Éramos tan felices sin darnos cuenta…
26 diciembre, 2010
Felicidad, sueño inalcanzable para unos, absurda mentira para otros y algo que, a veces, en contados y fugaces instantes, intuímos los más. Muchos la viven como vago recuerdo de lo que no ha de volver, otros convierten su vida misma en espera, pero hay también quienes viven la felicidad sin darse cuenta, intensamente, porque para ellos nada hay más natural que vivir ese sentimiento profundo y sincero que no les abandona jamás. Para hablaros de esta historia os propongo, si queréis, que sea Haris Alexiou quien nos acompañe con esa voz del alma griega que, desde antes incluso de que el hombre fuera hombre, habita en lo más profundo de todos nosotros.
No son muchos los que sienten y viven así la vida, quizá los menos, pero he tenido la fortuna de conocer en
profundidad a dos de ellos: Cristina Maristany y Rafael Lorente. Digo dos aunque en realidad debería decir más, porque eso es lo que nos han demostrado a lo largo de sus vidas: que uno más uno pueden llegar a ser mucho más que dos. Poetas, soñadores, revolucionarios o enloquecidos aventureros, abrazaron todas las causas perdidas conscientes de que utopía no es derrota sino, muy al contrario, es triunfo y esperanza. Juntos recorrieron todas las islas y navegaron todos los mares, dejando que el viento guiara su destino. Sabían que Ítaca no era el final de su viaje, sino solo una etapa más…
La vida de Rafael fue una vida de película. Militar, diplomático de profesión y revolucionario sin remedio, tras estar destinado varios años en la India donde, en lugar de encerrarse en el gheto de los diplomáticos se mezcló con las gentes del lugar en un viaje de iniciación mística que le marcó para toda la vida, también estuvo destinado en la embajada española en París, donde era conocido como el cósul rojo. Allí, con sus amigos, Enrique Llovet, Guillermo Delgado y José Antonio Novais, intimó con las gentes de la conspiración y la bohemia como Vinicius de Moraes y tantos y tantos otros. Pasó varios años en Ginebra hasta que, harto de estar harto y negándose a representar por más tiempo al régimen franquista, pidió la excedencia de la carrera diplomática y, recordando lo que Juan Goytisolo le había comentado en París sobre una zona virgen y auténtica llena de playas maravillosas, a principios de los sesenta se fue a “descubrir” la última costa de España que el desarrollo no se había cargado: la del Cabo de
Gata almeriense. Entre Barcelona, Madrid y las paradisíacas playas de Monsul, Genoveses, Rodalquilar, La Isleta, San Pedro, Las Negras, Carboneras, Mojacar y Agua Amarga, pasó el resto de sus días en un sin fin de maravillosos y locos proyectos de convertir aquella zona en un reducto ecológico de belleza y arte, de amor y magia… Pintores, escultores, poetas, escritores, gentes del cine y del teatro, arquitectos… todos los seres sensibles del mundo tenían cabida en aquel particular universo que Rafael y Cristina crearon en la costa almeriense. Y junto a aquel quijotesco cabalgar contra viento y marea, jamás dejó de hacer lo que mejor hacía: escribir y conspirar contra el franquismo. Sus libros de relatos, los de memorias y, sobre todo, sus libros de poesía, son de lo mejor de la literatura española de aquellos años.
Estando en Mojacar vivió en primera persona el accidente de los aviones norteamericanos y la lluvia de bombas atómicas que cayó sobre Palomares. Su denuncia de aquel horror fue
infatigable. El libro que escribió sobre aquel suceso es, posiblemente, el estudio mejor documentado de todo lo que allí pasó. Ninguneado e ignorado por gentes cegadas por la ignorancia y la codicia, jamás se cansó de denunciar la existencia de contaminación nuclear que, hoy, más de 40 años después de todo aquello, sigue existiendo. La OTAN fue otro de sus caballos de batalla. Junto con Cristina y algunos amigos crearon los Comités AntiOTAN que, de una primera reunión de solo doce personas, llegaron a sacar a medio millón de manifestantes a la calle.
A principios de los ochenta, muerto ya el dictador, reingresó en la carrera diplomática como director de relaciones Culturales del Ministerio de Asuntos Exteriores. Desde allí financió y apoyó a gentes que empezaban su carrera como Carlos Cano, etc. Defensor infatigable de la causa saharaui, de la lucha sandinista y de tantas y tantas otras… Fue él quien puso en contacto a los militares de la recién creada Unión Militar Democrática (donde era conocido con el nombre en clave de “Comandante Félix”) con los militares portugueses que habían hecho la revolución de los claveles.
La vida de Rafael y de Cristina siempre giró alrededor de las causas en las que creían y junto a las personas a las que podían ayudar. Fue un maravilloso viaje sin billete de vuelta. Siempre supieron que llegaría el día en que uno de los dos debería proseguir ese viaje en solitario. Fue Rafael el que partió. Murió en noviembre de 1990… de lejos nos llegan sus versos… los versos del silencio.
Y aquí, entre nosotros, sigue Cristina, demostrándonos que espacio, tiempo o ausencia no existen en el corazón de los que aman. Sus poemas a Rafael son un grito de esperanza que nos invita a todos a alzar la copa y brindar por la Vida, por el Amor y por la Libertad… Soñadora, mística, amante del Amor, aventurera o libertaria son calificativos que hablan de ella, que forman parte de ella, pero que no son ella. Ella es eso y mucho más; es sentimiento en estado puro, es idealismo, inocente a veces y visionario las más, es quimera, es utopía, es Autenticidad.
Las playas de Almería, los olivos mallorquines o las islas griegas también son ella. Fundida en la belleza del paisaje, sus pasos la llevan allí donde no llegan los caminos, allí donde nacen todos los dioses, allí donde sólo hay poesía, ternura y Silencio. Ella es el cálido sol de la sobretarde, la melancólica canción de los árboles o el susurro que de lejos nos traen las olas… Inmersa en la naturaleza, diluída en el cosmos y amadrigada en sus vivencias, Cristina sabe que “estar” feliz no significa nada, que no se puede “tener” la felicidad, que lo que verdaderamente importa es “ser” feliz.
“Éramos tan felices sin darnos cuenta…” encabeza uno de sus poemas a Rafael y explica toda su filosofía de la vida, la vida misma… Dejemos que sean sus versos los que nos hablen ahora de ese mundo mágico y maravilloso de Cristina.
Hoy sé que Rafael no se ha ido porque, como dice Cristina, “… estás a mi lado aunque no pueda verte…”, porque “…la mitad de mi ser murió contigo y la mitad de tu ser sigue viviendo en mí…”, porque “… te siento, Amor, en la tierra, en la lluvia y en el viento…”, porque personajes así, únicos, irrepetibles, no se van, solo se adelantan para enseñarnos a los demás dónde está el camino… Alzo mi copa y brindo por ti, Rafael, infatigable generador de sueños y energía y, sobre todo, la alzo por ti, Cristina, por recordarme que soy feliz… sin darme cuenta.

Compartir unas horas con Cristina fue increible. Gracias por acercarnos las figuras de estas 2 personas, que lucharon por nuestra libertad. ¿Puedes darla un abrazo?
Gracias Mar por ese cariño que siempre tienes en todos tus comentarios y especialmente en este que, aunque haya sido solo por unos momentos, has podido vivir en primera persona al conocer a Cristina. Le daré el abrazó más fuerte de tu parte. Recibe tú el mío con igual intensidad y cariño.
Ahora entiendo muchas cosas sobre ti,tienes a quien salir,muchisimos besos,Carlos,
y como dice un texto budista,que a mi me gusta mucho,
“que tengas larga vida,buena fortuna,y que se cumplan todos los deseos de tu mente”
este es mi deseo para ti y para Cristina.
Aprovecho esta entrada,para desear un nuevo año lleno de esperanza y felicidad
a todos los participais en este blog,gracias a vuestros comentarios,pienso que
formamos una “pequeña familia”,Paloma,Jaume y otros !Feliz año!
Gracias, gracia,s gracias, Bodyul, por esas palabras tan cariñosas y perdón, perdón, perdón por no haberte contestado antes. Lo cierto es que estos días entre los ensayos de la obra de teatro y las idas y venidas a Barcelona para preparar la peli que empiezo el martes me he despistado totalmente y no te había contestado. también te deseo lo mejor de lo mejor en todos los sentidos para este año que ahora empieza. TASHI DELEK. Mi abrazo más fuerte
Hola Carlos !!!
Me encanta esta nueva entrada, tanto Rafael como Cristina lucharón por la libertad, y por sus sueños por lo que he leído. Muchas gracias por este gran artículo que nos has hecho.
Carlos te deseo un feliz año 2011 lleno de felicidad y también a todos los que participaís en el blog, a Bodyul , Paloma , entre otros os deseo lo mejor.
Un abrazo.
Hola Jaume!
Perdona que no te haya contestado antes, pero soy muy despistado y pensaba que había contestado a los comentarios de esta entrada que es tan especial para mí ya que Cristina es mi madre y Rafael fue como un padre para mí. Muchísimas gracias por tus cariñosos comentarios hacia ellos. También te deseo lo mejor de lo mejor para este año recién empezado… y que nos podamos encontrar en algún rodaje y conocernos, al fin, perosnlamente. Mi abrazo más fuerte
Pues a todos vosotros, blogeros de Carlos, gracias por vuestros buenos deseos. El mío es que nos demos cuenta de lo felices que somos cuando lo somos, no sólo cuando dejamos de serlo.
Un abrazo,
Gracias Paloma, por ese comentario tan especial para mí. Mi abrazo más fuerte