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“El patio de mi cárcel”

28 agosto, 2009

el patio de mi cárcel, cartelHoy quiero hablaros de una película que es muy especial para mí: “El patio de mi cárcel”, y ya que voy a personalizar la historia que voy a contaros, me permito la libertad de sugeriros que mientras la leáis, escuchéis una de mis canciones favoritas, cómo no, de mi adorado Bruce Springsteen: Thunder Road, aunque esta vez quiero invitaros a que la escuchéis en la versión de los Cowboy Junkies. Espero que os guste. Es una canción que trata sobre la libertad, sobre la necesidad que todos tenemos de ser libres, como las presas de la historia que nos cuenta “El patio de mi cárcel”.

belén macías 2Producida por El Deseo, la productora de los hermanos Almodóvar, “El patio de mi cárcel” es la ópera prima de Belén Macías. Rodada en 2.007 y estrenada en nuestros cines el año pasado, cuenta una historia impresionante, la historia basada en hechos reales del grupo de teatro que formaron algunas internas en la cárcel de Yeserías en los años 80.

candela, el patioVerónica Echegui, Candela Peña, Ana Wagener, Natalia Mateo, Violeta Pérez y Blanca Portillo, entre otras, figuran en su reparto.

vero, el patio 2No es una historia de perdedores, sino de seres humanos que luchan por encontrar su lugar en el mundo, un lugar que les han negado desde que nacieron; una historia de mujeres que sueñan y quieren vivir sus sueños de libertad aunque, como dice Isa, el entrañable personaje encarnado magistralmente por Verónica Echegui, sea tan difícil vivir en libertad cuando uno no se siente libre.

En un entorno despiadado, duro y cruel, en un mundo donde tienes que vivir de acuerdo a unas normas que ni acatas ni entiendes, en un espacio donde la droga y la muerte son quienes se acuestan cada noche contigo y donde amanecer es un milagro, en un mundo en el que has dejado de existir, soñar es más necesario que nunca… Por eso crean Módulo 4, el grupo de teatro que les hará sentirse, y ser, libres.

vero, el patio 3Tuve el privilegio de que me llamaran para hacer un pequeño papel en la película: el del médico de la cárcel. A finales de Septiembre  fui a ensayar con Verónica y con Belén. Trabajamos especialmente una secuencia que tenía una fuerte carga emocional, ya que tenía que informarle de que tenía el sida, sin cura posible en aquellos días. Recuerdo que, en los ensayos, no podía evitar que me cayeran las lágrimas y que Belén me decía: “No, aguántalas como sea, tú no puedes llorar, has de ser fuerte para darle a ella la fuerza que va a necesitar…”

belén macíasPara mí aquello era un verdadero lujo. Belén es una de las mejores directoras con las que he trabajado que, como actriz que es, sabe transmitirte  perfectamente lo que quiere, y Verónica es una actriz que es generosidad en estado puro; tener la suerte de compartir una secuencia intensa con ella es una experiencia inolvidable. Además, era la primera vez que iba a rodar con la gente de El Deseo, todo un sueño para un actor que, como yo, ha llegado al mundo de la interpretación hace pocos años, pasados ya los 45.

El ensayo fue muy bien y quedamos en que nos veríamos en el rodaje. Sin embargo, un infarto agudo de miocardio se cruzó en mi camino el 29 de Septiembre. Aunque los médicos me dijeron que saldría de esa y que, poco a poco, podría ir recuperando el ritmo de vida normal, era imposible incorporarme al rodaje a mediados de Octubre. Me colocaron un stent y me subieron a la unidad de coronarias desde donde aquella misma mañana, antes de que me quitasen el móvil, llamé a mi representante para que hablara con la gente de El Deseo para intentar que cambiaran el plan de rodaje. Le dijeron que no podían hacerlo porque la película se rodaba en la cárcel de Guadalajara y era imposible cambiar los permisos. Desde la cama del hospital imaginaba cómo sería aquel rodaje que tanta ilusión me hacía, pero al que no tenía más remedio que renunciar. Creo que allí pude llegar a intuir lo que puede sentir un preso cuando, consciente de todas esas maravillas que tiene la vida que le espera fuera, está condenado a permanecer encerrado entre cuatro paredes que le hablan del dolor y del sufrimiento de las vidas no vividas de todos los que, antes que él, han pasado por allí.

mariposa amarilla sobre libro abiertoUna semana después me dejaron ir a casa para continuar con mi convalecencia. Allí aprendí a disfrutar de las pequeñas cosas, de todas esas cosas antes insignificantes a las que nunca había dado importancia y que había estado a punto de perder para siempre: la luz del sol, el canto de un pájaro, la caricia del viento en la cara, el leve vuelo de una mariposa que me acompaña al pasear, el infinito placer de la lectura de un buen libro… Todo a mi alrededor cobraba una vida maravillosa. ¡Cómo se llena de vida la vida cuando sentimos cerca la presencia de la muerte!

almodovar y esthe garcíaA principios de Noviembre me llamó mi representante para decirme que había recibido una llamada de Esther García, la productora ejecutiva de la película. No habían querido decirme nada para no ponerme nervioso, pero habían cambiado el plan para no sustituirme y, si me veía con ánimos y los médicos me dejaban, todavía podía incorporarme al rodaje. Aquello era increíble. Y lo habían hecho por mí, por un actor con el que nunca habían trabajado, con el que sólo habían hecho un ensayo y al que lo más fácil habría sido sustituir… Reconforta mucho pensar que en el mundo todavía queda gente así. No pude evitar ponerme a llorar. El seis de Noviembre rodé la secuencia que había ensayado con Verónica y con Belén. Sin duda fue uno de los mejores días de todas mis vidas…

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Belén Macías, Blanca Portillo, Candela Peña, El patio de mi cárcel, Verónica Echegui
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El equilibrio de la vida

23 agosto, 2009

gente calleHoy no voy a escribir sobre grandes nombres del mundo del cine, del teatro o de la canción. Hoy quiero compartir con vosotros una historia que conocéis muy bien porque todos, en un momento u otro de nuestras vidas, la hemos vivido o la estamos viviendo. Es una historia que habla de seres muchas veces anónimos, poco conocidos o incluso conocidos por todos, eso poco importa; en cualquier caso, esta historia habla de todos esos seres cargados de sueños y esperanzas que han elegido, quizá, uno de los caminos más hermosos, pero también más difíciles, que se pueden seguir: el de luchar por ser ellos mismos.

Cuando pienso en ellos suelo acordarme de una canción de Umebayasi Shigeru, el tema de Yumeji, de la B.S.O. de la película “In the mood for love”. Si queréis podéis escucharla mientras os cuento su historia…

foto cola en taquillaCada noche hay gente que se agrupa frente a la diminuta ventana de la taquilla. Son los que siempre llegan cuando la función está a punto de empezar. Ella, deteniendo el tiempo, les atiende con exquisita amabilidad. Nunca falta una sonrisa en sus labios; en sus ojos nunca se apaga la luz. Milagrosamente, cuando el último espectador toma asiento en el patio de butacas, se apagan las luces de la sala para dar paso al silencio, a ese silencio mágico que siempre precede a una representación teatral. Nada impresiona tanto como el silencio en una sala llena de público. La expectación es máxima: afuera, dormidas, quedan las últimas preocupaciones; frente al espacio vacío del escenario solo nos acompañan nuestros sueños…

foto entradas teatroEn silencio, sola, ella va recogiendo lo que antes era un turbulento río lleno de vida. Cuadra la caja, ordena los últimos papeles y envía los informes que, cada noche, determinarán si mañana podremos volver a vivir nuestros sueños. Hoy la recaudación no ha estado mal: más de media entrada y solo un puñado de invitaciones. Mañana volverá a haber función.

Desde dentro, de cuando en cuando, se cuela el fragor de las risas. Iluminada por una pequeña tulipa verde, ella saca unos papeles de su bolso y los lee atentamente. Están subrayados en uno y mil colores diferentes: colores vivos, hermosos… Son las frases del papel que está preparando para la enésima prueba que, como otras muchas actrices en paro venidas de todas las partes del país, hará la semana que viene. Siempre una prueba. Siempre la semana que viene…

foto puerta teatro colón

Al rato empiezan a oírse los enfebrecidos aplausos del público que, aunque sólo haya sido por un par de horas, se ha sentido vivo, hermosa y apasiondamente vivo. Ella, lentamente, guarda todas esas hojas donde viven sus sueños en su pequeño bolso negro. Cuando los espectadores van saliendo a la calle, entra en la sala. Aguarda pacientemente a que, entre risotadas y jocosos comentarios sobre lo que han disfrutado con lo que acaban de vivir, hayan salido los últimos. Tras ellos son los actores los que, uno a uno, van saliendo a ese mundo irreal en el que les toca vivir hasta la noche siguiente…

Sola, revisando que, como cada noche, todo esté en orden, va acercándose a la puerta. Allí todavía siguen recibiendo efusivas felicitaciones de un puñado de espectadores los protagonistas de la obra. En silencio, ella se apoya discretamente en una columna y aguarda a que el último se haya ido. Nunca dice nada, solo escucha, solo calla y escucha…

foto sala teatro vacíaCuando ya no hay allí nadie más que ella, apaga las luces de la calle, cierra la puerta y vuelve a la platea. El terciopelo grana de las butacas vacías ilumina ese espacio sagrado donde, desde hace más de cien años, cada noche, la libertad se atreve a vivir. Se detiene en medio del pasillo que lleva al escenario, ese escenario donde, como alguien dijo alguna vez, navegan los barcos sin mar y maduran los campos sin flor y allí, como cada noche, cierra sus ojos y aspira profundamente la magia y el misterio que inundan el aire. Las voces del silencio le susurran sus secretos al oído.

trapecista 1

Tras esos intensos momentos de soledad con lo más profundo de sí misma, sube al escenario donde, con un sutil y leve movimiento de muñeca, descuelga una enorme tela verde desde lo más alto de las bambalinas y ella, ligera, etérea, empieza a trepar por ella y a hacer todo tipo de cabriolas y volteretas. A veces parece un arlequín a punto de romperse en mil pedazos. Piernas y brazos surgen, como de la nada, para asomarse al vacío más insondable. Una tras otra las figuras más inverosímiles son dibujadas con exactitud milimétrica. Su cuerpo parece flotar gravitando en un espacio sin tiempo donde todo puede ocurrir. Una y otra vez asciende y desciende vertiginosamente por ese pedazo de tela verde que le da la vida. Tras la tela, el trapecio, ese trapecio donde todos sus sueños se hacen realidad. Las luces iluminan el patio de butacas vacío. Solo un foco ilumina a esa solitaria trapecista del silencio…

Serie Perfume 2Cada noche, a eso de la una, se decuelga definitivamente de la tela, la guarda cuidadosamente, se despide del escenario, apaga las últimas luces y sale a la calle. En la oscuridad se la ve caminar con ese paso silencioso y etéreo de los soñadores sin remedio. Viéndola desde fuera muchos pensarán que no se tata más que de una actriz en paro. Sé que se llama Ester, que nunca ha dejado de soñar… y que jamás dejará de volar.

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actores anónimos, teatro
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John Cassavetes: el valor para ser libre

16 agosto, 2009

john cámara al hombroHoy quiero compartir con vosotros un artículo que publiqué en Octubre de 2.004 en el periódico Última Hora, de Palma de Mallorca, sobre uno de los personajes más importantes,  íntegros y fascinantes de la historia del cine: John Cassavetes. Para los que no conozcáis en profundidad su irresistible personalidad y su impagable aportación al mundo del cine, he ampliado algunas notas de aquel artículo en las que hablaba de su biografía y de su increíble forma de trabajar. Espero que os guste y que esta entrada os acerque un poco a la poliédrica personalidad de un ser tan completo, complejo e imprescindible como John Cassavetes. 

john cassavetes 1“Creo que seré recordado como actor, no como director”. Puede que esas premonitorias palabras de John Cassavetes sean ciertas pero, para los verdaderos amantes del cine, él es y será siempre un hombre libre que rompió con todo y con todos para crear un mundo nuevo: el del cine independiente, ese cine que nada sabe de cuentas de resultados, pero sí sabe todo sobre esas historias cotidianas aparentemente sin importancia que son tu vida o la mía.

Norteamericano, hijo de inmigrantes griegos, Cassavetes nació en 1.929, en plena Depresión, en el seno de una familia humilde a la que el dinero nunca le importó (“Nunca supimos que éramos pobres mientras lo fuimos. Mi padre y mi madre nunca tuvieron miedo a nada. Siempre sintieron que tenían que pasar por esta vida felices y sin miedo, y lo hicieron”).

Su adolescencia no se diferenció mucho de la del resto de los jóvenes de su generación: juergas y chicas marcaron el único rumbo que le interesó. De hecho se matriculó en la American Academy para estudiar arte dramático porque le habían dicho que allí había unas chicas fantásticas.

john, pipioloAunque siempre había sido el “payaso” de la familia y sus continuas bromas el centro de atención de sus compañeros de clase, su decisión de dedicarse a la interpretación nada tenía que ver con la vocación o los sueños de juventud: era, simplemente, una manera de retrasar su incorporación al mundo laboral, un mundo demasiado encorsetado y aburrido para sus ansias de libertad. Puede que fuera su padre el que le hizo abrir los ojos y entender de verdad lo que estaba haciendo cuando, informado por John de que había abandonado los estudios para ser actor, le contestó muy solemnemente: “Hijo mío, has elegido una carrera muy noble. ¿Sabes qué tipo de responsabilidades conlleva? Vas a representar la vida de los seres humanos. Hablarás por todos los que no tienen voz.”

john cassavetes 4Sus inicios, como los de la mayoría en su profesión, fueron muy duros. Fueron muchas las calles que vieron deambular sin rumbo a aquel joven actor en paro dispuesto a renunciar a todo menos a sí mismo para seguir adelante. Algunos pequeños papeles en el cine y en el teatro fueron todo lo que consiguió hasta que un nuevo medio, la televisión, le abrió sus puertas. Interpretó y dirigió algunos capítulos de varias series televisivas. Allí aprendió que un espíritu libre e independiente como el suyo no tenía cabida en un mundo en el que lo único que importa son los niveles de audiencia y los beneficios económicos. Su fuerte personalidad y su carácter irreductible le hicieron chocar de frente con las cadenas de televisión y los grandes estudios de cine. Pronto se ganó la fama de tipo egoísta y peleón que no aceptaba las reglas del juego y pronto, muy pronto, le cerraron todas las puertas.

Con un grupo de amigos, y sin un duro en el bolsillo, montó una escuela de teatro. Nunca le gustó enseñar, y menos aún decirle a alguien cómo debe interpretar una escena, así que aquella escuela no tuvo mucho éxito. 

Poco despues, en 1.957, empezó a rodar “Shadows”, su primer largometraje como director. Su filosofía era muy clara: quería que el espectador recibiera la verdad y sabía que eran los actores quienes tenían que crearla para poder dársela. Consciente de que no hay creación sin libertad, decidió romper con todos los esquemas y los tópicos de la industria cinematográfica para que los actores se sintieran realmente libres. Para Cassavetes si un actor tenía que estar pendiente de la marca en el suelo, de no salirse del espacio iluminado o de elevar la voz para que el técnico de sonido la registrase bien, ese actor haría todo menos crear.

john cassavetes 3De hecho concibió todo el rodaje con ese único y exclusivo fin: conseguir la verdad de sus actores. Para ello alejó la cámara cuando creyó que era necesario, fue de los primeros en rodar cámara al hombro, y lo hizo llevando él mismo la cámara, y no dudó en prescindir de los operadores de cámara profesionales para que fueran los propios actores los que filmaran las secuencias ya que sabía que eran ellos quienes mejor podrían intuir cuándo iba a “saltar” la magia en una secuencia, que era precisamente lo que le interesaba filmar. Los “eléctricos” siempre tenían que iluminar el set en 360º grados para que los actores pudiesen moverse sin ningún tipo de limitación. Nunca le importó que un plano no estuviese perfectamente enfocado: siempre antepuso la verdad interpretativa a la perfección técnica.

Muchas veces los actores no sabían si estaban rodando o no; a veces incluso él mismo, en plena acción, entraba en el set para comentar con ellos alguna cosa y luego, sin cortar, dejaba que siguieran haciendo la secuencia. Jamás le dijo a un actor lo que quería que hiciera: Cassavetes siempre se limitaba a hablar con ellos y hacerles preguntas para que buscasen su propia verdad y se animasen a expresarla sin miedo.

john cassavetes 2Prescindió de la planificación rígida del rodaje y dedicó la mayor parte del tiempo a ensayar con los actores (muchas veces simples aficionados o gente sin ninguna experiencia), incentivando la improvisación y escribiendo el guión en función de sus aportaciones cuantas veces fuera necesario. Y Cassavetes hizo todo esto rodando en 35 mm., no en digital, con el coste que eso suponía de película y revelado.

El resultado fue que lo que iba a ser un proyecto de algunos meses se alargó más de tres años, los costes estimados se dispararon y Cassavetes perdió todo lo que tenía, llegando incluso a hipotecar su propia casa por 50.000 dólares para poder acabar la película que, no podía ser de otra manera, jamás llegó a los circuitos comerciales y sólo fue vista por unos cuantos espectadores que, en su mayoría, no la entendieron. Hoy, pasados más de cincuenta años, “Shadows” es una película mítica en la historia del cine, una leyenda para todos los cinéfilos, una obra maestra que no debes dejar de ver.

doce del patíbuloA “Shadows” le siguieron “Faces”, “Husbands”, “Así habla el amor”, “Una mujer bajo la influencia”, “The killing of a chinese bookie”, “Opening night”, “Gloria”, y “Corrientes de amor”, inolvidables todas ellas para los amantes del cine y verdaderas lecciones magistrales de interpretación. Para financiar sus películas Cassavetes actuaba en las de otros, como “La semilla del diablo” o “Doce del patíbulo”.

john meditativoMurió de cirrosis en 1.989. Dejó escritos más de cuarenta guiones que nadie se atreverá a rodar porque, como él decía, “son muchos los que quieren trabajar como yo lo hago, o trabajar conmigo, pero no es cierto. No quieren pasar por lo que hay que pasar para trabajar de esa manera. Quieren protegerse. Tienen miedo. No quieren arriesgarse. Como artista que soy opino que debemos probar cosas diferentes; pero, por encima de todo, tenemos que atrevernos a fracasar. Los que consiguen las cosas no son los que se quedan al margen y piden permiso para todo, sino los que se zambullen de cabeza. No quiero el reconocimiento, la fama es insoportable. ¿Ves esta casa? Cuando la compré pedí prestados 50.000 dólares y hoy, treinta años después, sigo debiendo 50.000 dólares. ¿Qué te dice eso de mi carrera? Llevo más de treinta años haciendo películas, y ninguna de ellas ha hecho de verdad mucho dinero. Pero no hay nadie en el mundo que pueda decirme que no conseguí lo que quería. Y ese es el sentimiento más grande que he tenido en mi vida. El fallo está en que se respeta el negocio, se reverencia el dinero, no el arte. El cine es un arte, un arte hermoso, ¡es magia! Con las herramientas de las que disponemos tratamos de cambiar la vida de la gente. ¡Me encantan mis películas!. Son todo lo que hay en mis hijos, todo lo que hay en mi familia, todo lo que hay en mis amigos. Sí, amo esas películas. Son películas sinceras, directas, que tratan de cosas que quizá no sabemos, pero que nos hacen preguntas, esas preguntas que la gente se hace todo el tiempo. Cuando haces una película no puedes ir a buscar diez centavos y querer regresar con un millón. Hay que ir a por todas. Fracases o no, hay que ir a buscar lo que, cuando terminemos, nos habrá hecho mejores personas. Me gusta trabajar con amigos, y para los amigos, en algo que pueda ayudar a alguien. Algo con humor y tristeza a la vez; cosas sencillas. Lo importante es tomar conciencia de que hay distintas maneras de hacer cine y diferentes aproximaciones, y eso depende de lo que tú eres. ¡Lo que quiero decir es que no quiero que nadie me imite!”.

genna rowlands 1En la mayoría de sus películas trabajó con su familia y con sus amigos más íntimos (Gena Rowlands, su mujer, es la protagonista de la mayor parte de ellas; sus propios padres intervienen en “Una mujer bajo la influencia”, y sus inseparables amigos Peter Falk, Ben Gazzara y Seymour Cassel suelen estar presentes en todas sus películas haciendo los mejores papeles que han hecho en su vida). Siempre buscó rodearse de los suyos para crear un ambiente muy familiar en sus rodajes. De hecho, alguna de sus películas, como “Una mujer bajo la influencia”, están rodadas en su propia casa.

john y benEn “Intimo Cassavetes”, un documental imprescindible para conocer su arrolladora personalidad, todos ellos, junto a otros monstruos de la pantalla que tuvieron el privilegio de trabajar con él, como Sean Penn, evocan sus recuerdos y las anécdotas más divertidas e increíbles que vivieron con este genio del cine.

Nunca puso reparos a hacer los trabajos menos atractivos, como repartir personalmente por las calles de Nueva York los panfletos anunciando el estreno de sus películas.

baile gena y john colorPara reducir los costes de los rodajes, siempre recurría a su inagotable imaginación: el público que asiste a la representación teatral en “Opening night”, cerca de dos mil personas, no son figurantes, sino que es público de verdad, al que había invitado a entar en la sala anunciando en la puerta del teatro una representación gratuita interpretada por Gena Rowlands, John Voight y él mismo. Gena Rowlands ha comentado en más de una ocasión que la célebre escena en la que John le pide que se cojan sus piernas e intenten andar fue totalmente improvisada delante de esas dos mil personas.

Son innumerables las anécdotas, pero me quedo con una que refleja perfectamente la personalidad de Cassavetes y su total animadversión hacia la violencia y su reflejo en el cine: en medio del rodaje de “The killing of a chinese bookie”, cuando llega el momento de rodar la secuencia cumbre en la que Ben Gazzara va a disparar al viejo corredor de apuestas chino al que tiene que asesinar, tras haber rodado todos los planos del interior de la casa en los que vemos al anciano bañarse en un jacuzzi con una joven prostituta ajeno por completo a lo que le va a pasar, Cassavetes detiene súbitamente el rodaje y se va a cenar. Durante un buen rato no habla con nadie. Parece totalmente ensimismado en su propio mundo. Dos horas después, le pregunta a Ben Gazzara: ” Dime, Ben, de verdad,¿tú crees que tenemos que matar al chino?”. Gazzara se queda totalmente descolocado “¿Cómo?”, “Sí -insiste Cassavetes- ¿de verdad crees que el viejo chino tiene que morir en la película?”. “John, estamos rodando una película que se llama “El asesinato de un corredor de apuestas chino” -le contestó Gazzara alucinado. Finalmente Cassavetes rodó la secuencia y terminó la película, uno de los mayores alegatos contra la violencia que se han filmado jamás.

john riendoGracias, John, por haber roto tantas reglas, por habernos abierto una puerta a un mundo nuevo, por haber tenido el valor de atreverte a fracasar, por habértela jugado una y mil veces a una sola carta y, sobre todo, gracias por habernos demostrado que, incluso hoy, en este mundo nuestro plagado de telebasura y efectos especiales, en este despiadado mundo en el que hemos pasado del “pienso, luego existo”, al “consumo, luego existo”, quizá aún podemos ser libres… si de verdad nos atrevemos a serlo. Sé que tus últimas palabras fueron “Cuando yo muera, mucho después de que me muera, quisiera tener algún guión -¡o un pergamino!- para trabajar allá arriba, o allá abajo”. No sé si lo conseguiré, pero te aseguro que, cuando yo muera, intentaré llevarte unos folios en blanco y un lápiz bajo el brazo.

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Leonard Cohen, o cómo decir poesía

10 agosto, 2009

leonard cohen 11Releyendo “Un acorde secreto, canciones y poemas”, de Leonard Cohen, he encontrado un escrito maravilloso en el que el propio Cohen nos cuenta cómo debe decirse un poema. Maestro entre todos los maestros, estoy convencido de que sus palabras hallarán un profundo eco en uno de los últimos mundos donde aún vive la poesía: el de la interpretación.

Dice Leonard Cohen: “Por ejemplo, la palabra mariposa. Para usar esta palabra no hace falta aligerar la voz, ni dotarla de pequeñas alas empolvadas, ni inventar un día soleado o un campo de narcisos, ni estar enamorado, ni estar enamorado de las mariposas. La palabra mariposa no es una mariposa de verdad. Está la palabra y está la mariposa. La gente tendrá todo el derecho a reírse de ti si confundes estos dos conceptos. No le des tanta importancia a la palabra.

leonard cohen 12¿Qué quieres transmitir, que amas a las mariposas con más perfección que nadie o que entiendes realmente su naturaleza? La palabra mariposa no es más que un dato. No te da pie a revolotear, elevarte, proteger las flores, simbolizar la belleza y la fragilidad o interpretar de alguna forma a una mariposa. No representes las palabras. No intentes nunca despegar del suelo cuando hables de volar, ni gires la cabeza y cierres los ojos cuando hables de la muerte. No me mires con ojos ardientes cuando hables del amor. Si quieres impresionarme al hablar del amor, métete la mano en el bolsillo o debajo del vestido y acaríciate. Si tu ambición y tu hambre de aplausos te han llevado a hablar del amor, debes aprender a hacerlo sin desacreditarte a ti mismo ni lo que dices…

Di las palabras, transmite los datos y hazte a un lado. Todos sabemos que sufres. No puedes contarle al público todo lo que sabes del amor en cada verso que digas. Hazte a un lado: la gente sabrá lo que tú sabes porque ya lo sabía. No tienes nada que enseñarles. No eres más hermoso que ellos. Ni más sabio. No les grites. No fuerces una entrada en seco. Eso es sexo mal practicado. Si muestras el contorno de tus genitales, entrega lo que prometes. Y recuerda que, en el fondo, la gente no quiere acróbatas en la cama…

Se trata de un paisaje interior. Está dentro y es privado. Respeta la intimidad de tus textos, pues fueron escritos en silencio. La valentía de la intepretación es decirlos. La disciplina de la interpretación es no violarlos.leonard cohen vaya Deja que el público sienta tu amor por la intimidad, aunque ésta no exista. El poema no es un eslogan. No puede promocionarte. No puede fomentar tu reputación de sensible. No eres un semental. No eres un ladrón de corazones. Tanto gánster del amor y tanta tontería. Eres un estudiante de disciplina. No representes las palabras. Las palabras mueren cuando las representas, se marchitan, y no nos queda más que tu ambición… Si declamas el poema y lo hinchas con nobles intenciones, no eres mejor que esos políticos que tanto desprecias. No haces más que agitar una bandera y llamar patéticamente a la patriotería emocional…

No busques dejar al público boquiabierto. Si el público se queda boquiabierto, no será debido a tu apreciación de los hechos sino a la suya. Tu mérito no estará en las inflexiones de tu voz ni en los ademanes enérgicos de tus manos. Estará en los datos y en la tranquila organización de tu presencia en el escenario. Evita las florituras. No temas ser débil. No te avergüences de estar cansado. Parece como si pudieras seguir y seguir sin parar. Y ahora ven a mis brazos. Eres la imagen de mi belleza.”

leonard cohen 3¡Qué mejor que escuchar ahora, cómo dice Cohen, un poema!. Aquí podéis escucharle recitar la letra de una de sus canciones más recientes: “A thousand kisses deep”, que viene a decir:

“Viniste a verme esta mañana/y me trataste como si fuera carne./Hay que ser un hombre para saber/ lo bueno, lo dulce, que es eso./ Mi doble del espejo, mi pariente más cercano,/ te conocería hasta durmiendo/ ¿y quién, sino tú, podría llevarme/ a mil besos de profundidad?

leonard cohen 5Te amé cuando te abriste/ como un lirio al calor,/ ya ves, yo sólo soy otro muñeco de nieve,/ bajo el aguanieve y la lluvia,/ que te amó con su amor congelado,/ con su físico de segunda mano,/ con todo lo que es y todo lo que fue/ a mil besos de profundidad.

Sé que tenías que mentirme,/ sé que tenías que engañarme,/ posar con todo el ardor y la arrogancia tras/ los velos de la transparente falsedad,/ nuestro perfecto porno aristocrático,/ tan elegante y tan barato,/ soy viejo, pero aún me gusta/ a mil besos de profundidad.

Soy bueno en el amor, soy bueno en el odio,/ es en medio donde me quedo paralizado,/ he estado entrenándome, pero es demasiado tarde,/ hace años que es demasiado tarde,/ pero tú estás muy bien, de verdad,/ eres el orgullo de Boogie Street,/ alguien debe haber muerto por ti/ a mil besos de profundidad.

 El otoño se coló en tu piel,/ algo se me metió en el ojo,/ una luz que no necesita vivir,/ ni necesita morir,/ una breve anotación en el libro del amor,/ oscuro y obsoleto,/hasta que lo vi con todo mi ser/ a mil besos de profundidad.

leonard cohen 9Aún trabajo con el vino,/ aún bailo mejilla con mejilla,/ la banda toca Auld Lang Syne,/ mi corazón nunca ha sabido retirarse,/ toqué con Diz y canté con Danté,/ nunca tuve su talento,/ pero alguna vez me dejaron tocar/ a mil besos de profundidad.

Te amé cuando te abriste/ como un lirio al calor/ ya ves, yo sólo soy otro muñeco de nieve/ bajo el aguanieve y la lluvia,/ que te amó con su amor congelado,/ con su físico de segunda mano,/ con todo lo que es y todo lo que fue, /a mil besos de profundidad,/ pero ahora ya no necesitas oírme/ y cada palabra que diga/ sólo irá en contra mía/ a mil besos de profundidad.”

El viejo Cohen ha vuelto a los escenarios. Su antiguo representante le arruinó, lo que no era difícil porque, como el propio Cohen reconoce: “no tengo el sentido material muy desarrollado y no registré la mayoría de mis canciones…”.

leonard cohen 18Por eso, tras más de quince años retirado de los escenarios viviendo en un monasterio zen, ha tenido que salir de nuevo a la carretera. Su representante actual le insistió mucho en que lo hiciera, pero él dudaba porque creía que su música ya no le interesaría a nadie. En la gira que está haciendo va a dar más de doscientos conciertos por todo el mundo en 16 meses… con todas las entradas vendidas. No cabe duda de que Cohen es un ser que se renueva constantemente para llegar a darnos su yo más íntimo, su esencia. Basta con escuchar la maravillosa versión que hace ahora de una de sus primeras canciones, “The Gypsy´s wife”, que compuso a finales de los sesenta.

Quien hace la introducción de este tema con la bandurria es Javier Mas, un músico aragonés que ha acompañado durante casi treinta años a María del Mar Bonet y que, meses después de organizar un concierto de homenaje a Leonard Cohen en Sant Cugat con varios músicos, y de hacer los arreglos de algunas de sus canciones, recibió, hace ahora dos años, una llamada de un tipo que, con una voz grave y en inglés, le dijo: “Hola Javier, soy Leonard Cohen, y quería pedirte que tocaras conmigo…”. Desde entonces Javier ha pasado a formar parte de la banda que siempre acompaña a Cohen.

javier mas 4A Javier suelen pasarle estas cosas. Es un tipo muy especial, la bonhomía en estado puro. Recuerdo que, hace algunos años, tras dar una serie de recitales con María del Mar en Grecia, decidió coger un barquito para que le llevara a una pequeña isla alejada del turismo que hay frente a Naxos, donde quería perderse unos días y estar solo. Javier casi no hablaba inglés ni, por supuesto, griego, pero allá fue con su guitarra al hombro. Al desembarcar en el pequeño puerto, se le acercó un niño que, cogiéndole del pantalón, le arrastró hasta su casa en lo que era un ofrecimiento de alojamiento y comida. Allí nadie hablaba otra cosa que el griego; todo eran sonrisas y grandes reverencias, pero nadie se aclaraba. De repente, el dueño de la casa, un viejo alto, delgado, de profundos ojos oscuros, pelo cano y bigote negro, le indicó con las manos que esperase. Se metió en su habitación y salió con un viejo violín entre las manos. Señaló la guitarra de Javier y empezó a tocar. Javier le siguió. Tocaron juntos durante toda la semana. No necesitaron ni una sola palabra para entenderse. Todavía hoy mantienen una estrecha amistad a través de las cartas que otro de los músicos de siempre de María del Mar, Dimitri Psonis, le traduce al griego.

javier mas 5Estos días Leonard Cohen está visitando nuestro país; su presencia es una invitación para el reencuentro con un ser irrepetible, quizá la última si tenemos en cuenta que ya ha cumplido los setenta y cuatro y que ha tardado quince años en volver a salir de gira. En el doble cd que recoge el concierto que dio en Londres en otoño pasado se puede oír su maravillosa voz profunda saludando a un público entregado e incondicional que le ha sido fiel pese a todos estos años de silencio: “La última vez que subí a un escenario en Londres fue hace catorce o quince años, entonces no era más que un crío de sesenta años con un montón de sueños locos en la cabeza…”

Músico, poeta, cantante, novelista… son tantas las facetas en las que Cohen ha destacado. Canadiense de nacimiento, ciudadano del mundo por convicción, y locamente enamorado de la luz de las islas griegas donde ha vivido muchos años, su vida ha sido una búsqueda constante del amor, de la belleza, de la autenticidad y del compromiso con los perdedores.

janis joplinSu profunda relación con la inolvidable Janis Joplin se recoge en la letra de una canción con la que Cohen inició todos sus conciertos durante muchísimos años, Chelsea Hotel: “Te recuerdo muy bien en el Chelsea Hotel,/ eras famosa, tu corazón era una leyenda/ me dijiste otra vez que los preferías guapos/ pero que conmigo harías una excepción/ y apretando el puño por los que, como nosotros,/ están oprimidos por las formas de la belleza/ te arreglaste un poco y dijiste: ¿Qué más da?/ Somos feos, pero tenemos la música…”

Son tantas y tantas las canciones en las que Cohen nos ha susurrado lo que es el amor: “Déjame ver tu belleza/ cuando todos los testigos se hayan ido/ Déjame sentir tus movimientos/ como hacen en Babilonia/ Enséñame lentamente aquello/ de lo que sólo conozco los límites/ llévame bailando hasta el final del amor…”

leonard cohen 6El profundo sentido del humor de Cohen y su ilimitada pasión por la belleza son legendarios y pueden despistar a quienes, sin conocerle, se acerquen a su música y, escuchando su voz grave y sus melancólicas canciones, crean que es un tipo triste y gris.

Seductor sin remedio, con un asombroso parecido a Al Pacino en algunas fotos, en su “Libro del anhelo” nos cuenta que “India está llena/ de muchas/ mujeres excepcionalmente hermosas/ que no me desean/ eso lo compruebo/ cada día/ cuando ando por/ la ciudad de Bombay/ miro una cara y otra/ y ni una sola vez/ me he equivocado.”

leonard cohen 13En ese mismo libro, tras un autorretrato surrealista, pues Cohen, además, es un gran dibujante, nos da un sabio consejo que jamás debemos dejar de seguir: “Nunca encontré a la chica/ Nunca me hice rico/ Sígueme”

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El viaje de Angelopoulos

3 agosto, 2009

theo angelopoulos 1Hoy quiero hablaros de uno de mis directores favoritos: Theo Angelopoulos. Su cine es poesía en estado puro: cada plano es una auténtica obra de arte.

la mirada de ulyses, manidfest, paraguas¿Cómo no recordar todos esos  desolados paisajes en la niebla que aparecen en sus películas, o el impresionante plano secuencia de “La mirada de Ulises” en el que seguimos a los cientos de manifestantes que, bajo un sin fin de paraguas negros, recorren en un imponente silencio las calles lluviosas de una ciudad desierta?.

Son pocos los que dominan la dificil técnica del plano secuencia como Angelopoulos, y son menos aún los que saben utilizarla como lo hace él para reflejar el paso imparable del tiempo. Recuerdo la escena de un baile de fin de año en la que vamos siguiendo el cadencioso bailar de un grupo de parejas a las que, aparentemente, nada les sucede, mientras, casi sin darnos cuenta, sobre un calendario de pared, vamos viendo, entre giro y giro, el inexorable paso de los años. Todo sigue igual: un año sigue al siguiente y luego a otro más; la vuelta que da una pareja sigue a otra, y ésta a otra más; el silencio de una pareja sigue al no tener nada que decirse de otra, o al simple decir una banalidad tras otra de la de más allá, en esa noria que creemos sin fin que es la vida.

la mirada de ulysses 1Otra de las señas de identidad del cine de Angelopoulos es el guiño que nos hace, a veces, al incluir como secundarios de sus películas a personajes que fueron los protagonistas de otras en ese proceso de búsqueda constante que refleja toda su obra. El juego con el paso del tiempo, con la memoria y con los recuerdos, es otra de las claves de su cine: sus personajes son lo que son y, precisamente por eso, también todo lo que han sido. 

007willem dafoe dust of timeLa música de Eleni Karaindrou, presente en casi todas sus películas, forma parte de ellas, está indisolublemente ligada a las imágenes que vemos, a los sueños que vivimos. Es una música fascinante, una música donde habitan la nostalgia y la melancolía, una música que nada sabe de tristezas, una música difícil de definir, como el cine de Angelopoulos y como todas las cosas que, verdaderamente, nos llegan al alma. Lo mejor es, quizá, que la escuchéis. En el icono que aparece a continuación encontraréis uno de sus temas perteneciente a la banda sonora de la película “The weeping meadows”. Es una buena compañera para este viaje.

la mirada de ulysses 2Porque de eso tratan las películas de Angelopoulos: del viaje, de ese viaje que todos realizamos, del problema universal de no tener un lugar en el mundo y de necesitar saber quienes somos en verdad. Desde “El viaje de los comediantes” a “La eternidad y un día” o “Eleni”, su cine se centra en la experiencia del viaje, de ese viaje interior o exterior que todos realizamos buscando nuestro lugar, nuestras raíces. Sus personajes son seres desarraigados, solitarios y silenciosos que, en un poético eco de los mitos griegos, nos recuerdan que la libertad, la amistad, la necesidad de justicia o la dignidad siempre han acompañado al ser humano.

viaje a cythera 2En “Viaje a Cythera” (esa maravillosa isla a la que Odiseo jamás llega), el protagonista es un viejo guerrillero comunista que regresa a Grecia tras más de 30 años de exilio. Vuelve buscando sus raíces, el mundo que dejó atrás, aquel mundo que, en las noches de frío y soledad, creció en el inmenso océano de su memoria, aquel mundo en el que se quedó viviendo su familia. La figura de ese anciano solitario es una imagen que nos llega a lo más hondo. Al reencontrarse con sus dos hijos sólo pide un poco de ternura, la misma que le quiere dar a la mujer que, como Penélope, le ha estado amando y esperando durante todos esos años.

Hombre íntegro, libre y fiel a sus convicciones, decide regresar para pasar sus últimos días con los suyos, con los que en un tiempo muy lejano fueron su familia y sus amigos, regresar para vivir de nuevo en un país, el suyo, que le vio nacer y crecer, un país al que todavía ama, pero que ya no le reconoce y que le vuelve a expulsar, porque en los países de hoy los seres libres como él ya no tienen cabida, sólo son peligrosos extraños que amenazan al orden establecido.

viaje a cythera 1Spyro, así se llama su protagonista, es un nuevo Odiseo que, sorteando los peligros y la sinrazón de un mundo que ya no es el suyo, intenta regresar a su hogar. La escena final, en la que las autoridades le abandonan en una balsa fondeada en medio del puerto para cumplir las órdenes recibidas de sacarle del país lo antes posible, refleja perfectamente la soledad y el aislamiento al que el nuevo mundo, el nuestro, condena a los que no aceptan sus reglas. Spyro, como tantos otros, no tiene papeles, ése es su delito.

Es en ese momento cuando aparece toda la magia de Angelopoulos: cae la noche, el viejo guerrillero sigue solo en la balsa cuando, desde el muelle, escucha a su mujer pidiendo a través del micrófono de una orquesta que le dejen ir con él. Spyro le contesta tocando su violín. En la oscuridad de la noche sólo se oyen los acordes de una vieja canción que habla del paso del tiempo y de cómo, casi sin darnos cuenta, nos vamos marchitando… Los policías del puerto, empujados por los marineros y las gentes de la taberna, acceden a llevarla junto a él. La depositan en la balsa. Los dos viejos se abrazan. Las primeras luces del día nos permiten verles todavía abrazados en un profundo silencio. Spyro se incorpora, mira hacia el mar abierto y sólo dice una palabra: “Amanece”. Ella, sentada en medio de la balsa, le mira con ternura y le contesta :”Estoy lista”. El la mira fijamente a los ojos y suelta la única amarra que les une al mundo al que ya no pertenecen. La balsa empieza a alejarse hasta perderse, solitaria, mar adentro…

la mirada de ulyses, barcaza leninY si “Viaje a Cythera” nos habla del viaje como regreso, “La mirada de Ulises” lo hace contándonos con imágenes el viaje interior del ser humano en la búsqueda de sus orígenes, en la búsqueda de sí mismo. Ese viaje de A, su protagonista, a través de los Balcanes, está repleto de belleza y de melancolía. La imagen de la enorme estatua troceada de Lenin navegando sobre una solitaria barcaza por el Danubio refleja, como pocas veces se ha hecho, el fin de las ideologías, la muerte de las ideas en ese mundo marcado por el odio, la barbarie y el terror que el protagonista descubre en la etapa final de su viaje: el Sarajevo sangriento que la vieja Europa pretendió, inútilmente, ignorar.

theo angelopoulos indefinidoLos paisajes que nos muestra Angelopoulos son fríos, casi siempre cubiertos por la niebla, páramos desiertos en los que, de cuando en cuando, aparecen las figuras de algunos seres humanos representando el triste papel que les ha tocado en la tragedia de la vida: el de marionetas que bailan y se mueven sin saber, o sin querer saber, que es otro quien las maneja y que su vida pende, siempre, de un fino hilo.

theo angelopopulos la mirada de ulyses 2Las películas de Theo Angelopoulos representan una mirada poética a un mundo que desaparece, un mundo que ya no tiene cabida en el nuestro, un mundo donde lo importante era el ser humano.

barcas banderas angelopoulosEn todas sus películas vemos la orilla de un mar, de un lago o de un río, eterna antesala de ese viaje, de ese volver a empezar, de ese enfrentarnos a nosotros mismos. Los antiguos griegos sabían que la vida es viaje, que lo importante es viajar y dejar que todo fluya… Hoy, Theo Angelopoulos, hijo de aquellos griegos que pusieron los pilares de nuestra civilización, ha venido para recordárnoslo, para recordárnoslo antes de que ya sea demasiado tarde…

theo angelopoulos el apicultorEs una pena que películas como “El apicultor”, protagonizada por Mastroianni, o “El paso suspendido de la cigüeña”, “Paisaje en la niebla” o la ya lejana “El viaje de los comediantes” no puedan verse facilmente en las salas de cine. 

the dust of time 1Esperemos que estrenen pronto “The dust of time”, su última película, que presentó en la pasada edición del Festival de Berlín, con Willem Dafoe, Bruno Ganz, Irène Jacob y Michele Piccoli, y confiemos en que, ésta vez, la aguanten varias semanas en cartelera. 

dustoftimeposterRealmente no es fácil ver las películas de Angelopoulos en pantalla grande en nuestro país y es una verdadera pena, aunque una pena que no sorprende en un mundo que ha sustituído el viaje… por la huída.

 

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Carlos Olalla

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

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