fingido–. A veces parece que estuviera leyendo su parte en letreros fuera de cámara. Pero a ciertas personas les gusta porque piensan que la trilogía de "Matrix" es la hostia. Confunden las películas con el actor. Si otro actor hubiera protagonizado esas películas, a esa misma gente ese actor les parecería también bueno. No es exactamente el actor (o, al menos, no exclusivamente el actor) lo que les está gustando. Pero como está haciendo el papel protagonista, se centran en él.

Por último, hay gente que confunde la vida personal de un actor con su trabajo. Tom Cruise es un buen ejemplo de ello. Es un miembro de alto nivel en la iglesia de la Cienciología, y a mucha gente no le agrada esa religión. No les gusta su forma de interpretar, al menos en parte, porque le consideran indeseable como persona. En cierta medida, esta reacción podría ser un síntoma de que, en efecto, es mal actor, puesto que no consigue hacer que el público olvide su vida privada mientras le están viendo actuar en sus películas. De cualquier forma y hasta cierto punto, poco importaría lo cualificado que estuviera.

Predominantemente, mucha gente muestra reacciones apasionadas por el trabajo tanto de Woody Allen como de Mía Farrow, que nada tienen que ver con lo que están haciendo en la pantalla. Ni remotamente quiero decir que esa gente esté equivocada, sea estúpida o esté loca. Sólo digo que las reacciones de la gente frente a algunos actores son, a menudo, complejas y no se basan al 100% en su calidad interpretativa.


ACTUALIZACIÓN:

Un par de personas me han pedido que desarrolle mis afirmaciones sobre Keanu Reeves. Consideran que aunque suele ser totalmente inexpresivo esto es lo que pide su personaje en "Matrix". Antes de nada, tengo que admitir que sólo vi la película una vez, el día de su estreno, así que es posible que tenga lagunas. Sin duda, a veces, un buen director puede utilizar malos actores para hacer un buen uso de ellos.

Me permitiré extender mis observaciones sobre Keanu a su forma de interpretar en general, más allá de "Matrix", aunque sigo teniendo mis reparos sobre su trabajo en esa película.

Hay diferencias entre interpretar a una persona poco expresiva y ser un actor de escayola. De hecho, interpretar a una persona reservada es muy difícil (porque exige actuar sin mostrar demasiado) y, por eso, los actores que consiguen hacerlo son fascinantes.

Pondría como ejemplos a Anthony Hopkins en "Remains of the Day" ("Lo que queda del día"), a Tommy Lee Jones en muchos de sus personajes e, incluso, a Clint Eastwood en "Dirty Harry" ("Harry el sucio"). Esos actores consiguen transmitir que, aunque el personaje tenga una apariencia hierática, bajo la superficie hay mucha actividad emocional. Para mí, Keanu refleja ser un actor que, simplemente, se sitúa frente a la cámara y suelta su texto. No creo que por debajo haya otra cosa a excepción de nervios. Si crees otra cosa, me parece perfecto. Reitero, es algo subjetivo.

Habiendo audicionado a muchos actores, estoy acostumbrado a escuchar a algunos que son capaces de tomar el guión de cualquier escritor y hacerlo sonar como si fueran sus propias palabras. Y también estoy familiarizado con actores menos experimentados (o, con menos talento) que se muestran incómodos con palabras que no son las suyas propias. Esos que suenan como si estuvieran recitando o leyendo algo. Que suena "guionizados".

Escucha a Keanu en el vídeo, abajo, de forma especial en el minuto 00:11, cuando dice "I have offended you with my ignorance, Count" ("Le he ofendido con mi ignorancia, conde"). Muchas de sus frase me suenan leídas. A mi. Es como si no hubiera conseguido sacarlas de la página y asimilarlas en su propia mente y cuerpo.

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