La placenta del Universo

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Siddhartha

21 febrero, 2010

En 1.922 HERMANN HESSE escribió SIDDHARTHA, posiblemente una de las novelas que más han influido en la cultura occidental del siglo XX. Como a ROBERT GRAVES, a STEFAN ZWEIG, al inolvidable Larry Darrell de “El filo de la navaja” de  W. SOMERSET MAUGHAM, o como a tantos y tantos otros, la Primera Guerra Mundial marcó profundamente su vida. HESSE orientó su camino hacia la búsqueda espiritual, hacia esa búsqueda de nuevos valores que sustituyeran a los que habían llevado al ser humano al holocausto de la barbarie. Toda su obra fue un reflejo de esa constante búsqueda en la que SIDDHARTHA destaca como perfecta síntesis de la filosofía oriental. SIDDAHARTHA es, sin duda, una novela que cuestiona nuestros sentimientos y pensamientos más profundos.

Si queréis, la música del sitar de RAVI SHANKAR puede ser una maravillosa compañera para este viaje.

 

HESSE murió en 1.962. Diez años más tarde un director de cine norteamericano amamantado por el Village neoyorkino, CONRAD ROOKS, llevó al cine su novela, una novela que había leído a finales de los cincuenta y que, como poco después a tantos jóvenes de la generación hippy, marcó para siempre. La película, ganadora del León de Plata en el Festival de Venecia de 1.972 es una verdadera joya, un reflejo poético y sincero de la incomparable novela de HESSE. La espléndida fotografía de SVEN NYKVIST hace de cada fotograma una verdadera obra de arte. Todos los colores de la India están allí: los rosas azulados de sus amaneceres,  los exuberantes rojos y anaranjados de los vestidos de sus gentes, los interminables verdes de sus bosques infinitos, los tristes grises de sus brumas, los intensos azules de la soledad… ROOKS ha sabido plasmar en la pantalla toda la poesía, la belleza y la espiritualidad que rezuma SIDDHARTHA, uniendo la prosa de HESSE, premio Nobel de Literatura en 1.946, con la poesía de RABINDRANATH TAGORE, que había obtenido el mismo galardón en 1.913, a través de la inolvidable música de uno de los interpretes más conocidos de la música tradicional india: HEMANT KUMAR.

La novela, ambientada en la India, nos cuenta la historia de SIDDHARTHA, un hombre que dedica su vida a la búsqueda de la Verdad. Su camino le llevará desde la renuncia al lujo de la acomodada vida que lleva en su seno familiar a peregrinar junto a los sadhus que viven de la mendicidad y cuyas únicas posesiones son un taparrabos y un cuenco, y desde allí a conocer el amor por una mujer, a tener que triunfar en el mundo de los negocios para no perderla y, finalmente, a renunciar a todo ese mundo para partir de nuevo en la búsqueda de sí mismo, una búsqueda que le lleva a un río que, en silencio, le hablará y se convertirá en su verdadero maestro.

Son muchos los pasajes de la novela que me gustaría recordar, aunque quizá la visión de SIDDHARTHA sobre el río sea una de las mejores muestras de lo que podemos encontrar en ella: “El río me enseñó a escuchar, me enseñó que nada permanece igual, que todo se transforma y todo regresa. De un río se pueden aprender muchas cosas. El río está en todas partes, en su origen y en su desembocadura, en la cascada, alrededor de la barca, en los rápidos, en el mar, en la montaña, en todas partes y simultáneamente y para él sólo existe el presente, sin la menor sombra de pasado o de futuro. Ahora sé que yo no voy a ningún sitio, que sólo estoy en el camino. Fui un hombre rico pero ya no lo soy ¿Qué seré mañana? No lo sé. ¡Qué camino el mío! ¡Cuánta estupidez, cuánto vicio, cuántos errores, disgustos, dolores y desilusiones he tenido que soportar solo para volver a ser un niño y poder empezar de nuevo, ahora que ya tengo el cabello blanco…! El saber puede comunicarse, pero la sabiduría no, sólo podemos encontrarla y vivirla, pero enseñarla no… Quizá buscamos demasiado durante mucho tiempo. El problema de las metas es que te obsesionan. Si dices que estás buscando es porque hay algo que encontrar. La verdadera libertad es entender que no hay metas. Sólo existe el ahora. Lo que pasó ya ha pasado. Lo que pasará mañana nunca lo sabremos. Por eso debemos vivir el presente, igual que el río… Una piedra, con el paso del tiempo, acabará siendo suelo, y ese suelo se convertirá en planta, o quizá en animal o en un hombre. Antes de entender estas cosas yo pensaba:”esto es una piedra, no tiene gran valor”. Sin embargo, ahora pienso que esta piedra no sólo es esta piedra, es un animal, es Dios, es Buda, y dentro del ciclo de los cambios puede llegar a ser hombre y espíritu. Puede tener importancia porque ya hace mucho tiempo que lo es todo. Amo a esta piedra. La amo solamente por ser una piedra. Yo puedo amar sin palabras, por eso no creo en los maestros. El río, el río es el mejor maestro. He llegado a comprender que debemos olvidarnos de buscar, dejar de buscar, dejar de preocuparnos… y aprender a dar amor.”

Aquí tenéis la forma en que Rooks ha reflejado una parte de este pasaje de la novela en su película cuando, ya viejo y cansado GOVINDA, el amigo de la infancia de SIDDHARTHA que también ha dedicado su vida a la búsqueda de la Verdad permanenciendo siempre junto a grandes maestros, se reencuentra con un SIDDHARTA  convertido en un humilde barquero al que, al principio, ni siquiera reconoce:

La acertada elección que ROOKS hace de los poemas de TAGORE para acompañar la música de la película no es casual. Nacido en Calcuta en 1.861 y educado en una atmósfera literaria y musical, TAGORE empezó a escribir desde niño. Tras estudiar unos cuantos cursos de derecho en Inglaterra, se casó a los veintidós años. En 1.901 fundó una escuela experimental en Santiniketan (Bengala) a la que dedicó toda su actividad y su patrimonio. Esa escuela preparaba a los alumnos para el diálogo, la amistad y la vida en contacto directo con la naturaleza: baños al salir el sol, clases al aire libre, oración bajo los árboles, cantos, danza, teatro… y oficios como jardinería, carpintería, etc… El propósito de TAGORE con esa escuela, y con su vida misma, era muy claro: “Intentaré crear una comunidad de hombres y mujeres que ignoren los límites geográficos. Sólo tendré un país y ese país incluirá a toda la raza humana.”. Un año después murieron su mujer y dos de sus hijos, lo que llevó a su poesía hacia una intensa religiosidad. En 1.913 recibió el Premio Nobel de Literatura. Desde entonces viajó por el mundo con su mensaje de paz y de humanismo. Nunca dejó de escribir. Poco antes de su muerte, en 1.941, empezó a pintar.

Las palabras y la vida de TAGORE cobran una importancia vital en el mundo de hoy, un mundo marcado por el mercantilismo, la especulación y el beneficio inmediato. En ese mundo sus palabras resuenan cada día con más fuerza, aunque pocos, muy pocos, tienen la sabiduría y el valor de escucharlas:

“Llegará el silencio y la música será, entonces, perfecta. La vida, eterna en el trabajo y el hastío, apenas nos da un día para el amor”.

“¿Pero escribe uno poesía para explicar algo? Lo que se siente dentro busca la forma externa en un poema. Así pues, si después de escuchar unos versos, cualquiera dice que no ha comprendido, yo me siento impotente y tengo que guardar silencio. Si alguien huele una flor y dice: “No comprendo”, la contestación para él es: “No hay nada que comprender, sólo es un aroma.” Y si persiste diciendo: “Eso lo sé; pero ¿qué significa?”. Entonces o hay que cambiar de conversación o hacerla más confusa diciendo que el aroma es la forma que la alegría universal toma en la flor.”

NERUDA decía que preguntar al amor es cosa rara, que es preguntar cerezas al cerezo; TAGORE también sabía que preguntar a la poesía es cosa rara, porque, para él, “la poesía es el eco de la melodía del universo en el corazón de los humanos.”

Me gustaría acabar esta entrada con el mensaje personal que TAGORE escribió para cada uno de nosotros… hace ya más de un siglo, en una maravillosa mañana de primavera:

“Tú, que no sé quién eres;

tú, que lees estos versos míos que ya tienen cien años, escucha:

No puedo darte ni una sola flor de todo el tesoro de la primavera,

ni una sola luz de estas nubes doradas.

Pero abre tus puertas y mira; y escoge, entre las flores de tu jardín,

el hálito de las flores muertas hace ya cien años.

¡Y ojalá puedas sentir en tu corazón la alegría viva

que esta mañana de Abril te envía, a través de un siglo, cantando dichosa”

Categorias
Cine/Teatro, General, Literatura, Otros temas
Tags
arte, Búsuqeda interior, cine, espiritualidad, Herman Hesse, literatura, Rabindranath Tagore
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14 comentarios para “Siddhartha”

  1. Veryinspired dice:
    21 febrero, 2010 a las 18:02

    Me ha encantado este articulín. Precioso el pasaje de Siddhartha del río y de la piedra,,, esa piedra que lo es todo y es nada y ese aprender a amar, simplemente, en cada momento… Precioso. Y me ha encantado el poema de Tagore que no lo conocía… un mensaje directo al corazón a través del tiempo. Precioso. De verdad.

    Responder
    • Carlos Olalla dice:
      26 febrero, 2010 a las 11:52

      Hola veryinspired!
      Tú siempre ahí, en primera fila dando tu apoyo a La placenta…
      Sabía que esta entrada te gustaría porque está muy en tu línea. Si tienes la oportunidad de ver la película, no te la pierdas. Es de las que no se olvidan porque nos llegan muy, muy adentro…
      Un abrazo enorme

      Responder
  2. Jaume_Felip dice:
    22 febrero, 2010 a las 22:15

    Hola Carlos, me ha encantado tu artículo, sobretodo lo que dice el río me enseño a escuchar, además los paisajes muy bonitos, sobretodo el del río, me voy a apuntar a mi lista de lecturas´´ Siddhartha´´, tiene muy buena pinta y buscaré la versión que han hecho en el cine. Muchas gracias me ha encantado. Un abrazo.

    Responder
    • Carlos Olalla dice:
      26 febrero, 2010 a las 11:56

      Hola Jaume, el seguidor más fiel de La Placenta… No dejes de leer Siddhartha. Es un libro que nos marcó a toda una generación y que, como todas las obras maestras que trascienden espacio y tiempo, seguro que también te marcará a tí. Y si puedes lee también algunos poemas de Tagore. En ellos encontrarás algo muy especial: a tí mismo.
      Un gran abrazo

      Responder
  3. Juan Dávila dice:
    23 febrero, 2010 a las 14:36

    Carlos, muchas gracias por tu generosidad… Un abrazo.

    Responder
    • Carlos Olalla dice:
      26 febrero, 2010 a las 11:59

      Muchísimas gracias a tí, Juan, por hacernos llegar tu apoyo. Te aseguro que preparar las entradas de La placenta… es uno de los mayores placeres que puede haber para todos los que amamos eso tan maravilloso que es contar historias y compartir unas cuantas cosas con los demás…
      un gran abrazo

      Responder
  4. gabriela dice:
    27 febrero, 2010 a las 14:48

    Llegué tarde!!!

    Hola Carlos!

    He estado atrapada en la universidad…. justo me acabo de volver a terminar de leer SIDDHARTA, y me ha vuelto a emocionar… Me quedo con aspectos muy importantes que he sacado en claro. Uno de ellos es en el bosque cuando Siddharta está con los samanas y consigue al anciano hacerle entrar en trance y dice Siddharta, siempre he tenido esta capacidad de hacerlo, pero no la he querido usar” ( con otras palabras) y de aquí yo saco, que el ser humano debería saber utilizar los poderes que tiene para crear el bien,no el mal. El segundo, me parece precioso la frase que le dice a Kamala: ” Enseñame que es el amor”., o la amistad entre él y govinda…La verdad que es mi libro de mesilla, como los poemas que has escrito al final… MARAVILLOSOS

    Siento el retraso…

    un gran abrazo!!

    Responder
    • Carlos Olalla dice:
      28 febrero, 2010 a las 23:03

      Hola Gabi!
      Tú nunca llegas tarde. Me encanta ver que coincidimos al considerar Siddhartha como uno de nuestros libros de cabecera. Realmente es de los que hay que releer una y otra vez porque siempre se encuentran cosas nuevas, pequeños detalles que nos habían pasado desapercibidos o nuevas ideas que explorar que son un verdadero descubrimiento. Todo el libro es una lección de amor, un tratado de cómo aprender a amar…
      Muchísimas gracias por haber querido compartir tus comentarios con nosotros. Voy a empezar a pensar que deberóia matricularme en tu uni ya que, por lo que me has comentado otras veces, allí siempre te recomiendan cosas interesantes…No te extrañe, empezar a estudiar una nueva carrera no es algo que descarte a estas alturas, je, je, je
      Un abrazo enorme

      Responder
  5. LORENZO CORDERO,, dice:
    1 marzo, 2010 a las 14:02

    Hola carlos,,pues sí,,nuestro trabajo diario tanto como actores como seres humanos y espirituales deberia ser quitarnos la niebla que nos impide disfrutar de cada instante,,o dicho en positivo,,aprender a disfrutar de cada instante,sin ir más allá de esto,aunque esto nos pueda llavar a contar una historia que pueda ayudar o simplemente a conseguir un trabajo que nos aporte el sustento necesario para vivir humildemente claro¡¡..por cierto,te saludé el jueves noche en café arenal..un saludón carlos¡

    Responder
    • Carlos Olalla dice:
      6 marzo, 2010 a las 12:04

      Hola Lorenzo!
      No sabes la ilusión que me hizo conocerte el otro día en el Arenal. La verdad es que me sorprendió mucho, porque no estoy acostumbrado a que se me acerque alguien para hablarme de “La placenta…”. A veces, por la calle, alguien te reconoce y te dice cosas sobre tal o cual serie, o se te quedan mirando y al final te preguntan aquello tan terrible de “¿Oye, tú eres famoso, no?” Internamente piensas, no, yo no soy famoso, yo soy actor, pero prefieres callar porque ves que lo han hecho con la mejor de las intenciones. Por eso me sorprendió tanto que el otro día, cuando te acercaste a saludarme en el Café Teatro Arenal, me hablaras de “La placenta…”. ¡Eso sí que es ubicarme y estar informado!
      Muchísimas gracias por tu comentario y por esa muestra de cariño.
      Un abrazote enorme

      Responder
  6. Dora dice:
    4 marzo, 2010 a las 20:19

    Hola Carlos,
    no he leído tu artículo,aunque de fondo tengo el audio que has sugerido.
    No he querido leerlo porque tengo el libro y no quería que me adelantara cosas.
    Lo tengo pendiente,pero por circunstancias de la vida,son otros libros los que caen en mis manos.
    Cuando termine “Paraíso inhabitado”,que es con el que estoy y que me aventuré a leerlo tras un artículo tuyo,comenzaré con Shiddartha.
    Herman Hesse es uno de mis autores predilectos,he leído Demian (varias veces,en diferentes momentos de mi vida) me apasaiona y el Lobo Estepario.
    Pero Demian,me acompaña siempre,es fascinanate y seguro que tú lo sabes.
    “Quería tan sólo intentar vivir lo que tendía a brotar espontáneamente de mi.
    ¿Por qué había de serme tan difícil?

    Gracais por estar ahí,por tu generosidad.

    Un saludo.

    Responder
    • Carlos Olalla dice:
      6 marzo, 2010 a las 11:31

      Hola Dora!
      Muchísimas gracias por el cariño de tu comentario. Me encanta ver que estás con “Paraíso…” y que coincidimos en nuestro profundo amor por Hesse. Pocos como él han sabido reflejar la soledad del alma humana. Son tantas y tantas las novelas que reflejan nuestra búsqueda: “Bajo las ruedas”, “Narciso y Goldmundo”…y entre ellas Demian ocupa un lugar especial, porque quizá, junto con Siddhartha, es uno de sus libros más personales.
      Como bien dices, son libros que tienen tantas y tantas lecturas…en función de nuestro momento, de nuestro estado, de la forma en que estamos viviendo nuestras vidas, nuestros sueños…cada día tienen algo nuevo que ofrecerenos, algo que está dentro de nosotros pero que escritores como Hesse saben cómo hacérnoslo sacar para que lo compartamos con los demás.
      Muchísimas gracias, de verdad, por haber querido compartir ese pedazo de ti con todos nosotros.
      Un abrazo enorme

      Responder
  7. walter dice:
    15 noviembre, 2010 a las 23:57

    Para mí el libro de Siddahartha, es la mejestuosidad de la vida, aquel que sabe y busca la vida mas no el dinero. Yo que a mis 40 años que no busco el dinero mas aun que busca ser feliz, viene a Mi. es dificil ser feliz.

    Responder
    • Carlos Olalla dice:
      19 noviembre, 2010 a las 16:10

      Hola Walter!
      Muchas gracias por esa reflexión tan profunda y sincera. Siddhartha es un libro de cabecera, de esos que hay que releer y releer muchas veces y que son una maravillosa guía en el camino de la espiritualidad. Me encanta ver que el dinero no es lo más importante de tu vifda. Ojalá muchos pensasen y sintiesen como tú. Mi abrazo más fuerte

      Responder

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Carlos Olalla

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

www.carlosolalla.com

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