Jacques Leonard, pasión por la vida…
29 mayo, 2011
Hoy quiero dedicar este espacio, el número cien de este blog, a alguien muy especial, alguien que fue capaz de dejarlo todo por amor: Jacques Leonard. Nacido en el seno de una familia francesa acomodada que, entre otras cosas, se dedicaba a la cría de caballos, guiado por su inaplacable instinto aventurero, siendo todavía pequeño descubrió, jugueteando con unas cajas de fotografías que encontró en un cajón, que sus orígenes familiares eran muy distintos de la realidad con la que él se encontró al nacer y en la que había sido educado. Un tabú había protegido el secreto mejor guardado de aquella familia: su origen gitano, un origen que su padre dejó de lado al casarse con una mujer paya. Fotógrafo, montador de cine, ayudante de dirección, figurante si hacía falta, escritor… son tantas y tan variadas las facetas de este medio payo y medio gitano, y son tantas las aventuras que vivió en su vida, que intentar descubrir su verdad se antoja una tarea casi imposible. Era un hombre capaz de jugarse la vida a una sola carta… y, además, ¡ganar!
Los cierto es que las cosas no fueron bien para su familia y, arruinado, salió de su
casa buscando su destino: encontrar sus raíces perdidas. Armado únicamente con su cámara fotográfica y sus insaciables ganas de vivir, decidió dedicarse a intentar captar la última verdad del último pueblo nómada de Europa: el gitano. Ese fue uno de los objetivos que marcaron su vida: atrapar los postreros vestigios de un mundo que estaba condenado a desaparecer. Ese viaje iniciático le llevó a Barcelona, donde conoció a una joven gitana que trabajaba como modelo de algunos pintores, y de la que él había oído hablar. Su nombre era Rosario Amaya, y era prima de la inigualable Carmen Amaya. Allí, en las barracas gitanas de la Barcelona de los años 50, se enamoró locamente de Rosario y se casó con ella. Se fue a vivir a aquel barrio, Montjuich, a aquellas míseras barracas de suelo de tierra que estaban frente al mar. Y allí fue el hombre más feliz del mundo.
Por fín se había encontrado con los suyos, con ese espíritu nómada e indomable que corría por sus venas. Los gitanos no dudaron en aceptarle como uno de los suyos, y eso le permitió convertir su sueño en realidad y empaparse del mundo gitano, un mundo que podía fotografiar desde dentro, sin ninguna limitación, porque formaba parte de ellos, era uno de ellos. Por eso, la fotografía de Leonard llegaba donde nadie más podía llegar. Sus retratos de los gitanos y de la vida de Montjuich y del Somorrostro son únicos y fascinantes. Recuerdo haber visto uno que me impresionó mucho: un traje negro extendido en el suelo de tierra de una de las barracas, con su camisa y su corbata, rodeado de velas encendidas. Es la forma que tienen los gitanos de velar a sus muertos cuando no pueden velar el cadáver.
Y si la historia de la vida de Jacques Leonard es fascinante, no lo es menos la forma
en que ha llegado a conocerse y a hacerse pública quince años después de su muerte. Tuve la oportunidad de vivir ese momento muy de cerca cuando, hace tres años, Carmen Isasa y Sara de Lecea, las artífices del festival de cortometrajes Curt Ficcions, que ya lleva catorce años luchando por acercar los cortos al gran público y con el que he tenido la fortuna de colaborar en algunas ediciones, me llamaron una mañana porque querían comentarme un tema. Allí, en uno de los inolvidables y maravillosos desayunos con el que suelen agasajar a sus amigos, me hablaron de Yago Leonard, un joven realizador cinematográfico que trabajaba con ellas y con el que también yo había tenido oportunidad de colaborar en alguna ocasión. Me explicaron que Yago les había contado la historia de
uno de sus abuelos: un fotógrafo francés que lo había dejado todo para irse a vivir con una gitana de Barcelona. Le habían pedido a Yago que les dejase ver las fotografías de su abuelo, y estaban absolutamente fascinadas. Me mostraron algunas y me quedé profundamente impresionado. Nunca había visto tanta verdad y tanta belleza en unos retratos. Eran prodigiosos. Fue entonces cuando me hablaron de su
proyecto: conseguir salvar aquellas fotografías que, a la muerte de Jacques Leonard en 1995, habían quedado guardadas en un cajón, junto a un manuscrito escrito a máquina por el propio Leonard contando sus memorias. El fondo lo constituían 18000 negativos, de los que casi 3000 eran del tema gitano. Carmen y Sara tenían muy claro que la mejor manera de salvar aquel patrimonio cultural irrepetible era consiguiendo organizar una exposición patrocinada por alguna institución pública, o cediendo todo el fondo a alguna institución que pudiese hacerse cargo de él con garantía (que es lo que finalmente hicieron los herededor de Leonard al cederlo al Arxiu Fotográfic de Barcelona en 2010).
Pero el sueño de Yago era ir un paso más allá y realizar un documental sobre la figura
y la obra de su abuelo. Embarcarse en un proyecto como el del documental sin el soporte de una exposición que permitiera recuperar la figura de Leonard del olvido era casi suicida, pero estaban decididas a llevarlo adelante y, además, querían que fuera el propio Yago quien lo dirigiera. Nadie más adecuado que él. Tras arduas gestiones y muchas noches de insomnio, crearon una productora cuyo primer proyecto sería aquel documental y cerraron acuerdos con el Arxiu Fotogràfic de Barcelona y con TV3 y TVE para producir el documental, un documental que hoy es una realidad y que se ha estrenado, coincidiendo con la inauguración el próximo 2 de junio de la exposición en el Arxiu Fotográfic de Barcelona, en los cines Alexandra de Barcelona el pasado día 27 y en la sala Berlanga de Madrid el día 31.
Aquí tienes el trailer de este formidable documental
El proceso y el trabajo que hay detrás de este proyecto ha sido largo y duro, pero fascinante, porque todos los que han trabajado en él estaban enamorados de la figura y de la personalidad de este Payo Chac irrepetible. Curt Ficcions ha sabido coordinar un equipo fabuloso de personas en torno a este documental, desde Yago Leonard, su director, a Núria Villazán, responsable del guión, o a Carles Mestres, al frente de la fotografía y otros muchos colaboradores cuyo denominador común ha sido su total entrega a este proyecto.
Para realizar el docuemental han contado con el total apoyo de Santiago y Álex
Leonard, los hijos de Jacques, que han aportado infinidad de anécdotas que vivieron en primera persona. Ha sido una colaboración de excepcional ayuda ya que Santiago trabajó muchos años como ayudante de su padre y son muchas las peripecias que recuerda de un hombre que no era muy dado a contar su historia. Son tantas y tantas las aventuras que vivió Jacques Leonard, el payo Chac, que es difícil saber a ciencia cierta cuales ocurrieron de verdad y cuales no. Desde que había ayudado a pasar a Francia a refugiados republicanos españoles, a haber sido espía, a haber llegado a Australia acompañando a una contorsionista y a un ventrílocuo, a haberse criado entre las cuadras de caballos y un taller de alta costura parisino…
La fotografía de Leonard es poética, mágica, llena de nostalgia y de melancolía, una
fotografía que, más allá del tiempo, nos habla de un mundo fascinante que ya no ha de volver. Dedicó su vida a viajar por todo el mundo para atrapar con su cámara las costrumbres y las tradiciones de un pueblo acostumbrado, como él, a dormir bajo el único techo que le gusta: el de las estrellas. Las palabras con las que acaba su manuscrito autobiográfico reflejan sin lugar a dudas todo lo que el pueblo gitano significaba para él: “Después de casarme con Rosario, el círculo se cerraba definitivamente. Toda mi existencia, hasta aquel momento, había sido la búsqueda de aquella parte de mí. Al casarse con una paya, mi padre había cortado sus raíces. Ahora, al unirme a uno de los suyos, yo regresaba a la gran família gitana y compartía para siempre sus miedos y sus esperanzas. La llegada de dos hijos nacidos de esta unión y educados en la más pura tradición gitana, ha sido un estímulo más en mi búsqueda de la identidad de este pueblo y de su futuro en un entorno lleno de incertidumbre…”
Aquí tienes el link donde puedes ver completo el documental:
http://www.rtve.es/alacarta/videos/el-documental/documental-jacques-leonard-payo-chac/1127306/

Hola Carlos, gracias por acercarnos la rocambolesca historia de este apasionado de la vida llamado Jacques Leonard.
Walter Benjamin decía que, “en el amor, la mayoría busca una patria eterna; otros, muy pocos, un eterno viaje”.
Carlos, echo de menos- en este caso- las recomendaciones musicales que suelen ilustrar tus interesantes entradas. Permíteme la osadía de decirte que, a esta entrada le hubiera ido que ni “pintao” unas tapitas musicales a cargo de Django Reinhardt (Sweet Georgia brown), aliñadas con algo de Camarón de la Isla (Romance del Amargo) y sazonadas con unas iimágenes del baile de la sin par Carmen Amaya.
¿ Y el vino qué?- dirán algunos. Tranquilos, el vino, que cada uno se sirva el que le apetezca, que hoy paga la casa.
Un abrazo abstemio.
Hola Francisco!
Gran elección musical la que propones, sin duda la que habría elegido yo (quizá junto a Loiko). No he incluido música en esta entrada para realzar los dos videos que he incluído. En cuanto al vino, ¡Ah, el vino…! Gran compañero de viajes, juergas, yantares y fatigas… Un gran abrazo nunca más abstemio que lo verdaderamente imprescindible
Hola Carlos !!!
Muy buena entrada, la verdad que no sabía demasiado de Jacques Leonard, pero por lo que he leído fué un fotógrafo muy bueno , y se la jugo dejar una vida por otra vida. Me encantaría ver el documental a ver si por aquí cerca lo hacen pronto, por Lleida.
Gracias por este genial artículo.
Un fuerte abrazo.
Hola Jaume!
Gracias, como siempre, por tu fidelidad incondicional a La placenta.
Si tienes oportunidad de ir a Barcelona no dejes de ver la exposición de Leonard en el Arxiu Fotogràfic de Barcelona. estará varios meses. En cualquier caso, el próximo domingo día 12 por TVE2 pasarán el documental. Sé que te gustará. es una maravilla.
Un abrazo enorme
Hola Carlos, por si aún no se han informado, comunico, a todos los vecinos de este barrio virtual, que el documental “Jacques Leonard, el payo Chac”, lo pasan por la 2ª cadena de TVE, hoy domingo 12 de Junio a las 22,00 horas.
Un abrazo payo.
Exacto, Francisco, hoy podremos ver en TVE2 este maravilloso documental. Muchísimas gracias por recordárnoslo.
Un abrazo enorme
Carlos
Carlos,
como siempre, muy interesante e inteligente lo que escribes. La verdad es que no sabía nada de Jacques Léonard y de hecho, no sé mucho sobre los gitanos… Espero tener el tiempo para hacer una búsqueda, un día. Sabes si el documental saldrá a la venta? Me encantaría poder comprarlo y organizar una sesión sobre el fotógrafo y sobre los gitanos aquí en Canadá… en donde la ingnoracia sobre ese pueblo lleno de misterio, es infinita, desgraciadamente. Un abrazo.
Hola Rossana!
Vuelvo a contestar a tu comentario porque un problema en el servidor ha borrado todo lo subido desde el 14 de junio hasta el 30 de junio. El link donde puedes ver completo el documental es
http://www.rtve.es/alacarta/videos/el-documental/documental-jacques-leonard-payo-chac/1127306/
Espero que lo disfrutes mucho. Muchísimas gracias por tu cariñoso comentario. Un gran abrazo
La historía de Leonard es de una grandeza extraordinaria. El era un artista. La mayoría somos simples trabajadores del arte.
Me encanta tu cambio de vida. Yo hice lo mismo por decisión propia. Me he autobecado pasando a vida de mileurista. Desde hace 1 año construyo una nueva forma de vida dedi-
cada a proyectos culturales y a la pintura. Estoy en la etapa más feliz de mi vida. ¿que más se puede pedir ? ¡ que nunca perdamos la brújula !
Enhorabuena, Violeta, por haberte decidido a vivir tu vida, no son muchos los que se dan cuenta de que el viaje de la vida se hace mejor cuanto más ligero de equipaje vas. Como decía Facundo Cabral, solo somos dueños de lo que llevamos dentro…
¡Bienvenida a La placenta! Y gracias por haber querido compartir tu experiencia con nosotros. No sabes lo que me alegra ver que, cada día, son más las personas que dan pasos como el que has dado. ¡Hace que uno recupere la esperanza!
Mi abrazo más fuerte y placentero, siempre placentero