Improvisación: Imprescindible para cualquier actor

Ahí estoy yo, en la salita de castings pequeña y mal ventilada, esperando de pie. Justo acabo de dar mi nombre y el de mi agencia. El director y el director de casting hablan entre ellos, en voz baja, mientras intercambian algunas hojas de papel de forma engorrosa. Una pequeña cámara está suspendida sobre un trípode y me está enfocando. Tiene gracia que esta sea una de las audiciones más grandes e importantes a las que me he presentado y que sea en la que tienen la cámara más pequeña que he visto nunca.

El director echa un nuevo vistazo a mi currículum y luego me mira.

"Bien, Katie. Creo que vamos a improvisar un poco. ¿Guay?"

Asiento con la cabeza.

"Bien. Veamos. ¿Podrías simplemente improvisar algo de un día normal en su vida? De la del personaje, me refiero."

 Me quedo dudando.

"Sólo... algo así como... qué hace por las mañana recién levantada o algo similar", aclara. "Mantente dentro del plano, pero haznos una improvisación de ella en su cocina, tomando café, preparándose para salir a trabajar, etc. ¿Guay?".

"Claro. Uhmm... ¿Quieres que introduzca también algo de diálogo?"

"Si, ¿por qué no? Puede ser. Métele, pero tampoco mucho. ¿Guay?"

Asiento con la cabeza. Si, guay. Esa manera tan vaga de dirigirme, que tenga que crear toda la escena yo solita, el hecho de que no haya ni una sola cosa que el director haya mencionado sobre lo que están buscando: todo guay de verdad... pero por una sola razón: Yo estoy muy entrenada en Impro.

He conocido a muchos actores -muchos grandes actores- a los que la "improvisación" les mataba de miedo. Hubo una vez en la que necesitaba a alguien para reemplazarme en unas clases de improvisacion que daba y se lo pedí a un gran amigo actor que había estado trabajando mucho en Broadway.

"De ninguna manera", me dijo con una mirada de pánico. "No tendría ni idea de qué hacer".

Ahí estaba, un actor al que yo admiraba profundamente, temblando de miedo frente a la idea de "sin regas". De estar en una clase donde la Libertad es lo primordial. De dejarse llevar por el "aqui y ahora" sin tenerlo todo preconcebido y estudiado de antemano. 

Lo comprendo, por supuesto. En realidad, considero que el hecho de que yo de clases de improvisación no puede ser más que una broma cósmica. Porque a mi me asusta eso de "vivir el momento", el "aquí y ahora", tanto como al que más. A nadie le gusta no saber que vas a hacer, donde irás o que decir. Es por ese motivo por el que a los actores les gusta tener un guión en las manos. Les sirve como guía sobre lo que hacer.

La cosa está en que, en 2016, los actores no pueden llegar demasiado lejos sin toparse, de vez en cuando, con la obligación de improvisar.

"Vamos a grabar otra toma y, esta vez, pon tú el punto y final."

"En esta ocasión siéntete libre para ponerte a jugar."

"Haz lo que te venga en gana y diviértete después de la última frase. Dejaremos que la cámara siga grabando".

Todas estas son, basicamente, algunas maneras de decir: TÚ sigue desarrollando el guión... ¿Guay?

No se trata de pereza por parte del equipo de producción. Se trata de la evolución de la industria del espectáculo. Los actores necesitan saber improvisar. tanto como puedan necesitar book de fotos, curriculum o una perseverancia inagotable.

Y, ¿por qué es así?

Porque la improvisación es el arte de jugar. El arte de ser libre. El arte de crear en el momento. Y los actores no son ni deben ser simples marionetas, son parte activa del medio creativo. Esto lo observamos bien en la comedia, por supuesto, pero está en todas partes. Impros conductuales. Impros dramáticas. Impros individuales. Todas representan a un actor actuando al lado del compañero de escena más maravilloso y fantástico que jamás van a tener: el "aquí y ahora".

La capacidad para crear algo de la nada frente a un público es una habilidad que hace que un actor pase de ser bueno a ser excelente, de resultar interesante a resultar mágico.

Es la misma capacidad que todos explotábamos hace mucho tiempo, cuando éramos niños.

Para finjir.

Para lograr objetivos.

Para transformar.

Para vencer a ese dragón con el que fantaseábamos.

Pero por supuesto, al volver a ese tipo de trabajo siendo ya adultos, muchas personas, incluso actores de la vieja escuela como mi amigo de Broadway, se acobardan. Porque hemos sido educados con tantas reglas y normas -incluso reglas dentro de la "interpretación"- que acabamos peleando de cara y en contra de todo lo creativo. En contra de todo lo anárquico y que no contenga reglas. Pero, irónicamente, la regla principal e inapelable para la creatividad es: No hay reglas. Y eso resulta aterrador.

Pero he aquí la gran noticia. Todos los días, improvisamos. Cada día, "creamos" en nuestro almuerzo. Y en nuestras conversaciones con la gente. Y por la noche, en el bar. "Creamos" a cada momento, de cada día, sin embargo apenas nos enteramos de que lo estamos haciendo.

Disponemos de mucha más libertad inexplotada a nuestro alcance de la que nos damos cuenta.

Todo actor, ya sea que acabes de empezar en esto o seas ya un actor profesional con recorrido, deberá afrontar la Impro en algún momento de su carrera. Te enfrentarás a tus miedos, te tragarás el orgullo y aprenderás que el "aquí y ahora" guarda infinitas posibilidades creativas.

Y, si te paras a pensarlo, verás que eso es verdadera y excitantemente poderoso.

Oh, por cierto.. ese casting en el que tenía que improvisar "un día cualquiera" del personaje... ¿Hasta dónde acabé, literalmente, improvisando?

Me lo reservo.

northlich

Kathie Northlich es actriz, escritora, realizadora y formadora de actores. Ha trabajado en teatro, cine y televisión. Ha recibido elogiosas críticas y premios en EEUU por sus espectáculos off-Broadway en solitario "The panic diaries", "Panel" y "Character forum: A thesis".