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Momix, báilame un sueño…

11 diciembre, 2011

Los sueños podemos vivirlos, recordarlos, amarlos, odiarlos, olvidarlos… y también bailarlos. Eso es lo que hace MOMIX, la compañía de danza creada por Moses Pendleton hace treinta años: bailar sueños. Asistir a una de sus representaciones es aceptar una invitación a viajar a paraísos que solo habíamos visitado con la imaginación Todo en MOMIX es etéreo, ingrávido, ligero, armonioso… el perfecto equilibrio de lo imposible. Su danza es la danza de la poesía, es poesía en movimiento. Verles bailar es ver bailar un poema, es adentrarse en un mundo maravilloso y desconocido, el de la magia y el misterio, un mundo que desafía todas las leyes, porque el mundo de la imaginación nada sabe, ni puede saber, de leyes. Ante el espectador las figuras humanas se transforman, en una increíble metamorfosis, en plantas, en árboles, en pájaros o simplemente en una sombra, en la sombra de un sueño…

Momix tiene tres compañías de baile diferentes, una para Norteamérica que actualmente está en Nueva York y dos compañías internacionales, de gira por el mundo. Estos días esta trouppe de acróbatas y bailarines, de poetas que escriben con sus cuerpos versos en el aire, recala en Madrid con ocasión del treinta aniversario de la fundación de la compañía. Estarán todo el mes de diciembre en los teatros del Canal presentando MOMIX Remix, un espectáculo formidable en el que repasan algunas de las coreografías más impresionantes de su historia. Sus coreografías combinan continuamente el drama con el humor, elementos imprescindibles a la hora de recorrer el camino de la belleza de la vida. Todo en MOMIX es belleza. Todo fluye en las coreografías de esta compañía que cada día sobrepasa la frontera de lo imposible ante la atónita mirada de unos espectadores totalmente entregados desde el primer movimiento que les ven en el escenario. La luz, sabiamente utilizada, y un acompañamiento musical capaz de transportar al mundo imaginario al alma más remisa, son dos de los pilares sobre los que este grupo de artistas crean cada noche la ilusión de vivir, el sueño de estar vivo… Como dice Moses Pendleton, su fundador, “Nuestro objetivo no es retratar el mundo que aparece en los periódicos, sino el de la fantasía, que es otra realidad”

Los nombres de los sucesivos espectáculos que esta compañía ha ido creando indican los senderos por los que nos van a hacer acompañarles: Passion, basado en la música de la película “La última tentación de Cristo”, de Martin Scorssese, crea un ambiente místico, espiritual, de encuentro de las distintas religiones; Opus Cactus recrea la maravilla y los secretos del mundo del desierto: sus amaneceres, sus noches, su inmensidad, la vida de las criaturas que habitan en él…; Sunflower moon, girasol lunar, es un apasionante juego entre el sol, la flor y la luna, y Bothanica, el más reciente, es un indescriptible canto a la naturaleza. En este video puedes ver una de sus coreografías más famosas: Sputnik, fellow traveler con música interpretada por Lisa Gerrard, cuya voz nos recuerda, inevitablemente, la banda sonora original de la película Gladiator que ella interpretó. Es fascinante ver cómo ayudados simplemente por un cuenco y tres palos siete personas pueden volar ante nuestros ojos, permanecer ingrávidas, etéreas… La imaginación no tiene fronteras porque no conoce límites.

Y si en la coreografía anterior eran siete los bailarines que nos transportaban a otro mundo, aquí es solo una bailarina la que es capaz de hacerlo. Sola en el escenario, fluyendo al suave son del Gayatri Mantra interpretado por Deval Primal es capaz de transportarnos más allá de la última frontera, allí donde habita el cosmos y duerme el silencio, a esa inmensidad azul donde mueren los porqués, a ese mundo donde hablan las almas y nacen los poetas…

Moses Pendleton, el creador de MOMIX es un humanista más propio del Renacimiento italiano que de nuestro tiempo y de su Norteamérica natal. Nacido y criado en el ambiente rural de Vermont, compaginó sus estudios universitarios de literatura inglesa con la creación de Pilobolus, una compañía de danza y acrobacia que mezcla el humor con la expresión corporal. La compañía, casi cuarenta años después, sigue viva. Es también un apasionado de la fotografía y de la jardinería, pasiones que aúna para crear sus espectáculos. El tiene muy claro que MOMIX forma parte de su vida, pero que no es su vida, porque su vida es MOMIX, pero también mucho más: “MOMIX tiene demanda, pero somos una compañía sin subvención ni apoyo estatal y eso nos da una estructura particular y diferente. Hacemos una producción y debemos mantenerla activa mucho tiempo antes de poder permitirnos hacer una nueva. También es cierto que yo no dedico todo mi tiempo a MOMIX y tengo otros proyectos. Aparte de la danza, me gusta cultivar flores, porque yo creo que la belleza es poder. He organizado, por ejemplo, una exposición de mis fotografías de girasoles. Escribo mis memorias, tengo cinco jardines que requieren dedicación y tiempo, planto bulbos, estoy siempre muy ocupado. Ahora mismo tengo el cerebro lleno de agua, porque el agua será el tema de nuestro próximo espectáculo. No soy un coreógrafo, soy un creador que, entre otras cosas, produce danza”
Aquí tienes un video con la introducción a uno de sus espectáculos más impresionantes Bothanica. Un único bailarín, la luz y un enorme pedazo de tela son capaces de hacernos ver las más diversas y fascinantes formas que puede adoptar la naturaleza, porque, como dice Pendleton, “Lo típico de MOMIX no es crear historias sino fotografías con danza y acrobacias, mundos coreográficos evocadores, teatro visual. No hay en Bothanica una sinopsis, no se puede contar, pero todas sus referencias son al mundo natural. La lógica del espectáculo es parecida a la lógica de la naturaleza. Si paseas por el bosque no entiendes lo que ocurre pero todo tiene una explicación. Oyes el ulular de un búho y parece azaroso pero en realidad está alertando de un peligro inminente. Queremos que el espectador se adentre en las reglas de este extraño jardín botánico”.

Nadie mejor que el propio Moses Pendleton para explicarnos la génesis y lo que para él significa Bothanica: “ Mi relación con Bothanica es poética, entre humanos y naturaleza, similar a la que tuvo Pablo Neruda, mi poeta preferido, en la escritura. Este espectáculo da la idea de metamorfosis. Cómo un cuerpo se convierte en piedras, árboles o abejas. En Bothanica más que nunca, utilizo elementos escénicos fantásticos para crear imágenes que amplíen la gama de las emociones normalmente disponibles. Por ejemplo, una tela elástica que se adhiere al cuerpo, pero que también puede inflarse mucho en un momento y que puede transformarse de concha en un bellísimo arco iris. En la creación del espectáculo primero tratamos de ver las imágenes y esculpirlas como lo haría un pintor, no un escultor. Luego le aplicamos la música y la coreografía, así nacieron pájaros, rocas que se vuelven seres vivos, flores, insectos, árboles e incluso una tormenta.

“Los intérpretes tienen una formación muy completa (danza, acrobacia) y un fuerte trabajo físico, sobre todo muy buenos pies. Solo así pueden dar la impresión de ser pájaros corriendo en la playa y pueden interpretar imágenes que no son de este mundo. A esto se agregan las luces y las escenografías con ilusiones ópticas, animadas a veces por sonidos de la naturaleza y en otras con músicas de Vivaldi o de Peter Gabriel, que crean el universo del espectáculo. La palabra clave es fluir. Rompiendo para ello los supuestos límites entre realidad e imaginación. El surrealismo dice que la fantasía y los sueños contienen realidad, estoy de acuerdo y cultivo el mundo de los sueños y eso creo que se refleja en el mundo de MOMIX.

“En casi todas las formas budistas, el humor es un estado mental que te permite fluir, como el agua. Que algo sea gracioso no significa que no sea serio. Es una forma de liberación, para la audiencia y para nosotros, que nos deja actuar sin que nos paralice pensar en lo que debemos o no hacer. Los dioses no trabajan, juegan, y por eso los niños están más cerca de ellos La espontaneidad es libertad. Saber que puedes jugar te da una enorme confianza. Al contrario, mucha seriedad te deprime…

“Yo creo que MOMIX es una celebración del cuerpo. Mis investigaciones siempre se dirigen a cómo usar la energía y las destrezas físicas de cada cuerpo en función de una idea. La energía es muy importante, y yo creo que la energía de nuestro cuerpo viene del sol, de la naturaleza. En mis espectáculos me gusta escenificar el mundo no como es, sino como debería. Pero cada pieza es diferente, y cada una tiene su investigación particular. Para hacer Bothanica nos internamos en mi jardín, exploramos la vida secreta de los árboles, de las plantas y los pequeños animales…”

Moses Pendleton es un ser atípico y extraño. Es un hombre de nuestro tiempo, que sabe aprovechar lo que las tecnologías pueden ofrecer a su universo creativo, y es al mismo tiempo uno de esos eternos jóvenes chejovianos que permanentemente se replantean el funcionamiento del mundo. Queda ya lejos la que fue su primera coreografía: 60 vacas tras un grupo de bailarines que llevaban una hoja de papel blanco en la cabeza bajando juntos a todo correr por una verde ladera de la finca de sus padres. Es capaz de crear belleza de lo cotidiano, de lo más pequeño, de todo aquello aparentemente insignificante que tiene a su lado. No pretende cambiar la realidad, pero sí mostrarnos que hay otra realidad, esa realidad de la que él es el jardinero, donde solo habitan la imaginación, la belleza, la paz y la armonía… Aquí le tienes en un video recordando una película que hizo años atrás en la que aparece bailando, con un apasionante modo de iluminar la casa solo desde el exterior o con la cálida luz de las velas, en la que se dedicó a experimentar, a buscar los límites, a equivocarse para aprender porque, como él dice, si todo lo haces cien por cien perfecto y controlado, jamás avanzarás, jamás viajarás, hay que experimentar continuamente, siempre experimentar, experimentar…

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7 comentarios para “Momix, báilame un sueño…”

  1. Marta Pomés. dice:
    11 diciembre, 2011 a las 13:09

    “Aparte de la danza cultivo flores, porque la Belleza es poder”.

    Y nos traes a Moses, este chejoviano como dices, eternamente replanteandose el mundo.! Y con qué belleza de medios se vale para replanteárselo!!

    Jardinero de sueños, mago de lo cotidiano, que desarrolla sus pensamientos de la mejor forma que sabe; haciéndoles bailar .
    Pero en un baile bellamente metaforseado en elementos de la naturaleza: flores, piedras, agua…

    Sabe hacer danzar estos sueños, ligeros, armoniosos, seductores; como maravillosas ayudas para aliviar la carga de esas pesadillas que nos acompañan a diario donde siempre hay un monstruo persiguiéndonos que nos hace en la noche despertarnos bruscamente.

    Y ahí están MONIX para decirnos, que el mundo de los periódicos es uno, pero el de la fantasía tambien es un mundo de realidad. Una realidad imponente que nos da fuerza para hacer frente a la de los diarios y TV. Estos son frios, pero también muy frágiles…

    “Los Dioses no trabajan, juegan… ” Pues juguemos como niños en su jardín botánico.
    Moses quiere que nos adentremos en el Jardín de la Fantasia y conozcamos sus reglas.

    Bueno… esto… y ahora que me acuerdo!!… las reglas están para ser transgredidas!!

    Y con tu entrada Carlos, me has permitido ser Alicia en el Pais de la s Maravillas. Y mira tú que yo necesito poca cuerda para elevar el vuelo…

    Abrazos danzando!.

    Responder
    • Carlos Olalla dice:
      22 diciembre, 2011 a las 12:07

      Pero qué maravilla, Marta, verte despegar y emprender el vuelo, siempre alto, con tus comentarios. Juguemos como los dioses, juguemos a ser dioses o, simplemente, juguemos sin dioses, pero juguemos, Marta, juguemos siempre, atraviéndonos a reirnos de nosotros mismos, de nuestras limitaciones e incapacidades, de nuestros absurdos hábitos y rutinarias costumbres, pero aprendamos al fin a reir de todo esto, como diría el maestro Cohen. En un mundo en el que la gente no se atreve no ya a vivir sus sueños, sino que ni siquiera se atrven a soñar, cada día es más necesario que seamos muchos los que hayamos aprendido a reir y a jugar.
      Un abrazo risueño y juguetón

      Responder
  2. Francisco Sánchez dice:
    17 diciembre, 2011 a las 14:34

    Hola Carlos, enhorabuena y gracias-mire usted por donde-, una vez más.

    Subscribo la poética entrada de mi amiga y vecina Marta-yo también la “ajunto”-.

    Carlos, la danza -como el resto de las artes-, en sus más altos niveles de creación, puede llegar a tejer en torno nuestro, una red viscosa y consistente que permite a los seres queridos que se han ido, no lo hagan del todo (“Todas las mañanas del mundo”). También pueden generar una catarata de fluidos, donde los corazones solitarios abreven, a fin de calmar su persistente sed, al tiempo que gritan- unas veces, esperanzadamente, y otras con desesperanza- “ne me quittez pas”.

    A propósito, “Ne me quittez pas”, es un “grito literario” de mi amiga Ascensión Corrales en su libro, “seré breve”:

    NE ME QUITTEZ PAS. (Ascensión Corrales)

    “No, por favor, no me olvidéis. Soy consciente de que estoy muy dotada, de que sé disfrutar o sufrir cada momento, saboreando la inagotable fuente del camino.
    Aún así, ne me quittez pas, porque la esencia de él sois vosotros, mis semejantes, mis amigos, mis hijos, mis muertos, mis recuerdos,….y os amo.
    ¿Qué sería de mí?, por favor, ne me quittez pas. Porque vosotros sois mi luna, la brisa del verano, la luz que nos agrupa y nos aúna, el canto del mundo, mi legado, mi hacienda, mi destino, mi esperanza perdida en el torpe desgaste de la vida.
    Meditando, he sabido que la tierra es redonda, que no existe un final, sino un olvido.
    Ne me quittez pas, os pido.”

    Carlos, comentando tus ilustres y lustrosas entradas, algunos de los contertulios de este café virtual- yo, uno de ellos- te decimos ne me quitte pas.

    Carlos, el maestro Moses dice que en Bothanica “intenta establecer una relación poética entre los humanos y la naturaleza”, o sea, dos entidades que comparten origen y destino: la nada.
    “Mira como el aura entreabre las rosas,/ y como el ruiseñor se regocija con ellas./ Repósate a su sombra, porque muchas veces/, volveremos todos a ese barro del que ayer salimos.” (O. Kayan).

    Carlos, hoy sábado, sabadete (no me caerá la segunda breva del dicho), el sol en Sevilla trata de calentar un poquito el frío aliento del Norte. Así que, estimulado por la visión y audición de los estimulantes videos que hoy acompañan tu entrada, amigo Carlos, voy a buscar una música apropiada que me permita, a través de mis giros y mi baile, alcanzar el éxtasis, como si de un dervidhe ateo (?) se tratase.

    Un abrazo danzón.

    Responder
    • Francisco Sánchez dice:
      17 diciembre, 2011 a las 14:42

      Pd: “Ajuntada” amiga y vecina Marta, subscribo tu comentario, salvo en lo de sentirme Alicia en el País de las Maravillas. Aunque resido, moro, habito y vivo en Sevilla-a quien algunos dicen que es pura maravilla- lo de sentirme Alicia aún no lo he conseguido. La verdad es que tampoco me da por intentarlo. Como intento ser buen amibo y vecino, no sería honesto intentar quitarte el papel.
      Un abrazo maravilloso.

      Responder
    • Carlos Olalla dice:
      22 diciembre, 2011 a las 12:12

      Gracias, Paco, como siempre, por cudir puntual a tu tertulia placentaria aportando ese duende y esas historias maravillosas como la de este Ne me quittez pas salpicado, cómo no, por esa deliciosa especia que son los versos de Omar Kayan.
      Al leerla me ha venido a la memoria Antonio Gades ya que siempre dijo que su sueño sería bailar un día el Ne me quittez pas de Brel. Habría sido toda una gozada poder verle hacerlo.
      Baila, Paco, baila con Cohen hasta el final del amor…
      Un abrazo bailarín y danzón

      Responder
  3. Marta Pomés. dice:
    18 diciembre, 2011 a las 10:48

    “Uuuy, uuuy!!, que llego tarde!!. “. Dice el Conejo blanco a Alicia.

    Francisco, mi querido amigo/contertulio de nuestro café placentario, tu puedes ser en el juego, este conejo blanco de ojos rosados, vestido con chaleco, siempre mirando el reloj y siempre con prisas…,

    Y ahora perdona, me voy corriendo que me está esperando y llego tarde.

    Responder
    • Francisco Sánchez dice:
      19 diciembre, 2011 a las 11:12

      Querida Marta, a través de la presente te confirmo la aceptación, por mi parte, de tu propuesta para que yo asuma el papel de conejo blanco en el juego de referencia, eso sí, siempre que en la parte contratante de la primera parte de nuestra relación contractual, se me permita que el negro sea el color de mis ojos-no me gusta ni me sienta bien el rosa-, también sugiero que en la parte contratante de la segunda parte se especifique que el color del chaleco debe ser negro y sin mangas y que el reloj sea de los de bolsillo de chaleco,-por supuesto-, y, por último, parte contratante de la tercera parte, exijo-aquí sí- que en mi papel no se me obligue a estar todo el tiempo mirando el reloj y encima atosigado con el estrés de las prisas.
      En la parte contratante de otras/varias partes, solicito,”sinequanonmente”, a la productora y al director que-emulando las exigencias de mi maestro el histriónico y sin par Marlon Brando- se me permita alterar el guión con mis maravillosas, ocurrentes y frescas improvisaciones.
      Querida Marta, no corras tanto,……. que la naranja nace verde, y el tiempo le da color.

      Responder

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Carlos Olalla

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

www.carlosolalla.com

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