La placenta del Universo

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Carta a Janis Joplin

10 marzo, 2013

Janis_Joplin-Joplin_In_Concert-FrontalQuerida Janis; Ya han pasado unos cuantos, demasiados, años desde que te fuiste. Siento decirte que el mundo no ha ido a mejor, como esperabas. Más bien lo contrario. Tus amigos, tu gente, querían cambiar el mundo y estaban dispuestos a jugarse la vida por ello. Hoy la mayoría simplemente se contenta con llegar a fin de mes, aunque nunca pierdo la esperanza y, de vez en cuando, en los ojos de la gente que sale a protestar, a defender sus derechos y su dignidad, veo aquel rayo de luz que iluminaba tu mirada: la luz de la libertad. Así que, ya ves, muchos seguimos estando en las batallas, en todas las batallas, pero es Janis-with-Jimi-Hendrixque hay tantas… De vez en cuando, de lejos, me llega tu canción, esa forma tan única y tan tuya de cantar el blues, de vivir el blues, porque, cuando cantabas vivías tus canciones, no podías hacerlo de otra manera. Eras un grito de libertad, un grito que no se ha apagado jamás. Tu vida fue breve, te fuiste con 27, como Jim, como Jimi, como James, Kurt, Amy y tantos y tantos otros…pero no te fuiste sin haber 622JanisJoplinvivido, porque tú viviste todas las vidas. Y fueron muchas. Cada encuentro, cada mirada, cada abrazo es una invitación a vivir una nueva vida, y tú no dejaste escapar ninguna. Siempre viviste todo intensa, muy intensamente: la amistad, el amor, la música… Mucha gente no te entendió. Les diste miedo, asustaste sus férreas y tradicionales conciencias. La libertad asusta. Recuerdo cuando se escandalizaban hablando de tu bisexualidad que, para ti, no era otra cosa que la sexualidad. Nunca escondiste que entre tus amantes hubo más mujeres que hombres, porque esa era tu forma de amar. Lo compartías todo con ellos y con ellas, te entregabas por completo, les dabas un trozo de tu corazón. Solo les ponías una condición: que al amanecer no lo estropearan y te dejaran seguir tu camino. Amabas el amor como pocos los han hecho, pero todavía era más fuerte tu necesidad de libertad.

El tuyo fue el tiempo de la revolución de las flores, de la reivindicación del amor y de la vuelta a las raíces. Vosotros, los 090606-janis-joplin-porschehippies, con vuestras flores y vuestros colores, lo inundasteis todo. Fuisteis un soplo de esperanza en un mundo triste, aburrido, y gris. Vietnam os despertó y os empujó a buscar nuevos caminos. Vuestras melenas, vuestras flores y vuestras músicas salieron a la carretera, a todas las carreteras. Grecia, India, Marruecos o Turquía se llenaron del color de vuestra bandera sin bandera. Atrás quedaron las barras y las estrellas, las cruces y los mástiles, vosotros fuisteis vuestra propia bandera, una bandera de todos los colores que ondeó a todos los vientos.

Te preguntarás qué queda hoy de todo aquello. La verdad es que no mucho, Janis: solo unas imágenes que todavía nos Janis-Joplin-Little-Girl-Bluehacen soñar en que otro mundo, un mundo basado en el amor, la justicia y libertad, aún es posible. Y también nos queda vuestra música, esa música con la que rompisteis todas las fronteras. Siempre me llamó la atención que precisamente vosotros, que propugnabais la vuelta a la naturaleza, fuerais la generación que incorporó la guitarra eléctrica llevándola a alcanzar unas cotas jamás superadas. Quizá lo hicisteis porque entendíais que los adelantos del progreso no tenían que ser necesariamente enemigos de aquella nueva espiritualidad que trajisteis.

La semilla de espiritualidad que plantasteis ha sido, quizá, la mejor herencia que nos habéis dejado. Nos acercasteis al budismo, al hinduismo, a esas otras formas de entender y de vivir la vida que se apartan del comprar y el consumir que todo y a janisjoplintodos nos domina. Nos ayudasteis a llenar el vacío que impera en nuestra sociedad. Sí, esa, junto a vuestra música y vuestra imagen tan libre, ha sido vuestra herencia. Buscasteis la felicidad. Algunos, como tú, lo hicisteis por un camino duro y peligroso. El caballo, ese siniestro viaje a ninguna parte, se os llevó a muchos por delante. Demasiados. No se lo perdono. ¿Quién te dio aquella última dosis tan pura que no pudiste resistir? Fuisteis muchos los que caísteis aquella semana. Nadie pagó por ello. Solo vosotros, con vuestras vidas y nosotros, todos nosotros, con el terrible vacío de vuestra ausencia.

janis_joplin_chelseaEl amigo Leonard fue uno de tus amantes, como, en cierta medida, lo fuimos todos. Poco después de que te fueras te escribió una canción. Es una canción que habla de aquella noche de amor intenso que pasasteis en el Chelsea Hotel de Nueva York. Durante muchos años empezó todos sus conciertos con tu canción. Aún hoy muchas veces lo sigue haciendo. La vida os unió aquella noche y esa canción es el hijo que no tuvisteis, ese precioso hijo que nos recuerda que nacemos para amar y que vivimos para amar, porque nada hay más importante que el amor.

Tu desgarrada voz me habla de los mundos que pudieron ser, de esos mundos de paz, de amor y libertad que perdimos Janis+Joplinpor miedo, por cobardía o quizá simplemente porque nunca nos atrevimos a buscarlos. Puede que no lo creas, pero cuando te escucho cantar son muchas las veces que no puedo evitar que las lágrimas empiecen a caer por mis mejillas. Son lágrimas de pena, de rabia infinita porque la muerte se enamorara de ti cuando apenas habías cumplido los 27, pero también son lágrimas de alegría, de la inmensa alegría que me da recordar que hubo personas dispuestas a vivir intensamente la búsqueda de la felicidad y de la libertad. Y son de alegría porque también hoy las veo caminando codo a codo por las calles, en las manifestaciones, en los barrios, en las asambleas, tendiendo su mano abierta a quienes más la necesitan. Otro mundo es posible y ahora, más que nunca, es necesario encontrarlo, y también ahora, más que nunca, lo tenemos muy cerca, al alcance de la mano. Todos los velos han caído, todas las mentiras han quedado al descubierto. Solo falta que nos levantemos y echemos a andar con la cabeza alta y la mirada al frente, con el corazón lleno para compartirlo con el amigo, con la mano vacía para tenderla al enemigo. Esa es mi esperanza, Janis. Ya ves que no cambiamos, que seguimos creyendo en la utopía, que seguimos luchando por lo imposible. Nos han machacado, nos han pisoteado, se han meado encima de nosotros, pero no hemos dejado que nos roben nuestros sueños, esos sueños que pronto harán amanecer el nuevo día.

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Edward Hopper, ¿de qué color es la soledad…?

10 abril, 2011

La pintura de Edward Hopper siempre me ha fascinado, especialmente desde que tuve la suerte de ver la impresionante exposición que organizó en Madrid la Fundación March a finales de 1989. Son tantas las cosas que me atraen de su pintura: la tremenda sensación de soledad y aislamiento que transmiten todos sus cuadros, la utilización del color, de la luz, de la estructura, del trazo y de la forma para transportanos a ese universo personal y mágico en el que habitan todos los personajes que pasan por sus cuadros, porque esa es la imagen que transmiten sus figuras, la de ser gentes de paso, los Willy Lomans de la vida. Todo en la pintura de Hopper está orientado a invitarnos a entrar en ese paraíso de los sueños rotos que fue el despertar del sueño americano. Bajo el aparente realismo de sus cuadros subyace un simbolismo casi cinematográfico que va calando en el alma del espectador, un espectador que se siente profundamente impactado por la terrible experiencia de la soledad que ve reflejada ante él y que él conoce tan bien…

Si quieres, la voz de Leonard Cohen y Suzanne, su inolvidable himno a los solitarios, puede ser una buena compañía a partir de ahora…

Nacido a finales del siglo XIX en una familia acomodada que nunca se opuso a su vocación de artista, Hopper estudió pintura y artes plásticas en la New York School of Art, donde acabó impartiendo clases. Su primer viaje a Europa, a París concretamente, le marcará para siempre: “La realidad americana me pareció muy dura y terriblemente cruda; me llevó diez años sobreponerme a mi regreso de Europa”. Manet, Pisarro, Monet o Tolouse-Lautrec son algunos de los pintores que marcan su pintura, aunque, por encima de todos, quien más le influye es Goya, de quien aprende que los paisajes y los personajes que pinta representan también la propia realidad interior del pintor, una realidad que, para vivir, necesita ser compartida.

Todos sus cuadros suelen tener estructuras muy lineales, con una cuidada composición geométrica y un nihilismo latente muy adelantado a su época. A través de grandes áreas de color o de elementos arquitectónicos introduce las líneas verticales, horizontales y diagonales que marcan todos sus cuadros. Sus paisajes interiores están habitados por el vacío, por la soledad, por el frío y, sobre todo, por el silencio, ese silencio que ahoga las voces y los desgarrados gritos de un mundo que desaparece irremisiblemente. Ante nosotros aparece reflejado el estado de ánimo de un mundo agonizante, de una sociedad destruida por el aislamiento del egoísmo y la falta de comunicación. Nadie habla con nadie. Sus personajes no se dicen nada, porque nada tienen ya que decirse, si es que lo tuvieron alguna vez. Eso es lo aterrador, encontrar a seres humanos que habitan este mundo sin tener nada que decir, nada que compartir.  Son naúfragos, seres desterrados, seres sin universo, sin rumbo y sin hogar. Les vemos en la habitación de un hotel, pensativos, cabizbajos, sumidos en ese terrible silencio que es su único lenguaje. No hay felicidad en sus rostros. No la puede haber. Ni alegría. Ni sonrisas. Su vida no es más que una espera, una terrible, solitaria y sempiterna espera.

Hopper conoce bien a todos los Willy Loman de este mundo, por eso los elije para pintarlos. Sabe que pueden ser hombres, y también mujeres, porque para él el universo de la mujer puede estar tan seco y vacío como el de los hombres, víctimas, como ellas, del sinsentido de una sociedad que renunció al sueño de la  libertad por la pesadilla de la seguridad. Los paisajes urbanos de Hopper son los paisajes del desierto en que hemos convertido el mundo en que vivimos. Calles solitarias, bares solitarios, hoteles solitarios, corazones solitarios…

La utilización de la luz y del color, siempre fríos, para resaltar esa sensación de vacío y soledad es uno de los recursos más recurrentes en la pintura de Hopper. Su universo está poblado de negros, grises y azules. Sus personajes también. Sólo en sus paisajes marinos la luz del sol y la intensidad  azul del mar parecen empeñarse en dar vida a unos seres que siguen aislados en su descarriado viaje por el mundo. Hopper es consciente de que el mundo interior del artista aparece ya en sus primeras obras y que luego su arte y su tecnica pueden ir perfeccionándose, pero no hará más que crear variaciones sobre un mismo tema:” En el desarrollo de todo artista siempre se encuentra el plan de la obra futura ya en la obra primeriza. El núcleo en torno al cual el artista levanta su obra es él mismo; es el yo central, la personalidad o como se la quiera llamar, y esto apenas cambia desde el nacimiento hasta la muerte. Lo que una vez fue el artista , lo es siempre con leves variaciones. Los vaivenes de las modas en relación con los métodos o los temas le cambian poco o nada.”

La  influencia que Hopper ha ejercido sobre la cultura occidental ha sido extraordinaria. Uno de sus cuadros más conocidos, ” Los halcones de la noche”, ha sido utilizado una y mil veces sustituyendo incluso a sus solitarios personajes por iconos cinematográficos como Humphrey Bogart o James Dean, televisivos como los personajes de los Simpsons, o cinematográficos como los de “La guerra de las galaxias”. Otro de sus cuadros más famosos, “Casa junto a las vías del tren”,  fue utilizado por el mismísimo Alfred Hitchcok para diseñar el tétrico hotel de Norman Bates en “Psicosis”. Viendo el cuadro de Hopper y la terrible sensación de soledad y desasosiego que sugiere esa casa se entiende perfectamente que Hitchcok la escogiera como modelo. La estructura del cuadro es sorprendente ya que Hopper interpone entre el espectador y la casa una vía de ferrocarril que separa ambos mundos. Frente a la solidez de esa casa, Hopper antepone la idea de la ligereza del viaje, de que todo es pasajero… porque nosotros mismos estamos de paso. El estilo arquitectónico de la casa y su propia ubicación, en medio de la nada y con una entrada principal que da a la vía del tren, sugieren que es anterior a la construcción del ferrocarril, lo que le da al cuadro ese aire de fantasma solitario empeñado en vivir anclado en un tiempo que ya no ha de volver… Algunas de las ventanas todavía están abiertas, la mayoría ya cerradas. Otras peliculas, como “Matar a un ruiseñor”, también han diseñado sus decorados tomando como referencia los cuadros de Hopper. El propio estilo de Hopper, su particular forma de utilizar la luz y su manjeo del ángulo de visión son, muchas veces, un lenguaje que es muy próximo al cinematográfico y al teatral.

La soledad de la mujer que comentaba antes es algo de la pintura de Hopper que me ha impactado profundamente. Uno de sus cuadros más famosos, “Cine de Nueva York”, refleja perfectamente la soledad del mundo en el que vivimos. En la semioscuridad de una sala de cine vemos la solitaria figura de una acomodadora apoyada en la pared bajo la luz de un pequeño aplique. Está totalmente absorta en sus pensamientos ajena a todo lo que ocurre a su alrededor. El tono amarillento de las paredes hace destacar el intenso azul del uniforme que lleva. También vemos sus ribetes rojos y sus altos zapatos de tacón. Ella parece estar en otro mundo mientras los espectadores, a los que vemos de espaldas mirando la pantalla, permanecen aislados y absortos ante lo que pasa en ella. La luz en blanco y negro de la película que proyectan ilumina la sala. Ella no mira la película. Es la única que no lo hace. Quizá porque ya la ha visto, o quizá porque sabe que, como en la caverna de Platón, lo que esos espectadores están viendo no es la vida real, sino su sombra. Son muchas las referencias a Platón que podemos encontrar en los cuadros de Hopper, como el libro abierto que tiene junto a él el solitario personaje que está sentado en la cama junto a una mujer dormida en “Excursión a la filosofía”. El propio Hopper dijo en alguna ocasión que el ser humano ha estado releyendo a Platón, pero que lo ha hecho tarde en su vida, demasiado tarde. ¿Qué hace ese hombre vestido y calzado sentado con el libro junto a él dando la espalda a la mujer semidesnuda que está tendida en la cama?, ¿Por qué está ella casi desnuda y él vestido?, ¿Por qué tienen la ventana abierta?, ¿Por que no hablan?, ¿ Por qué ni se miran?, ¿Dónde está la ropa de ella?, ¿Qué queda del desnudo de él?, ¿Son amantes?, ¿Lo habrán sido alguna vez?, ¿Dónde han ido todos sus sueños…?

Los personajes de Hopper viven perdidos en medio de ninguna parte, una ninguna parte que nos resulta muy cotidiana y familiar y a la que, precisamente por eso, raramente hacemos caso. Todos parecen estar esperando que pase algo ¿El qué? Eso poco importa. Son muchos los que han convertido su vida en espera, en solitaria, triste y callada espera. Nunca les pasa nada. Poco les importa. Ellos siguen esperando, hasta que llega un día en que mueren… La vida es viaje, no es espera, eso es lo que nos grita Hopper desde sus cuadros: “Lo más importante para mí es la sensación de estar de paso. Descubriendo la intensa belleza de todas las cosas cuando estás viajando, cuando tu vida se transforma en una especie de película”. Para Hopper lo importante no es pintar lo que ve, sino la imagen que él tiene de lo que ve: “Es muy bueno representar lo que se ve. Es muchísimo mejor representar lo que uno tiene guardado en la memoria. Es una transformación en la que trabajan juntas la capacidad imaginativa y la  memoria. Solo se reproduce lo que es apremiante, es decir, lo necesario. Así que el recuerdo propio no es otra cosa que el hallazgo liberado de la tiranía que ejerce la naturaleza.”

Las casas que aparecen en los cuadros de Hopper siempre están llenas de ventanas, ventanas a través de las que pasa la vida,  por las que entra el aire y por donde se cuela la luz que ilumina el desolado mundo de los personajes que habitan en ellas. Son ventanas que siempre están abiertas. Son personajes que siempre están cerrados. Es a través de esas ventanas por donde los personajes de Hopper viven su vida y donde Hopper aprovecha para romper los trazos rectilíneos que les encierran, dejando que unos visillos, casi siempre blancos, sean aireados por el viento para hacer sentir al espectadoresa bocanada de aire fresco que es la vida.  La pintura de Hopper es una terrible metáfora del mundo que hemos construído, un mundo  de silencio y de soledad que Hopper conoce bien y contra el que se rebela,  porque para Hopper,  ”el arte importante es la expresión exterior de la vida interior del artista, y esta vida interior tendrá como resultado su visión personal del mundo…” Viendo los cuadros de Hopper nos transformamos en voyeurs de ese para siempre roto sueño americano.

A lo largo de toda su vida Hopper utilizó siempre un único modelo femenino:  su mujer, Jo. Pintora como él, existía entre ellos una complicidad absoluta al tiempo que una sana rivalidad en la tranquila vida que, sin sobresaltos de ningún tipo, viveron en el Village de Nueva York. A lo largo de toda su obra vamos viendo el paso del tiempo en esa mujer que le ha acompañado siempre. Lo irónico del caso, además, es que el último cuadro que pintó Hopper, en 1965, muestra a dos cómicos saliendo a saludar desde el proscenio despidiéndose de los espectadores, y que esos dos cómicos que parecen reirse del mundo al que le están diciendo adiós no son otros que el propio Hopper y su  mujer.

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Leonard Cohen, o cómo decir poesía

10 agosto, 2009

leonard cohen 11Releyendo “Un acorde secreto, canciones y poemas”, de Leonard Cohen, he encontrado un escrito maravilloso en el que el propio Cohen nos cuenta cómo debe decirse un poema. Maestro entre todos los maestros, estoy convencido de que sus palabras hallarán un profundo eco en uno de los últimos mundos donde aún vive la poesía: el de la interpretación.

Dice Leonard Cohen: “Por ejemplo, la palabra mariposa. Para usar esta palabra no hace falta aligerar la voz, ni dotarla de pequeñas alas empolvadas, ni inventar un día soleado o un campo de narcisos, ni estar enamorado, ni estar enamorado de las mariposas. La palabra mariposa no es una mariposa de verdad. Está la palabra y está la mariposa. La gente tendrá todo el derecho a reírse de ti si confundes estos dos conceptos. No le des tanta importancia a la palabra.

leonard cohen 12¿Qué quieres transmitir, que amas a las mariposas con más perfección que nadie o que entiendes realmente su naturaleza? La palabra mariposa no es más que un dato. No te da pie a revolotear, elevarte, proteger las flores, simbolizar la belleza y la fragilidad o interpretar de alguna forma a una mariposa. No representes las palabras. No intentes nunca despegar del suelo cuando hables de volar, ni gires la cabeza y cierres los ojos cuando hables de la muerte. No me mires con ojos ardientes cuando hables del amor. Si quieres impresionarme al hablar del amor, métete la mano en el bolsillo o debajo del vestido y acaríciate. Si tu ambición y tu hambre de aplausos te han llevado a hablar del amor, debes aprender a hacerlo sin desacreditarte a ti mismo ni lo que dices…

Di las palabras, transmite los datos y hazte a un lado. Todos sabemos que sufres. No puedes contarle al público todo lo que sabes del amor en cada verso que digas. Hazte a un lado: la gente sabrá lo que tú sabes porque ya lo sabía. No tienes nada que enseñarles. No eres más hermoso que ellos. Ni más sabio. No les grites. No fuerces una entrada en seco. Eso es sexo mal practicado. Si muestras el contorno de tus genitales, entrega lo que prometes. Y recuerda que, en el fondo, la gente no quiere acróbatas en la cama…

Se trata de un paisaje interior. Está dentro y es privado. Respeta la intimidad de tus textos, pues fueron escritos en silencio. La valentía de la intepretación es decirlos. La disciplina de la interpretación es no violarlos.leonard cohen vaya Deja que el público sienta tu amor por la intimidad, aunque ésta no exista. El poema no es un eslogan. No puede promocionarte. No puede fomentar tu reputación de sensible. No eres un semental. No eres un ladrón de corazones. Tanto gánster del amor y tanta tontería. Eres un estudiante de disciplina. No representes las palabras. Las palabras mueren cuando las representas, se marchitan, y no nos queda más que tu ambición… Si declamas el poema y lo hinchas con nobles intenciones, no eres mejor que esos políticos que tanto desprecias. No haces más que agitar una bandera y llamar patéticamente a la patriotería emocional…

No busques dejar al público boquiabierto. Si el público se queda boquiabierto, no será debido a tu apreciación de los hechos sino a la suya. Tu mérito no estará en las inflexiones de tu voz ni en los ademanes enérgicos de tus manos. Estará en los datos y en la tranquila organización de tu presencia en el escenario. Evita las florituras. No temas ser débil. No te avergüences de estar cansado. Parece como si pudieras seguir y seguir sin parar. Y ahora ven a mis brazos. Eres la imagen de mi belleza.”

leonard cohen 3¡Qué mejor que escuchar ahora, cómo dice Cohen, un poema!. Aquí podéis escucharle recitar la letra de una de sus canciones más recientes: “A thousand kisses deep”, que viene a decir:

“Viniste a verme esta mañana/y me trataste como si fuera carne./Hay que ser un hombre para saber/ lo bueno, lo dulce, que es eso./ Mi doble del espejo, mi pariente más cercano,/ te conocería hasta durmiendo/ ¿y quién, sino tú, podría llevarme/ a mil besos de profundidad?

leonard cohen 5Te amé cuando te abriste/ como un lirio al calor,/ ya ves, yo sólo soy otro muñeco de nieve,/ bajo el aguanieve y la lluvia,/ que te amó con su amor congelado,/ con su físico de segunda mano,/ con todo lo que es y todo lo que fue/ a mil besos de profundidad.

Sé que tenías que mentirme,/ sé que tenías que engañarme,/ posar con todo el ardor y la arrogancia tras/ los velos de la transparente falsedad,/ nuestro perfecto porno aristocrático,/ tan elegante y tan barato,/ soy viejo, pero aún me gusta/ a mil besos de profundidad.

Soy bueno en el amor, soy bueno en el odio,/ es en medio donde me quedo paralizado,/ he estado entrenándome, pero es demasiado tarde,/ hace años que es demasiado tarde,/ pero tú estás muy bien, de verdad,/ eres el orgullo de Boogie Street,/ alguien debe haber muerto por ti/ a mil besos de profundidad.

 El otoño se coló en tu piel,/ algo se me metió en el ojo,/ una luz que no necesita vivir,/ ni necesita morir,/ una breve anotación en el libro del amor,/ oscuro y obsoleto,/hasta que lo vi con todo mi ser/ a mil besos de profundidad.

leonard cohen 9Aún trabajo con el vino,/ aún bailo mejilla con mejilla,/ la banda toca Auld Lang Syne,/ mi corazón nunca ha sabido retirarse,/ toqué con Diz y canté con Danté,/ nunca tuve su talento,/ pero alguna vez me dejaron tocar/ a mil besos de profundidad.

Te amé cuando te abriste/ como un lirio al calor/ ya ves, yo sólo soy otro muñeco de nieve/ bajo el aguanieve y la lluvia,/ que te amó con su amor congelado,/ con su físico de segunda mano,/ con todo lo que es y todo lo que fue, /a mil besos de profundidad,/ pero ahora ya no necesitas oírme/ y cada palabra que diga/ sólo irá en contra mía/ a mil besos de profundidad.”

El viejo Cohen ha vuelto a los escenarios. Su antiguo representante le arruinó, lo que no era difícil porque, como el propio Cohen reconoce: “no tengo el sentido material muy desarrollado y no registré la mayoría de mis canciones…”.

leonard cohen 18Por eso, tras más de quince años retirado de los escenarios viviendo en un monasterio zen, ha tenido que salir de nuevo a la carretera. Su representante actual le insistió mucho en que lo hiciera, pero él dudaba porque creía que su música ya no le interesaría a nadie. En la gira que está haciendo va a dar más de doscientos conciertos por todo el mundo en 16 meses… con todas las entradas vendidas. No cabe duda de que Cohen es un ser que se renueva constantemente para llegar a darnos su yo más íntimo, su esencia. Basta con escuchar la maravillosa versión que hace ahora de una de sus primeras canciones, “The Gypsy´s wife”, que compuso a finales de los sesenta.

Quien hace la introducción de este tema con la bandurria es Javier Mas, un músico aragonés que ha acompañado durante casi treinta años a María del Mar Bonet y que, meses después de organizar un concierto de homenaje a Leonard Cohen en Sant Cugat con varios músicos, y de hacer los arreglos de algunas de sus canciones, recibió, hace ahora dos años, una llamada de un tipo que, con una voz grave y en inglés, le dijo: “Hola Javier, soy Leonard Cohen, y quería pedirte que tocaras conmigo…”. Desde entonces Javier ha pasado a formar parte de la banda que siempre acompaña a Cohen.

javier mas 4A Javier suelen pasarle estas cosas. Es un tipo muy especial, la bonhomía en estado puro. Recuerdo que, hace algunos años, tras dar una serie de recitales con María del Mar en Grecia, decidió coger un barquito para que le llevara a una pequeña isla alejada del turismo que hay frente a Naxos, donde quería perderse unos días y estar solo. Javier casi no hablaba inglés ni, por supuesto, griego, pero allá fue con su guitarra al hombro. Al desembarcar en el pequeño puerto, se le acercó un niño que, cogiéndole del pantalón, le arrastró hasta su casa en lo que era un ofrecimiento de alojamiento y comida. Allí nadie hablaba otra cosa que el griego; todo eran sonrisas y grandes reverencias, pero nadie se aclaraba. De repente, el dueño de la casa, un viejo alto, delgado, de profundos ojos oscuros, pelo cano y bigote negro, le indicó con las manos que esperase. Se metió en su habitación y salió con un viejo violín entre las manos. Señaló la guitarra de Javier y empezó a tocar. Javier le siguió. Tocaron juntos durante toda la semana. No necesitaron ni una sola palabra para entenderse. Todavía hoy mantienen una estrecha amistad a través de las cartas que otro de los músicos de siempre de María del Mar, Dimitri Psonis, le traduce al griego.

javier mas 5Estos días Leonard Cohen está visitando nuestro país; su presencia es una invitación para el reencuentro con un ser irrepetible, quizá la última si tenemos en cuenta que ya ha cumplido los setenta y cuatro y que ha tardado quince años en volver a salir de gira. En el doble cd que recoge el concierto que dio en Londres en otoño pasado se puede oír su maravillosa voz profunda saludando a un público entregado e incondicional que le ha sido fiel pese a todos estos años de silencio: “La última vez que subí a un escenario en Londres fue hace catorce o quince años, entonces no era más que un crío de sesenta años con un montón de sueños locos en la cabeza…”

Músico, poeta, cantante, novelista… son tantas las facetas en las que Cohen ha destacado. Canadiense de nacimiento, ciudadano del mundo por convicción, y locamente enamorado de la luz de las islas griegas donde ha vivido muchos años, su vida ha sido una búsqueda constante del amor, de la belleza, de la autenticidad y del compromiso con los perdedores.

janis joplinSu profunda relación con la inolvidable Janis Joplin se recoge en la letra de una canción con la que Cohen inició todos sus conciertos durante muchísimos años, Chelsea Hotel: “Te recuerdo muy bien en el Chelsea Hotel,/ eras famosa, tu corazón era una leyenda/ me dijiste otra vez que los preferías guapos/ pero que conmigo harías una excepción/ y apretando el puño por los que, como nosotros,/ están oprimidos por las formas de la belleza/ te arreglaste un poco y dijiste: ¿Qué más da?/ Somos feos, pero tenemos la música…”

Son tantas y tantas las canciones en las que Cohen nos ha susurrado lo que es el amor: “Déjame ver tu belleza/ cuando todos los testigos se hayan ido/ Déjame sentir tus movimientos/ como hacen en Babilonia/ Enséñame lentamente aquello/ de lo que sólo conozco los límites/ llévame bailando hasta el final del amor…”

leonard cohen 6El profundo sentido del humor de Cohen y su ilimitada pasión por la belleza son legendarios y pueden despistar a quienes, sin conocerle, se acerquen a su música y, escuchando su voz grave y sus melancólicas canciones, crean que es un tipo triste y gris.

Seductor sin remedio, con un asombroso parecido a Al Pacino en algunas fotos, en su “Libro del anhelo” nos cuenta que “India está llena/ de muchas/ mujeres excepcionalmente hermosas/ que no me desean/ eso lo compruebo/ cada día/ cuando ando por/ la ciudad de Bombay/ miro una cara y otra/ y ni una sola vez/ me he equivocado.”

leonard cohen 13En ese mismo libro, tras un autorretrato surrealista, pues Cohen, además, es un gran dibujante, nos da un sabio consejo que jamás debemos dejar de seguir: “Nunca encontré a la chica/ Nunca me hice rico/ Sígueme”

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Unas palabras de bienvenida

12 julio, 2009

Bienvenidos a “La placenta del Universo”, un blog que no pretende ser más que una invitación a compartir experiencias y opiniones sobre todas esas cosas que, cada día, son capaces de emocionarnos y que, por eso, nos ayudan a seguir adelante. En él todo, o casi todo, tiene cabida: teatro, cine, literatura, música…

El título es un pequeño homenaje a uno de los seres más maravillosos e irrepetibles que nos dejó el turbulento siglo XX: Vinicius de Moraes. Conocido por los más por sus canciones, Vinicius también fue un gran poeta, escritor, autor de bandas sonoras de películas como “Orfeo negro” y , sobre todo, fue un amante sin remedio de la vida y de la belleza. En uno de sus poemas (Poema de cumpleaños), él hablaba de la placenta del infinito.

vinicius 1Él es, por eso, quien me susurró el título de este blog, título heredado de un proyecto de programa de radio que escribí hace algunos años y que, aunque quedó finalista en el Open Radio del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, nunca consiguió un patrocinador y, como tantos otros proyectos culturales, se quedó en un cajón. Este blog, entre otras cosas, me permite sacarlo de ese cajón oscuro de los sueños dormidos para compartirlo con todos vosotros.

Aquí podréis escuchar la maqueta de lo que iba a ser el primer programa. Es un viaje hacia la belleza a través de la música y de la poesía. En él podréis escuchar algunos poemas de poetas como Dionisos Solomos, José Bergamín, Pedro Salinas, Rafael Lorente, Cristina Maristany, Pablo Neruda, Federico García Lorca… y una selección de diferentes músicas del mundo con gente como Haris Alexiou, Alkistis Protopsalti, Vladimir Vissotsky, Loyko, Marina Bladi, Athaualpa Yupanqui, Paco Ibáñez, María del Mar Bonet, Zgniew Preisner, Eleni Karaindrou, Angelo Badalamenti o Leonard Cohen entre otros. De verdad espero que os guste. Son muchos los sueños que hay enterrados en él. Quizá sean las semillas que florecerán en este blog. Bienvenidos todos a “La placenta del Universo”.

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Carlos Olalla

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

www.carlosolalla.com

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