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¡Basta! Una democracia diferente, un orden mundial distinto

11 noviembre, 2012

“Me resisto a la imposición, a la ley del más fuerte, a la simulación, a todo lo que afecta a la libertad e independencia de los ciudadanos. Me resisto a ser espectador, dócil, resignado. Lucho por una cultura de paz, basada en la justicia, la igualdad y la observancia de los derechos humanos… Si no reaccionamos, se habrá dado otro paso atrás y nos dedicaremos a observar, obsesivamente, las fluctuaciones de la prima de riesgo (¡fascinante!), las cumbres europeas y las competiciones deportivas… espectadores impasibles… En este momento hay motivos para la protesta y para la propuesta…Reaccionemos, Impliquémonos” Estas palabras no son de un exaltado, de un radical, ni de un extremista, sino de un intelectual que ha dedicado su vida a intentar cambiar la cultura de la guerra que domina el mundo por una cultura de paz. Son palabras de Federico Mayor Zaragoza, exdirector general de la Unesco, un hombre lúcido y esperanzado que cree en el ser humano y en los pueblos, y no en una democracia en la que los ciudadanos son contados pero no tenidos en cuenta y que apoya entusiásticamente el movimiento de los indignados, del 15-M, del “somos el 99%”… Acaba de aparecer su último libro: “¡Basta! Una democracia diferente, un orden mundial distinto”, un libro absolutamente necesario para entender lo que está pasando y comprender que hay alternativas, y que llevarlas o no adelante es algo que solo depende de nosotros, los ciudadanos. Estamos en vísperas de una nueva huelga general. Hoy más que nunca se justifica parar un país porque lo que hoy vivimos no es más que el secuestro de la democracia, un secuestro del que Mayor Zaragoza venía advirtiendo desde hace muchos años, cuando dejamos que los valores democráticos fuesen sustituidos por las reglas del mercado, tal y como se ha venido haciendo desde las épocas de Ronald Reagan y Margaret Thatcher.

Nacido en Barcelona en 1934, Mayor Zaragoza es doctor en Farmacia y ha sido catedrático de Bioquímica, Rector de la Universidad de Granada, Ministro de Educación y Ciencia con el gobierno de Adolfo Suárez y Director General de la Unesco entre 1987 y 1999. Desde el 2000 preside la Fundación Cultura de Paz. Como él dice, es una persona que ha visto muchas cosas buenas y también cosas terribles. Son esas cosas terribles, como que el gasto militar diario sea de tres mil millones de dólares cuando cada día mueren sesenta mil personas de hambre, las que le llevaron a tomar partido, a comprometerse en esta lucha sin cuartel que es transformar un mundo abyecto, cruel y criminal en un mundo donde valores como solidaridad, generosidad, justicia, paz y libertad estén por encima de todo lo demás: “He comenzado algunos procesos de paz y me he dado cuenta de que los de un lado y los del otro eran irreconciliables. La única manera en que siempre conseguía al final que siguieran las conversaciones y el diálogo era cuando les decía: a mí no me interesan ni ustedes ni el presente, a mí me interesan sus hijos y el futuro. ¿Ustedes quieren que hablemos de sus hijos y del futuro? Y entonces podíamos seguir…”

Federico Mayor Zaragoza es una persona solidaria y comprometida con las causas en las que cree. Le he pedido su apoyo en más de una ocasión y jamás he recibido un no por respuesta. Recuerdo cuando, hace algunos años, le pedí que firmase una fotografía para una campaña de apoyo a los campamentos de tibetanos refugiados en el exilio. Nunca olvidaré su dedicatoria: “Todos iguales en dignidad ¡ Juntos podemos!”

Mayor Zaragoza es un hombre que ha visto y vivido situaciones difíciles, tremendamente crueles e injustas, pero precisamente por ello jamás ha perdido la esperanza. Quizá la palabra que mejor le defina sea la de ser un hombre esperanzado. No estamos frente a un optimista, o frente a un pesimista mal informado como llaman otros a los optimistas, sino frente a un hombre cargado de esperanza, esperanza y compromiso en que esto se puede y se debe cambiar, en que esto va a cambiar y que el siglo XXI será, por fin, el siglo de la gente. Cree en la utopía personal: “Aunque haga viento y frío, hay que sembrar. Sembrar sin arredrarse. Sembrar y recordar, sobre todo a los más jóvenes, que es cierto que buena parte de la semilla, por las condiciones del suelo o del tiempo o de otras adversidades, no llega a fructificar. Es cierto. Pero también lo es que solo hay un fruto que nunca cosecharemos: el de las semillas que no tuvimos el coraje de plantar…Hay que ser realistas, se nos recomienda. No. Mis ojos han tenido ocasión de ver ya mucho. Y nunca vieron a un “realista” hacer nada relevante. Los realistas nunca transformarán la sociedad, porque la aceptan, porque renuncian a intentar cambiarla, porque promueven el sin-remedismo y la indiferencia en lugar de la tensión humana, de la pasión, de la compasión…” Federico Mayor Zaragoza hace totalmente suyas las palabras de Martin Luther King: “Tendremos que arrepentirnos, en esta generación, no tanto de las muchas acciones de la gente perversa, como del pasmoso silencio de la gente buena” porque, como él dice, “hace tiempo escribí que comprendía el silencio de los silenciados, de los amordazados por el miedo o por la ignorancia, pero no el de los silenciosos, de los que pudiendo hablar, callaban”

Su percepción sobre la sociedad de la información es realmente muy diáfana. De hecho considera que una de las mayores preocupaciones que debería tener la sociedad de hoy es la manipulación informativa que llevan a cabo unos medios de comunicación cada vez más concentrados en pocas manos y que persiguen objetivos muy diferentes a los que para los que fueron creados: informar y formar. Para Mayor Zaragoza la formación y la información son dos piezas claves para cambiar el mundo: “Hoy, los ciudadanos, sin tiempo para pensar y promover sus verdaderas opciones, siguen como espectadores indulgentes los espectáculos que se les presentan. Tan acomodados llegan a sentirse como espectadores y receptores, tan obcecados, que pueden conocer sin inmutarse noticias sobre corrupción, sobre asimetrías, sobre hambre o niños-soldado. Para movilizarse, para implicarse, para involucrarse, es imprescindible tener tiempo para reflexionar… Es una falacia decir que vivimos en la sociedad del conocimiento y la información. En realidad apenas un 5% de la población en los países más desarrollados, tiene acceso a los nuevos medios de comunicación e información (hay más líneas telefónicas en Manhattan que en toda África subsahariana y la mitad de la humanidad no ha telefoneado nunca). Pero esa montaña de datos e información a la que tiene acceso el 5% de la población mundial se tiene que convertir en conocimiento mediante la reflexión y el pensamiento, tiene que convertirse en formación, y solo así desembocará en sabiduría…”

En 1991 Mayor Zaragoza escribió: “el coloso soviético se ha derrumbado porque, basado en la igualdad, se había olvidado de la libertad. El sistema capitalista, basado en la libertad, se desmoronará igualmente si olvida la igualdad” Esas palabras han resultado ser proféticas, como lo serán también, sin duda, las que dice haciendo referencia al apasionante momento de cambio que estamos viviendo: “Ha llegado el momento de no admitir lo inadmisible. De alzarse. De elevar la voz y tender la mano…Ya no hay excusas para permanecer callados. El tiempo del silencio ha concluido… En este momento hay motivos para la protesta y para la propuesta…Por pensar demasiado en uno mismo y poco en los demás, demasiado en lo que sucede y no en lo que debería suceder, hemos retrocedido en aspectos esenciales, y nos hemos dejado arrastrar por el vendaval de lo inmediato y superfluo. En los espejos del pasado nos vemos mucho a nosotros mismos y poco a los demás…¿Nuevo capitalismo? ¡No! Ha llegado el momento del cambio a escala pública e individual. Ha llegado el momento de la justicia… Ha llegado el momento de la movilización de los pueblos. Ha llegado el momento de reclamar, sin más dilaciones, la atención que la Tierra merece. Unos cuantos (G8, G20, etc.) no pueden, no deben, imponer su voluntad a todos los países… Juntos podemos ser el cambio que ahora ya es apremiante. Es un cambio sistémico, global, porque dejaremos de ser siervos para ser, de una vez por todas, dueños de nuestro destino… Nunca es demasiado tarde para el coraje, si no ha sido demasiado pronto para el abatimiento… Al sometimiento de los valores al mercado, el pueblo reaccionará con una “insumisión axiológica”. Se está gestando la rebelión de los pueblos que observan, perplejos, cómo finalmente son los más débiles y vulnerables los que deben cargar con la mayor parte del fardo de un sistema que ha llegado a su fin… Ha llegado el momento de la ciudadanía mundial, de la convivencia sin fronteras, de compartir bienes, conocimientos y experiencia… Nos acallaron pensando que nuestra voz era utópica, irrelevante, molesta pero modesta… en lugar de darse cuenta de que se trataba de un proceso de movilización progresiva a todas las escalas… Esas manos levantadas con las palmas abiertas que vemos en las manifestaciones serán las armas invencibles con las que se llevará a la práctica resueltamente, pacíficamente, la construcción del porvenir que merece la condición humana…”

Federico Mayor Zaragoza sabe que el cambio imprescindible ya para ese nuevo mundo que amanece vendrá de los movimientos sociales, de los ciudadanos, de los pueblos que, indignados y por ello comprometidos, tomarán las riendas de su destino: “Como era previsible, los “indignados” se están expandiendo por todo el mundo. Ya nada les detendrá… porque representan “el otro 99%”… Aunque algunos se resisten a reconocerlo, ha llegado el momento de la transición de la fuerza a la palabra. Sí: después de siglos de obediencia, después de siglos de vivir hincados, amanece un mundo nuevo donde todos los ciudadanos y no solo unos cuantos contarán y serán tenidos en cuenta. En muy pocos años “el otro 99%”, hombres y mujeres ciudadanos del mundo, accederán a los escenarios del poder para hacer realidad la gran transición de la fuerza a la palabra, de la mano armada a la mano tendida…En todas las redes sociales, en la Puerta del Sol mundial que es el ciberespacio, levantemos la voz para que los temas realmente esenciales (la alimentación, el medio ambiente, la lucha contra la pobreza…) sean atendidos como prioridad por la gobernación mundial… Cada persona puede inventar su futuro. Por eso los pueblos son los que tienen que tener en sus manos (durante toda la historia el poder ha estado en manos de unos cuantos hombres, nunca de mujeres) las riendas del destino común. Ahora. Ahora es momento de esperanza. Primero, porque conocemos la realidad del mundo en su conjunto; segundo, porque hay más mujeres; tercero, porque nos podemos expresar de forma no presencial…El momento de la revuelta de la sociedad civil no puede demorarse. Debemos fijar una fecha no demasiado lejana para que sean millones los ciudadanos que, a través de los medios informáticos de comunicación, a través de manifestaciones y actos de la más diversa índole, levanten la voz, pacífica pero firmemente…Ha llegado el momento de plantarse, de decir con serenidad y firmeza que la humanidad no puede seguir padeciendo los inacabables estertores de un sistema en crisis que ha desembocado en la gravísima y múltiple crisis actual (social, financiera, alimentaria, medioambiental, política, democrática, etc.). ha llegado el momento de la movilización ciudadana frente al “gran dominio” (económico, energético, militar, mediático), de tal modo que se inicie sin demora la gran transición desde una economía de la especulación y guerra hacia una economía de desarrollo social sostenible… ha llegado el momento de pasar de súbditos a ciudadanos plenos, de silenciosos a participativos, de espectadores a actores… ahora que las posibilidades de participación no presencial que ofrecen las modernas tecnologías de la comunicación lo permiten… Estén atentos los poderes actuales, tan atareados en los temas de siempre, intentando convencer a los de siempre de que valen las mismas fórmulas de siempre, porque los cambios del mañana empezarán a ser trazados por muchedumbres en el ciberespacio. Sí, el gran cambio se avecina. El tiempo del silencio ciudadano ha concluido. Empieza la hora de la gente. De la nueva democracia a escala global y planetaria”

Actualmente Federico Mayor Zaragoza está impulsando, junto con varios premios Nobel y otras personalidades muy relevantes de la política internacional, una “DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LA DEMOCRACIA” que, al estilo de la declaración universal de los derechos humanos, pretende impulsar la generación de un nuevo orden mundial donde valores como democracia, libertad, justicia o solidaridad sean quienes orienten su funcionamiento y devuelvan el poder a quienes son sus únicos y legítimos propietarios: los ciudadanos. Si quieres conocer directamente las opiniones y los comentarios de Federico Mayor Zaragoza no dejes de visitar su blog personal: www.federicomayor.blogspot.com.es o la web de la fundación cultura de paz que preside: www.fund-culturadepaz.org

No me cabe duda de que las ideas y las palabras de Federico Mayor Zaragoza son esos faros que alumbran nuestro viaje en la oscuridad. La respuesta está en nosotros, en ti y en mí, en todos nosotros, los ciudadanos. Esperar a que venga alguien a resolver nuestros problemas no los resolverá, confiar en que lo hagan nuestros políticos motu proprio es tan cobarde como absurdo. Solo nosotros, los ciudadanos, podemos guiar nuestro destino. Hoy, por primera vez en la historia, tenemos una herramienta que puede ser invencible en la lucha no violenta: la comunicación informática. Todavía no somos conscientes del poder real que tiene, ni estamos organizados para utilizarla, pero es una herramienta decisiva para acabar con la tiranía de los mercados: ¿Los políticos no cambian la ley electoral?: millones de ciudadanos decidimos por internet no ir a votar hasta que la cambien; ¿Merkel sigue imponiendo sus ajustes criminales?: boicoteamos en Portugal, Italia, Grecia y España los productos y servicios alemanes hasta que deje de obligarnos a hacer recortes; ¿Los bancos siguen operando con paraísos fiscales y practicando desahucios?: retiramos todos los depósitos y cancelamos todas las cuentas de los bancos que lo hagan. ¡Son tantas las posibilidades de acción que tenemos a nuestro alcance! El tema de los desahucios es una muestra clarísima de ello: por primera vez los grandes partidos políticos se plantean modificar una ley arbitraria, cruel e injusta que defendía exclusivamente los derechos de los bancos, una ley contra la que estaban los propios jueces y la Unión Europea, pero una ley que llevaba en vigor desde 1905 y que nuestros políticos nunca habían osado intentar modificar por temor a las represalias que pudieran tener por parte de los bancos, sus principales financiadores. Solo los partidos minoritarios de Izquierda, como Izquierda Unida o Izquierda Plural, han intentado cambiar esa ley desde el parlamento. PP y PSOE ni siquiera les escucharon. Pero he aquí que hoy, tras más de doscientos mil desahucios y varios suicidios directamente relacionados con ellos, como el de anteayer, van a cambiar la ley. ¿Qué es lo que ha hecho que por fin la cambien?, ¿Qué les ha hecho entrar finalmente en razón para acabar con este atropello criminal amparado por la ley? Lo único que les ha hecho cambiar ha sido la presión ciudadana, la lucha en la calle llevada a cabo por movimientos de indignados y los colectivos y plaraformas en contra de los desahucios que llevan años denunciando esta situación y oponiéndose a ella caso a caso y puerta a puerta. No puede haber demostración más clara de que el poder lo tiene la ciudadanía cuando se organiza y sale a defender sus derechos. Y eso es lo que todos tenemos que hacer el próximo miércoles: apoyar la huelga general, parar este país, demostrarles que hemos dicho basta y que exigimos una democracia diferente y un orden mundial distinto.

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Todos somos mineros

15 julio, 2012

“Habéis llegado hasta aquí para defender vuestros derechos, lo que legítimamente es vuestro y ahora os quieren robar. Unas ayudas de las que dependen no solo vuestros trabajos, sino la vida de vuestros pueblos, vuestra historia, vuestras raíces, vuestra tierra, esa tierra que nadie conoce mejor que vosotros y a la que nadie ama más que vosotros. Frente a tanta ignominia, hipocresía e injusticia os habéis puesto en pie para decir que no, que esta vez no podrán con vosotros. Habéis salido de la mina y echado a andar. Y al hacerlo nos habéis enseñado a todos que hay un camino, que existe un camino que podemos y debemos recorrer: el camino de la defensa de nuestros derechos, de nuestras libertades y de nuestra dignidad. Es un camino largo y duro, un camino que tiene cuestas pronunciadas y también interminables llanos donde solo habita la soledad. Pero es un camino donde no estáis solos. Son muchos los que os acompañan y apoyan. Algunos venidos desde muy lejos, otros de los pueblos que salen a vuestro encuentro. Es un camino que les asusta y que no quieren que veamos, por eso lo han ninguneado, lo han silenciado y hasta le han quitado las farolas. Pero eso poco importa. Las llamas de vuestras barricadas son hoy las antorchas que iluminan ese camino y la luz de vuestras miradas los faros que nos guían. Gracias, gracias de corazón por haberos echado a andar y mostrarnos a todos el camino”

Con estas palabras tuve el honor y el privilegio de abrir el concierto de homenaje a la Marcha Negra de los mineros organizado por la Asociación Cultural Rosa Luxemburgo en Aravaca la noche del 9 de julio. Fue el acto más lleno de emoción y hermanamiento que he visto en mi vida. Un grupo de hombres y mujeres habían recorrido más de 400 kilómetros andando para defender sus derechos, su libertad y su dignidad, y al hacerlo estaban defendiendo los derechos, la libertad y la dignidad de todos nosotros. Recuerdo que hablando con ellos, dándoles las gracias por haberse levantado y puesto en pie, les dije que lo que habían hecho era algo muy importante, mucho más que la simple defensa de unas reivindicaciones de un colectivo que está siendo explotado y diezmado por la política neoliberal del gobierno. Si el 15M nos invitó a la indignación, la marcha minera nos ha invitado a la rebelión. Esa es la grandeza de su movimiento: habernos recordado que si queremos mantener nuestros derechos, si queremos defender lo que es nuestro y no de los bancos, ni de los mercados, ni de Bruselas, ni Merkel, tenemos que ponernos en pie de una vez y decir ¡Basta ya, hasta aquí hemos llegado!

El ambiente de solidaridad y la emoción que se respiraba en aquel concierto de bienvenida era algo que ninguno de los que estuvimos allí olvidaremos jamás. Fue una comunión, un abrazo fraternal de todos los que sentimos que esto no puede seguir así y que ya ha llegado la hora de ponerle fin. Seguir mirando a otro lado, pretender no ver lo que tenemos delante y que cada día nos aprieta más es ser cómplice de quienes están arruinando este país, de quienes están condenando al paro, al hambre y a la pobreza a miles de personas cada día para que los bancos alemanes puedan cobrar los créditos que dieron a los bancos españoles, para que quienes provocaron esta crisis sigan cobrando sus sueldos indecentes, para que los sectores más afines al PP como la iglesia o el ejército no vean recortados sus presupuestos cuando rebajan el sueldo de los funcionarios, la prestación de los desempleados y nos empobrecen a todos subiéndonos el IVA, para que las grandes fortunas y las grandes empresas de este país que defraudan cada año 70.000 millones de euros a Hacienda no solo lo puedan seguir haciendo impunemente, sino que hasta sean premiados con una amnistía indecente y criminal. ¿Cuántos más parados debe haber en este país para que sigamos el ejemplo de los mineros y dejemos de vivir de rodillas?, ¿Cuántas familias deben perder sus casas y todo lo que tienen a manos de los bancos para que nos pongamos en pie?, ¿Cuántos jóvenes tienen que exiliarse de este país para poder tener el trabajo digno que aquí se les niega para que nos plantemos de una vez?

El 15M nos alertó de la gran mentira en la que estábamos viviendo, esa falsa democracia que no es más que un narcótico que atonta a las personas haciéndoles creer que son libres y que configuran su destino eligiendo a sus gobernantes. Fueron ellos los que dijeron que esos políticos y este sistema no nos representa y propusieron cambiarlo. La marcha de los mineros ha ido un paso más allá al rescatar algo que nunca se ha perdido, aunque uno de los bandos no se enteró de eso: la lucha obrera. Hacía años que no se escuchaban en las manifestaciones las reivindicaciones de la lucha de la clase obrera y se veían puños en alto. Durante todo este tiempo hemos estado narcotizados con hipotecas y burbujas inmobiliarias en una clara situación de individualización de las personas, de aislamiento de los individuos, de división de la clase obrera. El estado del bienestar era el bálsamo que garantizaba la paz social. Las clases dominantes no tenían más remedio que hacer algunas concesiones al populacho para que estuviese tranquilo y no se sublevase. No importaba darles unas migajas mientras se forraban con la especulación y la corrupción generalizada. Pero esa burbuja en la que nos metieron estalló, y estalló porque los bancos alemanes se asustaron al ver cómo había explotado la burbuja inmobiliaria en EEUU y no quisieron que aquello pudiese pasar con sus inversiones en España y en el resto de países (Portugal, Irlanda, y Grecia) a los que, despectivamente, bautizaron por sus iniciales como PIGS (cerdos) y que luego han rebautizado como GIPSI (gitano) al añadir a Italia como objetivo de su desaforada especulación financiera. Si los bancos de esos países impagasen los créditos que les concedieron los bancos alemanes, los bancos alemanes entrarían en bancarrota. Ese es el único objetivo que tienen las políticas de austeridad y de recortes que la Unión Europea nos está imponiendo siguiendo las directrices que le dicta la Alemania de Merkel. Nos dicen que son políticas inevitables para “tranquilizar” a los mercados y que no suba la prima de riesgo que tenemos que pagar para financiarnos. Pura mentira. La prima de riesgo la fija el Banco Central Europeo comprando deuda pública de cada país. Y si la prima está tan alta es precisamente porque no ha comprado deuda española desde hace meses siguiendo las instrucciones específicas que le llegan de Alemania. Todas esas políticas criminales que están imponiendo no están orientadas, comos nos dicen, a ayudar económicamente a los países que las reciben, a nosotros, sino a que los bancos de esos países puedan devolver los créditos que les concedieron los bancos alemanes. Y para ello destrozan la sanidad, la educación pública, las prestaciones sociales, las políticas de integración, las de ayuda al desarrollo, las de la minería, la cultura, etc.

Arropados por los voceros de la extrema derecha, cada vez más extendida y desvergonzada en este país, los políticos del PP, con el ministro Soria a la cabeza, han incumplido un acuerdo firmado el año pasado con los mineros recortando en 200 millones de euros las ayudas que tenían concedidas. Y lo han hecho con cinismo y total prepotencia, negándose a dialogar con los mineros y sus representantes. Las únicas imágenes que nuestras televisiones han repetido de los mineros hasta la saciedad son las de los altercados con los antidisturbios y las barricadas con las que cortan trenes y carreteras pretendiendo que asociemos el término minero a terrorista o a kale borroka. Desde esos medios se está intentando hacer creer a la población que los mineros son unos privilegiados, que son el sector que más subvenciones cobra de este país y que no se puede mantener un sector a base de subvenciones. Y todo eso no es más que una mentira, una asquerosa patraña tras la que se esconde la verdad: que en ese acuerdo firmado y ahora incumplido unilateralmente por el PP se contemplaba el cierre de la minería para el año 2018 y que esas ayudas al sector eran la contrapartida a esa decisión que deja en la calle a 300.000 personas, una contrapartida que se debe destinar a invertir en infraestructuras que permitan que esas personas, que la zona donde viven esas personas, pueda reconvertirse económicamente para que no vayan todos a engrosar directamente las listas del paro y de los desahuciados por los bancos. Otra de las mentiras con las que están intoxicando a la opinión pública es la de decir que tenemos que reducir esos 200 millones de euros de subvenciones para rebajar el déficit de nuestro país. Esos 200 millones no son subvenciones concedidas por España, sino que son subvenciones comunitarias, por lo que eliminarlas no rebajará nuestro déficit en un solo euro. También nos dicen que son los mineros los que no quieren sentarse a negociar, cuando la realidad es que han recorrido andando 400 kilómetros para ir hasta el ministerio y lo que se han encontrado es un edificio blindado, rodeado por antidisturbios que han cargado contra ellos y las declaraciones en televisión del ministro Soria vanagloriándose de no haberles recibido, de que el recorte de los 200 millones no tiene vuelta atrás y amenazándoles con nuevos recortes.

Noam Chomsky viene alertando desde hace tiempo de que la lucha de clases no ha muerto, como pretendían hacernos creer, sino que se ha convertido en una lucha de clases unilateral en la que las clases dominantes sí están en guerra contra las clases populares que, más preocupadas en no perder el empleo, en pagar la hipoteca, en que ganen Fernando Alonso o la selección, ni se habían enterado de que les habían declarado la guerra. El efecto narcótico del estado del bienestar, ese pan y circo de los romanos, había hecho que los sindicatos fuesen domados, que los trabajadores se hubiesen dejado de defender colectivamente y de reivindicar sus derechos activamente. Nunca en la historia de nuestra paupérrima democracia se habían atrevido los políticos a llevar a cabo el desmantelamiento del estado del bienestar. Pero el cierre del crédito por parte de los bancos alemanes provocó el estallido de esta crisis y con ella el pan y circo se está transformando únicamente en circo, porque ya no queda pan. No le faltaba razón al movimiento del 15M cuando gritaba aquello de “No tenemos pan para tanto chorizo”. El problema es que en este país sigue sobrando chorizo pero ahora, además, nos han quitado el pan. Se acabaron los bocadillos para la clase trabajadora, pero no el caviar y la langosta para las clases privilegiadas. Y, ¿Cómo mantendrán ahora el orden y la paz social, si no tenemos pan y la gente, crispada e indignada, pronto dirá basta y saldrá a la calle a defender lo que es suyo? Con terror, con pánico, amenazándonos con perder nuestro trabajo, con ejecutarnos la hipoteca o desahuciarnos si no pagamos el alquiler de un mes, incrementando la presión policial y la dureza de los antidisturbios, endureciendo la legislación haciendo que una protesta no violenta sea considerada un acto de terrorismo. Están jugando con fuego y tirando gasolina encima. Esto tarde o temprano, y me temo que será más temprano que tarde, estallará en mil pedazos y las calles se llenarán de dolor y de sangre. El miedo paraliza, sí, pero la desesperación y el hambre te hacen correr cualquier riesgo. Solo tiene miedo el que tiene algo que perder y, a este paso, en menos de seis meses seremos millones los que no tendremos ya nada que perder en este país. La derecha más rancia se vanagloria de que Franco murió en la cama. Sí, eso es verdad, pero también es verdad lo que calla: que su dictadura murió en la calle.

Me gustaría equivocarme y que ese estallido social de dolor y sangre no llegara a producirse, pero soy muy pesimista ante ello. Jamás en la historia de la humanidad las clases dominantes han renunciado voluntariamente a sus privilegios. Antes de hacerlo han empuñado las armas o dado golpes de estado para quitar el poder a las clases populares cuando han conseguido tomarlo ganando unas elecciones legítimas. Y la derecha de este país tiene un currículum fascista y violento como pocas en Europa.

Lo que está claro es que llegará un día en el que ya no estaremos de brazos cruzados viendo cómo destrozan nuestros derechos y nos roban lo que es nuestro. Y si ese día tarda en llegar el estallido será aún mayor porque estaremos mucho más indignados con la prepotencia, la desfachatez y el descaro con el que nos están robando. Solo deseo que el día que todo eso ocurra no nos contentemos con cambiar un gobierno, sino que nos atrevamos, de una vez, a cambiar el sistema, este sistema criminal que basa su existencia en que millones pasen hambre para que unas centenas coman cada día caviar.

En la época franquista la canción “Santa Bárbara”, el himno de los mineros, era algo que cantábamos en los círculos más comprometidos contra la dictadura. Era una canción que todos los que ansiábamos la libertad hicimos nuestra. Nunca tuve la oportunidad de cantarla con los mineros. Hacerlo la otra noche, desde el escenario, ha sido una de las experiencias más esperanzadoras y hermosas que he tenido en mi vida. Son muchos los valores que hay en esta canción: solidaridad, compromiso, generosidad, entrega, justicia, lucha, unidad, dignidad… todos los valores que esta sociedad ha olvidado y sin los que está irremisiblemente abocada a su autodestrucción.

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Que no paguen los de siempre…

12 diciembre, 2010

Hace unos cuantos meses, la avaricia de muchos de los especuladores que gestionan la banca y las grandes empresas provocaron un crisis económica sin precedentes. Lo hicieron amparados en una desregulación de los mercados que habían exigido una y otra vez para justificar el buen funcionamiento del mercado que ellos llaman libre, y que nuestros políticos otorgaron de buen grado. Esos prohombres de nuestra sociedad llevaron a las instituciones que dirigían al borde de la quiebra. “El sistema se puede colapsar”, nos dijeron entonces, “todo se va a ir a paseo, los ahorradores perderán sus ahorros, los depositantes sus depósitos y la empresas el crédito que necesitan para sobrevivir…” Aterrorizados ante aquel panorama dantesco, los políticos de los países desarrollados emprendieron una “heroica” cruzada de salvamento de los bancos en crisis con nuestro dinero, con el dinero de todos nosotros. Llevaban 40 años diciéndonos que no había dinero para poder dar el 0,7% de nuestro PIB a los más necesitados, tal y como se habían comprometido públicamente. En sólo seis meses dieron a esos bancos 18 billones de dólares, una cifra seis veces superior a la que se habían comprometido a destinar para ayudar a los más desfavorecidos (y que nunca dieron) durante esos cuarenta años.

Para charlar de este tema y ya que acaba de cumplirse el 30 aniversario del asesinato de John Lennon, te propongo que, si quieres, nos acompañe ahora su “Nowhere man”, en versión de Natalie Merchant:

Todos pensamos que, a cambio de aquel plan de salvamento bancario salvaje y para impedir que nuevas situaciones de crisis como aquella pudieran repetirse, los gobernantes de los países más desarrollados se pondrían de acuerdo para regular los mercados financieros y poner bajo control las operaciones especulativas que habían arrastrado al mundo a la bancarrota. Pero no sólo no lo hicieron, sino que ni uno sólo de los que causaron la crisis ha pagado algo por ello. No se cambió ni una sola ley para aumentar el control sobre esos especuladores sin escrúpulos que sólo temen a una cosa: al mercado plano donde, si los precios no suben o bajan ellos no pueden ganar dinero. Les da igual que la bolsa, las materias primas o los derivados suban o bajen, ellos “apuestan” en su contra y siempre ganan. El único escenario que no les permite la especulación es el mercado plano. Por eso no podían permitir que el mundo viviese un período de estabilidad y, sin haber devuelto todavía ni un solo euro de los miles de millones que les prestaron los Estados, han creado la crisis de la deuda poniendo en duda la solvencia de esos propios Estados que les prestaron el dinero, obligándoles a implantar políticas económicas de recorte de gastos sociales y procesos de privatizaciones y liberalizaciones que han dinamitado los derechos que los ciudadanos habíamos conseguido tras más de un siglo de lucha. Escudándose en la invisible mano del “mercado”, ese mercado que nadie dice saber quien maneja y que, con el mayor de los cinismos, nos dicen que es el pobre pensionista o el ahorrador que invierte en un fondo de inversión, se han dedicado, a través de sus agencias de calificación de riesgo y de fuertes apuestas especulativas, a deteriorar la credibilidad en la deuda pública de los Estados que les prestaron dinero obligando a que paguen por ella un tipo de interés mucho más alto que el que les correspondería y a recortar drásticamente el gasto social para reducir el déficit en el que se encuentran.

Pero es que, además, la cosa no acaba ahí: los beneficios que se han repartido como premio los gestores de los bancos y las instituciones que provocaron la crisis han sido los mayores de la historia. Sólo los de las principales empresas que cotizan en Wall Street, por ejemplo, se han repartido este año 144.000 millones de dolares.

Y esos premios, como los prestamos que les dieron nuestros gobernantes con nuestro dinero, porque no lo olvidemos lo que les prestaron es el dinero que nosotros pagamos con nuestros impuestos, vamos a tener que pagarlos definitivamente nosotros a través de una rebaja de sueldos, de reformas del mercado laboral que dinamitan los derechos adquiridos de los trabajadores, de la ayuda al desarrollo, del aumento de la edad de jubilación hasta los 67 años, de la rebaja en las pensiones, de la eliminación de las prestaciones extraordinarias para los parados de larga duración, del recorte salvaje del gasto social para reducir el déficit que tenemos por su culpa. Espero que ninguno de los que tengamos que trabajar desde los 65 a los 67 años olvidemos que con esos dos años de trabajo extra pagaremos el nuevo todo terreno o la casita en la playa que se han comprado este año los gestores de esos bancos que nos han arruinado.

¿Había otras soluciones? ¿Podíamos haber hecho otra cosa? Nuestros gobernantes, con Zapatero a la cabeza con la fe del converso tardío a la doctrina neoliberal, nos dijeron hasta la saciedad que no, que daban aquel dinero a los bancos por nuestro bien y que no había otra solución. Ni siquiera nos dieron una oportunidad no ya para decidir, sino para opinar. Pero no en todos los países fue así: Islandia, por ejemplo, que fue uno de los primeros países que tuvo que enfrentarse a la disyuntiva de dejar caer a sus bancos o salvarlos con dinero público, decidió a través de un referéndum. La respuesta fue dejar caer a los bancos en crisis. Aquellos bancos cayeron. Los mercados y los siempre bienpensantes cerebros de los guardianes del orden económico mundial, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, se llevaron las manos a la cabeza augurando las mayores catástrofes para el futuro de la economía islandesa. Han pasado dos años y acaban de publicarse los resultados de aquella decisión: hoy Islandia es uno de los países occidentales que tiene una tasa de crecimiento más alta, la crisis parece haber sido ya superada, el paro desciende, se crea empleo, se crean nuevas empresas… Vamos, igualito que aquí ¿verdad?

Pero lo peor de todo no es que nos hayan robado, sino cómo hemos reaccionado ante este robo. Por toda Europa, desde Grecia hasta Irlanda, pasando por Italia, Francia y el Reino Unido vemos salir a la gente a las calles a protestar, a reclamar sus legítimos derechos: los estudiantes exigiendo la rebaja de las tasas universitarias en Inglaterra, protestando por la disminución del presupuesto de cultura en Italia, huelgas generales continuas en Grecia contra los recortes sociales… Pero ¿y nosotros? ¿qué hemos hecho nosotros?. Callar y mirar a otro lado. Nuestros sindicatos convocaron sin ningún convencimiento, todo sea dicho, una huelga general que todavía ha debilitado más la fuerza de los ciudadanos porque fue mucho menos seguida de lo que debería haber sido. Se ha aprobado una reforma del mercado laboral que se carga por completo los cimientos de la negociación colectiva ya que deja maltrechos e inservibles los convenios. El 29 de enero nos han dicho que sí o sí se aprobará la reforma de las pensiones que, por de pronto, nos obligará a trabajar dos años más. La semana pasada desapareció de un plumazo la ayuda de 426  euros para los parados de larga duración en un país con más de cuatro millones y medio de parados de los que muchos llevan más de un año sin encontrar trabajo.

Y para más INRI, cuando un colectivo, el de los controladores aéreos, que no cuenta con las simpatías de la ciudadanía por sus privilegiadas condiciones laborales, se planta de verdad frente al atropello que se hace de sus derechos a base de decretazos, el gobierno declara el estado de alarma por primera vez en la democracia, les militariza y les amenaza con embargarles todos sus bienes y meterles en la cárcel si no van a trabajar. Es decir que para solucionar un conflicto laboral el Estado ha demostrado que está dispuesto a embargar los bienes privados de los trabajadores que defienden sus legítimos derechos y a meterles en la cárcel con un decreto hecho a medida deprisa y corriendo, con nocturnidad y alevosía. ¿Y cómo ha reaccionado la ciudadanía viendo cómo se destruye un convenio colectivo legalmente acordado por las partes que estaba en curso de negociación? Aplaudiendo con las orejas y entusiasmada al ver que, al fin, el todopoderoso papá estado doblegaba a esos niños pijos millonarios de los controladores. ¡Qué gran labor de manipulación y alienación han hecho los medios de comunicación! Han conseguido meternos en un circo en el que los cristianos piden más leones ante el regocijo de los césares neoliberales que se frotan las manos ante tan supina muestra de estupidez. El colectivo de los controladores no cuenta con el apoyo de la población, ni es santo de mi devoción, desde luego, pero lo que se ha hecho con ellos es una muestra del fascismo más atroz y, lo que es más peligroso aún, ha creado un precedente de terroríficas consecuencias para los demás colectivos que intenten defender sus legítimos intereses de clase.

Un marco legal cada vez más restrictivo con derechos fundamentales como el derecho a la huelga, a la que han descafeinado y quitado contenido a base de decretar servicios mínimos; una política económica dictada por los especuladores que causaron la crisis que, como lobos hambrientos, exigen a Zapatero nuevas liberalizaciones del mercado laboral y reformas de las pensiones so pena de no apoyar la deuda española en los mercados financieros; unos sindicatos cada vez más obsoletos y debilitados para los tiempos que corren, y una ciudadanía alienada e idiotizada que protesta porque les han chafado el puente a unos cuantos en lugar de darse cuenta de que lo que les están quitando es la posibilidad de defender su futuro y el de sus hijos, no son, precisamente, buenos augurios para el tiempo que vendrá.

¿Y qué podemos hacer entonces? Muchas son las alternativas que tenemos para oponernos a todo esto y, desde luego, la primera pasa por despertar de una vez, abrir bien los ojos, no dejar que nos engañen más y evitar que sigan atropellando nuestros derechos y robando nuestro dinero ante nuestra total y estúpida indiferencia. El primer paso es no limitarnos a informarnos sólo por la información que nos llega de los medios de comunicación (por si no lo sabes el 63% de los medios de comunicación mundiales está en manos de un solo propietario, así que pon en tela de juicio la mayor parte de las informaciones que te llegan). No hay que contentarse con la información que recibimos, sino que hay que ir a buscarla en medios alternativos a través de internet, antes de que también lo controlen, porque acabarán haciéndolo, no lo dudes. El segundo es formarte tu propia opinión de lo que está pasando, que analices y saques tus propias conclusiones, no las que te den los demás, sino las tuyas propias. Y el tercero es pasar a la acción. Son muchas, infinitas las posibilidades que tienes de hacerlo: voluntariado, colaboración con entidades sociales con las que mejor te identifiques, participación en conferencias, debates y actos públicos donde se traten estos temas, o apoyando iniciativas que otros hayan planteado y que tú creas que son justas.

Una de ellas, por ejemplo, es la campaña que varias organizaciones sociales (ATTAC, etc.) están llevando a cabo para exigir que los gobiernos impongan una tasa a las transacciones financieras especulativas, y a exigir la desaparición de los paraísos fiscales. INTERMON OXFAM  está planteando la campaña desde una óptica muy original y atractiva: ROBIN HOOD, que la crisis no la paguen los de siempre.

Jugando con el nombre de Robin y el de Tobin (por James Tobin, el economista que sugirió la idea de gravar las operaciones financieras especulativas en los años 70), y con la idea de quitar el dinero a los ricos para dárselo a los pobres, plantea una campaña con dos objetivos muy claros:

 1)     QUE NO PAGUEN LOS DE SIEMPRE

Intentar evitar que los países ricos recorten el gasto social y de ayuda al desarrollo en los presupuestos generales del estado.

España ya ha recortado 800 millones de euros entre 2010 y 2011, pero en el proyecto que ha presentado al Congreso plantea un recorte que es casi el doble de lo anunciado. Hay que conseguir que no se recorte ni un euro más y que se quede, al menos, en el 0,45% del PIB.

No se trata, como nos decían, de que no destinamos dinero a los más necesitados por que, como nos dicen, no lo tenemos, ¡porque sí que lo tenemos!, y tampoco se trata de enfrentar a los pobres de aquí con los de los países en desarrollo, sino de que redistribuyan las partidas presupuestarias de forma que no rebajen la ayuda a  los que más lo necesitan (A nivel estatal, con sólo comprar 66 y no 87 eurocazas en 2007 habríamos alcanzado el 0,7% del PIB a ayuda al desarrollo; a nivel local, el Ayuntamiento de Madrid, por ejemplo, ha eliminado la totalidad de las partidas que destinaba a ayuda a los más necesitados de sus presupuestos, once millones y medio de euros, el mismo año que ha decidido sustituir todas las papeleras de la ciudad por otras nuevas que cuestan 72 millones de euros. Por cierto, una referencia para tener una idea de las magnitudes de lo que estamos hablando: el total de la ayuda que el Estado destina a los más necesitados sólo equivale al 60% de la deuda que tiene el Ayuntamiento de Madrid). Piensa que dar el 0,7% del PIB a los que más lo necesitan significa que el 99,3% sigue estando destinado a mantener nuestro llamado estado del bienestar y que ahora, debido precisamente a las dificultades financieras que causa la crisis, lo que se pide es que se destine a los que más lo necesitan sólo el 0,45% de PIB, es decir, quedarnos con el 99,55%.

2)     QUE PAGUEN LOS RESPONSABLES DE LA CRISIS

En lugar de recortar el gasto social y que la crisis la paguemos los de siempre, lo que se propone es que sean los que verdaderamente la han causado quienes la paguen mediante una serie de medidas que incluyen la exigencia de la desaparición de los paraísos fiscales y la implantación de una tasa del 0,05% a todas las operaciones financieras internacionales, llamada TTF (Tasa sobre Transacciones Financieras) o también TASA ROBIN, (esta tasa podría generar 300.000 millones de euros anuales a nivel mundial para luchar contra la pobreza).

Esta tasa no la pagarían los ciudadanos, porque no se aplicaría a las operaciones entre particulares, sino que gravaría las operaciones financieras especulativas. Para que nos hagamos una idea, el total de las operaciones financieras que se realizan a nivel mundial es 70 veces superior al PIB mundial. Es este desequilibrio entre la economía real y la economía financiera la que, en buena parte, ha provocado la crisis. Se trata de gravar las operaciones especulativas que realizan los intermediarios y los agentes financieros, no las que afectan a los particulares.

Su impacto (0,05%) es mínimo, pero al ser un volumen tan elevado el que grava, se generan unos recursos que pueden contribuir de manera decisiva a paliar los problemas de los más necesitados. A nivel técnico implantarla sería muy fácil, simplemente es cuestión de unas cuantas horas de programación.

A nivel fiscal el sector financiero es un sector privilegiado. ¿Es lógico que comprar un coche o un libro tenga que pagar IVA pero comprar derivados financieros no? Y privilegiados son también los dirigentes de los grandes bancos y las instituciones financieras que tienen sus patrimonios protegidos a través de instrumentos fiscales (sicavs) que garantizan un pago ridículo de impuestos sobre la renta del capital (1%).

La normativa del impuesto de sociedades española establece que las empresas con inversiones en el exterior no tributen en España por los dividendos y plusvalías que obtienen fuera de nuestro territorio pero, eso sí, si lo que tienen son pérdidas en el exterior, entonces sí pueden deducirlas de los impuestos que pagan en España.

En cuanto a los paraísos fiscales, la situación es inmoral se mire por donde se mire. Industrias financieras específicamente diseñadas y creadas para que los más ricos no paguen impuestos y para lavar y blanquear dinero procedente de tráfico de armas, drogas, etc. Su sola existencia es un crimen contra la humanidad. Además, se da la circunstancia, no podía ser de otra manera claro, de que sus principales clientes no son los pobres asalariados de a pie que generan el 43% de la recaudación impositiva española, sino los altos directivos de las empresas que, en su gran mayoría, son precisamente los que originaron la crisis y que se desgañitan exigiendo al gobierno que recorte el gasto social y la ayuda al desarrollo. Como dato basta recordar que el 80% de las empresas del IBEX 35 tienen empresas filiales o participadas en paraísos fiscales, donde la inversión española se disparó con la colocación de 680 millones de euros entre enero y marzo de 2010, un 65% más que en todo el año 2009.

Aquí tienes pues una buena iniciativa que puedes apoyar participando en los actos de divulgación y sensibilización que INTERMON OXFAM organiza por toda España, ayudándoles a darla a conocer, y eso lo puedes hacer hasta simplemente hablando de ella durante el café de la mañana o en cualquier cena con los amigos. Hoy, más que nunca, es imprescindible que reaccionemos ante lo que está pasando, que defendamos nuestros derechos, que defendamos todos esos valores en los que creemos pero que se están empeñando en hacernos olvidar: justicia, solidaridad y dignidad. La indiferencia, nuestra indiferencia, ha permitido y favorecido que pase todo esto. Pero todavía estamos a tiempo. Juntos podemos.

www.QueNoPaguenLosDeSiempre.org, En este link encontrarás toda la información que puedes necesitar sobre la campaña de INTERMON OXFAM, no dejes de visitarlo y de informarte no sólo de lo que está pasando, sino de lo que tú puedes hacer para evitarlo. Difundirlo a través de tu correo o de las redes sociales es una acción muy simple que a ti no te cuesta nada, pero que puede hacer que sean muchos los que, como tú, tomen partido por los que más lo necesitan. No dejes de hacerlo.

Subida ya esta entrada he visto esta maravillosa entrevista que la gente de ATTAC le ha hecho a José Luis Sampedro en la que habla de todos estos temas. No os la perdáis, Sampedro es uno de los últimos faros que nos guían en esta inmensa oscuridad de ideas en las que nos han metido…

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“The visitor”

27 septiembre, 2009

the visitor 1Hoy quiero hablaros de una verdadera obra maestra: “The visitor”. Es una película necesaria, imprescindible, que debería ser de visión obligatoria, por lo menos, en todos los colegios y residencias de la tercera edad, y desde luego, en el Congreso de los Diputados. Land of Anaka,  interpretada por Brian Eno, Peter Gabriel y Geoffrey Oryema puede ser una buena compañera para nuestro viaje de hoy…

“The visitor” nos cuenta la historia del encuentro, a través de la música, de un viejo profesor norteamericano con un joven sirio, inmigrante ilegal, que vive de ocupa en su casa. El hombre maduro, viejo para algunos, sobrevive perdidas ya sus últimas ilusiones. Su mujer acaba de morir y sólo tiene un hijo al que no ve porque vive lejos, demasiado lejos de él. Es un perfecto desconocido para los suyos, para todos aquellos con los que ha compartido su vida.

the visitor 5Junto a él, buscando un futuro que el presente les niega, malvive el joven músico sirio con su novia africana. Han venido atraídos por la promesa de un sueño por vivir o, simplemente, huyendo de la muerte segura de cualquier guerra o de cualquier hambruna. Nada les une al solitario hombre que, cada mañana, hace un esfuerzo por seguir viviendo. Él no entiende el nuevo mundo que le rodea; el otro, el suyo, hace ya tiempo  que desapareció. Ellos tampoco entienden las costumbres de esa nueva vida a la que acaban de nacer; la otra, la suya, también hace tiempo ya que desapareció. Él se refugia en sus recuerdos, ellos en sus sueños; sólo la ausencia de sus seres queridos les une en una silenciosa comunicación que, poco a poco, va cobrando vida.

the visitor 16Es fascinante ver cómo dos seres humanos que nada tienen que ver entre sí son capaces de superar todos sus miedos y desconfianzas para atreverse a conocer la realidad y los sueños del otro; es maravilloso asistir a ese proceso mágico en el que del conocer al otro pasamos a admirarle, y del admirarle a respetarle y amarle. La amistad nada sabe de lenguas o costumbres; las diferencias no están ahí para separarnos, sino para enriquecernos mutuamente, porque nuestros sentimientos y nuestros sueños son siempre los mismos: Homero y los clásicos griegos ya nos hablaron de ellos, y si miles de años de Historia no los han cambiado, ¿puede cambiarlos el simple hecho de haber nacido con unos cuantos kilómetros de distancia? ¿De verdad podemos creer que estamos más cerca de Homero que de cualquier inmigrante que llega hoy a nuestras costas?

the visitor 10El joven sirio es detenido por uno de los peores delitos que pueden cometerse en el mundo de hoy: no tener papeles, no existir. Su madre acude para intentar ayudarle. La historia de amor que surje entre la madre y el viejo profesor es inolvidable. Ellos nos enseñan que el espacio y el tiempo no existen, que sólo existe nuestra manera de vivirlos; lo que verdaderamente importa no es cuánto vivimos, sino cómo lo hacemos; cuando llegue nuestro último día y echemos la vista atrás no veremos lo que hemos recibido, sino tan solo lo que nosotros hemos dado, porque, al final, entendemos que todos formamos parte de lo mismo y que no somos más que los espejos en los que se miran los que se cruzan con  nosotros en ese maravilloso viaje que es la vida…

Para iniciar ese viaje sólo necesitamos una mente abierta y unas manos vacías con las que aparejar nuestras velas y ayudar a cuantos náufragos podamos encontrar en nuestra travesía. La libertad del viento es la que marcará nuestro rumbo; nuestra generosidad con los demás, los tesoros que encontraremos en él. Decían los griegos que vivir no es necesario, que sólo navegar es necesario… quizá porque ellos sabían que sólo vive quien se atreve a navegar. Hace ya tiempo que no zarpan barcos de nuestros puertos, barcos cargados de esperanza dispuestos a recorrer todos los mares para dar, para compartir y aprender… En nuestros puertos ya no quedan marineros dispuestos a dejarlo todo para seguir un sueño, los capitanes se han muerto de aburrimiento y las princesas de seguridad…

niños africanos 3Hemos llenado nuestras manos de muchas cosas, de tantas que ya no podemos tenderlas al amigo. Hemos dejado que nos llenen la mente con tantas cosas… que hoy nos aterra lo desconocido, o, simplemente, lo que no es como nosotros. Y así, vendiendo nuestra libertad por una mal entendida seguridad, renunciando a pensar y a tener nuestra propia opinión, hipotecando de por vida nuestros sentimientos y callando o mirando a otro lado, hemos ayudado a construir un muro que nos aísla del mundo exterior, un muro infranqueable para los que no viven aquí, un muro que separa al norte del sur, a los ricos de los pobres, a los blancos de los no blancos, a los cristianos de los “infieles”…

pateras 4Y ese nuevo muro no está hecho con ladrillos, sino con las aguas del Mediterráneo, ese mar que un día fue de todos y que hoy hemos convertido en una abismal fosa común para todos los que aún hoy se atreven a zarpar de sus puertos buscando un lugar donde poder vivir, todos esos seres humanos a los que hemos condenado a la miseria, a la sed y al hambre con nuestras leyes y nuestras instituciones que propugnan el libre comercio y les ahogan con aranceles, que hablan de democracia y promueven guerras y golpes de Estado para asegurar nuestro “bienestar”, que se llenan la boca con discursos sobre los derechos humanos mientras dejan que miles de niños mueran a diario por falta de alimento o de medicinas. Ese es el muro que, entre todos, hemos construido hoy: mirando a otro lado, callando, renunciando a pensar, a hacer o a amar. ¿Qué pensarán de nosotros los que se están jugando la vida huyendo de la muerte a bordo de una patera? ¿Qué dirían todos los que se han ahogado? ¿Qué llorarán las madres que ven morir de hambre a sus hijos en sus brazos sin poder hacer nada?

6SCAHD63BKCANHR2L1CAOWKICPCAW3S5D7CAX6LOUSCATA1S0VCA38OK1DCA9PWC7MCAA2JPNTCALZIKMFCALKMHLNCANU7XDNCA6PVXX4CA31D4JTCAQGCKI4CA8300IPCA5I4D66La intolerancia edificó todos los muros de nuestra Historia. Las ansias de libertad, la solidaridad, la generosidad y el altruismo los derribaron. Pero es nuestro egoísmo el que ha levantado este nuevo muro. ¿Con qué lo vamos a derribar ahora que todo eso ha muerto?, ¿con la seguridad?, ¿con nuestros miedos…? Sólo haciendo del Mediterráneo una verdadera casa de todos, sólo abriendo nuestros ojos y recuperando nuestra capacidad de sentir y de pensar, sólo estando dispuestos a vaciar nuestras manos para poder tenderlas a los demás, sólo atreviéndonos a ser libres, sólo renunciando a nuestra “seguridad” y volviendo a ser seres humanos, podremos de hacerlo.

Me gustaría acabar pidiéndoos que escuchéis una preciosa canción que Jacques Brel dedicó a un amigo muerto, a un amigo que, como él dice, duerme a seis pies bajo tierra, un amigo que no ha muerto, un amigo al que todavía ama. Se llama “Jojo”. Es una bella canción que cuenta cómo dos amigos hablan en silencio de esa juventud ya vieja, que habla de dos amigos que saben que el mundo se muere por falta de imprudencia… y me gustaría dedicar esa canción a todos los que partieron de sus puertos pero nunca llegaron, a los que murieron en el camino… y también a todos los que están aquí, entre nosotros, luchando por sobrevivir y por hacer, entre todos, un mundo mejor. Os dejo con Brel, con una selección de fotos de Sebastiao Salgado y unos cuantos datos que deberían hacernos reflexionar, sobre todo ahora que se oyen en nuestro país muchas voces que piden que los inmigrantes vuelvan a su tierra porque sólo han venido aquí para quitarnos el trabajo, o que la sanidad pública debería ser sólo para los españoles…

sebastiao salgado 2

Cada cinco segundos un niño de menos de diez años muere de hambre o de enfermedad causada por la malnutrición en el mundo.

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Cien mil personas mueren de hambre cada día en el mundo.

sebastiao salgado 1

Según la FAO, la agricultura mundial podría alimentar sin problemas a 12.000 millones de personas, el doble de la población actual. Cada año mueren 36 millones de personas de hambre, más de 800 millones pasan hambre y más de 2.000 millones de seres humanos sufren un déficit alimentario crónico.

refugiados 2

“Con menos del 1% de las inyecciones económicas de los gobiernos para salvar al sistema financiero global se podría resolver la calamidad de millones de personas que son víctimas de la hambruna” (Josette Sheeran, directora del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas)

sebastiao salgado4

Con el dinero que los consejeros y altos directivos de las 35 empresas cotizadas en el IBEX 35 español cobraron en 2008 más de cuatro millones de niños habrían tenido casa, comida y escuela.

sebastiao salgado 5

Dar acceso a la escuela a todos los niños de 6 a 15 años del mundo constaría menos de lo que los estadounidenses gastan en cosmética en un año… o los europeos en helados.

refugiada africana

La matanza cotidiana del  hambre ha matado en 2004 a más seres humanos que todas las guerras de la Historia juntas.

sebastiao salgado 8

La deuda de América Latina ha pasado de 60.000 millones de dólares en la década de los 70 a más de 750.000 millones en 2001, por lo que cada uno de sus habitantes, incluidos los ancianos y los bebés, deben al Norte una media de 2.550 dólares. Una gran parte de ellos no gana ni un dólar al día (en el mundo son 1.800 millones las  personas que no ganan ese dinero al día, el umbral de la indigencia extrema).

sebastiao salgado 3

El total de las “ayudas” del primer mundo al tercero en 2003 ascendió a 54.000 millones de dólares; el servicio de la deuda (amortizaciones e intereses) que el sur le pagó al norte ese año fue de 436.000 millones.

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“Un niño que muere de hambre es asesinado” (Jean Ziegler, ex Relator de Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación)

sebastiao salgado 49

“Por cada niño que muere de hambre en el tercer mundo hay un asesino en el primero” (Jean Ziegler)

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Carlos Olalla

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

www.carlosolalla.com

Todas las entradas

  • Ayer no termina nunca…
  • Searching for Sugar man, la inmensa grandeza de la humildad.
  • A quien hay que desahuciar es a los políticos y a los banqueros
  • Álbum Letras & Artes, sobrevivir en tiempos de barbarie
  • Egon Schiele, el erotismo de la melancolía…
  • Jose Luis Sampedro: una lección de vida, de dignidad y de compromiso
  • Madiba Mandela, ¡Ubuntu!
  • Parroquia de Entrevías (Vallecas), una opción por los pobres, por la justicia y por la libertad
  • Jordi Dauder, porque existir es pensar y pensar es comprometerse
  • La leyenda del pianista en el océano
  • Carta a Janis Joplin
  • Francesc Ferrer i Guàrdia, pasión por la vida y por la libertad
  • Diego El Cigala, porque hay que aprender a querer y a reír
  • Mario Benedetti, candil del alma
  • Danzad, danzad, malditos
  • Las llaves del alma…
  • Te recuerdo Víctor…
  • Michael Haneke, porque vivir no es más que amar…
  • Iluminando estrellas…
  • Frida Kahlo, bella hasta en el dolor
  • Paco Ibáñez, porque la poesía vive en la calle
  • ¿Democracia? En España se tortura
  • Matthieu Ricard, solo me queda lo que di…y por eso soy feliz
  • Pablo Neruda: el cartero de Isla Negra
  • Luis Eduardo Aute, ese niño que miraba el mar…
  • Paul Gauguin, la infinita belleza de la utopía…
  • “Yepeto”, ¿edades para amar?
  • ¡Basta! Una democracia diferente, un orden mundial distinto
  • ¡¡NO SIN CULTURA!!
  • La esperanza vive en las montañas
  • Sau, 25 años
  • “Before the rain” (Antes de la lluvia)
  • Marcello Mastroianni, la seducción de la humildad
  • Lhasa de Sela, la voz de la carretera
  • El fin es mi principio, Tiziano Terzani
  • El festín de Babette, o el arte de darse a los demás
  • Actuando para cámara, una lección magistral de Michael Caine
  • Piranesi, o las cárceles del alma…
  • Daniel Barenboim, un canto por la paz
  • Zenet, el crooner de las diez mil y una noches…
  • ¿Y si vivimos todos juntos?
  • Norma Jean, Princesa rota
  • Marlene Dietrich, una mujer condenada a ser libre
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  • Todos somos mineros
  • La placenta sube al escenario
  • Traficantes de tierras
  • Mikis Theodorakis, la leyenda de un hombre indomable
  • Trumbo cogió su fusil
  • Por los ojos de Raquel Meller
  • ¡Vamos a contar verdades!
  • Ramón Casas, días de bohemia y de ilusión…
  • Abel Korzeniowski y Shigeru Ubemayashi, las voces del alma
  • ¡A la calle, que ya es hora!
  • Roque Baños, la música de los sueños…
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  • Crónica de un asesinato anunciado
  • “El maestro de música”
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  • GRUPO 7, ¿quién vigila al vigilante?
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  • Rafael Álvarez, “El Brujo”, o la melancolía de la sombra
  • The soul of a man
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  • “Caídos del cielo”, el teatro puede.
  • Ramón Gaya, el cuenco vacío de la creación
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  • Macbeth, Declan Donnellan
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  • La crisis… y la madre que la parió
  • The Bridge Project: Porque estamos hechos de la materia de los sueños…
  • Nos queda la memoria
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