La placenta del Universo

blogs clandestinodeactores.com
  • Inicio

La voz del viento

2 octubre, 2011

¿Qué conocemos de la cultura africana?, ¿A cuántos escritores africanos hemos leído?,  ¿A cuántos musicos africanos podrías nombrar?, ¿Qué comida africana hemos probado?, ¿Cuántos restaurantes africanos conocemos?. África es un continente inmenso, con infinidad de culturas y tradiciones ancestrales que para nosotros, los occidentales, es un perfecto desconocido. Sabemos más de los animales salvajes que viven en él que de los pueblos que lo habitan. Lo asociamos a pobreza, a guerra, a hambre y a sida. África, para la mayoría de nosotros, se reduce a eso: a dolor y a muerte. Sin embargo el primer ser humano nació allí. Durante miles de años sus pueblos han vivido en paz y armonía con la naturaleza. La mayoría de ellos carecen de tradición escrita y no han construido grandes monumentos. En nuestra mente las maravillas arquitectónicas del antiguo Egipto ni siquiera pertenecen a África. Para nosotros Tarzán y la mona Chita  son más africanos que Nefertiti y Tutankamon.

¿A qué se debe este profundo y desgarrador desconocimiento? La causa última hay que buscarla, quizá, en la mentalidad colonialista de nuestros abuelos que se ha transmitido de generación en generación, una mentalidad que considera a los africanos como pobres salvajes incapaces de valerse por sí mismos, incapaces de desarrollarse sin la imprescindible aportación del hombre blanco y su sacrosanta cultura, madre de todo lo que consideramos civilización y progreso. En la época de nuestros bisabuelos, la época en que cada país europeo pugnaba por colonizar más territorios “vírgenes” de África que su vecino, y explotar y esquilmar sus riquezas naturales, esa mentalidad que considera al negro africano como un ser inferior permitía a nuestros civilizados bisabuelos justificar las atrocidades que cometían allí. En la nuestra sirve para tranquilizar nuestras conciencias cuando a diario vemos a miles de niños muriendo de hambre. Son salvajes, incapaces de valerse por sí mismos, por eso les pasa lo que les pasa. Una aportación a Médicos Sin Fronteras o a cualquier otra ONG es el bálsamo con el que pretendemos cegar nuestra visión de la realidad. Esos millones de seres humanos que pasan hambre, esos miles de niños que cada día mueren por falta de agua, medicinas o alimentos, están así porque solo sirven para eso, no pueden adaptarse al progreso de la economía de libre mercado. Eso es lo que quieren que pensemos. De ahí que consideremos una gran obra de caridad hacer un donativo cuando lo que de verdad tenemos que hacer es un acto de justicia, devolver a esos millones de seres inocentes lo que durante años y años les hemos robado y les seguimos robando. Basta ya de hipocresía. No hablemos de caridad, sino de justicia.

Hace ya casi cincuenta años, Bob Dylan preguntaba “¿Cuántos años puede alguien existir sin que le permitan ser libre?, ¿Cuántas veces puede un hombre volver la cabeza pretendiendo no ver?, ¿Cuántas orejas tiene que tener un hombre para escuchar el llanto de la gente…? Y nos respondía diciendo que la respuesta está volando en el viento. Son muchos los vientos que soplan en África. Aquí tienes la voz de esos vientos 

Lo primero que el europeo, el hombre civilizado, hizo en África fue convertirla en su proveedor de esclavos. Comprar a un hombre era más rentable que pagarle un salario a cambio de su trabajo. El paso del tiempo hizo que los números ya no salieran porque al esclavo había que alimentarlo durante toda su vida y era más beneficioso concederles la libertad a cambio de un salario de miseria que les obligara a trabajar en condiciones infrahumanas. Las razones económicas se disfrazaron, eso sí, de razones “humanitarias” y se abolió oficialmente la esclavitud. Pero la letra pequeña de la abolición escondía otro tipo de esclavitud:

“¿Se puede aplicar el libre intercambio y el libre trabajo en las regiones donde la civilización no ha penetrado todavía? ¡No! Pararían el trabajo. En estas regiones es necesario el trabajo forzado. La explotación del sistema colonial es el ejercicio de una industria que consiste en dos operaciones:

1)     Procurar a las poblaciones indígenas la seguridad de la propiedad. El provecho de esta operación da como resultado el impuesto.

2)      Procurar a las poblaciones indígenas el hábito del trabajo. Esta operación se reduce a quitar a los indígenas lo suficiente como para obligarlos a trabajar para vivir: el provecho es inmediato.”

(Rey Leopoldo II de Bélgica. Bélgica fue la potencia colonial del Congo hasta su independencia, el 30 de junio de 1960)

Leopoldo II compró a título personal el territorio conocido hoy como el Congo, que ocupaba una superficie 80 veces mayor que la de Bélgica. La floreciente industria del automóvil demandaba caucho y los bosques del Congo, cínicamente bautizado como Estado Libre del Congo, eran la mayor reserva de caucho del mundo. La clave de su negocio residía en reducir los costes de producción al mínimo, para lo que no dudó en implantar un sistema de extrema dureza represiva donde los indígenas, mediante el terror, eran obligados a trabajar en condiciones inhumanas. En menos de quince años murieron quince millones de congoleños en el que hoy se conoce como uno de los primeros genocidios de la historia. Cuando veinte años después el negocio ya no era tan atractivo debido al incremento de la competencia, vendió aquel territorio (habitantes incluídos) a Bélgica por 25 millones de dólares.

“Cada cartucho que gastábamos lo teníamos que justificar con una mano humana”
(Knud Jespersen, oficial danés, 1898)

“Cien cabezas cortadas y en la estación abundan los víveres. Mi intención es humanitaria. He matado a cien, pero eso ha permitido salvar a quinientos”
(Léon Fievez, teniente, 1894)

“Si tomamos los hombres por la fuerza o los compramos, no tiene mayor importancia”
(Barón Van Eetvelde, gobernador de Boma, 1892)

“Si quemáis las cabañas una a una no os veréis obligados a ir hasta el final. Hemos de golpearlos hasta la sumisión absoluta o la extinción total”
(Alphonse Jacques, jefe de la fuerza antiesclavista belga, 1898)

“Estábamos ante un inmenso espectáculo de esclavitud. Las caravanas de la ruta a Boma dejan el camino lleno de cadáveres”
(Camille Varonslé, misionero, 1895)

“La región en la que me encuentro podría llamarse el país de los horrores. Dicen que Léon Rom, uno de los héroes de la prensa belga, tiene un parterre de flores completamente rodeado de cráneos humanos”
(Barón Wahis, gobernador general del Congo, 1895)

“Mi educación africana comenzó con los fusilamientos, los cañonazos y los incendios de poblados, que había que quemar para hacer entrar en razón”
(Charles Lemaire, Subteniente, 1902)

« Un soldado mató a tres personas porque de las seis cestas de caucho que habíamos llevado una no estaba bastante llena”
(Leke, poblado de Bokolo, 1904)

“Es muy noble la misión que los agentes del Estado tienen que cumplir en el Congo. Deben continuar el desarrollo de la civilización en el centro de África ecuatorial, recibiendo la inspiración directamente de Berlín y Bruselas. Situados cara a cara con la barbarie primitiva, en medio de costumbres sanguinarias que datan de miles de años, se ven obligados a reducirlas gradualmente. Deben acostumbrar a la población a las leyes generales. Y la más necesaria y saludable de todas ellas es indudablemente la del trabajo.”

(Rey Leopoldo II de Bélgica, 1898)

1890: Una libra de marfil se compra en el Congo a 1 franco y se vende en Liverpool a 13 francos

1924: Entre 1890 y 1924 murieron  quince millones de congoleses a causa de los trabajos forzados, las enfermedades, las deportaciones y los malos tratos.

1942: Se establecen ciento veinte días anuales de trabajo obligatorios para los congoleses como “esfuerzo de guerra”

1945: Las minas de Katanga aportan el uranio utilizado en las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki. Los EEUU compran regularmente el 75% de todo el uranio congolés.

1961: En las tres excolonias belgas africanas (Congo, Ruanda y Burundi), los líderes más populares son eliminados por órdenes directas o indirectas de Bélgica. Mobuto Sese Seko, dictador del Congo apoyado por Bélgica, desvió anualmente a sus cuentas en bancos suizos el 20% del presupuesto nacional del Congo.

1967: De Gaulle patrocina la creación del grupo ELF para competir con las petroleras norteamericanas. Su servicio de protección de la seguridad administrativa (PSA) a menudo es acusado de paramercenario.

1996: Toda África tiene menos kilómetros de carretera que Polonia

La población africana representa el 10% de la población mundial, pero su PIB solo el 1%.

De los 53 países de África, 14 tienen conflictos armados y 37 se encuentran en situación de hambruna generalizada.

2000: En la Conferencia de Durban sobre racismo se pide que Bélgica sea considerada responsable del primer genocidio del siglo XX.

Los ingresos totales de cuarenta y ocho países subsaharianos igualan a los de Bélgica.

2002: El 80% de las reservas mundiales de coltán, mineral clave para las nuevas tecnologías, se encuentran en el Congo. Ericsson, Nokia, Siemens y Sony son los principales compradores de coltán.

Un tronco de madera de okume se compra en Guinea a 18 euros y se vende en España a 18.000

Patrice Lumumba, héroe de la resistencia frente a Bélgica, elegido democráticamente primer presidente del Congo,  fue quien firmó la declaración de independencia de su país. En el discurso de independencia, entre otras cosas, dijo: “Nuestras heridas, tras 80 años de régimen colonial, están demasiado frescas y demasiado dolorosas todavía para que podamos sacarlas de nuestra memoria. Hemos conocido el trabajo agotador exigido a cambio de salarios que no nos permitían ni calmar el hambre, ni vestirnos, ni vivir decentemente, ni hacer crecer a nuestros hijos como seres queridos. Hemos conocido las ironías, los insultos, los golpes que habíamos de soportar, mañana, tarde o noche, porque éramos negros. ¿Quién olvidará que el negro era tratado de “tu”, no porque fuese un amigo, sino porque el honorable “usted” se reservaba solo a los blancos? Hemos tenido que aceptar que nuestras tierras fuesen expoliadas en nombre de unos textos presuntamente legales que no hacían sino reconocer la ley del más fuerte. Hemos tenido que aceptar que la ley no era nunca la misma si se trataba de un blanco o de un negro, cómoda para unos y cruel e inhumana para los otros. ¿Quién olvidará los pelotones de ejecución en los que murieron tantos de nuestros hermanos, los calabozos donde eran arrojados brutalmente los que ya no querían someterse al régimen de una justicia de explotación y opresión?… La República del Congo ha sido proclamada y nuestro país está ahora en manos de sus hijos. Todos juntos, hermanas y hermanos, comenzamos una nueva lucha, una lucha sublime que llevará a nuestro país a la paz, a la prosperidad y a la grandeza. Mostraremos al mundo lo que puede hacer el hombre negro cuando trabaja en libertad y haremos del Congo un centro de irradiación para toda África. Pondremos fin a la opresión del pensamiento libre y lo haremos de tal manera que los ciudadanos gozarán de las libertades fundamentales previstas en la Declaración de los Derechos del Hombre. Suprimiremos cualquier discriminación y daremos a cada uno el lugar que le valdrá su dignidad humana, su trabajo y la dedicación a su país. Haremos reinar, no la paz de los fusiles y las bayonetas, sino la paz de los corazones y las buenas voluntades. Desde esa perspectiva, Bélgica, aceptando finalmente el sentido de la historia, no ha intentado oponerse a nuestra independencia y está preparada para prestarnos su ayuda y su amistad. Acaba de firmarse un tratado entre nuestros dos países iguales e independientes. Así, tanto en el interior como en el exterior, el nuevo Congo será un país rico, libre y próspero. Os pido a todos que olvidéis las disputas tribales que nos agotan y que nos ponen en peligro de hacernos menospreciar en el extranjero. La independencia del Congo marca un paso decisivo hacia la liberación de todo el continente africano…”

Pocos meses después de proclamar la independencia del Congo una sublevación independentista de la provincia de Katanga (una de las más ricas del país) auspiciada y apoyada por EEUU y Bélgica acaba por derrocar a Lumumba, que huye para intentar salvar la vida, pero las tropas de la ONU allí desplazadas le niegan su protección y es entregado a la policía del régimen del dictador Mobutu. El 17 de enero de 1961 es torturado y asesinado por oficiales belgas asesorados por agentes de la CIA y soldados de Mobutu. A la mañana siguiente se cumple la orden de hacer desaparecer sus restos.

Seis meses antes del asesinato de Lumumba, en la ceremonia de independencia del Congo, el rey Balduino de Bélgica había dicho: “Señores, la independencia del Congo es el resultado de la obra concebida por el genio de Leopoldo II llevada a cabo por el coraje tenaz y continuada con la perseverancia de Bélgica. Reconocemos con alegría y emoción que el Congo accede, en pleno acuerdo y amistad con Bélgica, a la independencia y a la soberanía internacional… El gran movimiento de independencia que se está produciendo ahora en todo África ha encontrado en los poderes belgas la más alta comprensión…”

Actualmente los países subsaharianos que tienen más de una tercera parte de su población seropositiva son: Costa de Marfil, Ghana, República Popular del Congo, República Democrática del Congo, Namibia, Sud África, Mozambique, Botswana, Zimbawe, Zambia, Malawi, Ruanda, Burundi, Uganda, Tanzania, Kenia y Etiopía.

Los que tienen una renta per cápita inferior a 200 dólares al año son: Mozambique, Tanzania, Uganda, Somalia, Etiopía y Chad.

Y los que la tienen entre 200 y 400 dólares anuales son: República Democrática del Congo, Ruanda, Burundi, Kenia, República Centroafricana, Sudán, Níger, Nigeria, Mali, Burkina Faso, Ghana, Togo, Benin y Guinea ecuatorial.

El umbral de pobreza según el Banco Mundial es 2 dólares al día, es decir, 730 dólares al año.

Los países africanos que destinan a la exportación más del 90% de lo que producen son: Argelia, Libia, Sudán, Chad, Níger, Mali, Mauritania, Liberia, Togo, Nigeria, Camerún, Guinea Ecuatorial, República Popular del Congo, República Democrática del Congo, Ruanda, Uganda, Burundi, Etiopía, Somalia, Tanzania, Zimbawe, Zambia, Angola, Botswana y Namibia.

El Congo tiene el 80% de las reservas mundiales de coltán, un mineral imprescindible para las industrias electrónicas como la telefonia móvil y la indústria armamentística. El coltán se extrae en condiciones precarias y sin las mínimas medidas de seguridad en minas de baja profundidad. Un minero puede extraer un kilo de coltán al día. Por ese kilo le pagan 10 dólares. Ese mismo kilo se vende en el mercado por 500 dólares. Para abaratar los “costes de explotación” se utiliza a niños de entre 7 y 10 años para extraer el coltán de las minas, ya que al ser pequeños pueden trabajar mejor en los estrechos túneles propios de esas explotaciones mineras. Los niños cobran 25 céntimos por día. Dos mil niños mueren al día en esas minas. Un kilo de coltán vale la vida de dos niños. 

En 1996, EEUU, preocupado por la posible pérdida del control de la producción del coltán del Congo, patrocinó la invasión de las zonas mineras congoleñas por fuerzas militares de países vecinos como Ruanda y Uganda. Esa guerra todavía continúa y ya ha causado 5.000.000 de muertos. Es una guerra que no aparece en los medios de comunicación porque no interesa que sepamos de ella: dejar de comprar móviles compulsivamente podría arruinar este espléndido negocio. Esa guerra no parará porque las grandes empresas y los gobiernos no quieren que pare. Si se paraliza la guerra no se hace negocio con el coltán, que se quedaría en el Congo. Quien controla el coltán controla nuestra vida, nuestro mundo.

La mayor tragedia del Congo no es ser pobre, que no lo es, sino tener grandes reservas de las materias primas que históricamente más le han interesado a los países desarrollados: Seres humanos hasta el siglo XIX, caucho en el XIX, diamantes en el XX y coltán en el XXI.

En África 3000 niños mueren al día por culpa de la malaria, son más de un millón los que mueren cada año por culpa de esta enfermedad que es curable. El coste de la vacuna para la gripe A se acerca a los 8 euros, el de la malaria no llega a los 50 céntimos…

“Con menos del 1% de las inyecciones económicas de los gobiernos para salvar al sistema financiero global se podría resolver la calamidad de millones de personas que son víctimas de la hambruna” (Josette Sheeran, directora del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas)

Con el dinero que los consejeros y altos directivos de las 35 empresas cotizadas en el IBEX 35 español cobraron en 2008 más de cuatro millones de niños habrían tenido casa, comida y escuela.

Dar acceso a la escuela a todos los niños de 6 a 15 años del mundo costaría menos de lo que los estadounidenses gastan en cosmética en un año… o los europeos en helados.

El total de las “ayudas” del primer mundo al tercero en 2003 ascendió a 54.000 millones de dólares; el servicio de la deuda (amortizaciones e intereses) que el sur le pagó al norte ese año fue de 436.000 millones.

“Por cada niño que muere de hambre en el tercer mundo, hay un asesino en el primero” (Jean Ziegler, ex-Relator para la Alimentación de Naciones Unidas)

Desde las instituciones financieras encargadas de salvaguardar el orden económico mundial (Fondo Monetario Internacional, Banco mundial, Organización Mundial del Comercio, etc.) hemos obligado a estos países a malvender sus inmensas riquezas naturales a empresas multinacionales que son las que, al controlar el mercado, ganan miles de millones. Y les hemos obligado a hacerlo apoyando a líderes corruptos afines a nuestros intereses; derrocando a líderes honestos e idealistas como Lumumba; provocando guerras tribales; vendiendo armas a guerrillas financiadas por países como EEUU; ahogándoles con el peso de la deuda externa, una deuda que ni pueden ni podrán pagar jamás; impidiéndoles crear no ya lo que conocemos como un estado del bienestar, sino un mínimo de derechos sociales; gravando con aranceles sus exportaciones y protegiendo nuestras economías con subvenciones a la agricultura, la ganadería, etc. Las ONGs y otras muchas instituciones y personas llevan reclamando desde hace décadas que el primer mundo destine aunque solo sea el 0,7% de su PIB a ayuda al desarrollo. Hace casi 40 años la ONU asumió el 0,7% como objetivo. Solo cuatro países desarrollados (Dinamarca, Luxemburgo, Holanda y Suecia) lo han cumplido. Con la excusa de la crisis, una de las partidas que más recortes ha sufrido precisamente ha sido esta. Frente a la idea interesadamente propagada desde muchos sectores y medios de comunicación de que tenemos que dedicar nuestros escasos recursos a ayudar a “nuestros” necesitados y que no tenemos dinero para dar a los pobres de otros países, como si existieran muertos de primera o de segunda clase y como si estuviésemos planteando la cuestión como una obra de caridad o de beneficencia, debemos replantearnos profundamente nuestra manera de pensar y de mirar hacia continentes como el africano, ya que el origen de su pobreza estuvo en el afianzamiento de nuestra riqueza, y lo que les impide hoy salir de ella es el sistema económico que nosotros imponemos, que hace que nuestro nivel de vida se asiente sobre la explotación de esos países a los que condenamos a la hambruna y a la muerte. Esta situación no puede ni debe mirarse como si fuésemos magnánimos y caritativos benefactores de los pobrecitos negritos de África, sino como lo que en realidad hemos sido y somos: sus verdugos y asesinos.

Comments
12 Comentarios »
Categorias
General, Otros temas
Tags
África, Ali Farka Toure, Angelique Kidjo, Ayub Ogada, Banco Mundial, Bélgica, Bob Dylan, Congo, Fatoumata Diawara, FMI, Geoffrey Oryema, Hambre, Ismael Lô, Lebo M, Leopoldo II, Lokua Kanza, Lumumba, Miriam Makeba, Mobutu, Música africana, Oliver Mtukudzi, Toumani Diabate
Comentarios RSS Comentarios RSS

El jardinero fiel

2 enero, 2011

“El jardinero fiel”, la espléndida película de Fernando Meirelles, basada en la novela homónima de John Le Carre inspirada en hechos reales ocurridos en Nigeria en 1996, denunciaba la corrupción y el crimen organizado que los grandes labotarotorios farmaceúticos implantan en África, a la que han convertido en una especie de laboratorio gigante  donde pueden ensayar impunemente con vidas humanas amparados en una legislación ineficaz y unos regímenes políticos corruptos  hechos a medida y manipulados por los propios laboratorios. La historia es escalofriante. Contada a través de los atónitos ojos de un tímido y apocado diplomático inglés (Ralph Fiennes)  que, impulsado por la vitalidad de su joven e idealista pareja (una Rachel Weisz  fantástica, como siempre), poco a poco va descubriendo la realidad, una monstruosa realidad que hasta entonces él, impoluto diplomático del Foreign Office británico, no sabía que había estado contribuyendo, sin querer, a crear.

La manipulación de la población a nivel mundial por parte de los laboratorios farmaceúticos es aterradora. Si en África operan disfrazados de altruístas ONG´s que acuden prestas y desinteresadamente a paliar las necesidades de los más pobres cuando en realidad lo que están haciendo es utilizar a esos pobres desgraciados como conejillos de indias humanos para sus experimentos, en el mundo que autodenominamos “civilizado”, el nuestro, la estrategia no es menos efectiva para sus intereses: nos meten el miedo en el cuerpo para que papá estado venga a salvarnos comprando millones y millones de vacunas que no sirven para nada. Lo hicieron hace unos años con la gripe aviar, lo volvieron a hacer el año pasado con la gripe A, y el año que viene lo harán con cualquier otra pandemia que, desde los siempre bien “engrasados” medios de comunicación, a buen seguro se inventarán. Son miles de millones de euros los que están en juego y esos grandes laboratorios, gestionados las más de sus veces no por científicos sino por expertos financieros, están orientados, única y exclusivamente, al resultado económico, al beneficio de la última  línea de la cuenta de resultados.

Para ellos poco o nada vale una vida humana, Quienes dejan morir a miles de personas a diario, quienes pleitean jurídicamente contra el tratamiento a base de genéricos contra el sida en los países más pobres de África para defender el fabuloso negocio que les dan sus patentes, quienes orientan sus investigaciones a las enfermedades más rentables, es decir, las de los ricos que generosamente pagarán por su tratamiento y no a las más extendidas y acuciantes, no son más que unos asesinos desalmados que operan impunemente amparados en las inútiles leyes dictadas por sus propios asesores en la mayoría de los casos y en esa ley de la jungla que es el mercado, anónimo ente tras el que se escudan para justificar sus actos más abominables.

Aquí tenéis el trailer en inglés de “El jardinero fiel” (“The constant gardener”), donde los que no la hayáis visto os podréis hacer una idea de la película y los que ya la hayáis visto, disfrutar recordando alguna de sus impresionantes escenas.

Pero no penséis que la corrupción de los grandes laboratorios solo ocurre en los lejanos y pobres países del tercer mundo.  Esa corrupción está a nuestro alrededor, está aquí y ahora conviviendo con nosotros. ¿Os imagináis lo que habrán hecho esos laboratorios para “convencer” a la OMS (Organización Mundial de la Salud) sobre las terroríficas consecuencias de la temible pandemia de gripe A que iba a asolar el mundo el año pasado? La propia OMS está podrida con representantes directos o indirectos de todos los grandes laboratorios ocupando sus órganos de gestión, intrigando y haciendo que se tomen las decisiones que más favorecen a los laboratorios que les pagan. No debe sorprenderos tanto esto. Sin ir más lejos, a otro nivel mucho más  pedestre, desde luego, no tenéis más que pensar en los congresos médicos que organizan los laboratorios. Siempre suelen ser en lugares idílicos y turísticos, en temporada alta (una buena estación de esquí suiza para los amantes de la nieve o una paradisíaca playa tropical para los del mar). A esos congresos nuestros médicos van con todos los gastos pagados, desde luego, y no es necesario que acudan a las ponencias (pesadas y aburridas en la mayor parte de las ocasiones y que no son más que la excusa para poder agasajar legalmente a esos médicos). Para que os hagáis una idea de la proporción que tiene esta forma de “contentar” y ”obsequiar” a nuestros médicos con congresos no tenéis más que fijaros en cómo están distribuidas las oficinas de las principales delegaciones de todos los grandes laboratorios en el mundo: en todos hay un departamento interno específicamente creado para gestionar eficazmente estas dádivas, una agencia de viajes propia del laboratorio. Sí, sí, como suena, una agencia de viajes dentro de las oficinas de los laboratorios. Tras una maravillosa semanita de esquí en Suiza con todos los gastos pagados y la promesa de una más en una preciosa playa caribeña dentro de pocos meses, ¿cómo no recetar pues los fármacos fabricados precisamente por ese generoso y altruísta laboratorio que tantas atenciones tiene con nosotros?

 El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (ECDC), encargado de vigilar la expansión de la temible pandemia de gripe A del año pasado, nos advertía incansablemente de que sólo en Europa el número de muertos al año a causa de la gripe A podría llegar a la terrorífica cifra de 40.000. Sin embargo, la realidad de los números, como la de la vida, es testaruda: el número total de muertos en todo el mundo no llegó a diez mil, a trescientos en Europa y a cien en España. La gripe normal, la de toda la vida, causa más de 40.000 muertes al año solo en Europa. Aún así los Gobiernos de los países del Primer Mundo compraron millones y millones de vacunas.¿Sabéis cómo ha acabado el stock de vacunas para la gripe A que tanto nos costó comprar el año pasado? Nos lo están inyectando junto con la vacuna de la gripe normal este año, sin darnos siquiera la opción, como nos dieron el año pasado, de elegir si queríamos vacunarnos contra la gripe A o no. Este año quien quiera vacunarse contra la gripe normal lo tiene que hacer también, sí o sí, contra la gripe A. ¿Os imagináis lo que se podría haber hecho en el mundo con todos los miles de millones de euros que se dilapidaron comprando esas vacunas que no han servido para nada? ¿Cuántas vidas se habrían salvado en el tercer mundo?.  En África 3000 niños mueren al día por culpa de la malaria, son más de un millón los que mueren cada año por culpa de esta enfermedad que es curable. El coste de la vacuna para la gripe A se acerca a los 8 euros, el de la malaria no llega a los 50 céntimos…

La semana pasada tuve la oportunidad de conocer personalmente a una de las personas más fascinantes que he conocido en mi vida. Se trata del doctor Manuel Elkin Patarroyo. Rezuma luz y humanidad. Su mirada, siempre alegre y vivaracha, te escruta hasta lo más hondo. Como todos los grandes sabios, es humilde, generoso y capaz de reírse de sí mismo. Tuve la oportunidad de conocerle estos días en los que vino a recibir el premio que la Fundación Aisge otorga cada año a personas o instituciones que hayan destacado por su labor humanitaria.

Nacido en 1946 en una humilde familia colombiana, no aprendió a leer y escribir hasta los 9 años. Su mente privilegiada le permitió destacar en los estudios y obtener una beca para doctorarse en la Universidad Rockefeller de Nueva York, donde entre sus maestros había nada menos que 12 premios Nobel. Fascinado por la investigación y sensible como pocos al dolor y al sufrimiento humanos, decidió dedicar su vida a ayudar a los demás en el campo en el que él más destacaba: la inmunología. Descubrió la primera vacuna sintética contra la malaria que, en lugar de vender a los laboratorios farmacéuticos, donó desinteresadamente a la humanidad a través de la Organización Mundial de la Salud.

Esta primera vacuna permitía reducir considerablemente los costes de fabricación y contribuir a luchar contra la malaria de forma muy eficaz permitiendo que los más pobres pudieran tener acceso a ella. Eran, son, millones las vidas que esta vacuna puede salvar en el mundo. Sin embargo, los grandes laboratorios no están interesados en desarrollarla porque no dará grandes beneficios económicos. Recuerdo que el Dr. Patarroyo nos contó la anécdota de su visita al vicepresidente de uno de los laboratorios farmacéuticos más importantes del mundo que le había invitado para intentar orientar su carrera profesional. “Mire, Patarroyo”, le dijo aquel alto ejecutivo perdido en la inmensidad de su amplísimo y lujoso despacho, “todo eso de dedicarse a luchar contra la malaria o la tuberculosis está muy bien, pero no da dinero porque los pacientes son pobres, dedíquese usted a la artrosis reumática, la enfermedad de los ricos, que eso sí que da dinero…”

A pesar de haber donado la patente de su vacuna, se ha encontrado con todas las trabas habidas y por haber y con muchas dificultades para poder fabricarla y donarla a los más necesitados. Por ello ha seguido investigando desde entonces en el desarrollo de esta vacuna y ha anunciado que en un par de meses se hará el anuncio oficial de que va a poder fabricarse una nueva versión que eleva la fiabilidad hasta el 95% y que necesita un solo pinchazo, lo que abarata todavía más los costes y facilitará su distribución. Pero esta vez, nos dijo con esa inteligente mirada de pillo que pone cuando habla de su quijotesca lucha contra los grandes laboratorios multinacionales, esta vez no voy a donar la patente, sino que voy a encargarme personalmente de controlar todo el proceso de fabricación de la vacuna para que pueda llegar a los más pobres.

Aquí tenéis al Dr. Patarroyo en una entrevista reciente hablando sobre su compromiso con los demás, un compromiso al que nunca va a renunciar porque su lucha no permite la rendición, porque rendirse, no hacer todo lo que podemos por los demás, como él dice, es permitir que los otros mueran.


El doctor Patarroyo es ese jardinero fiel, ese jardinero que constante y pacientemente cuida todas las plantas de su jardín, las pone al abrigo de las plagas y catástrofes que les amenazan permanentemente. Él mismo está constantemente amenazado, pero sigue ahí, en la amazonía colombiana, luchando en solitario contra todos esos gigantes asesinos capaces de matar y dejar morir con tal de que no les toquen sus astronómicos sueldos, sus escandalosas primas y sus jugosos bonus anuales.  Ejemplos como el del Dr. Patarroyo son hoy más necesarios que nunca y nos recuerdan que, a pesar de los pesares, como diría el gran Machado, todavía quedan personas que son, en el buen sentido de la palabra, buenas. Para todos ellos, para todos los que creen que otro mundo es posible y dedican su vida a que al fin llegue a serlo, aquí tenéis, sobre un fondo de imágenes de la película, el tema Kothbiro (“Que llueva”), de Ayub Ogada, incluído en la inolvidable banda sonora de “El jardinero fiel”.

Comments
14 Comentarios »
Categorias
Cine/Teatro, General
Tags
África, arte, Ayub Ogada, cine, El jardinero fiel, Fernando Meirelles, laboratorios farmaceúticos, Manuel Patarroyo, Rachel Weisz, Ralph Fiennes, The constant gardener
Comentarios RSS Comentarios RSS

Carlos Olalla

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

www.carlosolalla.com

Todas las entradas

  • Searching for Sugar man, la inmensa grandeza de la humildad.
  • A quien hay que desahuciar es a los políticos y a los banqueros
  • Álbum Letras & Artes, sobrevivir en tiempos de barbarie
  • Egon Schiele, el erotismo de la melancolía…
  • Jose Luis Sampedro: una lección de vida, de dignidad y de compromiso
  • Madiba Mandela, ¡Ubuntu!
  • Parroquia de Entrevías (Vallecas), una opción por los pobres, por la justicia y por la libertad
  • Jordi Dauder, porque existir es pensar y pensar es comprometerse
  • La leyenda del pianista en el océano
  • Carta a Janis Joplin
  • Francesc Ferrer i Guàrdia, pasión por la vida y por la libertad
  • Diego El Cigala, porque hay que aprender a querer y a reír
  • Mario Benedetti, candil del alma
  • Danzad, danzad, malditos
  • Las llaves del alma…
  • Te recuerdo Víctor…
  • Michael Haneke, porque vivir no es más que amar…
  • Iluminando estrellas…
  • Frida Kahlo, bella hasta en el dolor
  • Paco Ibáñez, porque la poesía vive en la calle
  • ¿Democracia? En España se tortura
  • Matthieu Ricard, solo me queda lo que di…y por eso soy feliz
  • Pablo Neruda: el cartero de Isla Negra
  • Luis Eduardo Aute, ese niño que miraba el mar…
  • Paul Gauguin, la infinita belleza de la utopía…
  • “Yepeto”, ¿edades para amar?
  • ¡Basta! Una democracia diferente, un orden mundial distinto
  • ¡¡NO SIN CULTURA!!
  • La esperanza vive en las montañas
  • Sau, 25 años
  • “Before the rain” (Antes de la lluvia)
  • Marcello Mastroianni, la seducción de la humildad
  • Lhasa de Sela, la voz de la carretera
  • El fin es mi principio, Tiziano Terzani
  • El festín de Babette, o el arte de darse a los demás
  • Actuando para cámara, una lección magistral de Michael Caine
  • Piranesi, o las cárceles del alma…
  • Daniel Barenboim, un canto por la paz
  • Zenet, el crooner de las diez mil y una noches…
  • ¿Y si vivimos todos juntos?
  • Norma Jean, Princesa rota
  • Marlene Dietrich, una mujer condenada a ser libre
  • Yves Montand, el compromiso de la verdad
  • Todos somos mineros
  • La placenta sube al escenario
  • Traficantes de tierras
  • Mikis Theodorakis, la leyenda de un hombre indomable
  • Trumbo cogió su fusil
  • Por los ojos de Raquel Meller
  • ¡Vamos a contar verdades!
  • Ramón Casas, días de bohemia y de ilusión…
  • Abel Korzeniowski y Shigeru Ubemayashi, las voces del alma
  • ¡A la calle, que ya es hora!
  • Roque Baños, la música de los sueños…
  • Memorias de África
  • Crónica de un asesinato anunciado
  • “El maestro de música”
  • Jack Vettriano, el erótico y nada discreto encanto de la melancolía…
  • Toni Bestard, “El perfecto desconocido”
  • GRUPO 7, ¿quién vigila al vigilante?
  • Solo en la vida, el síndrome de Asperger
  • Kavafis, el susurro de Ítaca
  • Aprender a escuchar
  • Atravesando espejos, o la necesidad de vivir contra la corriente
  • ¿Educar?
  • Lluís Llach, cuando habla el silencio
  • Aki Kaurismäki, porque los perdedores no son los que pierden…
  • Djivan Gasparyan, la melancólica voz de la libertad
  • Garaje Lumière, convirtiendo la utopía en realidad…
  • Steve McQueen, porque la vida es más, mucho más, que una huida
  • Salvador Puig Antich, anatomía de un asesinato “legal”
  • Marcos Ana, cuando hasta el dolor es poesía…
  • Raimon Panikkar, la eternidad que vive en cada instante…
  • Teatro Tribueñe, sueño, utopía y realidad
  • Momix, báilame un sueño…
  • ¿Quién teme a Virginia Woolf?
  • María del Mar Bonet
  • Cowboy Junkies o la belleza de las baladas tristes
  • “Libertad”
  • El gran Redford
  • León Felipe, el alma silenciada de Rocinante…
  • Georges Brassens, la cálida voz de la anarquía
  • De lápices, hadas y sueños: Marie Brozova
  • Wangari Maathai, la mujer árbol
  • La voz del viento
  • El maestro
  • Elegía a un príncipe nómada…
  • Orson Welles
  • Audrey Hepburn
  • Marlon Brando
  • Sexismo en el cine y la televisión
  • ¡Adiós a la Iglesia!
  • Arte y compromiso
  • Sean Penn
  • Tempo
  • “Uno es lo que ama”: Facundo Cabral
  • Antonio López, o la ardiente paciencia…
  • ¡Autor, Autora!
  • El viaje
  • El Gatopardo
  • Atahualpa Yupanqui, la voz del alma de la tierra
  • Contra la crisis, ACTÚA
  • Jacques Leonard, pasión por la vida…
  • 15-M, un necesario grito de esperanza
  • La Singularidad: más allá de la última frontera
  • ¿Existe la muerte?
  • Eleni Karaindrou, la voz de la vida…
  • José María Rodero
  • Brel, ne me quitte pas…
  • Edward Hopper, ¿de qué color es la soledad…?
  • Elecciones en la Unión
  • Padres…
  • ¡NO A LA GUERRA!
  • Constructores de sueños…
  • Simplemente, Katharine Hepburn…
  • Charles Laughton, un grande entre los más grandes
  • Spike Lee, 25th hour, el coraje de vivir…
  • Antonio Gades, un viento de libertad
  • Menos es más…
  • Soplan vientos de revolución…
  • El Bosco y Patinir, Eros y Tánatos…
  • Sacco & Vanzetti, porque la anarquía no ha muerto…
  • El paciente inglés
  • Tom Waits
  • El jardinero fiel
  • Éramos tan felices sin darnos cuenta…
  • ISPANSI…
  • Que no paguen los de siempre…
  • De jardines y paraísos…
  • Carmen Amaya: El mar me enseñó a bailar…
  • Bruce Springsteen, juglar de sueños…
  • Will Keen: la palabra hecha acción
  • “Z”
  • Paul Newman
  • Armas de anglosajonización masiva
  • Matar a un ruiseñor…
  • El filo de la navaja
  • Los indios, la sombra de una nube sobre la pradera…
  • Criminalizar al diferente
  • Se envejece al dejar de amar…
  • De gemidos y silencios: los dibujos de Klimt y de Matisse
  • Rafael Álvarez, “El Brujo”, o la melancolía de la sombra
  • The soul of a man
  • “No somos de donde nacemos, sino de donde nos necesitan”, Abraham Verghese
  • La vida secreta de las palabras
  • La soledad creativa
  • Premios Buero de Teatro Joven
  • Cine: Arte y reflexión
  • “Bajo el fuego”, corresponsales de nuestra propia guerra
  • Castings, castings, castings…
  • De abrazos, miradas, caricias y ronroneos…
  • “Caídos del cielo”, el teatro puede.
  • Ramón Gaya, el cuenco vacío de la creación
  • Haris Alexiou: un himno a la libertad
  • Macbeth, Declan Donnellan
  • Vinicius de Moraes, porque vivir es devorar la vida…
  • Edward Steichen, elegía a un peregrino de la belleza
  • La crisis… y la madre que la parió
  • The Bridge Project: Porque estamos hechos de la materia de los sueños…
  • Nos queda la memoria
  • Mercedes Gómez-Pablos, la mirada azul del silencio…
  • Dejemos hablar al silencio…
  • Me encontraréis a bordo ligero de equipaje…
  • “El viento se llevó lo que”
  • “La bañera de Ulises”, saltimbanquis y marineros en una travesía por la paz
  • “El concierto”
  • Al oeste del ocaso: Muerte en Venecia
  • La luz del silencio: tibetanos en el exilio, una opción por la no-violencia en el mundo de hoy
  • Sándor Márai, memoria del olvido
  • Siddhartha
  • “Me voy, ahí os quedáis…”
  • Kandinsky, o la necesidad de crear
  • Dennis Hopper, un actor de leyenda
  • Mikhail Baryshnikov, poesía de la danza en libertad
  • Siendo nadie, yendo a ninguna parte…
  • ¿Dónde han ido todas las cartas?
  • Al Pacino, la visión de un actor
  • Amor a primera vista
  • Cuento de Navidad
  • El viaje + corto
  • Eduardo Galeano, una luz en la niebla
  • “Desenfocada”
  • Las mujeres que no conocemos
  • Porque la felicidad no es una zanahoria…
  • Stefan Zweig, un mundo de ayer
  • Anthony “Zorba” Quinn
  • Doctor Zhivago: recuerdos, anécdotas, y secretos de un rodaje épico
  • Detener el tiempo…
  • De saltimbanquis, arlequines y payasos…
  • The Actor´s Gang
  • “The visitor”
  • El silencio de la luna
  • Los espejos del alma
  • Amar en tiempos de crisis
  • “El patio de mi cárcel”
  • El equilibrio de la vida
  • John Cassavetes: el valor para ser libre
  • Leonard Cohen, o cómo decir poesía
  • El viaje de Angelopoulos
  • Fernando Fernán-Gómez: Un hombre que se atrevió a ser libre
  • Arthur Miller, una mirada desde el puente
  • Unas palabras de bienvenida

Enlaces

  • Blog Dame perfiles
  • Blog Diario de un guionista perezoso
  • Clandestinodeactores.com
  • Foro Clandestino

Etiquetas

actores amistad amor arte Arthur Miller Atahualpa Yupanqui Billy Wilder Bruce Springsteen Budismo cine Compromiso crisis cultura Danza Derechos humanos ecología erotismo espiritualidad Exilio Flamenco Fotografía Isak Dinesen Leonard Cohen Libertad libros literatura Mahler Marlon Brando María del Mar Bonet Memorias de África Muerte música Paco Ibañez Paloma Pedrero Paz Picasso Pintura poesía Raimon Panikkar Recortes Shakespeare Soledad solidaridad teatro Vinicius de Moraes

WP-Cumulus by Roy Tanck requires Flash Player 9 or better.

Buscar

Acceder

  • Acceder
2009 Clandestinodeactores.com  |  Blogs clandestinodeactores.com  |  Foro Clandestino  |  Aviso Legal