La placenta del Universo

blogs clandestinodeactores.com
  • Inicio

Steve McQueen, porque la vida es más, mucho más, que una huida

15 enero, 2012

Nadie como él ha sabido proyectar la imagen del solitario, del castigado por la vida, del hombre duro y tierno, y, por encima de todo, del hombre libre e independiente. Esa imagen le valió el apodo de The King of cool. Vivió la vida devorando cada instante, disfrutando de cada momento como si fuese el último. Tuvo dos grandes pasiones: las mujeres y la velocidad. Todos le recordamos por sus papeles en películas como “Los siete magníficos”, “El Yang-tse en llamas”, “La gran evasión”, “Bullit”, “El rey del juego”, “El caso de Thomas Crown”, “El coloso en llamas” o “La huida”. Él hizo que su vida fuese más, mucho más, que una huida. Su cuerpo murió a los 51 años. El no lo hará jamás. Se llamaba Steve McQueen.

Si quieres “The windmills of your mind”, de Noel Harrison, tema principal de la B.S.O.de la película “El Caso de Thomas Crown” protagonizada por él puede ser una buena compañera para este viaje.

Nació en Beech Grove, Indiana, en 1930. Nunca conoció a su padre. Le había abandonado poco antes de nacer. Se educó con un tío en Missouri hasta que, harto de su carácter rebelde, le envió a vivir con su madre a Los Ángeles. Tenía doce años. A los catorce su madre le internó en un reformatorio del que poco después se escapó. Vagabundeó sin destino y sin un duro trabajando como marinero, estibador, leñador o camarero hasta que, con diecisiete años, se alistó en los Marines, donde permaneció tres años. Tras dos años sobreviviendo con cualquier trabajo que le caía entre manos, a los 22 decide dar un cambio radical a su vida. Es entonces cuando toma la decisión de ser actor y se presenta a las pruebas del Actor´s Studio de Nueva York. Aquel año se presentaron más de dos mil solicitudes para entrar. Solo entraron dos: Martin Landau y Steve McQueen.

En 1953 trabaja como extra esporádicamente en alguna película. De aquellos años él siempre recordó que lo de actuar no le satisfacía demasiado (siempre admitió que su mayor interés por ser actor era la posibilidad que aquella profesión le ofrecía de ligar) y que actuando se sentía realmente incómodo. Más tarde modificó su manera de ver su trabajo interpretativo llegando a decir que nunca llegaría a ser todo lo buen actor que le hubiera gustado ser, pero que, aún así, llegaría a ser bueno. En 1955 consiguió el que fue su primer y único papel en el teatro, en Broadway. Sustituyó a un joven Ben Gazzara en la obra “Hatful of rain”. A partir del año siguiente empieza a realizar papeles capitulares en series de televisión y pequeños papeles de reparto en alguna película, como en “Marcado por el odio”, protagonizada por Paul Newman, con el que coincidiría protagonizando casi veinte años después “El coloso en llamas”. Entre 1958 y 1960 empieza a hacerse conocido gracias a su papel en la serie televisiva “Wanted: Dead or Alive”, lo que facilita que, en 1960, consiga uno de los papeles que impulsaron definitivamente su carrera cinematográfica en la película “Los siete magníficos”.

McQueen tenía una presencia ante la cámara que lo acaparaba todo. La cámara le amaba como ha amado a muy pocos. A pesar de eso, durante el rodaje de “Los siete magníficos”, estaba harto del trato preferente que le daban a Yul Brynner, el calvo ese, como le llamaba McQueen, que siempre tenía el caballo más alto, la pistola más grande y todos los primeros planos. Por eso, a pesar de su poderosa presencia escénica, McQueen se dedicó a “robarle” todas las escenas que pudo, arte en el que llegó a ser un consumado maestro. Un clásico del robo de escenas es uno de los planos iniciales de la película en el que va junto a Brynner en una carreta. Brynner lleva las riendas de la carreta y a su lado, en el lado más alejado de la cámara, va McQueen. Cualquier otro actor habría pasado totalmente desapercibido tras la imponente calva de Brynner en primer término encendiéndose un puro. Pero no Steve McQueen que durante la escena, en la que simplemente tenía que cargar su escopeta, se dedicó a hacer extraños movimientos con los cartuchos, como si escuchara lo que tenían en su interior o estuviera comprobando vete a saber tú qué, atrayendo inevitablemente la atención del espectador.

La década de los sesenta le consolidó definitivamente como una estrella de cine. Su papel en “La gran evasión”, en 1963, es el que le colocó en lo más alto de la profesión. Su pasión por los coches y las motos (tomó parte en muchas competiciones y estuvo a punto de abandonar su carrera como actor para ser piloto de carreras), le impulsaba a rodar personalmente todas las secuencias de acción y de persecuciones en las que intervenía. Nunca se dejó doblar a bordo de un coche o de una moto. La escena de “La gran evasión” en la que intenta escapar con una moto de los soldados alemanes por unos prados llenos de altas alambradas que salta con la moto, se ha convertido en un clásico de las escenas de acción. La rodó conduciendo él la moto. Para él, los especialistas, sencillamente, no existían. Otra de las secuencias de persecuciones más famosas de la historia del cine es la de la película “Bullit”, en la que McQueen en persona conduce un Ford Mustang a toda velocidad por las calles de San Francisco. Para él la competición lo era todo: “ No sé si soy un actor que pilota, o un piloto que actúa. Pilotar es mi vida. Cualquier cosa anterior o posterior no es más que una espera”.

En 1972, rodando “La huida”, conoce a Ali MacGraw, de la que se enamora locamente. Se divorcia de la que había sido su mujer durante dieciséis años para casarse con ella. En 1974, tras rodar “El coloso en llamas” junto a Paul Newman, se retira del cine. En 1978 se divorcia de Ali MacGraw y vuelve a ponerse frente a la cámara. Es en aquellos años cuando se siente más atraído por la dirección cinematográfica, algo que jamás llegó a hacer ya que murió dos años después, en 1980, rodando una película cerca de Ciudad Juárez, en Méjico, adonde había ido para que, como última esperanza, un curandero del que le habían hablado intentase curarle del cáncer de pulmón que acabó por matarle. Pocos meses antes se había casado con la que fue su última mujer.

Pocos actores tan carismáticos como McQueen podemos encontrar en la historia del cine. Hiciese el papel que hiciese, rodase la secuencia que rodase, siempre conseguía que el espectador se sintiese identificado con él. Era un tipo duro, sí, pero humano, muy humano. Como él mismo decía “ no sé qué tienen mis ojos de perro apaleado que hacen que la gente crea que soy bueno”. No sé si fue gracias a sus ojos o no, pero lo cierto es que fue uno de los mejores. En los últimos años de su vida desarrolló su vertiente más espiritual y mística, y más de una vez manifestó también su intención de cambiar definitivamente la interpretación por la dirección. El tipo sensible y solitario que vivía en su interior le ganaba día a día la partida al duro e independiente que aparentaba ser.  La muerte, esa muerte con la que él tantas veces había jugado a lo largo de su vida, no quiso darle esta vez una nueva oportunidad.

Categorias
Cine/Teatro, General
Tags
Actor´s Studio, Ali MacGraw, cine, Paul Newman, Steve McQueen
Comentarios rss
Comentarios rss

« Salvador Puig Antich, anatomía de un asesinato “legal” Garaje Lumière, convirtiendo la utopía en realidad… »

10 comentarios para “Steve McQueen, porque la vida es más, mucho más, que una huida”

  1. David del Bass dice:
    15 enero, 2012 a las 23:22

    Esta muy bien el blog, no lo conocía hasta ahora, me pasaré más a menudo a leerlo. Aprovecho para felicitarte el 2012, un saludo!!

    Responder
    • Carlos Olalla dice:
      16 enero, 2012 a las 00:14

      Muchas gracias, David, por tu cariñoso comentario de apoyo a La placenta. Me alegra saber que te ha gustado. También te deseo lo mejor para este 2012 recién estrenado. Mi abrazo más fuerte

      Responder
  2. Magda dice:
    16 enero, 2012 a las 20:35

    Genial como siempre, gracias. Magda

    Responder
    • Carlos Olalla dice:
      20 enero, 2012 a las 17:10

      Muchísimas gracias por ese cariñoso apoyo, Magda. MI abrazo más fuerte

      Responder
  3. Francisco Sánchez dice:
    19 enero, 2012 a las 12:58

    Hola Carlos, enhorabuena y gracias una vez más por tus trabajos.

    Steve Mc Queen es uno de mis actores favoritos. Recuerdo especialmente que, allá por el año 1974 o 75, fui a ver el estreno en Sevilla de la película “Junior Booner” de Sam Peckimpah (un director al que solía seguir, y con el que S.Mc Queen trabajó también en la “La huida”).
    S. Mc Queen me hizó disfrutar mucho con sus habituales interpretaciones, plenas de frescura, de agilidad y de matices.

    Steve Mc Queen es uno de los grandes interpretes que pasaron por esa gran factoría de actores/actrices/directores/guionistas llamada Actor´ s Studio de Nueva York.

    Carlos, no me extrañaría demasiado que la Placenta del Universo le dedicase uno de sus brillantes capítulos al Actor´s Studio de N.Y. (aunque lo pueda parecer, no es una sugerencia subversiva).

    Su apodo “King of cool” me trae a la memoria al cool jazzístico y a uno de sus creadores, Miles Davis.

    Un cool-abrazo.

    Responder
    • Carlos Olalla dice:
      20 enero, 2012 a las 17:13

      Grazie tanti, Paco, por tu siempre cariñoso comentario de apoyo placentario. Nos une nuestra admiración por Cool-McQueen.
      En cuanot a los del Actor´s siempre es una posibilidad, pero es un tema tan amplio y profundo que me obliga a buscar e momento adecuado para poder documentar muy bien la entrada porque no se merece menos, desde luego.
      Mi abrazo más fuerte y Mcqueeniano

      Responder
  4. carlos dice:
    19 enero, 2012 a las 13:36

    ya tocaba eh desglosar la vida este crack vivio a tope y murio joven y que se comia la pantalla uno de los grandes ahora toca clint eastwood o el protagonista de tneiente corrupto

    Responder
    • Carlos Olalla dice:
      20 enero, 2012 a las 17:14

      Bueno, Carlos, van llegando las entradas dedicadas a los que te gustan. Tengo muchos temas en la recámara y no sé cuándo podré preparar la de Eastwood, pero te aseguro que también es uno de mis monstruos sagrados. NO sé cuando, pero seguro que llegará.
      Un abrazo

      Responder
  5. Núria dice:
    18 abril, 2013 a las 21:05

    Hola,
    Acabo de descubrir este bloc y me parece fantástico. ¡Enhorabuena!
    Me han encantado los temas consultados, sobre todo Jordi Dauder y Steve McQueen.
    Muchas gracias y ¡Vida a la cultura!

    Responder
    • Carlos Olalla dice:
      21 abril, 2013 a las 17:12

      Muchísimas gracias, Núria, por esas palabras tan llenas de cariño. Me alegra que hayas descubierto este pequeño refugio para soñadores sin remedio. ¡Bienvenida a La placenta! Vuelan mis abrazos más placenteros y placentarios

      Responder

Deja tu comentario

Clic para cancelar respuesta.

Carlos Olalla

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

www.carlosolalla.com

Todas las entradas

  • Ayer no termina nunca…
  • Searching for Sugar man, la inmensa grandeza de la humildad.
  • A quien hay que desahuciar es a los políticos y a los banqueros
  • Álbum Letras & Artes, sobrevivir en tiempos de barbarie
  • Egon Schiele, el erotismo de la melancolía…
  • Jose Luis Sampedro: una lección de vida, de dignidad y de compromiso
  • Madiba Mandela, ¡Ubuntu!
  • Parroquia de Entrevías (Vallecas), una opción por los pobres, por la justicia y por la libertad
  • Jordi Dauder, porque existir es pensar y pensar es comprometerse
  • La leyenda del pianista en el océano
  • Carta a Janis Joplin
  • Francesc Ferrer i Guàrdia, pasión por la vida y por la libertad
  • Diego El Cigala, porque hay que aprender a querer y a reír
  • Mario Benedetti, candil del alma
  • Danzad, danzad, malditos
  • Las llaves del alma…
  • Te recuerdo Víctor…
  • Michael Haneke, porque vivir no es más que amar…
  • Iluminando estrellas…
  • Frida Kahlo, bella hasta en el dolor
  • Paco Ibáñez, porque la poesía vive en la calle
  • ¿Democracia? En España se tortura
  • Matthieu Ricard, solo me queda lo que di…y por eso soy feliz
  • Pablo Neruda: el cartero de Isla Negra
  • Luis Eduardo Aute, ese niño que miraba el mar…
  • Paul Gauguin, la infinita belleza de la utopía…
  • “Yepeto”, ¿edades para amar?
  • ¡Basta! Una democracia diferente, un orden mundial distinto
  • ¡¡NO SIN CULTURA!!
  • La esperanza vive en las montañas
  • Sau, 25 años
  • “Before the rain” (Antes de la lluvia)
  • Marcello Mastroianni, la seducción de la humildad
  • Lhasa de Sela, la voz de la carretera
  • El fin es mi principio, Tiziano Terzani
  • El festín de Babette, o el arte de darse a los demás
  • Actuando para cámara, una lección magistral de Michael Caine
  • Piranesi, o las cárceles del alma…
  • Daniel Barenboim, un canto por la paz
  • Zenet, el crooner de las diez mil y una noches…
  • ¿Y si vivimos todos juntos?
  • Norma Jean, Princesa rota
  • Marlene Dietrich, una mujer condenada a ser libre
  • Yves Montand, el compromiso de la verdad
  • Todos somos mineros
  • La placenta sube al escenario
  • Traficantes de tierras
  • Mikis Theodorakis, la leyenda de un hombre indomable
  • Trumbo cogió su fusil
  • Por los ojos de Raquel Meller
  • ¡Vamos a contar verdades!
  • Ramón Casas, días de bohemia y de ilusión…
  • Abel Korzeniowski y Shigeru Ubemayashi, las voces del alma
  • ¡A la calle, que ya es hora!
  • Roque Baños, la música de los sueños…
  • Memorias de África
  • Crónica de un asesinato anunciado
  • “El maestro de música”
  • Jack Vettriano, el erótico y nada discreto encanto de la melancolía…
  • Toni Bestard, “El perfecto desconocido”
  • GRUPO 7, ¿quién vigila al vigilante?
  • Solo en la vida, el síndrome de Asperger
  • Kavafis, el susurro de Ítaca
  • Aprender a escuchar
  • Atravesando espejos, o la necesidad de vivir contra la corriente
  • ¿Educar?
  • Lluís Llach, cuando habla el silencio
  • Aki Kaurismäki, porque los perdedores no son los que pierden…
  • Djivan Gasparyan, la melancólica voz de la libertad
  • Garaje Lumière, convirtiendo la utopía en realidad…
  • Steve McQueen, porque la vida es más, mucho más, que una huida
  • Salvador Puig Antich, anatomía de un asesinato “legal”
  • Marcos Ana, cuando hasta el dolor es poesía…
  • Raimon Panikkar, la eternidad que vive en cada instante…
  • Teatro Tribueñe, sueño, utopía y realidad
  • Momix, báilame un sueño…
  • ¿Quién teme a Virginia Woolf?
  • María del Mar Bonet
  • Cowboy Junkies o la belleza de las baladas tristes
  • “Libertad”
  • El gran Redford
  • León Felipe, el alma silenciada de Rocinante…
  • Georges Brassens, la cálida voz de la anarquía
  • De lápices, hadas y sueños: Marie Brozova
  • Wangari Maathai, la mujer árbol
  • La voz del viento
  • El maestro
  • Elegía a un príncipe nómada…
  • Orson Welles
  • Audrey Hepburn
  • Marlon Brando
  • Sexismo en el cine y la televisión
  • ¡Adiós a la Iglesia!
  • Arte y compromiso
  • Sean Penn
  • Tempo
  • “Uno es lo que ama”: Facundo Cabral
  • Antonio López, o la ardiente paciencia…
  • ¡Autor, Autora!
  • El viaje
  • El Gatopardo
  • Atahualpa Yupanqui, la voz del alma de la tierra
  • Contra la crisis, ACTÚA
  • Jacques Leonard, pasión por la vida…
  • 15-M, un necesario grito de esperanza
  • La Singularidad: más allá de la última frontera
  • ¿Existe la muerte?
  • Eleni Karaindrou, la voz de la vida…
  • José María Rodero
  • Brel, ne me quitte pas…
  • Edward Hopper, ¿de qué color es la soledad…?
  • Elecciones en la Unión
  • Padres…
  • ¡NO A LA GUERRA!
  • Constructores de sueños…
  • Simplemente, Katharine Hepburn…
  • Charles Laughton, un grande entre los más grandes
  • Spike Lee, 25th hour, el coraje de vivir…
  • Antonio Gades, un viento de libertad
  • Menos es más…
  • Soplan vientos de revolución…
  • El Bosco y Patinir, Eros y Tánatos…
  • Sacco & Vanzetti, porque la anarquía no ha muerto…
  • El paciente inglés
  • Tom Waits
  • El jardinero fiel
  • Éramos tan felices sin darnos cuenta…
  • ISPANSI…
  • Que no paguen los de siempre…
  • De jardines y paraísos…
  • Carmen Amaya: El mar me enseñó a bailar…
  • Bruce Springsteen, juglar de sueños…
  • Will Keen: la palabra hecha acción
  • “Z”
  • Paul Newman
  • Armas de anglosajonización masiva
  • Matar a un ruiseñor…
  • El filo de la navaja
  • Los indios, la sombra de una nube sobre la pradera…
  • Criminalizar al diferente
  • Se envejece al dejar de amar…
  • De gemidos y silencios: los dibujos de Klimt y de Matisse
  • Rafael Álvarez, “El Brujo”, o la melancolía de la sombra
  • The soul of a man
  • “No somos de donde nacemos, sino de donde nos necesitan”, Abraham Verghese
  • La vida secreta de las palabras
  • La soledad creativa
  • Premios Buero de Teatro Joven
  • Cine: Arte y reflexión
  • “Bajo el fuego”, corresponsales de nuestra propia guerra
  • Castings, castings, castings…
  • De abrazos, miradas, caricias y ronroneos…
  • “Caídos del cielo”, el teatro puede.
  • Ramón Gaya, el cuenco vacío de la creación
  • Haris Alexiou: un himno a la libertad
  • Macbeth, Declan Donnellan
  • Vinicius de Moraes, porque vivir es devorar la vida…
  • Edward Steichen, elegía a un peregrino de la belleza
  • La crisis… y la madre que la parió
  • The Bridge Project: Porque estamos hechos de la materia de los sueños…
  • Nos queda la memoria
  • Mercedes Gómez-Pablos, la mirada azul del silencio…
  • Dejemos hablar al silencio…
  • Me encontraréis a bordo ligero de equipaje…
  • “El viento se llevó lo que”
  • “La bañera de Ulises”, saltimbanquis y marineros en una travesía por la paz
  • “El concierto”
  • Al oeste del ocaso: Muerte en Venecia
  • La luz del silencio: tibetanos en el exilio, una opción por la no-violencia en el mundo de hoy
  • Sándor Márai, memoria del olvido
  • Siddhartha
  • “Me voy, ahí os quedáis…”
  • Kandinsky, o la necesidad de crear
  • Dennis Hopper, un actor de leyenda
  • Mikhail Baryshnikov, poesía de la danza en libertad
  • Siendo nadie, yendo a ninguna parte…
  • ¿Dónde han ido todas las cartas?
  • Al Pacino, la visión de un actor
  • Amor a primera vista
  • Cuento de Navidad
  • El viaje + corto
  • Eduardo Galeano, una luz en la niebla
  • “Desenfocada”
  • Las mujeres que no conocemos
  • Porque la felicidad no es una zanahoria…
  • Stefan Zweig, un mundo de ayer
  • Anthony “Zorba” Quinn
  • Doctor Zhivago: recuerdos, anécdotas, y secretos de un rodaje épico
  • Detener el tiempo…
  • De saltimbanquis, arlequines y payasos…
  • The Actor´s Gang
  • “The visitor”
  • El silencio de la luna
  • Los espejos del alma
  • Amar en tiempos de crisis
  • “El patio de mi cárcel”
  • El equilibrio de la vida
  • John Cassavetes: el valor para ser libre
  • Leonard Cohen, o cómo decir poesía
  • El viaje de Angelopoulos
  • Fernando Fernán-Gómez: Un hombre que se atrevió a ser libre
  • Arthur Miller, una mirada desde el puente
  • Unas palabras de bienvenida

Enlaces

  • Blog Dame perfiles
  • Blog Diario de un guionista perezoso
  • Clandestinodeactores.com
  • Foro Clandestino

Etiquetas

actores amistad amor arte Arthur Miller Atahualpa Yupanqui Billy Wilder Bruce Springsteen Budismo cine Compromiso crisis cultura Danza Derechos humanos ecología erotismo espiritualidad Exilio Flamenco Fotografía Isak Dinesen Leonard Cohen Libertad libros literatura Mahler Marlon Brando María del Mar Bonet Memorias de África Muerte música Paco Ibañez Paloma Pedrero Paz Picasso Pintura poesía Raimon Panikkar Recortes Shakespeare Soledad solidaridad teatro Vinicius de Moraes

WP-Cumulus by Roy Tanck requires Flash Player 9 or better.

Buscar

Acceder

  • Acceder
2009 Clandestinodeactores.com  |  Blogs clandestinodeactores.com  |  Foro Clandestino  |  Aviso Legal