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Diego El Cigala, porque hay que aprender a querer y a reír

24 febrero, 2013

Diego-el-Cigala2En su voz resuenan los nostálgicos ecos de la vida, el eterno susurro del amor y el desgarrado silencio de la muerte. Vida, amor y muerte están en él, porque todo en él es quejío, duende y quejío, porque él es alma, alma y silencio. Todos los palos flamencos son habitados por este cantaor de sueños y quimeras, como lo son también aquellos ritmos que le llegan, que le emocionan y le hacen vivir. Tiene alma de tango y corazón de bolero. Su canto es un canto libre capaz de atravesar océanos para unirse a la cuna de la música cubana o a las raíces del tango argentino, pero lo hace sin jamás dejar de ser él, sin abandonar jamás el flamenco que lleva dentro, tan dentro. Escuchar la desgarrada voz de Diego el Cigala acompañada del piano de Bebo Valdés, la trompeta de Jerry González, la guitarra de Paco de Lucía o la de Juanjo Domínguez, el bandoneón de Marconi, o por tantos y tantos otros genios de la música, es atravesar todos los mundos que nos separan para intuir que, más allá de razas, religiones, épocas o culturas, todos somos iguales, todos sabemos lo que de verdad es amar, hemos sufrido el duro manotazo del desamor, hemos perdido sueños, muchos sueños, hemos visto a la muerte cara a cara y todos, absolutamente todos, escribimos en nuestra piel el libro de nuestras vidas.

Gitano madrileño, criado en El Rastro, sobrino del gran Rafael Farina, lleva el cante en sus venas. Ya con doce años ganó un concurso de Diego-El-Cigala-Corren-Tiempos-De-Alegria-Del-2001-Delanteraflamenco. No fue hasta cumplir los treinta cuando, en 1998, publicó su primer disco (Undebel), acompañado por las guitarras de monstruos del flamenco como Tomatito, David Amaya o Paquete. Un año después publica su segundo disco (Entre vareta y canasta), que contó con el apoyo publicitario de personas como El Gran Wyoming, Santiago Segura, Pablo Carbonell y Javier Krahe, que ha puesto letra a varios de los temas que El Cigala ha cantado. Fue Fernando Trueba quien dirigió el videoclip de ese álbum. Los hermanos Trueba han marcado profundamente el camino de el Cigala. Recuerdo haber leído en alguna entrevista que David coincidió con el Cigala en un estudio de grabación cuando buscaba la música para su película Soldados de Salamina y que le preguntó que qué le parecía el tema de “Suspiros de España”. El Cigala lo escuchó y, sin dudarlo, le dijo: “Tragedia, a esto le falta tragedia”, esa tragedia que se palpa en la versión definitiva de este tema que grabó para la película.

Y si David Trueba incluyó ese formidable “Suspiros de España” en su película, fue su hermano Fernando quien impulsó el mágico encuentro entre el Cigala y normal_bebo&diegouna de las leyendas de la música cubana, Bebo Valdés en una de las colaboraciones musicales más extraordinarias que se han producido jamás. Fue un encuentro maravilloso. Bebo era ya un hombre octogenario que había pasado gran parte de su vida tocando el piano en hoteles y clubes de Estocolmo, donde se había ido a vivir hacía muchos años. Pero el frío del norte nunca apagó el fuego latino de su forma de tocar y de sentir la música. Por eso el encuentro de esas dos almas fue impresionante. El propio Bebo dijo, al poco de tocar con el Cigala, que ya no se podía saber quién era el cubano y quien el gitano. Ese encuentro les ha llevado a vender miles de discos, a ganar Grammys e infinidad de premios y a dar giras por todo el mundo durante varios años.

Las raíces flamencas de el Cigala son muy profundas, vienen de muy lejos y están muy arraigadas en él, eso es lo que le permite adentrarse diego-el-cigala-concert-studio-2012en otros universos musicales sin perder su esencia flamenca, sin dejar de ser él mismo: “Yo no hago incursiones, yo intento encontrarme con el otro, pero sin dejar de ser flamenco” Es capaz de abordar todos los palos hasta, como él reconoce, los más difíciles, como la soleá. La influencia de Camarón fue enorme para él. Posiblemente su carrera musical habría sido muy diferente si Camarón no hubiese abierto las puertas que abrió al introducir bajo, teclado y batería en “La leyenda del tiempo” , un disco que cuando apareció era devuelto por los puristas y considerado casi como un sacrilegio y que hoy, para todos, es antología pura del flamenco. El Cigala siempre ha reconocido que la libertad de Camarón fue su escuela, y a los puristas les dice: “Súbanse ustedes a un escenario y canten. Cuando puedan sentir de verdad, entonces hablen”

Para el Cigala lo importante es la emoción, la verdad y la emoción: “Si una música me emociona sé que emocionará a quien la escuche, si me Diego El Cigala Foto Fernando Aceves 5hace llorar sé que hará llorar a la gente. Solo canto aquello que me emociona. En mi arte y en mi hambre mando yo” Su creatividad no se limita al campo de la interpretación, sino que le lleva a traspasar todas las fronteras para buscar nuevos temas y mundos a los que cantar. Así, tras “Lágrimas negras”, su primera colaboración con Bebo Valdés, se planteó qué nuevo universo visitar. Tenía una cosa muy clara, quería que fuese un disco donde hablasen las guitarras, pero le faltaba el concepto del disco, esa idea básica en torno a la que todo gira. Tras darle vueltas y vueltas, un nombre apareció de pronto: Pablo Picasso. “Los músicos solemos cantar a los poetas, pero no a los pintores” Picasso, con sus tauromaquias y sus guitarras, era, sin duda, el más flamenco de los pintores: “como buen malagueño, le gustaban los toros, el cante por malagueñas, amanecer por la mañana… Invité a poetas como Javier Krahe, Ruibal y a Juanjo, el autor de Camarón. Las guitarras de Paco de Lucía fueron los pinceles de Picasso” De hecho el Cigala admira tanto a Picasso, entre otras cosas, porque él mismo se considera un cubista del cante.

Grabando “Guernika”, en su particular homenaje a Picasso, el Cigala recuerda que se puso a llorar: “Me saltaron las lágrimas un par de veces _diego_el_cigala_efb81f6ey tuve que para la grabación, echar un cigarrito y una partida a la play para que se me pasara” Su forma de grabar los discos es única: necesita que los músicos se sientan cómodos, como en su casa, lejos de las rigideces del estudio, de la esclavitud de plazos o del sinsentido de los horarios. Por eso ha grabado más de un disco en su propia casa. Suelen encerrarse a las cuatro de la tarde y tocar hasta las siete de la mañana. Lo importante para él es que los músicos no traigan su música hecha, sino que la música nazca cuando están allí, juntos, compartiendo y viviendo esa experiencia.

El Cigala también es muy perfeccionista en todo lo que hace, y las grabaciones no son una excepción. Tras haber grabado el disco “Dos Diego-el-Cigalalágrimas” entero, no se quedó contento y, una noche le dijo a Álvaro, su técnico: “¿A ti te gusta? Pues a mí no” y aquella noche volvió a grabar el disco entero: “Cuando conoces una obra y la reinterpretas es cuando le sacas el jugo. Cuando escuché el disco, sabía lo que le hacía falta y lo que no le hacía falta. Yo sabía dónde meterle el pellizco y dónde lo iba a dejar caer, que fue lo que hice. Eché a todo el mundo del estudio, me quedé solo con Álvaro y lo canté en una sola noche. Estaba muy bien de voz, y como ya lo que tenía que hacer era cantar, ya estaba todo hecho, era disfrutar. Y si uno disfruta…”

El Cigala nunca ha temido adentrarse en los mundos del sufrimiento y del dolor, son mundos que conoce bien porque son los mundos a los 1que canta el flamenco. Por eso ha podido cantar boleros y tangos como lo ha hecho: “El tango es hondo de verdad. Es como cantar soleá con la guitarra, cantar de soledad, de desengaño. Ahí está toda la tragedia, todo lo que es el tango. Yo conozco muy bien eso, por eso me atreví a cantarlo. Podía hacerlo sin perder un ápice de lo que es el tango, pero sin faltarle el respeto al flamenco…” Esa es la magia de el Cigala, poder adentrarse en universos tan distintos como el tango, el bolero o el son cubano integrándose en ellos pero sin dejar de ser él mismo. Y puede hacerlo porque va a la esencia de cada universo, esa esencia donde músicos, poetas y musas hablan de esos temas eternos que nos hacen ser seres humanos.

DOCU_GRUPO DIEGO "EL CIGALA"El cante de el Cigala viene cargado de amor, de desamor, de soledad y dolor, pero también de sueños, de esperanzas y quimeras. Su cante es un cante que, más allá del dolor, nos recuerda que lo verdaderamente importante en la vida es amar, amar por encima de todo, y que hay que aprender a amar, a amar… y a reír. Quiero acabar esta entrada con una verdadera joya. El homenaje que el Cigala hace, junto a Andrés Calamaro y a Juanjo Domínguez, a un ser maravilloso e irrepetible: el gran Atahualpa Yupanqui.

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Armas de anglosajonización masiva

24 octubre, 2010

No deja de ser curioso comprobar un día sí y otro también que en este país dejamos que se anglosajonicen nuestra cultura y nuestras costumbres casi sin darnos cuenta. Estamos en Europa, sí, pertenecemos a la Unión Europea de la que Alemania es el motor, pero el idioma que domina no es el alemán, sino el inglés. ¿Por la influencia del Reino Unido? Está claro que no, hace ya muchos, muchísimos, años que el Reino Unido dejó de ser un lider mundial.  Ese puesto lo ocuparon los Estados Unidos, que son los que día sí y día también nos imponen su idioma y su cultura. Basta con dar un vistazo a todo lo que nos rodea para comprobar que nuestros hábitos, nuestra lengua, nuestra cultura y hasta nuestro yo más íntimo son bombardeados a diario por las nuevas armas de anglosajonización masiva que nos lanzan a todas horas y por todos los medios desde el otro lado del Atlántico. Y ojo, quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. Yo mismo me expreso a través de este blog, desde luego palabra no española, y he publicado una entrada a la que titulé “Castings, castings, castings”…

Y ya que lo de hoy va de reivindicar lo nuestro, qué  mejor que la compañía de Diego el Cigala con esa maravillosa versión que hizo de “Suspiros de España”, que aunque suene como un melancólico canto hacia nuestro país, en realidad parece ser que los suspiros eran unos pasteles de una conocida pastelería por los que el compositor de la canción se volvía completamente loco.

Palabras como casting, e-mail, management, coaching, acting, reality show, prime rate, prime time, share, marketing, resort, loft, Mibor, Euribor, fast-food, IPod, IPhone, Blackberry, pin o piercing han invadido por completo nuestras vidas. Por no hablar de esas poéticas palabrejas de nuevo cuño como testear, o de toda esa serie de extrañas siglas que utilizamos a diario: SMS, DVD, ADSL, MBA, NBA… El origen de esta nueva colonización, de esta invasión en toda regla, está muy claro: USA. No podía esperarse menos de un país que incluso para referirse a sí mismo utiliza sus iniciales.

Nuestra lengua se ha visto colonizada, sin ofrecer resistencia alguna por cierto, por el idioma que domina el mundo. El hecho es grave en sí, pero lo es mucho más si tenemos en cuenta que quienes más utilizan esos términos advenedizos son nuestros jóvenes que, todo sea dicho, no se caracterizan precisamente por utilizar nuestro idioma con brillantez: su léxico común apenas debe superar las 500 palabras. Si a eso le añadimos la coincidencia ¿o no? de la eclosión de los móviles y el asesinato lingüístico que suponen las abreviaturas que utilizan en sus mensajes, el panorama de nuestra lengua es francamente descorazonador.

Hay que adaptarse a las circunstancias y utilizar el idioma que habla y entiende todo el mundo, nos dicen. Hay que ser pragmáticos y dejar que el inglés domine nuestra comunicación. Sorprendente. Y digo sorprendente porque precisamente España, nuestro queridísimo país, es uno de los que van a la cola en el aprendizaje y la utilización de lenguas extranjeras, inglés incluido. Si nos comparamos con cualquiera de nuestros vecinos europeos nuestro nivel medio de inglés como segunda lengua no les llega a la suela del zapato. Así que destrozamos nuestra lengua reduciendo cada vez más su léxico para sustituirla por un puñado de neologismos y anglicismos, muchas veces incluso de andar por casa, como eso del footing, del puenting o del ”Yes we want” que en inglés no significan nada, pero sin aprender de verdad a hablar en otra lengua. Desolador es la única palabra que se me ocurre para definir el tipo de comunicación que nos espera. La que me viene a la cabeza para definir lo que será nuestra cultura en un futuro próximo no es otra que desierto.

Porque, si en el caso de la lengua la situación es alarmante, en el caso de la cultura la realidad es verdaderamente grave. La hamburguesa ha sustituido al bistec ruso de antaño, a nuestras salsichas de toda la vida les llamamos perritos calientes o Hot Dogs, Halloween se está cargando nuestra tradicional castañada, los huesos de santo y los buñuelos de viento, por no hablar del día de difuntos, y Santa Claus, ese gordo barbudo al que la Coca Cola vistió de rojo, se ha merendado en un plis plas a los Reyes Magos que llevaban siglos viniendo. Supongo que, a este paso, no tardaremos mucho en empezar a celebrar también aquí el 4 de Julio. ¡Y pobre de aquel que no lo haga!

Puede que el no haber ofrecido resistencia a esa invasión del  amo del mundo haya sido para nosotros un mal menor. Aquí nos han bombardeado (y nos bombardean cada día con más fuerza) con sus películas y con su música (las bombas atómicas de Palomares cayeron por error y, además, no llegaron a explotar). En Irak o en Afganistán, como antes en Vietnam, en Granada o en tantos otros sitios, los misiles y las “bombas inteligentes” cayeron sin piedad, arrasando cualquier intento de resistencia. Así que no podemos quejarnos, nosotros sólo hemos perdido nuestra cultura, nuestra lengua, nuestra libertad, nuestra identidad, nuestro yo más íntimo… pero seguimos vivos, supongo que mientras seamos capaces de seguir consumiendo y tragando.

Ocho de cada diez películas que vemos vienen de USA. Ocupan todas nuestras salas. No importa que sean de serie “B”. Las estanterías de los videoclubs están llenas de ellas, como la programación de todas las televisiones, públicas o privadas. Aquí nos tragamos todo los que nos echan, como los cerdos. El cine es entretenimiento, nos dicen quienes hacen películas para vendernos palomitas. Y es tan raro ver una película norteamericana que invite a pensar, a reflexionar… Sólo los independientes nos empujan a hacerlo, y allí casi les crucifican por ello. Estoy harto de ver a niñatos yankees haciendo gamberradas absurdas o intentando perder su virginidad en esa cursilada azul celeste que es su fiesta de fin de curso, harto de ver a Rambos y Schwartzenegers asesinando impunemente a malos malísimos y tontísimos que, casualidades de la vida, antes eran fieros comunistas y ahora son desalmados árabes… Pero, ay, cosas que pasan, hasta el mismísimo Rambo luchó no hace mucho al lado de sus bravos amigos talibanes cuando los enemigos eran la Unión Soviética y el comunismo. El mundo cambia tan rápido que ni los héroes más héroes del imperio tienen tiempo de adaptarse. Sylvester, Sylvester, que esto ya no es lo que era… Decía que aborrezco este tipo de cine que bajo la apariencia de simple entretenimiento nos mete la ideología neocón por la puerta de atrás, cuando no lo hace por la de delante con toda la cara. Y me pregunto, ¿es que no saben hacer nada más?. Claro que saben, pero no les interesa hacerlo. ¿Para qué van a hacerlo si así nos mantienen aborregados y encima les pagamos por hacerlo?. A los esclavos los torturaban, pero luchaban por ser libres y eran capaces de morir por llegar a serlo. Lo nuestro, en cambio, no tiene remedio: pagamos porque nos idioticen, porque nos mantengan sumidos en esa idiocia permanente que ellos llaman cultura. Nos aterra la libertad.

Llevo años sin escuchar por la radio una canción francesa, o italiana. ¿Qué pasa? ¿Es que los franceses o los italianos ya no cantan? ¿Ha muerto la chançon? ¡No!. Allí siguen haciendo una música maravillosa. A Aznavour le han seguido muchos más. Todavía hay franceses que cantan ¡Y lo hacen muy bien, de verdad!. Pero, ¿cómo es que no nos llegan sus canciones? ¿Tan altos son los Pirineos? ¿Acaso más altos que ancho es el Atlántico? ¡No!. Son los programadores de nuestras emisoras los que son demasiado bajitos como para atreverse a ir en contra del “mercado”, ese nuevo dios que devora a sus hijos sin piedad. Son capaces de emitir lo que sea con tal de que sea en inglés. Lo poco que podemos escuchar en nuestra lengua es porque les han obligado a emitirlo, no nos hagamos ilusiones. Nuestra música, como nuestro cine, sobrevive a base de “cupos”. Somos los últimos mohicanos del siglo XXI y, por desgracia, la historia nos ha enseñado lo que hicieron con los mohicanos. No queda ni uno. Así que, o nos replanteamos seriamente el juego este de una vez o ya podemos ir ensayando lo que tarde o temprano querrán que cantemos: ¡Viva el 4 de Julio!

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Carlos Olalla

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

www.carlosolalla.com

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