Vinicius de Moraes, porque vivir es devorar la vida…
30 mayo, 2010
Pocos como Vinicius han sabido vivir tan intensamente. Enamorado de la vida, del amor, de la belleza, de todo lo maravilloso que nos rodea, Vinicius transmitía en todo lo que hacía una pasión indomable que le hacía trascender para llegar más allá de cualquier límite. Músico, poeta, diplomático, noctámbulo, bebedor, nómada, vividor, amante de la mujer, de todas las mujeres, y amante de la vida, de todas las vidas…
Y ya que vamos a hablar de él, nada mejor que escucharle en uno de sus conciertos más célebres: el de la Fusa, con uno de sus temas más emblemáticos: Si todos fossem iguais a você
Nacido en Río de Janeiro en 1913, cuando tenía un año le trasladaron a vivir con sus abuelos paternos. Siempre sintió una irrefrenable necesidad de huir y de evadirse, como recuerda su hermana Laetitia Cruz: “Huía constantemente, eludiendo la vigilancia de la abuela Nenén, de mi madre, de mis dos tías, y de las innumerables negritas, descendientes de antiguas esclavas de la familia y criadas en casa.” Su hermana relata algunos de los episodios de la infancia de Vinicius que dejan bien claras las verdaderas pasiones que le acompañarán siempre: a los cinco años se sentó por primera vez delante de una pianola, poco después se enamoró locamente de una amiga de su madre, a quien le llegó a acariciar las piernas, y a los ocho empezó a escribir poesía. Es decir que ya a los ocho años había descubierto las tres motivaciones más importantes que le acompañaron durante toda su vida: la música, el amor y la poesía.
Vinicius guarda recuerdos muy agradables de su adolescencia: “Mis amigos se llamaban Mario y Quincas, eran humildes. Con ellos aprendí a cortar leña y a buscar caracolas sonoras en el mar profundo. Conmigo ellos aprendieron a conquistar a las jóvenes de la playa, tímidas y risueñas. Yo mostraba mis sonetos a mis amigos – ellos mostraban unos ojos como platos y, agradecidos, me traían mangos maduros robados en los caminos…”
El padre de Vinicius era un hombre sin profesión que escribía poemas, tocaba la guitarra, estaba siempre inventando uno y mil negocios extravagantes que le harían rico de la noche a la mañana y tenía una gran pasión: distraerse durante horas mirando el mar. Quizá por eso la única actividad que mantuvo de una forma más o menos constante fue la de la compra/venta de telescopios. Es imposible que un hombre así no influyera en la manera de ver y de vivir el mundo de un ser tan sensible como Vinicius, que escribe sobre él: “Dime, padre mío, ¿Qué viste tantos años a través de tu telescopio que nunca revelaste a nadie…? Te quedabas mirando el mar con mirada de argonauta. Tus pequeños ojos feos buscaban islas, otras islas…- las inmaculadas, inaccesibles islas del tesoro…” Vinicius nunca recibió una bronca de su padre: “jamás una palabra dura, una reprimenda, porque mi padre nunca creyó necesario castigar a nadie…”
Formado en el colegio de los jesuitas, decide aparcar la música y centrarse en sus estudios de derecho, que le llevan a ser diplomático de carrera. En aquellos años tuvo varios trabajos,
y el de censor de cine fue el que más le duró. Fue uno de los primeros estudiantes brasileños que estudiaron becados en Oxfrod , en una época en la que el pobre Vinicius se desesperaba por la falta de pasión de sus colegas británicos. Unas oportunas escapadas a París le reconciliaron con el género humano. Entra a formar parte de la “gente seria”, “la vida es esto” le repiten una y otra vez todos los que le rodean, pero él se siente profundamente insatisfecho, añora la música, la pasión, la verdadera vida que está más allá de las cuatro paredes en las que vive encerrado. Se casa con una joven brasileña a la que había conocido unos meses antes. Ella, locamente enamorada de su trovador, rompe con su novio de “toda la vida” y se embarca rumbo a Inglaterra. Allí, con Vinicius, son testigos del inicio de la segunda Guerra Mundial. Deciden regresar a Brasil. En una escala del camino, en Lisboa, Vinicius compone uno de sus poemas más famosos: “O soneto de fidelidade”.
De vuelta en Brasil, su paternidad coincide con una nueva forma de ver su país que está naciendo en él. Por primera vez ve las alcantarillas de la dictadura, la pobreza de las favelas, ve a niños con el vientre hinchado por el hambre, a mujeres embarazadas y hambrientas, a niños comiendo tierra, y a los hombres viendo todo aquello con la impotencia dibujada en su mirada. Se abre un abismo inmenso entre Vinicius y su mundo, entre Vinicius y su pasado, un abismo insalvable entre Vinicius y su presente… Su matrimonio, como todo aquel mundo que vegeta sin vivir a su alrededor, empieza a tambalearse… Sueña con escapar de allí, con dejar atrás todo aquello, sueña con negras y mulatas, con ser indio y vivir desnudo de lo que la naturaleza le regale, compartir amigos, mujeres y comida… Pero la realidad sigue ahí, y es muy diferente, totalmente diferente a los idílicos sueños de Vinicius.
El destino, siempre el destino, se empeñó en echarle una mano. En 1946 fue destinado como vicecónsul en Los Ángeles. Allí vive una esquizofrenia vital que le acompañaría durante varios años: durante el día deambula de despacho en despacho sellando visados y documentos oficiales de una de las carreras más aburridas que existen y, al caer la noche, el verdadero Vinicius que habita en su interior sale a pasear y a devorar la vida por Sunset Boulevard, a emborracharse con Orson Welles, a perder la cabeza por Rita Hayworth, o a vivir un amor apasionado con Carmen Miranda, y todo bajo la inigualable voz de Billie Holiday…
Los años siguientes le llevan a París y a seguir con su imparable carrera de amores y matrimonios (se casó siete veces). En París coincidió con otro diplomático muy atípico, el español Rafael Lorente, también poeta, como Vinicius y también de izquierdas, como Vinicius. Rafael siempre contaba que las noches en París con Vinicius fueron noches divertidísimas, absolutamente locas y surrealistas. Regados en alcohol, Vinicius y sus amigos salían de la buhardilla de Rafael a altas horas de la madrugada, pero jamás lo hacían por la puerta, sino por la ventana, maullando como gatos… Algo había que hacer para sobrevivir al tedio y cansino aburrimiento de los despachos, sellos e interminables recepciones oficiales que les aguardaban al día siguiente.
En aquellos años Vinicus se reencuentra con la música y, tras su etapa parisina, escribe Orfeo da Conceiçao, que en 1956 daría lugar a “Orfeo Negro”, con guión del propio Vinicius y música también de Vinicius con otro de los grandes monstruos de la música brasileña: Antonio Carlos Jobim. Ese reencuentro con la música le hace apartarse de algo que él nunca había abandonado: la poesía. A finales de los 50 y durante los 60, eclosiona la música de Vinicius. La Bossa Nova lo invade todo, y Vinicius lo invade absolutamente todo. Además de con su inseparable Jobim, Vinicius colabora con Edu Lobo, Badem Powell, Toquinho, María Creuza, Chico Buarque, Maria Bethania, Caetano Veloso…
Su relación con el mundo del cine también fue muy amplia y son varias las bandas sonoras inolvidables que nos ha dejado: “Orfeo negro” y “Un hombre y una mujer”, ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes en la que, curiosamente, el propio Vinicius era jurado.
Si queréis, podemos escuchar ahora otro de los temas que cantó en La Fusa: “Samba en preludio”
Para Vinicius, que se definía a sí mismo como el blanco más negro de Brasil, la música lo era todo. Vinicius era sensibilidad y sensualidad, y eso es precisamente lo que es su música: una sensual invitación a disfrutar de la belleza. Él siempre buscó “una música que sea… como los más bellos armónicos de la naturaleza. Una música que sea como el sonido del viento en el cordaje de los navíos, aumentando gradualmente de tono hasta alcanzar el que crea una línea recta hacia el infinito. Una música que empiece sin inicio y acabe sin final. Una música que sea como el sonido del viento en una enorme arpa plateada en el desierto. Una música que sea como una nota lancinante dejada en el aire por un pájaro que muere. Una música que sea como el sonido de las ramas altas de los grandes árboles azotados por los temporales. Una música que sea como el punto de reunión de muchas voces en busca de una armonía nueva. Una música que sea como el vuelo de una gaviota en una aurora de nuevos sonidos…”
En uno de sus libros “Para vivir un gran amor”, podemos encontrar, entre sus crónicas y sus poemas, algunos escritos inolvidables. En “Vieja mesa”, entre otras cosas, dice: “ Hoy escribo mi crónica sobre una vieja mesa. Poco más de un metro por unos cuarenta centímetros de anchura. Un mueble digno, con dos cajones laterales; un barniz oscuro cubría en otros
tiempos su madera de jacarandá. A veces me entran ganas de dejar de escribir, reposar la cabeza en su duro regazo y quedarme recordando la lejanísima infancia…Fue lijada para parecer más nueva, pero aún muestra por todas partes las arrugas que le causó mi inquietud juvenil. La navaja se hundió profundamente en su carne fibrosa y aún es posible distinguir nombres de antiguas amadas, casi desvanecidos. Recuerdo que a la derecha estaba tu nombre pequeño y rubio, oh, mi novia de ocho años… La palabra POESÍA, grabada en grandes caracteres, ya no se ve, pero la pequeña guitarra dibujada con una cuchilla de afeitar, con una clave de sol al lado, ha resistido al carpintero… En esta mesa pasó horas interminables de amor y de poesía un muchacho con mi rostro, afanándose en el verso para hallar una forma aún hoy no alcanzada… Es dulce volver a ti, vieja mesa, después de tanto, tanto tiempo. Como a ti, me han ido puliendo. También hay en mí nombres y símbolos que casi no se distinguen bajo el papel de lija del tiempo. ¿No eres tú la mesa de la infancia y de la juventud, aquella sobre la que gotearon, en la punzante labor del verso y en la angustia del amor solitario, las primeras lágrimas de un hombre que nada sabía y nada sabe sino amar a una mujer?”
Como dije en la primera entrada de este blog (Palabras de bienvenida), debo el nombre de “La placenta del universo” a Vinicius, que siempre hablaba de la placenta del infinito. Si queréis, en el track 3 de esa entrada, podéis escuchar un fragmento de su “Poema de cumpleaños”, que es uno de los poemas de amor más bellos que se han escrito jamás. Ahora os dejo con unos videos en los que podéis verle cantar en directo, y hacerlo de esa manera con la que Vinicius lo hacía todo: entregándose, saboreándolo todo, amándolo todo, porque eso es lo que fue Vinicius, un amante sin remedio de la belleza de estar vivo. En estos videos podéis escucharle y verle cantar junto a Jobim como sólo él podía hacerlo, con su vaso de whisky en la mano y dándolo todo. Para aquellos que queráis conocer más de cerca a Vinicius os recomiendo el documental “Vinicius”, una verdadera joya en la que podemos verle cantando o en situaciones muy cotidianas y, sobre todo, saborear un sinfín de anécdotas suyas que nos cuentan sus amigos con todo su cariño. No os lo perdáis.

Hola Carlos
Muy buena la entrada, me parece muy interesante la vida de Vinicius de Moraes, ya me constaba que era músico y poeta.
Son muy buenas sus canciones , muchas gracias por dejar los videos que canta en directo, yo de las que he oído me quedo con ´´ Se todos fossem iguais a voce.
Muchas gracias por esta gran entrada.
Un abrazo.
Hola de nuevo Jaume!!!!
sabía que te interesaría la personalidad de Vinicius, era impresionante su forma de amar y de vivir y la vida. Si todos fuesen iguales a él…
Un abrazote enorme
haber cuando un homenaje a dos personajes como francis ford copolla, a mickey rourke ya esa maravillosa obra donde aparecio el genio hooper llamada la ley de la calle
Muchísimas gracias, Carlos, por tu comentario, tomo nota para intentar hablar de ese par de monstruos en próximas entradas aunque no creo que pueda hacerlo a corto plazo. Un gran abrazo y gracias por la sugerencia
o a ese genio de la poesia llamado charles burowski reivinndico su figura
También tomo nota de hablar sobre el irrepetible e imprescindible Bukowski. Otro abrazo
Gran descubrimiento, de nuevo. Muchas gracias Olalla por este blog, por tener tan buen gusto y tanta capacidad para comunicarlo. Siempre espero con interes el siguiente tema que tratarás.
Un saludo
Muchísimas gracias por esas cariñosas palabras de apoyo. Espero no defraudarte con las futuras entradas. Un gran abrazo
Acabo de invertir mi tiempo en leer algunos de tus artículos y después de gastar mucho tiempo navegando , creo que esta media hora ha sido la única provechosa en esta mañana de viernes.
Gracias.
La música de Vinicius alegra el corazón.
Muchísimas gracias, Sasha por estas palabras tan cariñosas de apoyo a La placenta. Es un placer tenerte aquí.¡Bienvenida a La placenta!
Si tienes tiempo no te pierdas el documental sobre Vinicius que hay en la web “naranjas dehiroshima”. Lo encontrarás en el índice de documentales que hay desde mitad de la página hasta el final en la parte derecha de la página. Se llama “Vinicius”, es una verdadera delicia. Adoro a Vinicius. Como digo en “Palabras de bienvenida”, la primera entrada de este blog en la que está la maqueta del programa de radio que quise que en su día fuese “La placenta” y que nunca pudo llegar a ser, el título de “La placenta del universo” es un pequeño homenaje a Vinicius, que hablaba de “La placenta del infinito” en su “poema de cumpleaños”, que puedes encontrar en esa maravilla de libro que se llama “Para vivir un gran amor” y que recoge poemas y artículos de Vinicius de los años 50.
Lo dicho, Sasha, muchísimas gracias por tu apoyo y mi abrazo más fuerte y “placentero”
Hola Carlos.
Felicidades por tan fantástica entrada, llena de contenidos y matices. También soy un admirador ferviente y apasionado de Vinicius, su obra, su música y la impronta vital que marcó su trayectoria personal. He de decirte que siento un gran regocijo al leerla, porque, entre otras cosas, revela un profundo aroma de conocimiento y sensibilidad, al que me sumo para disfrute largo y prolongado.
No conocía este blog, y ha sido un feliz encuentro. Como decía nuestro adorado héroe,.. “La vida, amigo, es el arte del encuentro”…
Por ello, por ese recuerdo, y por ese sentimiento que nos une en la palabra, en la música y en la vida, hacerte partícipe, y a todos cuantos lean este blog, que estamos organizando sendos homenajes a Vinicius en Sevilla, el día 27 de Octubre en La Carbonería, santuario de la bohemia sevillana, y el día 3 de Noviembre en la sala de la Fundación Cajasol.
Reitero mi agradecimiento por tu feliz aparición, y el dulce e intenso destilado de sensibilidad y conocimiento que derraman tus dedos al gotear en los teclados.
¡Saravá Carlos,… saravá amigos!
José María. sambossa@hotmail.com
Muchísimas gracias por este comentario tan cariñoso y edificante, José María. desde luego conocer el mundo de Vinicius es amarlo porquee s un mundo donde sólo habita la sensibilidad, la alegría, ael amor, la amistad, la poesía y la música, siempre la música. Su vida fue una canción. Supongo que ya lo habrás visto muchas veces, pero en la web de “Narajas de Hirosgima” está el documental “Vinicius” donde todos sus amigos le rinden el homenaje que se merece recordando anécdotas y divertidas historias compartidas de un hombre que supo encontrar una nueva forma de ver el mundo: ver la realidad, comprometerse y luchar contra la injusticia y no perder jamás sus dos mejores armas, la alegría y la esperanza.
Un gran abrazo ¡Saravá!
PD ¡Mucha mierda con ese homenaje y con todo lo que hagas!
Muchas gracias Carlos.
Decirte que esta noche he tenido ocasión de oir tu voz en ese proyecto frustrado de programa de radio, que, supongo, injustamente fue condenado a pena de cajón por falta de padrinos, tan necesarios en esta tierra para casi cualquier cosa. Como ya te han dicho otros lectores, tienes una voz fenomenal, que he podido apreciar al oir el poema del “cumpleaños” de Vinicius. Y no solo la voz, sino el talento y la calidad interpretativa que muestras en esa lectura, que deja a nuestro héroe al alcance de la mano. Sin duda, estoy convencido de que hubieras hecho “raya” en el espacio megaherziano. Suenas cercano, próximo en el discurso y en la presencia, y como sabes, eso, en el mundo de la radiodifusión es lo imprescindible para llegar al corazón de las personas, por lo que es tan mágico y conforta a tantos espíritus que viven de su magia.
Felicidades,… y mucho ánimo en todo lo que acometas.
Otro gran abrazo para ti.
José María.
Gracias de nuevo, José María por ese apoyo tan incondicional a La placenta… Creo que la vida siempre te va enseñando a encontrar la parte positiva de las cosas, y en el caso de aquel programa de radio la parte positiva, sin duda, ha sido crear este blog, que me ha permitido tener un espacio de libertad donde poder expresarme y utilizar recursos que el programa de radio no me hubiera permitido, como las fotos o los videos. Puede que haya perdido la inmediatez que tienes frente a un micrófono abierto en directo, sintiendo que los oyentes están ahí, pero cuando escribo aquí también os siento muy cerca a todo@s los que seguiís el blog.
Son muchos los sueños que están condenados en los cajones. En mi caso tengo dos novelas, un libro de poesía, otro de recopilación de artículos, un guión adaptado para un largo de la última novela que publiqué, etc., etc., etc…. pero no desespero de que, quizá, algún día puedan encontrar algún terreno donde florecer, como aquel programa de radio encontró este blog. Puede que lo importante sea no dejar nunca de sembrar.
Lo dicho, muchísimas graciaspor esas cariñosas palabras de apoyo.
Un gran abrazo
Hola Carlos
De nuevo aparezco por tu casa para saludarte y de paso dejar la reseña de prensa que se insertará en diferentes medios de difusión.
Cool-tura
acción y poesía
Por una poesía que renazca en los otros, por una cultura que sume sensibilidades
Homenaje a Viiniiciius de Moraes
“La vida es un arte de encuentro”
Cool-tura acción y poesía en colaboración con la Concejalía de Juventud y Deportes del
Ayuntamiento de Sevilla, Plataforma SeVillaQultural y el periódico de información
general y cultural Belianís, y tras la exitosa primera jornada celebrada en La Carbonería, el día 27 de octubre, organiza una segunda:
El próximo día 3 de noviembre, miércoles, a partir de las 21h 30m, en la Fundación
Cajasol, c/ Laraña, 4, Sevilla, Homenaje a Vinicius de Moraes, bajo el título “La vida es
un arte de encuentro”
Los poetas sevillanos Pedro Luis Ibáñez Lérida y Martín Lucía, son los coordinadores
poéticos, y el músico José María Marín, el coordinador musical del homenaje.El acto
será presentado por el músico y poeta Fernando Rodríguez Massia.
Para ello contaremos con la colaboración y participación de poetas, cantantes y grupos musicales, que realizarán un recorrido por la biografía existencial, poética y musical del poeta brasileño.
La parte poética será representada por las poetas Irene Nárdiz Roca, Carmen Ramos, Lola Crespo, Dorka cervantes, Rosa Mª García Barja, Ana Alvea Sánchez, María
Dominguez y Fran Nuño.
Contaremos con las intervenciones musicales de los siguiente grupos:
Sambossa musical, compuesto por Sol Ruiz, voz; José María Marín, guitarra;Vitor
Pereira, piano; José Luis Muñoz “Willi”, saxo; Raul Varas, percusionista ; Alfonso
Fernández, contrabajo y Luis Carlos Sáez, batería;
Vozz & jazz, formado por José Antonio Pérez, guitarra y Verónica Ortega, voz.
Así como por las cantante Mariví Alarcón que será acompañada por el grupo
Sambossa musical, y Marisol Pulido, por Diego Gaitán a la guitarra
Entrada libre y gratuita.
Para una mayor información sobre el acto, pueden contactar Pedro Luis Ibáñez Lérida o
Martín Lucía, a través de los teléfonos 627 204 490 / 615 216 639 o mediante la siguiente dirección
de correo electrónico: apcooltura.prensa@gmail.com
Muchísimas gracias, José María, por todo lo que haces mantener vivo el espíritu de Vinicius. ¡Lástima no estar en Sevilla para poder asistir! Un gran abrazo
Nuevamente, hola, amigo Carlos
Y siguiendo con este homenaje, te acompaño el artículo que he escrito acerca del homenaje a Vinicius, y que se acompaña como reseña musical de la nota de prensa que acabo de pasarte.
Homenaje a Vinicius de Moraes
La vida es un arte de encuentro
Sevilla, 27 de octubre y 3 de noviembre de 2010
Probablemente, en otro contexto geográfico y temporal, en otro espacio vital, estas líneas
tendrían una orientación muy distinta. Seguramente evocarían, en forma de crónica
cercana en el tiempo, las diversas manifestaciones de cariño que se habrían sucedido en torno a un muy presumible cumpleaños feliz. Hablarían de regalos, de enhorabuenas y satisfacción por ver cómo un año más se cumplía el rito y la celebración de un aniversario, un singular aniversario, para felicitar noventa y siete años de fecunda existencia, de sensibilidad bordada en el alma, y cosida a la carne y a la tierra con los versos hilados en un soneto o en una canción…
Sin duda, los medios de comunicación, las páginas de diarios y revistas culturales habrían dado buena cuenta en sus crónicas de la sucesión de actos, homenajes y celebraciones en torno a su figura… Su calle se habría vestido de carteles anunciando fechas, lugares de reunión, y eventos conmemorativos a resultas de tan feliz suceso…Y en su casa no cabría ya ni un simple papel de fumar, de tantas cartas, telegramas y tarjetas de felicitación que le habrían llegado. Pero la gran diseñadora, la hacedora de grandezas y miserias, no lo ha previsto así…
No, tampoco le veremos atravesar la calle que le recuerda en el barrio de Ipanema, camino del Bar Veloso, que al igual que esa vieja calle Montenegro de antaño, hoy se viste con su nombre. Tendremos que conformarnos, siquiera por sentido práctico y emocionalmente inteligente, con evocar esas imágenes y paladear en forma de recuerdos esos momentos que probablemente habrían testimoniado a diestro y siniestro los voceros del ramo…
Porque habría sido un verdadero regalo, acercarse hasta allí, y encontrarlo sentado
en torno a un buen destilado de malta, en medio de volutas humeantes, departiendo llana y amigablemente en su reunión de amigos, hablando de mil cosas, mientras los acordes de una guitarra a ritmo de bossa hacen contrapunto al sutil repiqueteo de los platillos de un pandeiro, y la poesía, el comentario, y los sentidos desgranan su magia en un pentagrama de palabras y de vida… Sí, sería un verdadero y auténtico regalo…
La calle y el bar se llaman Vinicius de Moraes. Se llaman del mismo modo en que con
escasos años decidió darse a conocer al mundo, recortando con ello el exceso provocado por las filias latinas de su padre, al registrarle con el nombre de Marcus Vinicius da Cruz de Mello Moraes, que vino para formar parte de nuestra historia un 19 de Octubre de 1.913. Eso es,… hace poco más de una semana habría cumplido noventa y siete años. Y entre esa fecha y el 9 de Julio de 1.980, en que nos dejó en la bañera de su casa de Río, con uno de esos destilados en la mano, se recoge ese compendio de vida, por el que hoy nos encontramos aquí y celebramos este encuentro, haciendo bueno el lema que acuñó, y que de manera magistral definió su paso entre nosotros, como hombre, como creador, y verdaderamente amante y entendido de la Vida, que hace del encuentro un arte. Porque, como dijo en una de esas recordadas tertulias,.. “La vida, amigo, es el arte del encuentro”.
Un fuerte abrazo para ti y dos tus lectores.
Gracias por esa crónica del homenaje que organizas a Vinicius. Es una forma de que, aunque en la distancia, también nosotros podamos vivirlo. Un gran abrazo