Teatro Tribueñe, sueño, utopía y realidad
18 diciembre, 2011
Hay muchas formas de entender el teatro: como arte, como un trabajo, como un acto cultural, como un entretenimiento, como un evento social … pero solo hay una de vivirlo de verdad: amarlo sin límite. Eso es lo que hace Teatro Tribueñe: amar el teatro. Solo quien entiende que el teatro es un compromiso con la vida y con uno mismo, y un acto de amor con los demás puede hacer lo que hacen ellos: regalarnos cada semana la experiencia de vivir algo maravilloso y único que, en este mundo que nos ha tocado vivir, está en serio peligro de extinción. No en vano una de las obras del repertorio de esta compañía es “El Jardín de los cerezos”, ese formidable canto a un mundo y a un estilo de vida que desaparecen porque no pueden sobrevivir a la presión de los tiempos que vienen, tiempos regidos por conceptos como prisa, beneficio, especulación o egoísmo, y donde valores como belleza, poesía, calma o compromiso ya no tienen cabida. Pero, a diferencia de la mayoría de montajes de El jardín en los que se rinde culto a la dignidad de la pérdida, a la nostalgia de lo perdido, el montaje de Tribueñe, como el propio espíritu de Tribueñe, se centra en lo que los personajes, los componentes de Tribueñe, no están dispuestos a perder: su identidad, su necesidad de amar y de ser amados, y su inquebrantable convencimiento de que vivir es dar. Solo así se entiende que pueda existir una compañía estable de repertorio formada por una decena larga de actores que cada fin de semana representa tres obras (“Ligazón”, de Valle-Inclán, “La casa de
Bernarda Alba”, de García Lorca y “El jardín de los cerezos”, de Chejov) en una sala cuyo aforo no llega a las ciento cincuenta localidades. No viven del teatro, sino para el teatro. Esa es la grandeza de su compromiso, de su amor al teatro: vivirlo y hacérnoslo vivir. Asistir a cualquier representación de esta compañía es una experiencia única, una inmersión en un universo poético donde todo es posible. La propia sala Tribueñe tiene una atmósfera especial que te sumerge en un universo donde solo caben la poesía, la belleza y la verdad. Allí, sentado junto al centenar de privilegiados espectadores que han conseguido su entrada para esa tarde, te sientes como un auténtico voyeur, un silencioso mirón que se adentra furtivamente en las paredes cerradas de la casa de Bernarda Alba o paseando por ese inmenso jardín de los cerezos que el mal llamado progreso está a punto de talar. Ante ti pasa todo, vive todo, muere todo… en ese sublime canto a la vida que es el teatro.
Existe el teatro público, sí, y también el teatro comercial. Malvive el alternativo en
estos tiempos de crisis y recortes. Son muchas las compañías y los proyectos que cada día mueren en este sacrosanto país nuestro de peineta, fútbol y pandereta. Pero allí, en medio de ese océano atractivo y misterioso que es atreverse a vivir poéticamente la vida, sobrevive Tribueñe, esa pequeña balsa donde, cada día, un grupo de actores/náufragos hace que el milagro de ofrecer esta comprometida forma de entender la vida y el teatro, sea posible. Hay temporales y galernas a su alrededor, sí, pero ellos son buenos navegantes conscientes de que lo importante no es el destino, sino el viaje, de que hay una Ítaca que les ha hecho el regalo de hacerles partir y de la que no deben esperar
nada, y de que también hay una Utopía que cada día les impulsa a seguir navegando y a la que deben, porque quieren, entregarlo todo. Tribueñe es Ítaca, pero sobre todo es Utopía, porque Tribueñe es Chejov, es Lorca y es Valle-Inclán, ese Valle-Inclán que amargamente advierte: “ He asistido al cambio de una sociedad de castas y lo que yo vi, no lo verá nadie. Soy el historiador de un mundo que acabó conmigo. En este mundo que presento de clérigos, mendigos, escribanos, putas y alcahuetas, lo mejor con todos sus vicios eran los hidalgos, lo desaparecido. Mi obra viene a reflejar la vida de un pueblo en desaparición. Mi misión es anotarlo antes de que desaparezca”
Son muchas, desde luego, las cosas que destacan de esta forma de hacer teatro, pero hay una que impacta profundamente: las imágenes que, una tras otra, van sucediéndose ante el atónito espectador que, boquiabierto, se siente un marinero más de esa nave, esa Argos renacida, que con pulso firme y rumbo cierto sabiamente dirige Irina Kouberskaya. El inicio, por ejemplo, de El jardín de los cerezos es un canto poético al inexorable paso del tiempo y de la vida. Sobre un
apenas casi iluminado escenario azul en el que vemos una solitaria vía de tren y escuchamos el eterno fluir de la vida de cualquier vieja estación, todos los personajes, sombras de ellos y de nosotros mismos, van deambulando a cámara lenta portando sus maletas en una cadenciosa danza en la que se entrecruzan sus caminos y sus vidas. Es poesía, esencia teatral, en estado puro. Y qué decir de la magistral simpleza escenográfica en la que unos simples remos de madera pintados de blanco que se clavan en lo que antes fueron las maletas, nos muestran el inmenso paisaje del jardín. No le preguntes al espectador por los remos. Te dirá que allí solo había cerezos. Los personajes mueven remos y maletas y nos transportan del jardín a la casa, de la casa a la estación, de la estación a ese no lugar donde habitan los sueños, todos los sueños…
Es maravilloso ver cómo se puede crear tanto con tan poco. Austeridad y sobriedad jamás han sido sinónimos de pobreza. Solo la mente del necio o del avaro puede concebirlos como tales. Y en el particular idioma de Tribueñe significan esencia y belleza. Todo en el teatro de Tribueñe está orientado a dar vida al texto y a los personajes. Incluso una puesta en escena barroca como la de su Casa de Bernarda Alba, está construida sobre la elegante belleza de lo sencillo. Lorca nunca llegó a ver representada su Bernarda Alba. No me cabe duda de que le habría encantado ver este montaje donde su texto permanece intensamente vivo inmerso en una esplendorosa sucesión de poderosas imágenes de la España más profunda donde encontramos todos los mitos y los símbolos que nos hacen ser quienes somos.
La Sala Tribueñe nace en 2003 en el barrio de Ventas, en Madrid, en lo que anteriormente había sido una ferretería, de la mano de Hugo Rodríguez de la Pica, un
joven humanista que ha dedicado su vida a navegar en las procelosas aguas del folclore español, de la canción popular, del baile y del teatro, y de Irina Kouberskaya, actriz y directora teatral rusa afincada en nuestro país desde principios de los setenta y que ha colaborado con el TEI (Teatro Experimental e Independiente), el TEC (Teatro Estable Castellano), la RESAD (Real Escuela Superior de Arte Dramático) y con el Laboratorio de William Layton. Los tres montajes que tienen actualmente en su repertorio han conseguido los premios Ciudad de Palencia a la mejor dirección (Ligazón en 2007 y La casa de Bernarda Alba en 2011), y El jardín de los cerezos los premios a la mejor dirección, mejor interpretación (Irina Kouberskaya) y mejor compañía en el Festival Internacional de Teatro de Chéjov en Yalta, ciudad natal del dramaturgo.
Pero decir Tribueñe no es solo hablar de una maravillosa Sala de teatro o de una
formidable compañía teatral, sino de un modo especial de concebir y de vivir el hecho teatral. Todas las personas que están involucradas de una forma u otra en Tribueñe viven el teatro de forma generosa, comprometida, con absoluta dedicación y entrega. Llevan años juntos, compartiendo esta experiencia vital, y eso se nota en el escenario y en todo lo que hacen. Tienen una forma parecida de entender la vida, tanto la espiritual como la más próxima y terrenal, una forma que ellos definen claramente en estas palabras: “El aprendizaje de nuevos lenguajes, de nuevas lecturas de textos ya consagrados y de otros por descubrir, es uno de los motivos que nos mueve en el diseño de la programación. El desconocimiento del ser humano en sus facetas biológicas y genéticas nos motiva a trabajar desde la dimensión poética; antes de su dimensión tecnificada, antes de la domesticación de la vida, aceptar el reto del impulso creativo.
“La fascinación por vivir en cada instante “la enorme alegría de crear” que decía Lorca, el mundo de la inspiración como estado revulsivo y vital, es nuestro leitmotiv. El estudio de la mitología, el universo de los símbolos, el sentido antropológico como el punto de unión de la diversidad cultural son algunos de los puntos de inflexión de nuestra propuesta.
“ Es, en definitiva, el desarrollo de la sensibilidad en un entorno hostil lo que constituye nuestro credo. Defender los susurros poéticos para comprender a aquellos artistas que apuestan por abrir un paréntesis a la sensibilidad. Convocamos en una disponibilidad encendida para estar a la altura de la llama de los poetas y tender hacia un Hombre Poético, hacia un Teatro Poético…”
¿Y qué sabe la poesía de mapas o fronteras? En este precioso viaje hacia el
universo poético, hacia la concepción poética de la vida, Tribueñe no solo nos acerca a nuestro teatro, sino que sale de gira por Yalta o San Petersburgo a mostrar a públicos cercanos a nosotros que, sin embargo, viven a miles de kilómetros de aquí, el teatro de Lorca o de Valle. Es una experiencia fascinante. Y el resultado, no podía ser de otra manera, es espectacular: “Lo desconocido es otro nivel de libertad del pensamiento… Iba a ver una farsa y me encontré en un templo… No existe dramaturgia como esta en Rusia, ni semejante tradición teatral, ni actores para interpretar este género. Por eso creo que Irina Kouberskaya ha hecho casi un imposible, trayendo para el público ruso este mundo inmenso, intenso y absolutamente desconocido…” (Petersburgo Teatral, Irina Mitrievskaya).
“Mi trabajo como directora consiste en denunciar la pertinaz existencia de la maldad y los espejos cóncavos que la sociedad pone delante de los seres humanos,
para que se vean perversos, feos, esperpénticos, falaces y faltos de la mínima dignidad…” nos dice Irina Kouberskaya. Su amor al teatro no se limita a llevar la dirección artística de la sala Tribueñe, a dirigir la compañía o a actuar en ella, sino que también imparte cada año un curso de interpretación abierto a todo aquel que quiera asistir. Entre enero y mayo, todos los miércoles, da clases en dos grupos, uno por las mañanas y otro por las tardes. Entre la veintena de alumnos puedes encontrar a actores
profesionales, músicos, bailarines o a personas que nunca se habían aproximado al mundo de la interpretación. Irina es capaz de sacar de cada uno de ellos todo lo que lleva dentro. Y, fiel a su filosofía, el precio de esos cursos, como el de las entradas de su sala, está al alcance de cualquier bolsillo, en un ejemplo más de que Tribueñe no vive del teatro, sino para el teatro. Si quieres tener la experiencia de adentrarte con ellos en ese maravilloso viaje hacia el universo poético que es Tribueñe todavía estás a tiempo, la matrícula está abierta… Allí nos veremos.

Un lugar maravilloso, sin duda, que hay que conocer.
Carlos, gracias por descubrir el Teatro Tribueñe. Es maravillosa tu comprensión de este espíritu. Gracias por compartir tu amor por el teatro y por la vida, y gracias por tener este Blog, del que pienso leerme todo, me encanta cómo escribes.
Un abrazo
Muchísimas gracias por tus cariñosas palabras, Inma y, desde luego, ¡Bienvenida a La placenta! Es tan maravilloso lo que hacéis en Tribueñe… Por favor, ¡No cambiéis nuncaaaaa!
Mi abrazo más fuerte para tod@s
Gracias, Carlos, por tu sensibilidad y generosidad.
Un abrazo. María.
Al revés, María, muchísimas gracias a ti por el cariño de tu comentario. ¡Bienvenida a La placenta! Vuelan abrazos
Hola Carlos, enhorabuena y gracias , una vez más-me repito en esto más que el ajo-, por acercarnos actividades creativas ejemplares, desconocidas lamentablemente por mí hasta ahora.
Hoy nos informas sobre el periplo vital y artístico de una “tribu” llamada eñe, así como de las “tribulaciones” que deben acompañarles en sus comparecencias en la “tribuna”, esperando que el “tribunal” -ese monstruo policéfalo que es el público-, les “tribute” el “tributo” que todo artista ansía como maná reparador de todos los esfuerzos y zancadillas: el calor de los aplausos.
¡Clap!, ¡clap!, ¡clap!, ¡clap!……
Carlos, como esos ¡clap! así en la pantalla resultan fríos, les envío un avión de papel cargado de un respetuoso, cálido y alentador aliento.
Un abrazo tribal.
Ah, paco, me encantan tus aviones de papel, esos aviones que rumbo al sur, o al fondo de nosotros mismos, que viene a ser lo mismo, van cargados de poesía, de belleza o de cariño, como este que has mandado a los argonautas de Tribueñe. Mi abrazo más fuerte y tribueñero
Hola para empezar diciendo, con unas copas de ron como combustible, aunque lejanas, suenan estas palabras en mi cerebro a agua de la alhambra de granada con el olor de mirtos y de abejas zumbando en su devenir de primavera. Me agranda el corazón si así se puede decir, leer palabras libres que parecen propias, aunque nunca las haya dicho.
Andale y váyase el mundo a hacer puñetas , quédese el arte, sus gentes y su eterno entender.
Pasen doscientos años y que mas da, todos seremos iguales cuando sople el suave viento de poniente.
Quiero ir con quienes vibran con una hoja que cae, ir, y volver, y quedarme con la espera de un millón de años para ver,el abrir de esos ojos aún por descubrir,
Dejo un poco de escribir, al leer lo escrito ocurre que me da como friolera, será el bibitrajo que me estoy tomando, las notas de Mozart y sus criaturas sonatas para piano o el tembleque del vivir en la espumilla de la ola mientras rompe en la orilla.
Un puñado de ternura para semillas que como palabras tengan su primavera.
Vince.
Gracias, gracias, gracias, Vince, por esas poéticas palabras cargadas de imágenes, belleza y sabiduría. Estoy seguro de que no son por efecto de ron del que hablas, pero por si así fuera, no estaría de más que compartieras con los tertulianos del café Placenta información sobre la bodega y año de tan deliciosa ambrosía…
Mi abrazo más fuerte y placentero, siempre placentero
…”Canastitos de flores, cintas de seda/ mi niña no tiene cuna, los Reyes le traerán una”…
Se escucha con el rasgueo de una guitarra, en la puesta en escena de La Casa de Bernarda Alba, por el Grupo Tribueñe.
Y no hay mas palabras, todo queda dicho con el sublime lenguaje de los gestos.
Amiguito Francisco, Ahora sí que me has pillado!! (y eso que no quieres ser el conejo blanco)… Suscribo todas y cada una de tus palabras sobre este Grupo. Igual que tu pienso del bautismo con este nombre: “Tribu -eñe.”
El Grupo surge en el 2003, momento de apogeo novedoso de elementos informáticos
casi como único medio de conexión inter vivos, y hete aquí, que el Blak Berry eliminó de su abecedario la “ñ”.
Viene este Grupo “esa pequeña balsa de náufragos comprometidos, entre temporales y galernas”, que se atreven a vivir poéticamente la vida.
Románticos transgresores, recuperando lo bueno de lo perdido como maravillosos historiadores y ofreciéndonoslo en sus obras..
Y siguen trangrediendo, las reglas de esta sociedad de necios que confunden valor con precio.
Y se levantan en TRIBU defensora de lo perdido: nuestra querida y sencilla ” ñ ” , como un gesto de reveldía contra lo arrebatado por los nuevos Dioses…
Como dicen nuestros queridos contertulios, gracias Carlos por tu generosidad y compartir lo que amas.
Vince, una copita de rón acompañando la lectura de Carlos viene ni que requete bién.
Brindemos por este tipo transgresión
Amiga y vecina Marta, te pido, por favor, que la próxima vez que me llames amiguito, utilices amigüito, me gusta muchísimo más; además, es mucho más apropiado para nuestra edad espiritual. (Amiguito del alma, me suena a uno de los diálogos del guión de la serie- por filmar- “Corrupción en Valencia”).
Nada hay como saborear el dulce placer de una tertulia placentaria al calor de una buena taza de café, acompañada desde hoy, sin duda, por un chupito de ese mágico ron del que nos habla Vince. Mi abrazo más eñero
Carlos, tengo la “ñ” en mi viejo informata; pero yo ni puñetera idea de dominarlo.
Sorry, salió do veces el comentario.
Aprovecho para desearos a todos Feliz Navidad!!.
Tranqui, Marta, desde mi ordeñata ya he podido arreglarlo. Y ya que has abierto la caja de los deseos, ahí va el mío para tod@s vosotr@s: TASHI DELEK, que es lo que los tibetanos dicen cuando quieren desearle a alguien lo mejor de lo mejor en todos los sentidos. Pues eso, TASHI DELEK para ese 2012 que ya asoma…y mi abrazo más fuerte a tod@s
…Y que el uso de las nuevas tecnologías no nos roben el sentido del humor.
Y por cierto, no tengo ni puñetera ( “ñ”) idea, si la razón de bautizarse como Grupoeñe, tiene algo que ver con lo que me he atrevido a decir. Tan solo se me iba ocurriendo mientras te leia, y como soy pelín atrevida…
Gracias a tí, se de la existencia de este grupo.
En verdad no tiene nada que ver. Su origen era que el local donde están era una antigua ferretería con ese nombre, pero como dirían los italianos, ma si non é vero, é ben trobato.
Un abrazote enorme, Marta
De verdad, de verdad os digo que “TribueÑe” no era el nombre subterráneo de la ferretería o cosa preexistente en el solar donde yace ahora para la teatralidad amplia la Sala, primero. Luego aterriza el conjunto madre, segundo, arrastando ya experiencias y personalidades teatrales diversas o prometedoras aspiraciones enlazadas, tercero. Y el Grupo como tal se va conformando por prueba y error, como casi todo desde que aterrizamos en la civilización. La prueba y error se depura como las materias en los crisoles, tubos de ensayo y demás aparatología alquímica, y el compuesto va tomando forma, y quizás se vaya modificando y enraizando como le ha sucedido a todo grupo de teatro creado a partir de la conjunción de los esfuerzos, ideales, esperanzas y necesidades. TribueÑe, con perdón de los titulares padres del invento, por si me equivoco y no revoco, nació a partir de otro proyecto de vida mejorable en grupo, con la aportación de algunas determinadas personalidades que le dieron forma definitiva gracias a su posición relevante dentro del conjunto y la experiencia histórico-económica del grupo. En ese sentido cabe sí introducir ahora la aportación casi definitiva (nada lo es), de personas como Hugo Carrera Pérez Rodriguez de la Pica, artísticamente múltiple, Irina Kouberskaya, cuyo historial es bien conocido, Eduardo Pérez de Carrera, principal mentor social histórico junto a José Luis Argüello, actor, Carmen Rodriguez de la Pica, excelente y vocacional aficionada, José Luis Sainz, actor, Fernando Sotuela, actor de larga trayectoria profesional, Beatriz Argüello, conocida y maravillosa actriz, Marina Valverde, actriz intermitente de gran carga lírica, Katia de Azcárate, descubrimiento expresivo, Ofelia Angélico Gauna, actriz, autora y profesora de origen argentino de poderosa carga dramática con larga carrera en cine y TV, Miguel Ángel Mendo, actor revelado desde su actividad como escritor de narraciones infantiles de éxito. Y una larga serie de alumnos, cooperantes, colaboradores, artistas plásticos, cantaores y bailaoras, etc. que se han ido sumando a éste ilusionante proyecto que ha cuajado gracias a la voluntad y sacrificio de todos ellos en aras de un teatro que bucea en la lengua, la historia, y los problemas de la conformación social española y de nuestra civilización.
No será éste, supongo, la mejor descripción-certificación del currículo histórico del grupo, su conformación y trayectoria, pero se le aproxima, con la venia pues de los verdaderos protagonistas e impulsores, si es que me los he transpuesto en algo/alguien.
Muchísimas gracias, Evohé, por completar los orígenes de la génesis de algo tan maravilloso e irrepatible como la experiencia de Tribueñe. ¡Bienvenidas sean esas aclaraciones y el cariñoso recuerdo a tod@s l@s que la hicieron posible! Un gran abrazo
Con permiso via dentrar -de nuevo-manque no esté convidao, sobre todo porque me he olvidao de dos personajes fundamentales de la travesía fundacional e inicial de TribueÑe colectivo, Sala, Teatro. Juan Sánchez, fallecido y recordado actor, factotum de teatros independienteds varios, recordado Chema de la TV, polivalente impulsor y activador en responsabilidades técnicas desde la construcción de la Sala. Y su esposa de siempre, actriz, voz difusora de otros, inolvidable encarnadura del “Espinete” televisivo, que ha estado siempre presente en propuestas y piezas varias; Consuelo “Chelo” Vivares. Ambos fueron, es ella, pilares fundamentales en la consolidación de esta propuesta teatral aportando su larga experiencia, capacidad de trabajo y sacrificio. Y si me olvido, equivoco, paso, no paso, etc. más, que me lo digan. Mi participación en esto es de sincero “cotilla” y aficionado teatral desde mis adolescentes tiempos argentinos, luego italianos, y finalmente españoles. Y porque alguna vez fuí o intenté ser amigo de todos ellos, los de la Ñ, que coño.
Malo sería, Evohé, que en un foro abierto como es La placenta solo pudiesen entrar los “convidaos” ¡Bienvenido a La placenta! Otro abrazo enorme y placentero, siempre placentero y tribueñero
DEJO ESTO AQUÍ POR NO ENCONTRAR OTRO SITIO. GRACIAS
martes 1 de mayo de 2012
¿MAX…-TEATRAL- MADERA….? Premia que algo queda.
Ayer, Lunes 30 de Abril de 2012 se entregaron los XV PREMIOS MAX DE TEATRO, celebrados en el Circo Price de Madrid (bonito lugar para cómicos y titiriteros), con gran alborozo de época oscura entre los concelebrantes. Oficiaba la maravillosa y teatralmente comprometida desde lo inmediato Petra (Penitencia) Martínez, repitiendo el papel de maestra de ceremonias que ya encarnara en igual lugar y diverso espectáculo circense light.
Gran alborozo entre los presentes, y más entre los candidatos a premios que siempre alegan que no se lo esperaban, pero sí los desearían- merecerían, y más el otro nominado y el propio compañero no seleccionado. Sí, emocionante acto de ese caldo cultural del arte expresivo que es el Teatro bien entendido, y con algunos guiños, pocos, a las circunstancias del momento: recortes de subvenciones y capital de producción, transformación de compañías en cooperativas, esfuerzos patrocinadores de los mismos actores tratando de salvar y salvarse. Bueno, pero al final tienen su recompensa, entre los pares, frente a los públicos, de cara a la administración cultural que les aprieta el cinturón de la expresividad y la denuncia por donde más duele. Y se divierten, se emocionan, se exaltan y escenifican con su gran carga de humanidad expresiva. ¿Pero responden realmente a las necesidades actuales de espejo argumentador-clarificador y de denuncia que la sociedad parece necesitar en estos momentos? A veces, algunos. Sí contribuyen en general a que la sociedad se divierta, despeje, distraiga por lo menos. De ahí el triunfo del musical en una sociedad que salvo el tradicional teatro de revistas, la zarzuela y la ópera para abonados con posibles lo había ignorado hasta hace poco. Ahora, la mayoría de actores que quieren ganarse la vida cantan, bailan y hasta trabajan en pelota picada. Menos mal, habrá que agradecer una vez mas al Hollywood y hasta al Bollywood por tal aggiornamiento profesional aunque cuenten tonterías, las justas, y cosas de animales humanizados (¿No es al revés?)
España, en parte gracias a ello, ha evolucionado mucho en la oferta teatral en cantidad, variedad -no tanto, hay acostumbramientos y tradiciones repetidas- calidad y formación de actores y demás participantes en el hecho teatral, incluso en autores nuevos, en técnicos modernizados y demás. Se abren teatros, casi siempre independientes, alternativos, cooperativos, pequeños. Se abren salas que acojen a otros grupos para mantener el propio, las instituciones sociales -Comunidad, Ayuntamiento, Estado- los suelen utilizar para sus propias programaciones y aportan subvenciones, a veces pagadas tardíamente, y facilidades propagandísticas. ¿No son pues los teatreros personas relevantes en la sociedad, conocidas, famosas, agasajadas…, y que incluso pueden terminar aterrizando en el cine, cosa mucho más esplendorosa por su resonancia y difusión?
En medio de tanta felicidad teatral, recordaba yo el acto manifiesto del teatro argentino en plena represión de la dicatadura militar, años finales de los 70, Teatro General San Martín, Buenos Aires Capital Federal. Actores y profesionales que se la jugaban duramente para mantener su independencia y la de los ciudadanos, la libertad, concientes de que estaba en juego mucho más que el poder hacer una obra de denuncia, una obra que contara la verdad de las circunstancias ante un pueblo sometido, acallado, secuestrado, torturado.
Esperemos no llegar nunca más a eso, esperemos que todo esto no sea más que un susto, incluso teatral, que nos quieren dar los autoproclamados dueños de la historia para reconducirnos por el buen camino, eso sí, con peaje pagado.
Publicado por antonio di luca en martes, mayo 01, 2012 0 comentarios
Muchas gracias, Evohé, por hacernos llegar este comentario. ¡Bien ubicado está! Comparto plenamente la mayoría de las cosas que se mencionan en él. Como decía Bergamín,”Existir es pensar, y pensar es comprometerse” No concibo el arte, ni la vida, sin compromiso.
Vuelan abrazos
No está de más recordar que el grupo TribueÑe ha sido ganador de las votaciones organizadas por El País on-line respecto al mejor espectáculo musical del 2012, Los votantes han preferido por un 44 y pico % de votos mayoritarios al espectáculo dramático musical de Hugo Pérez sobre la vida y canciones de Raquel Meyer. Curiosamente, en esta votación también entraban los musicales de más éxito de público de la temporada y de anteriores. Cosas de las votaciones y las calidades, y los votantes que realmente votan.
En efecto, me ha encantado ver que se reconoce la labor y el profundo amor al arte de este grupo de maravillosos locos que nos demuestran que también hoy hay gente que es capaz de vivir para el teatro y no del teatro. Por mucho que se empeñen nuestros políticos, mientras quede gente como esta, el teatro no morirá jamás. Mi abrazo más fuerte Evohë