El viaje + corto
13 diciembre, 2009
Hoy quiero hablaros de uno de mis sueños: conseguir acercar los cortos al gran público. Soy un enamorado del cortometraje y estoy convencido de que, si conseguimos que llegue al gran público, tiene un futuro impresionante. Son tantas las ventajas que tienen los cortos, tantas las oportunidades que ofrecen…
Y ya que hablamos de sueños, me gustaría que, si quieres, nos acompañara la voz de un soñador empedernido como Tom Waits.
Pues bien, echándole un poco de imaginación, si organizamos un festival de cortometrajes realizados específicamente para ser emitidos dentro de los vagones del Metro podemos dotar de contenidos al Canal Metro sin que le cuesten un duro y, además, generar importantes ingresos adicionales cediendo la utilización temporal de esos monitores porque, ¿cuánto estaría dispuesto a pagar un anunciante por ver su publicidad en un canal nuevo, con una audiencia millonaria (en una ciudad como Madrid el número de pasajeros/año supera los 700 millones) y, sobre todo, cautiva (en el Metro el espectador no puede hacer zaping, ni ir al lavabo, ni etc.,etc.,etc….)? ¿Y si, además, organizamos ese festival a nivel europeo, haciendo que la ciudad organizadora invite a participar a todas las ciudades europeas que dispongan de Metro equipado con monitores? ¿Os imagináis cuánto estaría dispuesto a pagar un anunciante por aparecer en exclusiva en todos los Metros de las principales ciudades europeas asociando su imagen a una serie de valores como el compromiso con el medio ambiente al fomentar el uso del transporte público, el apoyo a la cultura y a la juventud facilitándoles un nuevo canal de expresión y de divulgación, su ayuda al desarrollo de la creatividad audiovisual, su compromiso con la cultura y con la cohesión cultural de la Unión Europea, etc. etc. etc.?
Las ventajas que tiene un festival de cortometrajes como este son impresionantes: ofrece entretenimiento y cultura a los usuarios del Metro sin coste alguno; favorece la generación de ingresos adicionales para el Metro que, a su vez, puede permitirle adoptar una política de precios bajos de sus billetes con lo que aumenta el número de ususarios y la utilización del transporte público; los realizadores de cortos tienen un espacio absolutamente nuevo, accesible y masivo donde mostrar sus obras; los cortos de nuestros realizadores pueden verse en ciudades como París, Roma, Londres o Berlín, y los de los realizadores europeos en nuestras ciudades; el gran público accede a un nuevo instrumento de comunicación casi desconocido para él, el cortometraje, que es muy adecuado por su duración, diversidad, dinamismo y agilidad a las características de la vida urbana actual, y muy especialmente de los desplazamientos en Metro, etc, etc, etc.
Hoy, por desgracia, la difusión de los cortos se circunscribe prácticamente a la de los festivales de cortometrajes. Es difícil que un corto llegue más allá del público especializado. Sin embargo tenemos una infraestructura idónea para la emisión de cortometrajes y totalmente infrautilizada: el interior de los vagones del Metro (Canal Metro). Los nuevos modelos llevan incorporados monitores que reciben la señal por radio en bucles de duración programable. La infraestructura ya está hecha (muchos de los vagones ya están equipados con esos monitores, aunque en muchos casos todavía están en fase de pruebas), por lo que no es necesaria ninguna inversión para llevar adelante esta idea. Lo que le falta al Canal Metro son contenidos (normalmente se limitan a información de la propia red de metro o a flashes de información local o general).
Pues bien, este proyecto de festival en mi imaginación ya tiene hasta nombre y todo. Se llama: “EL VIAJE+CORTO”. Llevo varios meses dándole vueltas y cuanto más lo analizo, más ventajas le veo: los costes de organización son reducidos (visionado, selección y admisión de los cortos y su edición para ser emitidos dentro del Canal) y la campaña de publicidad puede enfocarse utilizando los soportes de las estaciones del Metro, lo que reduce su coste. Sus características principales serían: los cortos deberían ser en formato digital para
facilitar el acceso a los jóvenes realizadores y de unas características específicas para su emisión dentro de los vagones del Metro, como tener una duración máxima de tres minutos, ser mudos o subtitulados (los monitores de dentro de los vagones no llevan sonido incorporado) y serían de temática libre, aunque habría un Comité Organizador que sería el encargado de admitirlos o no al festival para velar porque sus contenidos e imágenes no puedan herir la sensibilidad del público (infantil en muchos casos). Los cortos se emitirían en bucles de quince minutos (compuestos por cinco cortos), que se emitirían en días y horarios alternos para evitar que el público los vea repetidamente y, al mismo tiempo, favorecer su máxima difusión.
El festival no tendría carácter competitivo sino simplemente participativo. ¡Ya está bien de competiciones!. El premio es precisamente la posibilidad de que el gran público pueda ver las obras presentadas y que lleguen a públicos tan diversos como, por ejemplo, el francés, el italiano, el británico o el alemán. Además, a nivel simbólico, el Metro podría obsequiar con un número reducido de abonos anuales a cada corto admitido al festival, para hacer más atractiva la particiación de los jóvenes.
En fin que, como véis, la idea de “EL VIAJE+CORTO” está bastante pulidita ya y preparada para ser puesta en marcha. Hace un par de meses intenté presentársela a los responsables del Metro de Madrid, pero no conseguí contactar con un interlocutor adecuado que entendiera lo que es un cortometraje y el potencial que puede ofrecerles. Supongo que, como siempre, en esa como en todas las Instituciones hay que saber entrar por el canal apropiado y supongo que, como siempre, yo no supe hacerlo. A estas alturas me considero bastante libertario, así que ahí va la idea: se la regalo a quien la quiera llevar adelante. Es toda suya. Yo me contentaré viendo realizado mi sueño: poder ver cortos en el metro.
Y ya que hablamos de cortos, quiero despedir esta entrada pidiéndoos que veáis uno que no podría emitirse en el Metro, porque es realmente duro, aunque por desgracia tremendamente real y necesario. Es un corto impresionante que habla de la violencia y la injustica que asolan el mundo, nuestro mundo, y es una despiadada invitación a que nos pongamos frente al espejo y nos preguntemos de verdad y sin excusas ¿Qué estoy haciendo yo para solucionar todo esto? Os dejo con “Una centésima de segundo”…

Tu idea es brillante… Cortos en el Metro ya!
Eso, veryinspired, ¡CORTOS EN EL METRO, YA!… y en la calle, y en las televisiones, y en los cines…
Un abrazo inmenso y en este caso nada corto
Hola Carlos, genial artículo, que gran idea!!! los cortometrajes son maravillosos al igual que hay grandes películas, hay grandes cortometrajes, pero creo que tienes razón , no entiendo por qué al público le cuesta tanto interesarle los cortometrajes, por qué el maestro Pedro Almodóvar empezó con cortometrajes que por cierto no e visto, y ya que hablamos de cortometrajes a mi me gustaría que los cortometrajes salierán en dvd, creo que tienen el mismo derecho a ser en mercados con películas en dvd, es muy indignante que a veces cortometrajes sólo se puedan conseguir con la revista Fotogramas, se tiene que luchar mucho. Enhorabuena me ha encantado. Un abrazo.
Tienes razón, Jaume, es tan difícil hoy poder ver cortos…¡Ojalá, entre todos, podamos hacer que salgana la calle y lleguen al gran público!
Un abrazote inmenso
No me lo estoy creyendo…. ¿Tu has estado hoy en mi clase? He hablado de esto mismo…del corto que has puesto..He querido sacar el debate pero no me han dejado..y para colmo oigo a un compañero que me dice…. Si me van a pagar una pasta por la foto la hago… me han dejado el cuerpo helado como el corto que has puesto… ¿Será casualidad? Me he quedado a cuadros… ¿Hasta que punto el fotógrafo antepone su fama a la vida de una persona? INDIGNANTE! En fin..hoy prefiero no hablar más…
Muy buena tu idea de los cortos..que sepas que voy a moverla..pero tu eres el creador y la idea es tuya…voy a ir por así decirlo de tu parte… Veremos a ver que sucede…Aunque la verdad que dificil está…
Bueno, un beso fuerte a todos!
Hola Gabriela!!!!
Ya es casualidad que hablemos del mismo corto el mismo día y que propongamos que la gente lo vea porque lo consideramos necesario o, imprescindible, como diría Brecht. En esa línea hay un par de películas que también son imprescindibles: Las flores de Harrison y Bajo el fuego. Ambas tratan sobre el papel de los reporteros y los corresponsales de guerra… “¿Hasta dónde puedo/debo permanecer impasible/neutral viendo todo lo que pasa a mi alrededor?”
¡Ojalá tengas éxito moviendo la idea de “El viaje+corto”, te aseguro que poder ver cortos en el metro es uno de mis sueños,y que con eso me daría por más que bien pagado!
Un abrazo enorme enorme enorme
Y aún no se han dado cuenta el potencial que hay. Tan sólo con ver la cantidad de festivales; lo que esto genera en cuanto a creatividad, etc…, ya deberían poner el ojo ahí, pero… siempre hay un pero para todo.. ya sabéis también en lo que podría degenerar el “negocio”: ganarían siempre los mismos. Las mismas caras, las mismas voces, los mismos bolsillos…
Hola Susana!
Gracias por tus palabras de apoyo a La placenta y, desde luego, ¡bienvenida a La placenta!
Puede que tengas razón y que si descubren el verdadero potencial de los cortos acaben haciendo de ellos un negocio con el que se “forren” los mismos de siempre, pero, a estas alturas,te aseguro que ya paso de quien se forre, lo único que quiero es ver buenos cortos en la calle y que la gente pueda llegar a ellos, y el metro es la mejor puerta que he encontrado para ello. Quizá entre todos podamos abrirla…
Un gran abrazo
Si en los monitores de los andenes hay sonido todavia podría haber dos secciones una especial de cortos mudos y otra de cortos sonoros en el interior de los vagones
Muchas gracias por la sugerencia, Carl. Puede ser una buena idea aunque por lo que sé transmiten lo mismo en andenes que dentro de los coches.Es un sueño, uno más. ¡Ojalá podamos llegar a verlo convertido en realidad algún día! Un gran abrazo y ¡Bienvenido a La placenta!