The Actor´s Gang
4 octubre, 2009
Hoy quiero hablaros de The Actor´s Gang, una compañía de teatro norteamericana que apuesta por el compromiso social y por acercar el teatro a la calle, a los más jóvenes y a todos aquellos que no pueden permitirse pagar una entrada. Su director artístico, no podía ser de otra manera, es Tim Robbins, para quien “el teatro, como el sonido en vivo, es lo único que no se puede manipular, descargar ni robar, es una forma emocional y provocadora de contar historias, que es lo que realmente toca mi alma”
“Paradise”, de Bruce Springsteen, puede ser una buena compañera para nuestro viaje de hoy.
Actualmente está de gira por nuestro país con su adaptación de “1984” de George Orwell, en un montaje impresionante dirigido por el propio Robbins. Ganador de un Oscar por su papel en Mystic River y aclamado mundialmente por su trabajo como director de la película “Dead man walking” (Pena de muerte), su faceta de director de teatro no le va, en absoluto, a la zaga: este “1984” es uno de los mejores montajes que he visto en mi vida.
La dirección y el trabajo actoral son fuera de serie. El escenario vacío nos permite ver la esencia pura del teatro, el teatro en estado puro, libre de todo artificio, en el que seis actores nos hacen vivir la realidad de ese mundo donde todo es posible que vive en nuestro imaginario. La dirección de Tim Robbins es magistral, y los seis actores están, en todo momento, en verdadero estado de gracia.
La puesta en escena de este “1984” es impactante: la platea del teatro es la cuarta pared de la celda que vemos en el escenario y desde la que, cómodamente sentados, asistimos al interrogatorio implacable al que es sometido Winston Smith, el preso acusado de haberse rebelado contra la todopoderosa autoridad del Gran Hermano que todo lo ve y todo lo controla y que es torturado cruelmente por cuatro guardianes y un omnipresente y omnisciente carcelero que se asoma por las pequeñas ventanas de las tres paredes de la celda que vemos en el escenario, hasta hacerle renegar de todo lo que le mantenía vivo y le hacía ser un ser humano: el amor, sus ideales, sus sueños, su pensamiento…
Viendo la obra es imposible no tener la sensación de que también nosotros miramos al acusado a través de una pequeña ventana practicada en el muro invisible que nos separa de él, una ventana que nos protege y a través de la que podemos verle y él no nos puede ver. Es imposible no tener la sensación de que somos unos “voyeurs” de ese Guantánamo que está sucediendo ante nuestros ojos, o, lo que es peor, de que también nosotros somos cómplices de lo que le están haciendo y que, allí cómodamente sentados, dejamos que pase impunemente, convencidos, quizá, de que lo que estamos viendo no ocurre en nuestra realidad, que nuestra vida no es como la de ese pobre desgraciado al que van a hacerle confesar todo lo que quieran que confiese, que eso a nosotros no nos puede pasar porque nosotros somos “personas de bien”.
Frente a nosotros, uno tras de otro, se van desgranando todos esos terroríficos argumentos que Orwell escribió en 1948 y que hoy, en pleno siglo XXI, por desgracia, son más reales y actuales que nunca: el control exhaustivo de nuestras vidas y nuestras mentes por parte del poder más absoluto; la vigilancia permanente a través de satélites y de cámaras de videovigilancia que todo lo ven, todo lo escuchan, y todo lo controlan; las continuas guerras declaradas oficialmente para defender nuestra seguridad y que sólo propician la permanencia en el poder de las clases dominantes, que basan su poder en el miedo que nos imponen a través de los medios de comunicación; la más execrable y desvergonzada manipulación y tergiversación de la información que lleva a que la mayoría renuncie voluntariamente a su libertad a cambio de la promesa de seguridad; el cada vez más reducido vocabulario y nivel cultural que, inexorablemente, lleva a la ignorancia más supina para hacer que las masas sean más fáciles de dominar; la manipulación y distorsión más absoluta de la historia que lleva a controlar el pasado, porque quien controla el pasado controla el presente y el futuro; la sistemática aniquilación de la intimidad y del silencio, el imparable exterminio del ser humano…

En palabras del propio Robbins, “… a pesar de haber sido escrito hace más de sesenta años, “1984″ en realidad cuenta lo que pasa hoy en día. Orwell describe cómo la guerra se ha convertido en una función económica, en vez de tener la función de la conquista. Para mantener esta sociedad es preciso vivir en un estado constante de miedo. Nuestros gobernantes declaran guerras para salvaguardar nuestra seguridad y nos hablan de enemigos a los que no vemos y que no pueden ser derrotados. No puedo aceptar que la guerra sea necesaria… Las ideas totalitarias triunfan cuando la gente tiene miedo. La manera de terminar con ellas es quitando el poder a los que nos imponen el miedo. Estamos permanentemente vigilados por nuestros gobernantes. Esa vigilancia nos quita la libertad y nos hace esclavos de la supuesta seguridad. Vigilar nuestro e-mail equivale a vigilar nuestro pensamiento. No tolero la censura. No me relaciono con los que me censuran. No me pararán. No acepto que esa gente exista; si lo aceptara significaría que tengo miedo y que les concedo eso, que les doy poder. El peor enemigo de la libertad es la autocensura. Mucha alerta con ella. En Estados Unidos nos creemos un país libre, pero ¿de qué sirve la libertad de expresión si no la utilizas? El control viene del miedo, la forma de ser libre es no permitirlo. Otra es apagar la televisión… Acabar con ese Gran Hermano es posible, pero hay que hacerlo desde dentro. Hay que empezar a sacudir las redacciones, hay que cambiar el funcionamiento de los medios de comunicación. Hoy los periodistas norteamericanos no pueden decir la verdad. La televisión tiene una gran potencialidad para contar mentiras, para humillar y para imponernos el miedo. La primera revolución sería cambiar la televisión para que dejara de dominarnos…”
Y para enfrentarse a ese poder absoluto que todo lo controla y todo lo vigila, Robbins lidera “The Actor´s Gang”, una compañía de teatro que, desde hace casi treinta años, ha sido siempre fiel a su compromiso con mantener despierta la conciencia de la gente a través de lo que mejor saben hacer: el teatro. Por eso, además del casi centenar de montajes que han hecho desde entonces y de la infinidad de premios importantes que han ganado con ellos, sus miembros dan continuamente clases de interpretación en diversos colegios en Estados Unidos, tanto a niños pequeños como a adolescentes.
Una de las premisas fundacionales de The Actor´s Gang es hacer accesible el teatro a todos los públicos, y eso incluye no sólo facilitar el acceso a discapacitados, sino a la gente que no tiene recursos económicos para podérselo permitir. Por eso, cada martes, el precio de las entradas de sus representaciones es el que cada uno pueda pagar.
Dentro de su línea de compromiso social, han desarrollado el “Dead Man Walking School Theater Project”, que, basado en la representación de la adaptación teatral de la película “Dead Man Walking” (Pena de muerte) realizada juntamente por Tim Robbins con la hermana Helen Prejean (la monja cuya experiencia real nos cuenta la película) y el Death Penalty Discourse Center, lleva la discusión de la pena de muerte a universidades y colegios mayores dentro de la campaña que están llevando a cabo por su definitiva abolición.
Tuve la suerte de asistir a la representación de “1984” del 27 de septiembre en el Teatro María Guerrero de Madrid, y, además, la fortuna de hacerlo desde la fila 4 de la platea. Un imprevisto en mitad del primer acto (se estropeó el proyector de la traducción simultánea) hizo que se interrumpiera la representación. Los actores, desconcertados, no entendían lo que había pasado cuando recibieron las instrucciones de retirarse a los camerinos. Minutos después, reparada la avería, reanudaron la representación desde el punto en el que se había estropeado el proyector, y, desde el primer momento, lo hicieron totalmente metidos en personaje y en situación, con una profesionalidad impresionante.
Al acabar la función, con el eco todavía de las escalofriantes últimas palabras de Orwell y su “1984″, todo el público emocionado puesto en pie comenzó a aplaudir a los seis actores que saludaban desde el escenario. Debíamos llevar más de tres minutos en pie aplaudiendo cuando, desde bambalinas, vi cómo una misteriosa mano empezaba a sacar fotografías del público. Mano y cámara iban cambiando de posición haciendo una foto tras otra mientras nosotros seguíamos aplaudiendo a rabiar.
Poco después el propio Tim Robbins salió al escenario para agradecer personalmente aquellos aplausos. Aquel niño de cincuenta años y dos metros de altura no dijo ni una sola palabra; quiso dejar todo el protagonismo a sus actores. Desde mi butaca pude ver que del bolsillo de su americana colgaba la correa de la misteriosa cámara que nos había estado fotografiando sin parar…

Yo también tuve el placer de ver el montaje “1984″ en Madrid y me pareció uno de los mejores montajes que he visto en mucho tiempo. Un antes y un después!
No fallas una eh! Siempre ahí, apoyándome!
No tenía ninguna duda de que 1984 era un montaje que te llegaría muy dentro. Realmente es uno de los mejores que he visto
Un abrazo enorme y orwelliano
Hola Carlos está genial el artículo, esta obra tiene muy buena pinta, 1984, no la e visto , en Barcelona justamente terminán hoy la gira creo, Tim Robbins , me encantó la película que dirigió : Pena de muerte , muchas felicidades por el artículo está genial. Un abrazo.
Hola Jaume, gracias de nuevo por estar también siempre ahí, apoyándome.
Lástima que no hayas podido ver este montaje, era impresionante, de verdad. Si vuelven por España, no te los pierdas. Son fantásticos.
Un gran abrazo
Gracias por el artículo.
Yo también pude ver la obra. Cuando termino pensé: esto deber ser teatro. Simplemente, MAGISTRAL.
Hola Albert!
Como bien dices: ¡Esto es teatro!
Es un montaje de los que no se olvidan.
Gracias por compartir tu comentario con todos nosotros
Un gran abrazo
Oooohhh pero cómo me puede pasar esto!!!
Me acabo de que dar con los dientes largos tras leer este artículo casualmente hoy, un después de su última representación en Barcelona!!!
¡¡¡No es justo!!!
=´( Sin duda hoy no es mi día.
Igualmente muchas gracias por tus palabras Carlos. Tampoco conocía la compañía y me ha resultado muy interesante todo lo que hacen. Me informaré más sobre ellos y procuraré seguirlos para no perderme la próxima, sí la hay, con suerte.
Un saludo.
Yanira, Yanira, Yanira!!!!
¡Qué lástima que no hayas podido verlo, era excepcional! Supongo que debieron agotarse las entradas con mucha antelación, así que seguramente tampoco habrías podido verles, pero toma buena nota por si vuelven. Cualquier montaje suyo es de los de un antes y un después.
Un gran abrazo
Tuve la oportunidad de hacer una representación de clown en la calle, y fue una de mis experiencias mas gratificantes.
Respecto a lo de la obra de 1984, ya Ortega y Gasset dijo que habia dos clases de hombres; el Hombre Masa y el Hombre Noble. El hombre masa es lo que intentan crear en “1984″ y desgraciadamente hoy en día. Pero a los que luchamos por no ser MASA, muchas veces somos pisados, incomprendidos o marginados…
Me encanta Robbins! Que pena que en España, no se de mucho esto… o no tengan el apoyo y el respaldo que se necesita…
Un fuerte abrazo para ti y para tu compañera y fiel seguidora
Hola mi fiel y entusiasta seguidora!!!!
Me habría gustado mucho poder ver esa representación callejera de la que hablas. Yo nunc ahe actuado en la calle, pero imagino que debe ser impresionante.
Me encanta que huyas del hombre MASA, y tomes partido, no podía ser de otra manera, por el hombre NOBLE. Nunca desesperes, cada día encuentro más hombres NOBLES por ahí. Entre todos lo conseguiremos, no lo dudes.
Muchísimas gracias por ese cariñoso abrazo extensivo a mi siempre rápida, fiel y muy inspirada compañera
Los dos te mandamos un abrazo enorme
Es una obra realmente maravillosa. Cuando pude analizar todo su sentido página a página no podía por menos que reconocer esa familiar sensacion de manpulacion descarada a la que pretenden someternos hoy en dia los medios de comunicación y demás poderes sociales. Tanto que, en una oportunidad de monologo dramático en mi escuela, yo mismo quise plasmarla como ejercicio para mi y mis copañeros; disfrute con cada paso de su elaboracion, aunque no tuviera un resultado demasiado brillante.
El miedo es la gran arma del poder, pero se ha convertido en la trichera que cerca nuestra comodidad y que nos impide ver más allá mientras devoramos un buen plato de cordero en el salon de nuestra casa. La propuesta de Robbins debió de ser absolutamente maravillosa pero mi rotura de tobillo ha impedido que puediera asistir.
Espero que esta compañia vuelva a acercarse a la capital española en algún momento. Gracias por la crónica
Lástima que no pudieras asistir a cualquiera de las funciones. Es un montaje fantástico.¡Ojalá vuelvan por aquí!
¡Cuánta razón tienes en lo que comentas sobre la utilización del miedo como arma para mantener el poder! ¡Y qué visionario el amigo Orwell! Seguro que tu monólogo fue interesantísimo y, como bien dices, te permitió disfrutar de lo lindo.
Gracias por tus palabras de aliento y apoyoa “La placenta…”
Un gran abrazo
Que bien leer este articulo!!! Sobre todo porque muy pronto esta obra estará en mi ciudad, Guadalajara México y que además tendré la suerte de trabajar en la producción local.
Gracias por tan excelentes escritos.
Saludos
Miguel
Hola Miguel!
Gran alegría volverte a encontrar por aquí, y saber que tendrás la oportunidad de conocer y colaborar con la gente de The actor´s gang. ¡No sabes cómo te envidio! Son una gente excepcional, tanto humana como profesionalmente. Estoy seguro de que compratiréis muchísimas cosas interesantes.
Un abrazo enorme