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Paco Ibáñez, porque la poesía vive en la calle

30 diciembre, 2012

paco-ibanez-millenniÉl es la voz de la poesía, de esa poesía que ha sacado de los cajones y los libros para llevarla a la calle, para que todos la cantemos, esa poesía que nos ha dado fuerza para seguir adelante, que ha sido nuestro refugio y que es nuestra esperanza. Pocos como él han hecho tanto por la poesía. Jamás ha escrito la letra de una canción, pero ha musicado a todos los poetas. Los poemas de Lorca, Miguel Hernández, Neruda, Alfonsina Storni, el arcipreste de Hita, Quevedo, Celaya, Pavese, Rosalía, Rubén Darío, Fanny Rubio, Machado, Nicolás Guillén, Cesar Vallejo, Cernuda, León Felipe, Gloria Fuertes, Góngora, Blas de Otero, Brassens, Alberti, Jorge Manrique o José Agustín Goytisolo han atravesado todas las fronteras y llegado a todos los corazones volando libres en su voz. La música de Paco transforma los poemas en himnos, en cantos de lucha por la libertad y la justicia. De él dijo Ernesto Sábato: “Quiero hacer llegar a Paco Ibáñez el testimonio de mi admiración porque a través de su memorable voz, miles de personas han descubierto el universo trascendente de la poesía.
Él representa a la antigua tradición de trovadores que, con sus guitarras y su canto, revelaban hechos terribles y nobles, como también los sentimientos más profundos que albergan el corazón de los seres humanos. Como lo ha hecho por generaciones, la obra de Paco Ibáñez señala una huella por la que es imprescindible aventurarse. Tal es la vigencia de su obra, tal el motivo por el que los jóvenes se acercan con fervor a escucharlo.”

Nacido en Valencia en 1934, hijo de padre valenciano y madre vasca, vivió su primera infancia, la de la guerra civil, en Barcelona. 5En 1939, tras la derrota de la República, parte con su familia al exilio francés. Su padre, anarquista de la CNT es apresado e internado en los campos de prisioneros de Argelés-Sur-Mer y Saint Cyprien junto a miles de republicanos españoles. La madre decide entonces refugiarse en el caserío familiar de Aduna, cerca de San Sebastián, donde Paco vivirá hasta los catorce años. En 1948 la familia atraviesa clandestinamente la frontera para instalarse, junto a su padre, definitivamente en París. De su padre aprendió el oficio de ebanista, un oficio que siempre le ha acompañado y al que dedica la mayor parte de su escaso tiempo libre. Es en París donde descubre la música y la poesía. Es también en esa época cuando empieza a tocar el violín que rápidamente es sustituido por la guitarra que su padre construye para él. Un amigo chileno le habla de Neruda y le regala el Canto General. Otro amigo, Pierre Pascal le habla de la música de Georges Brassens y de Athaualpa Yupanqui. Léo Ferré también pasa a formar parte de sus imprescindibles. Otro de sus amigos, el pintor venezolano Jesús Soto, le enseña a tocar la guitarra. La música y la poesía ya no le abandonarán nunca.

En 1956 ve una foto de una mujer andaluza vestida de negro que le recuerda un poema que ha leído de Góngora, “La más bella niña”, y se produce el milagro de su primera canción. Se sumerge en el poema, se abandona a él, se deja llevar por su música y, de repente, aparece la canción. Componer una canción sigue siendo un misterio para él: “Las canciones las haces porque, de repente, has leído un poema que te ha emocionado. Y si te ha emocionado a ti quiere decir que puede emocionar a los demás. Si este poema te ha dado una respiración como si se abrieran todas las ventanas, entonces buscas la música y la cantas. Y la ofreces a los demás. Fue Brassens quien me convenció de que valía la pena vivir por una canción. Con una canción puedes transmitir mensajes muy profundos y duraderos…”

con José Agustín GoytisoloUna de las canciones más emblemáticas de Paco, sin duda, es “Palabras para Julia”, ese poema inmortal que José Agustín Goytisolo escribió para su hija y en el que le dice que no se rinda jamás, que por mal que vayan las cosas, hay que seguir en el camino, en la brecha. El recuerdo de Goytisolo de su primer encuentro con Paco, con el que llegaría a mantener una profunda amistad, es delicioso: “…llegó a mi casa con una guitarra… al fin comenzó a explicar que le gustaba poner música y cantar ciertos poemas de ciertos poetas. Eso debió ser en 1968 o por ahí, no recuerdo bien… lo cierto es que al poco de charlar ya estaba cantando poemas…Me quedé asombrado: su música y su voz daban una dimensión nueva y para mí desconocida a la letra de aquellos poemas… y sin avisar, cantó dos o tres poemas míos. Me asusté. No tuve tiempo para sentirme halagado, porque me asusté. Me parecían de otra persona, escritos como para ser cantados, o hechos cantando… sus canciones, no los poemas, eran algo nuevo, hermoso, sorprendente pero también con sabor añejo, entre medieval y renacentista, y en todo caso, trovadoresco…”

En 1966, todavía en París, funda “La carraca”, un espacio libre para representar espectáculos en castellano (teatro, coloquios, exposiciones de pintura, cine, etc.) Paco sigue viviendo en París, aunque realiza viajes a España, donde canta por primera vez en 1968 durante la “Primera Trobada de Cançó de Testimoni”, en Manresa. Los círculos estudiantiles españoles conocen sus 16canciones y las hacen suyas. Paco se convierte en uno de los símbolos de la resistencia antifranquista. Llega a cantar en TVE “Andaluces de Jaén”. Intenta quedarse a vivir en Barcelona, aunque mantiene su domicilio en París. Su casa parisina es, por aquel entonces, punto de paso obligado para muchos exiliados que huyen de la represión franquista y para muchos artistas e intelectuales que viven en París la libertad que se les niega en su país. Son los albores de Mayo del 68. Los estudiantes parisinos toman las calles. La efervescencia política es total. Un año después, celebrando el aniversario de la revuelta estudiantil, da un concierto en la sala Richelieu. El cartel que lo anuncia no puede ser más claro: “Paco Ibáñez, la voz libre de España” Los estudiantes franceses lo hacen suyo y pasa a ser uno de sus símbolos. En diciembre da el concierto ya mítico en el Olympia. Paco siempre comenta que aquel día, viendo a los cientos de personas que se agolpaban para intentar entrar en el teatro, su madre, vasca de pro, les miraba y decía “Sí, sí, anda que si no llega a ser por mí hoy no estáis aquí”

En París conoce a Pablo Neruda que, tras escucharle cantar, le dice: “Tú tienes que cantar mis poemas, tu voz está hecha para cantar mi poesía…” En el disco que acaba de publicar y que actualmente está presentando en diversos teatros de Europa y América, Paco canta a los poetas latinoamericanos. Siete de las canciones de ese disco son poemas de Neruda.La poeta argentina Alfonsina Storni es una de las voces que más hondo han tocado a Paco. Acabas de escucharla en “Yo seré a tu lado”, y a continuación puedes escucharla en otro de sus más bellos poemas de amor “Quisiera esta tarde”

En 1971 el gobierno de Franco prohíbe sus canciones y Paco regresa a su exilio parisino. En 1975, cuando se levanta la censura 2tras la muerte del dictador muchos son los que regresan del exilio. Paco decide no hacerlo porque no quiere ser recibido como un héroe. Siempre ha rechazado las alabanzas y el boato. De hecho cuando el gobierno de Mitterrand, en 1983, le concede la medalla de la orden de las artes y las letras, él la rechaza porque: “Un artista tiene que ser libre en las ideas que pretende defender. A la primera concesión pierdes parte de tu libertad. La única autoridad que reconozco es la del público y el mejor premio son los aplausos que se lleva uno a casa”. Jamás ha aceptado un premio, ni siquiera esa misma medalla de la orden de las artes y las letras que el gobierno francés le vuelve a conceder en 1987.

Es a principios de la década de los noventa cuando decide regresar definitivamente a España. Tras una breve estancia en Madrid y en Aduna, en 1994 se instala en Barcelona, donde vive desde entonces, en un pequeño ático del Eixample donde tiene su taller de ebanistería y una terraza llena de plantas donde, en verano, invita a sus amigos a cenar. Recuerdo que la última vez que estuve en su casa, desde la terraza nos proyectó, en la pared de la casa que estaba al otro lado de la calle, un vídeo sobre una exposición de pintura maravillosa. Tras ese vídeo la guitarra y el bandoneón tomaron la palabra y la poesía lo inundó todo.

También recuerdo que otra vez, cenando con él en casa de María del Mar Bonet, comenté que había visto un documental en la 10BBC sobre el instinto sexual de la mujer en el que decían que el mayor estímulo para la mujer era el olfato y para demostrarlo hicieron el experimento de perfumar con un determinado perfume una silla de la sala de espera de la consulta de un ginecólogo y dejar una cámara oculta. Aunque iban cambiando la silla perfumada constantemente de posición entre las otras veinte que había en la sala, no fallaba: mujer que entraba, mujer que se sentaba en la silla perfumada aunque las otras diecinueve estuvieran vacías. El perfume resultó contener, entre otras cosas,  feromonas y extractos de sudor de caballo. Nunca olvidaré la reacción de Paco: “¡Coño! Y yo perdiendo el tiempo toda mi vida con la poesía y las canciones y resulta que me tenía que haber quedado con el olor a vaca del caserío de Aduna que es donde están las puñeteras feromonas esas”

Paco siempre ha sido, y es, un hombre libre comprometido con sus ideas, una persona que jamás se ha vendido porque para él el Paco Ibañezdinero no es lo importante en la vida: “Lo que más me molestaría es tener dinero. Yo no canto gratis, pero acumular dinero es lo más asfixiante de la vida. Me da náuseas” Y siempre ha tenido la valentía de decir lo que piensa, por mucho que eso pueda molestar. En una reciente entrevista en El Periódico de Cataluña, ha levantado verdaderas ampollas con el tema del referéndum: “Es una indecencia lo que han hecho con Catalunya estos chulos que están en el poder. Y ahora van amenazando. Esto no se puede aguantar. Los españoles les importan un rábano, lo único que les importa es su España. El rey, con aquel comunicado, perdió una oportunidad de callar. Y luego aquel otro, Wert, que quiere españolizar…Catalunya es un pueblo que vive y deja vivir, a ver si lo entienden de una vez todos esos cretinos…Aquí hay un pueblo entero que se manifiesta y es amo de sus ideas. Así que aquí tienen a un soldado para lo que quieran los catalanes…”

Su rechazo a todo lo que venga del PP es visceral. Se ha negado a actuar en las poblaciones donde gobiernan. Próximamente vendrá a presentar su nuevo disco a Madrid, pero lo hará en un teatro privado que él mismo ha alquilado, en una serie de conciertos totalmente producida por él y que nada tienen que ver con los teatros públicos: “A los teatros públicos gobernados por el PP no iré jamás” Su desencanto con la llamada izquierda española también es grande: “Estamos entre una derecha cancerígena y una izquierda tuberculosa. Son unos inútiles y unos mediocres. En la transición española fueron muchas las cosas que se hicieron mal, empezando por la propia Constitución, que dejó la puerta cerrada al desquite, que no se pudiera tocar, ni 13juzgar, ni abrir esa caja donde estaba todo el veneno que fueron los crímenes de guerra que cometieron los franquistas. Hemos vivido cobardemente mirando para otros lados como si eso no hubiera ocurrido… La mayoría de los españoles están totalmente idiotizados, están contaminados. Los partidos están demasiado pendientes del electorado y de su poltrona. Ahora la izquierda va de capa caída porque no hay voluntad. Los han alineado con demasiado fútbol, rock, discotecas, revistas y tonterías. El fútbol es un veneno, lo han convertido en un deporte de desviar la atención, vuelve a la gente cada vez más bestia. Marcando goles con las piernas de los demás ya te sientes realizado. Han convertido como meta sublime ser campeón. Estamos cubiertos de piernas y musculaturas; la gente solo piensa en eso. Si escucho una obra de Béla Bartók, ¿con quién la voy a compartir?, ¿con esos gilipollas que gritan como bestias mirando fútbol?” Paco no cree en los partidos políticos, pero no es un hombre sin esperanza, “aunque esa esperanza esté muy lejos” Quizá por eso ha apoyado decididamente iniciativas como la del movimiento 15M cantando para los indignados acampados en la Plaza Cataluña.

Los poemas que han emocionado a Paco y le han llevado a buscar su música abarcan toda la historia de la poesía española, desde 11anónimos del siglo XV como el romance del Conde Niño que has escuchado antes, a los de la generación del 27 o algunos más próximos como Goytisolo o Fanny Rubio. Sin embargo los poetas jóvenes no han llamado su atención: “¿Los poetas nuevos? Ni yo sé dónde están, ni ellos saben dónde estoy. Busco poesía, pero no sé buscar, o me huye. Hay mucho ombliguismo, jugar con palabras bellas, pero no hay poesía que da energía. Yo tengo el hándicap de que no hago las letras: estoy esperando que llueva. Y si no llueve, estamos jodidos” Paco ha musicado infinidad de poemas y los ha cantado en castellano, vasco, catalán, portugués, italiano… Aquí le tienes cantando en euskera esa maravilla de poema de Cesare Pavese que es “Vendrá la muerte y tendrá tus ojos”, que viene a decir:

“Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
esta muerte que nos acompaña
desde el alba a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un absurdo defecto. Tus ojos
serán una palabra inútil,
un grito callado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola te inclinas
ante el espejo. Oh, amada esperanza,
aquel día sabremos, también,
que eres la vida y eres la nada.

Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como ver en el espejo
asomar un rostro muerto,
como escuchar un labio ya cerrado.
Mudos, descenderemos al abismo”

La poesía de Lorca ha sido otro de los manantiales donde Paco ha buceado para hacernos llegar su música. Al “No te puede ver cuando eras soltera” que has escuchado antes, puedes añadir este “Si tú vienes a la romería” que rezuma el espíritu de Lorca por los cuatro costados

Pocos como Paco para cantar al exilio. Es el desgarro del dolor, de la ausencia, del silencio y el sufrimiento del que se sabe solo, del que lo ha perdido todo, del que ya nada espera… Su voz cantando “Un español habla de su tierra” de Cernuda da la voz a todos los exiliados.

En esta entrevista que le hizo otro formidable cantautor como el uruguayo Daniel Viglietti, puedes escucharle repasando muchos momentos de su vida y algunos fragmentos de muchas de sus canciones más emblemáticas.

La comunión de Paco con los poetas siempre ha sido absoluta, aunque con uno de ellos, José Agustín Goytisolo, esa comunión 1alcanzó cotas tan altas que difícilmente pueden llegar a disociarse ya los poemas de las canciones. Esta “Autobiografía”, conocida como “No sirves para nada”, Paco suele presentarla en sus conciertos como un maravilloso canto a la libertad. Y en la última, con la que he querido cerrar esta entrada, puedes escuchar a Goytisolo cantando con la voz de Paco al dolor del amor que se va, ese inmenso dolor que todos, tarde o temprano, hemos sentido alguna vez. Aunque, como dice Paco, “¿Nostálgico? No, no miro para atrás. Tengo ganas de ir, no de volver… aunque uno va siendo aquello que ha vivido y que ha quedado enclavado en tu corazón”

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¡A la calle, que ya es hora!

13 mayo, 2012

En estos tiempos de ignominia cruel, de cinismo asesino y de hipocresía dominante, en estos tiempos de injusticia y de recortes, de abolición de nuestros derechos y exterminio de nuestras libertades, en estos tiempos de abyección generalizada, de corrupción a ultranza y de pobreza y hambre, la voz de los poetas debe salir a la calle, debe tomar nuestras calles, debe inundar todas nuestras calles, guiar nuestras marchas y nuestras acciones de protesta y rebeldía. Ellos nos dieron fuerza y voz durante la dictadura del franquismo, y ellos nos dan fuerza y voz durante la actual dictadura del liberalismo. Decía Gabriel Celaya que la poesía es un arma cargada de futuro, pero, en los tiempos que corren, la poesía también es un arma cargada de presente, de ese presente que todos debemos luchar por cambiar, por hacer más humano, por hacer más solidario, y, sobre todo, por hacer más justo. La poesía es bella, pero no es un ornamento, porque los versos no son flores, sino gritos en el silencio, faros en la noche oscura del hombre. Por eso quiero dar hoy la voz a uno de los poetas que mejor reflejaron nuestra necesidad de libertad, nuestra capacidad de soñar un mundo nuevo, nuestro derecho, como él decía, a decir que somos quien somos: Gabriel Celaya. Su poesía es una de las más grandes de nuestro panorama literario, pero si hoy vas a buscar sus libros en cualquier librería te costará mucho encontrarlos, y si le preguntas al dependiente, en muchos casos, te dirá que no sabe quién es, o que esos libros están descatalogados o agotados. En los libros de texto la voz de Gabriel, esa voz que nos dio voz a todos, solo merece unas pocas líneas, porque a Gabriel, como a todos los seres libres que se atrevieron a vivir por la libertad, le han ninguneado, ignorado, desplazado y humillado desde nuestras sacrosantas instituciones. En nuestra mano está impedir que hagan de él un desaparecido, un nadie. ¡Hagamos que su voz vuelva a vivir en las calles!

DESPEDIDA
“Quizás, cuando me muera,
dirán: Era un poeta.
Y el mundo, siempre bello, brillará sin conciencia.
Quizás tú no recuerdes
quién fui, mas en ti suenen
los anónimos versos que un día puse en ciernes.
Quizás no quede nada
de mí, ni una palabra,
ni una de estas palabras que hoy sueño en el mañana.
Pero visto o no visto,
pero dicho o no dicho,
yo estaré en vuestra sombra, ¡oh hermosamente vivos!
Yo seguiré siguiendo,
yo seguiré muriendo,
seré, no sé bien cómo, parte del gran concierto”

 

Aquí tienes uno de sus poemas más conocidos: “La poesía es un arma cargada de futuro”, magistralmente musicado por Paco Ibáñez:

Había nacido en 1911 en Hernani como Rafael Múgica Celaya, en el seno de una familia de empresarios vascos. En aquel ambiente a nadie se le ocurrió que pudiera dedicarse a otra cosa que la que habían hecho sus padres: trabajar en la fundición familiar. Desde pequeño él sabía que quería ser escritor, pero aquello era una infamia para su familia. Tenía que entrar los libros a escondidas en su casa para poder leerlos antes de que su madre se los quitara. Escribió su primer poema con diez años. Tras acabar el bachillerato en San Sebastián se fue a Madrid a estudiar la carrera de ingeniero industrial, aunque la que él hubiera elegido, si sus padres le hubieran dejado, era filosofía y letras. Allí, entre 1927 y 1935, vivió en la Residencia de Estudiantes, donde conoció a García Lorca, a Unamuno, a Ortega y Gasset, a Juan Ramón y a José Moreno Villa. Aquella experiencia cambió su vida para siempre. Decidió ser poeta. Su familia jamás lo aprobó. En 1935 publicó su primer libro de poemas, “Marea de silencio”. Sus primeros libros aparecieron con su nombre real, Rafael Múgica; luego, buscando su propia identidad, publicó con el pseudónimo de Juan de Lenceta, para más tarde firmar ya con el pseudónimo de Gabriel Celaya, el nombre y la identidad que ya no abandonaría jamás. Habitaron en él dos personalidades totalmente diferentes y contrapuestas: la de Rafael Múgica y la de Gabriel Celaya. Como él mismo decía en el programa “A fondo” de TVE, “Rafael Múgica es un hijo de papá; Gabriel Celaya es un hijo de sus obras; Rafael Múgica es un señorito burgués; Gabriel Celaya es un hombre absolutamente libre; Rafael Múgica es ingeniero industrial; Gabriel Celaya es escritor. Siempre sentí que esas eran dos vidas diferentes, que yo estaba llevando adelante dos vidas, y por eso siempre digo que Amparitxu (Amparo Gastón, la que fue el amor de su vida) me salvó, porque ella me dijo que había que dar el tajo y separar a Rafael Múgica de Gabriel Celaya. Rafael Múgica ha muerto, ya no existe”

Al acabar la carrera y enfrentarse a la idea de tener que dedicar su vida a dirigir la industria familiar se planteó dejarlo todo y dedicarse a la literatura. El 14 de julio del 36 ganó el premio Bécquer de poesía y tenía previsto afincarse definitivamente en Madrid al acabar el verano, pero aquel fue un verano que duró tres largos y sangrientos años. Acabada la guerra civil vuelve a la fábrica otra vez. Se sentía totalmente perdido: todos sus amigos y camaradas habían muerto o estaban en el exilio, y la poesía que se publicaba nada tenía que ver con la suya. Por eso decide dejar de publicar, aunque no de escribir, eso nunca lo hizo. Tardó once años en volver a publicar, lo hizo con su libro “La soledad cerrada”, que había escrito en 1936. De nuevo fue Amparitxu quien le empujó a tomar esa decisión. Nunca olvidó cuándo y cómo la conoció: “el ocho de octubre de 1946, me lo sé de memoria. Yo era un hombre totalmente destruido. Ella me devolvió la confianza en mí mismo. Ella salvó mi poesía y salvó mi vida. Me dio la alegría de vivir y me dio su cariño”

EDUCAR…

”Educar es lo mismo
que poner motor a una barca…
hay que medir, pesar, equilibrar…
… y poner todo en marcha.
Para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino…
un poco de pirata…
un poco de poeta…
y un kilo y medio de paciencia
concentrada.
Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niño
irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes,
hacia islas lejanas.
Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos seguirá
nuestra bandera
enarbolada”

Fue Amparitxu también la que le animó a montar una editorial donde publicar su poesía y la de otros. Allí nació la colección Cuadernos de poesía Norte, un puente entre la generación del 27, la del exilio y la europea. Junto a poesía española, aparecen también traducciones de Rilke, Rimbaud, Blake… A finales de los años 40 en España existían varias decenas de revistas de poesía. La gente amaba la poesía. Muchas de ellas eran la primera rebelión contra la poesía clásica. Para Celaya la poesía no se acaba cuando se ha escrito un poema, porque el poema no es un fin en sí mismo, sino que el poeta debe escribir pensando siempre en el lector al que va destinado su poema. Un libro de poesía almacenado en una biblioteca o en una estantería no es nada. Mientras la poesía no salga del libro no es nada. Un poeta no escribe para sí mismo, sino que habla con otro. Y para poder hacer eso el poeta ha de vivir en la sociedad que le rodea, sentir las inquietudes de su gente, ha de vivir como propio lo ajeno y si habla de su intimidad solo lo hará cuando esa intimidad sea como la de su lector, una intimidad que el lector, el otro, pueda captar. Es ahí cuando se produce el acto poético, cuando el lector lee un poema y no siente que esos versos los ha dicho otro, sino que son versos que podría haber escrito él. La poesía es el lector. Es entonces cuando se produce la magia de esa comunión entre el poeta y la gente que muchos han llamado “poesía social” pero que Gabriel prefería llamar “poesía urgente”, de la que fue su máximo exponente, aunque la poesía social no fue la única que escribió: su poesía es la síntesis de casi todas las inquietudes y estilos de la poesía española del siglo XX.

También fue Amparitxu la que le concienció políticamente. Ella venía de una familia obrera y le enseñó a Gabriel cómo vivían los obreros, la realidad de lo que pasa dentro de la casa de un obrero. En 1947 se afilió al Partido Comunista, a través del que fue su gran amigo Jorge Semprún. En 1977 llegó a presentarse a las elecciones por la lista del PCE en Guipúzcoa. Aunque vivió a fondo su compromiso político, siempre detestó la política y a los que hacen carrera con ella. Por eso solo aceptó presentarse a las elecciones a condición de ir de número tres de la lista, que no tenía posibilidad alguna de resultar elegido.

EL ÚLTIMO RECURSO

“En los malos momentos, no os pongáis a llorar,
porque os harán callar
con la limosnita de un poco de pan.

En los malos momentos, decid que no entendéis.
y tras escuchar,
decid, porque es verdad, que seguís sin entender.

Cuando os digan: “Caridad”, vosotros decid: “Justicia”,
porque pedís lo que es vuestro,
no descanso de conciencia para los que dormitan.

Cuando os digan que el problema va a estudiarse,
salid gritando a la calle
las razones que los justos llamarán irracionales”

No se puede entender la vida de Gabriel sin su compromiso político, sin su permanente tomar partido contra la injusticia, sin su sempiterno apoyar al más débil, pero sobre todo, su vida no puede entenderse sin Amparitxu. Ella le salvó la vida, le abrió un universo nuevo, le mostró una nueva forma de ver y de vivir el mundo, le devolvió las ganas de vivir, fue ella quien asistió al parto de Gabriel Celaya y le ayudó a enterrar a Rafael Mújica. Le dedicó muchos de sus poemas, y también escribió otros con ella.

A AMPARITXU

“Ser poeta no es vivir
a toda sombra, intimista.
Ser poeta es encontrar
en otros la propia vida.
No encerrarse; darse a todos;
ser sin ser melancolía,
y ser también mar y viento,
memoria de las desdichas
y eso que fui y he olvidado,
aunque sin duda sabía.
Cuanto menos pienso en mí,
más se me ensancha la vida.
Soy un pájaro en el bosque
y Amparitxu si me mira.
He asesinado mi yo,
¡porque tanto me dolía!,
y al hablar como si fuera
lo que escapa a la medida,
mis ecos en el vacío
retumban sabidurías.
Con todo me identifico
y respiro por la herida,
y digo que mis poemas
son un vivir otras vidas,
y un recrecerme en lo vasco
de Amparitxu y su delicia.
Cuanto más me meto en mí,
más me duelen las esquinas.
Cuanto más abro las alas,
bien de dolor, bien de dicha,
más descubro unas distancias
que, voladas, pacifican.
Cuando lean estos versos
no piensen en quien los firma,
sino en mi Euzkadi y mi Amparo,
y en un pasado que aún vibra,
y en cómo tiemblan las ramas
cuando las mueve la brisa”

Aunque a lo largo de su vida Gabriel había conseguido muchos premios y publicó más de cien libros, el reconocimiento oficial le llegó tarde, demasiado tarde. En 1986 le concedieron el Premio de las Letras Españolas. Había pasado graves penurias económicas desde que renunció a la empresa familiar y optó por ser poeta y vivir, malvivir, de la poesía. Muchas veces iban a la presentación del ibro de algún amigo, pero luego no iban a cenar con los demás porque no podían pagarse la cena. Gabriel murió totalmente arruinado en 1991 en Madrid, tras cuarenta años de aventura y felicidad con Amparitxu. Ella siguió viviendo dedicada a preservar la memoria y la poesía de Gabriel. Murió el 24 de noviembre de 2009. En su última hospitalización se emocionó profundamente cuando el médico de guardia, al enterarse de quién era, le dijo que compartían poeta. La historia, siempre injusta, la olvidará, o, lo que es peor, solo la recordará como la viuda de Gabriel.

MOMENTOS FELICES (Fragmento)
Abrir nuestras ventanas; sentir el aire nuevo;
pasar por un camino que huele a madreselvas;
beber con un amigo; charlar o bien callarse;
sentir que el sentimiento de los otros es nuestro;
mirarme en unos ojos que nos miran sin mancha,
¿no es esto ser feliz pese a la muerte?
Vencido y traicionado, ver casi con cinismo
que no pueden quitarme nada más y que aún vivo,
¿no es la felicidad que no se vende?

Uno de los poemas más emblemáticos de Gabriel, “España en marcha” fue un verdadero himno para todos los que creíamos en la libertad y en la justicia, y que aún creemos que otro mundo no solo es posible, sino que es imprescindible. Su primer verso, entonces como ahora, es más necesario que nunca: “¡A la calle, que ya es hora!”

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León Felipe, el alma silenciada de Rocinante…

30 octubre, 2011

Renunció a la vida fácil, cómoda y burguesa a la que parecía destinado para buscar su propia voz. La encontró en todos los que sufrían el dolor y la injusticia. Fue farmacéutico, actor, bohemio, traductor, profesor y, por encima de todo, poeta. Tuvo una vida de leyenda porque, como él decía, “los grandes poetas no tienen biografía, tienen destino” Conoció el dolor y el sufrimiento, padeció la injusticia, tomó partido por los que perdieron todas las guerras y sufrió la incomprensión y el exilio. Se llamaba Felipe Camino de Galicia de la Rosa. Le conocemos como León Felipe.

“LAS SIRENAS”

“Hoy tengo el vino dulce y en la sangre

el ritmo vago y sordo de una canción lejana y luminosa.

¿Quién canta al otro lado de las nubes?

¿No estaban muertas las estrellas?

Después que hayamos blasfemado

con la razón enfurecida,

hay que dejar abierta la loca ventana de los sueños,

porque ocurre que hay días

en que el hombre quiere engañarse y que le engañen…

y él mismo se embarca en la primera playa

y en el barco más frágil

para ir a buscar a las sirenas.”

Nacido en 1884 en un pueblo de la provincia de Zamora donde su padre era notario, estudió la carrera de farmacia, una carrera que probablemente le hubiera permitido vivir cómodamente el resto de su vida. Pero pronto se dio cuenta de que aquello no era su vida, sino la que otros querían para él. Entre la seguridad y la libertad nunca tuvo la más mínima duda y eligió ser un hombre libre. Tras regentar varias farmacias, vivir en Barcelona y separarse de la que fue su primer amor, lo dejó todo para recorrer España como actor en una compañía de cómicos ambulantes. Una condena por desfalco le llevó a pasar tres años en la cárcel.

Sus primeros poemas le llevaron a Madrid, un Madrid de la bohemia. Vivió en prostíbulos, en pensiones y en más de un  banco de la calle. En 1919 leyó en el Ateneo de Madrid su primer libro de poemas: “Versos y oraciones de caminante”, al que luego cambió el título por “Versos y blasfemias de caminante”

Buscando su lugar en el mundo se fue a Guinea, donde pasó tres años dirigiendo la administración de varios hospitales. Tras aquella experiencia regresó a España, pero fue por poco tiempo. Su espíritu aventurero y su carácter inquieto le llevaron a una tierra que estaba viviendo una revolución, Méjico, donde ejerció, como su adorado Antonio Machado, de maestro. Allí conoció a Berta Gamboa, otra profesora de la que se enamoró locamente y con la que fue a vivir a Norteamérica. Es allí donde empieza a trabajar en otra de sus pasiones: la traducción. Tradujo los poemas de uno de sus poetas favoritos, Walt Whitman. Como la de Whitman, su poesía también era un canto de libertad. Además de poesía tradujo mucho teatro, su otra gran pasión, fundamentalmente obras de Shakespeare y teatro inglés renacentista. Desgraciadamente la mayor parte de sus traducciones se han perdido y hoy no queda nada de ellas.

“SÉ TODOS LOS CUENTOS”

“Yo no sé muchas cosas, es verdad.

Digo tan solo lo que he visto.

Y he visto:

que la cuna del hombre la mecen con cuentos,

que los gritos de angustia del hombre los ahogan

con cuentos,

que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,

que los huesos del hombre los entierran con cuentos,

y que el miedo del hombre…

ha inventado todos los cuentos.

Yo sé muy pocas cosas, es verdad,

pero me han dormido con todos los cuentos…

y sé todos los cuentos.”

Al estallar la guerra civil regresa a España para ponerse al lado de la República y luchar contra el fascismo. En 1938, cuando la guerra ya está prácticamente perdida, se exilia definitivamente a Méjico, donde ejerce de agregado cultural de la embajada de la República española hasta el final de la guerra: “Llegué a Méjico por primera vez montado en la cola de la revolución. Corría el año 1923. Después, aquí he vivido por muchos años. Aquí he gritado, he sufrido, he protestado, he blasfemado, me he llenado de asombro…” Ya nunca abandonaría Méjico, donde murió en 1968.

“¡EH, MUERTE, ESCUCHA!”

“Y ahora pregunto aquí: ¿quién es el último que habla,

el sepulturero o el Poeta?

¿He aprendido a decir: Belleza, Luz, Amor y Dios

para que me tapen la boca cuando muera,

con una paletada de tierra?

No.

He venido y estoy aquí,

me iré y volveré mil veces en el Viento

para crear mi gloria con mi llanto…” 

La guerra y el exilio marcaron profundamente su poesía. En 1939 publicó su poemario “Español del éxodo y del llanto”. Pocas voces como la de León Felipe han expresado con tanta fuerza la voz y el sentimiento del pueblo español. Su condición de exiliado y su férrea independencia, una independencia que le llevó a no seguir ninguna tendencia literaria, hicieron que fuese un poeta marginado, ignorado y ninguneado por los más.

La poesía de León Felipe tenía un marcado rasgo autobiográfico. Aquí tienes a Héctor Alterio, maravilloso, como siempre o incluso hasta más que siempre, recitando su poema autobiográfico  “Escuela”, escrito poco antes de morir, cuando él decía de sí mismo que era “un roto y viejo violín”

“REVOLUCIÓN”

“Siempre habrá nieve altanera

que vista el monte de armiño

y agua humilde que trabaje

en la presa del molino.

Y siempre habrá un sol también

-un sol verdugo y amigo-

que trueque en llanto la nieve

y en nube el agua del río”

La voz de cantantes como Paco Ibáñez o Joan Manuel Serrat rescataron del olvido varios de sus desgarrados gritos de libertad convirtiéndolos en himnos de una generación que creció bajo la dictadura franquista y que vio en ellos un rayo de esperanza.

Comprometido siempre con la dignidad del ser humano, León Felipe decía, en sus versos, cosas como:” Empieza por contar las piedras;/ luego contarás las estrellas”; “Lo que importa no es llegar solo ni pronto, sino con todos y a tiempo”; “Poetas, nunca cantemos/ la vida de un mismo pueblo/ ni la flor de un solo huerto/ Que sean todos los pueblos y todos los huertos nuestros”, ó “En un mundo injusto, el que clama por la justicia es tomado por loco”

La voz de uno de nuestros más grandes actores, Paco Rabal, da vida aquí a uno de sus más duros y bellos poemas: “¡Qué lástima!”, versos autobiográficos de un hombre que, por encima de todo, entendió que ser hombre significa no perder jamás la libertad ni la dignidad.

 

 

“QUE LASTIMA!”

“¡Qué lástima!

que yo no pueda cantar a la usanza

de este tiempo lo mismo que los poetas de hoy cantan!

¡Qué lástima

que yo no pueda entonar con una voz engolada

esas brillantes romanzas

a las glorias de la patria!

¡Qué lástima

que yo no tenga una patria!

Sé que la historia es la misma, la misma siempre, que pasa

desde una tierra a otra tierra, desde una raza

a otra raza,

como pasan

esas tormentas de estío desde ésta a aquella comarca.

¡Qué lástima

que yo no tenga comarca,

patria chica, tierra provinciana!

Debí nacer en la entraña

en la estepa castellana

y fui a nacer en un pueblo del que no recuerdo nada:

pasé los días azules de mi infancia en Salamanca,

y mi juventud, una juventud sombría, en la montaña.

Después … ya no he vuelto a echar el ancla

y ninguna de estas tierras me levanta

ni me exalta

para poder cantar siempre en la misma tonada

al mismo río que pasa

rodando las mismas aguas,

al mismo cielo, al mismo campo y en la misma casa.

¡Qué lástima

que yo no tenga una casa!

Una casa solariega y blasonada,

una casa

en que guardara,

a más de otras cosas raras,

un sillón viejo de cuero, una mesa apolillada

y el retrato de un mi abuelo que ganara

una batalla.

¡Qué lástima

que yo no tenga un abuelo que ganara

una batalla,

retratado con una mano cruzada

en el pecho, y la otra mano en el puño de la espada!

Y, ¡qué lástima

que yo no tenga siquiera una espada!

Porque …. ¿qué voy a cantar si no tengo ni una patria,

ni una tierra provinciana,

ni una casa

solariega y blasonada,

ni el retrato de un mi abuelo que ganara

una batalla,

ni un sillón viejo de cuero, ni una mesa, ni una espada?

¡Qué voy a cantar si soy un paria

que apenas tiene una capa!

Sin embargo…      en esta tierra de España

y en un pueblo de la Alcarria

hay una casa

en la que estoy de posada

y donde tengo, prestadas,

una mesa de pino y una silla de paja.

Un libro tengo también. Y todo mi ajuar se halla

en una sala

 muy amplia

y muy blanca

que está en la parte más baja

y más fresca de la casa.

Tiene una luz muy clara

esta sala

tan amplia

y tan blanca…

Una luz muy clara

que entra por una ventana

que da a una calle muy ancha.

Y a la luz de esta ventana

vengo todas las mañanas.

Aquí me siento sobre mi silla de paja

y venzo las horas largas

leyendo en mi libro y viendo cómo pasa

la gente al través de la ventana.

Cosas de poca importancia

parecen un libro y el cristal de una ventana

en un pueblo de la Alcarria,

y, sin embargo, le basta

para sentir todo el ritmo de la vida a mi alma.

Que todo el ritmo del mundo por estos cristales pasa

cuando pasan

ese pastor que va detrás de las cabras

con una enorme cayada,

esa mujer agobiada

con una carga

de leña en la espalda,

esos mendigos que vienen arrastrando sus miserias de Pastrana,

y esa niña que va a la escuela de tan mala gana.

¡Oh, esa niña! Hace un alto en mi ventana

siempre y se queda a los cristales pegada

como si fuera una estampa

¡Qué gracia

tiene su cara

en el cristal aplastada

con la barbilla sumida y la naricilla chata!

Yo me río mucho mirándola

y la digo que es una niña muy guapa…

Ella entonces me llama

¡tonto!, y se marcha.

¡Pobre niña! Ya no pasa

por esta calle tan ancha

caminando hacia la escuela de mala gana,

ni se para

en mi ventana,

ni se queda a los cristales pegada

como si fuera una estampa.

Que un día se puso mala,

muy mala,

y otro día doblaron por ella a muerto las campanas.

Y en una tarde muy clara,

por esta calle tan ancha,

al través de la ventana,

vi cómo se la llevaban

en una caja muy blanca…

En una caja muy blanca

que tenía un cristalito en la tapa.

Por aquel cristal se la veía la cara

lo mismo que cuando estaba

pegadita al cristal de mi ventana …

Al cristal de esta ventana

que ahora me recuerda siempre el cristalito de aquella caja

tan blanca.

Todo el ritmo de la vida pasa

por este cristal de mi ventana …

¡Y la muerte también pasa!

¡Qué lástima

que no pudiendo cantar otras hazañas,

porque no tengo una patria,

ni una tierra provinciana,

ni una casa

solariega y blasonada,

ni el retrato de un mi abuelo que ganara

una batalla,

ni un sillón viejo de cuero, ni una mesa, ni una espada,

y soy un paria

que apenas tiene una capa  …

venga, forzado, a cantar cosas de poca importancia!”

 

En Norteamérica le consideraban un Quijote, algo que él, humilde, jamás admitió de buen grado, ya que se consideraba a sí mismo el Rocinante sobre el que cabalga el hidalgo caballero.

“EL GRAN RELINCHO”

“La gente suele decir,

los americanos,

los norteamericanos suelen decir:

León Felipe es un “Don Quijote”

No tanto, gentleman, no tanto.

Sostengo al héroe nada más.

Y sí, puedo decir,

y me gusta decir:

que yo soy Rocinante.

No soy el héroe

pero le llevo sobre el magro espinazo de mis huesos…

y le oigo respirar…

y he aprendido a respirar como él…

y a relinchar…

y a blasfemar…

y a injuriar…

y a maldecir…”

Rocinante y Don Quijote estuvieron muy presentes en su obra, una obra que, hoy más que nunca, expresa el sentir del pueblo español y se alza contra la injusticia, la falta de compromiso, el egoísmo y la insolidaridad, esos enormes molinos contra los que hoy tenemos que batallar…

“EL RELINCHO”

“Rocinante…

¿No recuerdas nada de tu infancia?

¡Haz un esfuerzo!… ¡Recuerda!

¡¡Recuerda!!

¿Fuiste alguna vez potro salvaje?

¡¡Recuerda!!

¿Quién te domó?

¿Cómo te hiciste amigo del hombre?

¿Tuviste un maestro duro de látigo y espuela?

¿Cuándo te pusieron el freno?

¿Cómo aprendiste a obedecer?

La palabra “Justicia”

¿No la habías oído nunca antes de servir a tu señor?

¿Cuándo vino a ser la palabra “Justicia”

un látigo mágico para ti?

Recuerda esto bien: ¿Cuándo la palabra “Justicia”

pronunciada por tu señor,

(con aquel modo enfático y vesánico

del caballero del delirio)

cuándo, cuándo por primera vez

te encabrita eléctricamente

y te hace relinchar

hasta sacudir furiosamente el firmamento

y hacer temblar a las estrellas?

¿Cuándo relinchaste por primera vez

como en el retrato de Picasso?

¿Cuándo fue cuando al conjuro  solo

de la palabra “Justicia”

que diste aquel

rabioso relincho, Rocinante?

¡Oh, qué relincho!

¿Quién ha relinchado nunca así?

¡España… una vez relinchaste de ese modo!

¿Cuántos años hace?

No sé… Pero bien se me alcanza

que ya nunca más volverás a relinchar de esta manera.”

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15-M, un necesario grito de esperanza

21 mayo, 2011

Estamos viviendo un momento histórico. ¡Estamos haciendo historia! Al fin ha prendido la mecha del descontento, de la frustración y la rabia contra tanta injusticia y el pueblo, capitaneado por los jóvenes, ha salido a la calle para expresar su rabia y su descontento y, lo que es más importante, para mostrar a los especuladores que provocaron esta crisis y a los políticos que se la financiaron con nuestro dinero que han sobrepasado una frontera que nunca deberían haber cruzado: la de nuestra dignidad. Ya está bien de una crisis provocada por banqueros y especuladores sin escrúpulos que hacen negocio de nuestra miseria; ya está bien de políticos incompetentes y corruptos que se forran a nuestra costa; ya está bien de tener que votar sus listas cerradas cada cuatro años sin que podamos decir nada; ya está bien de recortar nuestros derechos y los de nuestros hijos porque lo manden los señores del “mercado” a los que nadie ha votado; ya está bien de condenar al paro o al empleo precario a millones de personas para que quienes les despiden cobren cada día más; ya está bien de que nos suban los impuestos pero mantengan los privilegios fiscales de las grandes fortunas; ya está bien de que sigan permitiendo la existencia de paraísos fiscales; ya está bien de tener que hipotecar nuestras vidas para comprar un piso; ya está bien de retrasar nuestra edad de jubilación para que los políticos cobren pensiones inmorales; ya está bien de tanto bipartidismo blindado por una Constitución obsoleta y una ley electoral injusta; ya está bien de financiar una Iglesia retrógrada y reaccionaria; ya está bien de mantener una Casa Real reinstaurada por Franco; ya está bien de que recorten los gastos sociales y aumenten los policiales; ya está bien de que adjudiquen radios y televisiones a grupos de extrema derecha; ya está bien de que no se puedan investigar los crímenes del franquismo tras más de treinta años de la llamada democracia… ¡Ya está bien!

El movimiento 15-M rebosa ilusión, solidaridad, imaginación y alegría. Es un movimiento cargado de poesía, porque la poesía, como bien decía Celaya y canta Paco Ibáñez, es un arma cargada de futuro… “poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día, como el aire que exigimos trece veces por minuto para ser, y en tanto somos, dar un sí que glorifica, porque vivimos a golpes, porque apenas sí nos dejan decir que somos quien somos, nuestros cantrares no pueden ser sin pecado un adorno, estamos tocando el fondo, estamos tocando el fondo…”

Pasear estos días por la Puerta del Sol es una experiencia maravillosa. Las comisiones de trabajo informan y canalizan el trabajo de todo el que quiera apoyar este movimiento. De todas partes vienen donaciones. Los vecinos, anónimos, llevan bebidas y comida para todos, los bares ceden sus lavabos a los concentrados, todo el mundo quiere ayudar… Lo único que no se acepta es dinero. Los propios acampados ayudan a recoger las basuras y pasan la consigna de no beber para que no puedan atacar a la concentración diciendo que es un botellón. Por doquier hay asambleas donde se discuten los temas que más nos afectan a todos, esos temas que los políticos han olvidado, o no han querido tratar porque les va la vida y el chollo en ello. En un mundo donde todo se compra y se vende, donde cualquier cosa, incluso los alimentos, es susceptible de ser tomada como moneda de cambio contra la que especular, en un mundo donde la corrupción se ha adueñado de la vida política y económica, la aparición de un movimiento espontáneo y libre como este debería ser motivo de regocijo y alegría para todos. Por fin los jóvenes, a los que tanto hemos criticado por vanagloriarse de ser pasotas, que no olvidemos no es más que la contracción de las palabras “pasivo” e “idiotas”, se han puesto en pie y han dicho ¡Basta! Son la generación mejor preparada de nuestra historia, y la primera que vivirá peor de lo que lo hicieron las que le precedieron. Para financiar la catástrofe financiera que los especuladores han provocado, nuestros políticos se han apresurado a entregar miles de millones a los bancos, miles de millones que no son suyos, sino de todos nosotros, hombres, mujeres, ancianos, adultos, jóvenes y niños. No hay ni un solo banquero, ni un solo especulador en la cárcel. Lo sueldos y las retribuciones que cobran son los más elevados de la historia, pero hay 5 millones de parados y la tasa de desempleo entre los jóvenes supera el 40%. Como bien se grita en la plaza, “No tenemos pan para tanto chorizo”.

Son, somos, muchos los que estos días ocupamos Sol. Somos miles los que nos reunimos allí para defender lo único que todavía no nos han quitado: nuestra dignidad. Pero hay otros muchos, millones, que también están allí, con nosotros, codo con codo, aunque no se les vea: son nuestros hijos, nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos, porque lo que hoy está sobre el tapete de la partida que estamos jugando en la Puerta del Sol es el futuro, el futuro de todos nosotros y el de los que vendrán. Una democracia que no es democracia, un régimen de partidos obsoleto, unas instituciones como el Congreso y sobre todo el Senado totalmente inoperantes, donde los diputados y senadores no son más que números que acatan la disciplina de partido y se limitan a acudir a las votaciones para votar lo que les han dicho que tienen que votar, una democracia en la que solo podemos votar cada cuatro años unas listas cerradas de políticos que no nos representan, una democracia donde no existe la separación de poderes inherentes a toda democracia, una democracia donde pueden presentarse a las elecciones políticos corruptos, ni es democracia ni es nada. Esos jóvenes que están en la Puerta del Sol no son antisistema, aunque el sistema les haya excluído, sino que están contra el sistema, porque el sistema, tal y como está, está condenado a desaparecer llevándose a todos nosotros por delante.

Los voceros de la extrema derecha han tardado poco en querer vincular el movimiento del 15-M con todo tipo de fuerzas ocultas, desde que la mano negra del Gobierno está detrás a yo qué sé qué fantasmas más. No han entendido nada. O sí lo han entendido, y les da tanto terror que se apresuran a intentar boicotearlo con la manipulación, el insulto y la calumnia, los únicos argumentos que conocen. A los que defendemos este movimiento nos acusan de ser idealistas, utópicos y defensores del “buenismo”. Pues sí, yo me siento orgulloso de seguir siendo idealista y utópico cumplidos los cincuenta, y si ser maduro, responsable y equilibrado es admitir la inmoralidad, la corrupción, la injusticia y la inoperancia que impera en el sistema, yo jamás seré maduro, ni responsable ni equilibrado. ¡Que se queden su cordura, viva el buenismo!

Son muchos, tantos, los lemas que se han escuchado estos días en Sol que es difícil hacer una selección sin dejar algunos verdaderamente fantásticos fuera, pero hay algunos que no se pueden ignorar: “Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir”; “Que nuestras conversaciones ahoguen sus sirenas”; “Pienso, luego estorbo”; “Apaga la tele y enciende tu mente”, “Lo llaman democracia, y no lo es”, “¡El pueblo, unido, funciona sin partidos!”… La imaginación ha vuelto a tomar las calles. No lo hacía desde aquel lejano Mayo del 68 que tantas esperanzas generó. No sé adónde nos llevará este movimiento. Presiento que desde todos lados intentarán ponerle palos en las ruedas para que no pueda avanzar, pero estoy convencido de que el 15-M es la única alternativa que tenemos de defender valores como justicia, solidaridad y dignidad, tres valores a los que jamás deberíamos renunciar. Demos todo nuestro apoyo a este movimiento. Su futuro, el nuestro y el de nuestro hijos, depende de él. Exijamos lo que nos corresponde y que ni el mercado, ni los banqueros, ni los políticos, ni sus medios de comunicación nos pueden robar: ¡libertad y democracia!

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Carlos Olalla

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

www.carlosolalla.com

Todas las entradas

  • Ayer no termina nunca…
  • Searching for Sugar man, la inmensa grandeza de la humildad.
  • A quien hay que desahuciar es a los políticos y a los banqueros
  • Álbum Letras & Artes, sobrevivir en tiempos de barbarie
  • Egon Schiele, el erotismo de la melancolía…
  • Jose Luis Sampedro: una lección de vida, de dignidad y de compromiso
  • Madiba Mandela, ¡Ubuntu!
  • Parroquia de Entrevías (Vallecas), una opción por los pobres, por la justicia y por la libertad
  • Jordi Dauder, porque existir es pensar y pensar es comprometerse
  • La leyenda del pianista en el océano
  • Carta a Janis Joplin
  • Francesc Ferrer i Guàrdia, pasión por la vida y por la libertad
  • Diego El Cigala, porque hay que aprender a querer y a reír
  • Mario Benedetti, candil del alma
  • Danzad, danzad, malditos
  • Las llaves del alma…
  • Te recuerdo Víctor…
  • Michael Haneke, porque vivir no es más que amar…
  • Iluminando estrellas…
  • Frida Kahlo, bella hasta en el dolor
  • Paco Ibáñez, porque la poesía vive en la calle
  • ¿Democracia? En España se tortura
  • Matthieu Ricard, solo me queda lo que di…y por eso soy feliz
  • Pablo Neruda: el cartero de Isla Negra
  • Luis Eduardo Aute, ese niño que miraba el mar…
  • Paul Gauguin, la infinita belleza de la utopía…
  • “Yepeto”, ¿edades para amar?
  • ¡Basta! Una democracia diferente, un orden mundial distinto
  • ¡¡NO SIN CULTURA!!
  • La esperanza vive en las montañas
  • Sau, 25 años
  • “Before the rain” (Antes de la lluvia)
  • Marcello Mastroianni, la seducción de la humildad
  • Lhasa de Sela, la voz de la carretera
  • El fin es mi principio, Tiziano Terzani
  • El festín de Babette, o el arte de darse a los demás
  • Actuando para cámara, una lección magistral de Michael Caine
  • Piranesi, o las cárceles del alma…
  • Daniel Barenboim, un canto por la paz
  • Zenet, el crooner de las diez mil y una noches…
  • ¿Y si vivimos todos juntos?
  • Norma Jean, Princesa rota
  • Marlene Dietrich, una mujer condenada a ser libre
  • Yves Montand, el compromiso de la verdad
  • Todos somos mineros
  • La placenta sube al escenario
  • Traficantes de tierras
  • Mikis Theodorakis, la leyenda de un hombre indomable
  • Trumbo cogió su fusil
  • Por los ojos de Raquel Meller
  • ¡Vamos a contar verdades!
  • Ramón Casas, días de bohemia y de ilusión…
  • Abel Korzeniowski y Shigeru Ubemayashi, las voces del alma
  • ¡A la calle, que ya es hora!
  • Roque Baños, la música de los sueños…
  • Memorias de África
  • Crónica de un asesinato anunciado
  • “El maestro de música”
  • Jack Vettriano, el erótico y nada discreto encanto de la melancolía…
  • Toni Bestard, “El perfecto desconocido”
  • GRUPO 7, ¿quién vigila al vigilante?
  • Solo en la vida, el síndrome de Asperger
  • Kavafis, el susurro de Ítaca
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  • Atravesando espejos, o la necesidad de vivir contra la corriente
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  • 15-M, un necesario grito de esperanza
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  • Rafael Álvarez, “El Brujo”, o la melancolía de la sombra
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  • La luz del silencio: tibetanos en el exilio, una opción por la no-violencia en el mundo de hoy
  • Sándor Márai, memoria del olvido
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