La placenta del Universo

blogs clandestinodeactores.com
  • Inicio

¡Adiós a la Iglesia!

14 agosto, 2011

En estos tiempos de visitas papales, de fastos religiosos, de lujo y oropeles, de hipocresía, de mentiras y de multitudinarias demostraciones de la llamada fe cristiana en un Estado que se define a sí mismo como aconfesional, son muchas las preguntas que uno puede hacerse sobre la Iglesia y sobre el papel que la Iglesia juega en nuestra sociedad. La primera, no lo puedo evitar, es ¿Cómo es posible gastar 50 millones de euros para una visita del Papa a Madrid de tres días cuando están muriendo miles de niños de hambre en Somalia, y tantas y tantas partes más?; ¿Es esta la caridad cristiana que predican desde las más altas instancias de la Iglesia?; Una Iglesia que prohíbe dogmaticamente el uso de preservativos aún a riesgo de contribuir a propagar el sida en África, que no castiga ni persigue a los curas pederastas y sí castiga y persigue a los curas que han tomado partido por los pobres y que viven y practican su fe de forma consecuente y sincera; Una Iglesia que oficialmente ha apoyado sistemáticamente todas las dictaduras fascistas del siglo XX y que siempre se ha alineado con los ricos y poderosos, en lugar de hacerlo con los pobres ¿puede considerarse realmente seguidora del mensaje de Jesús?; ¿Cómo reaccionaría hoy Jesús viendo que el sucesor de San Pedro vive como vive en el Vaticano; viendo que su Iglesia es ideología fundamentalista, poder económico y tiene hasta su propio Estado; viendo el daño y las barbaridades que la Iglesia oficial ha hecho en su nombre en los últimos dos mil años?

Hace ya muchos años que no creo en la Iglesia oficial, ella misma se encargó de dinamitar los últimos resquicios de fe que yo pudiera haber tenido. Me considero agnóstico y no soy creyente, sino firme y convencidamente “dudante”. Sin embargo hay unas palabras en el mensaje de Jesús en las que sí creo profundamente: las del Sermón de la Montaña y todas las que dijo para tomar siempre partido por los pobres y los marginados, por los más desfavorecidos, por los que más le necesitaban. En esas palabras sí creo y además me considero practicante. Cuando miro a la Iglesia oficial y veo lo que ha llegado a alejarse de esta Palabra, del eje mismo sobre el que Jesús construye su mensaje, cuando veo el daño que la Iglesia oficial está haciendo a la verdadera iglesia, siento asco, repugnancia y unas ganas irrefrenables de oponerme a ella con todas mis fuerzas. Pero sé que hay otra iglesia, una iglesia que sí sigue el mensaje de Jesús, una iglesia que ha tomado y toma cada día partido por los pobres y por los más desfavorecidos. Y en esa iglesia sí creo, porque la admiro y merece mi más profundo respeto. Es la iglesia de la Teología de la Liberación, de los Gustavo Gutiérrez, Camilo Torres, Monseñor Romero, Ignacio Ellacuría,  Juan N. García-Nieto, Jon Sobrino, Leonardo Boff, Pere Casaldáliga, Enrique de Castro y tantos y tantos otros… El origen de la llamada Teología de la Liberación puede encontrarse en el sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez que, viviendo junto a los más pobres, conoce la realidad de un continente en el cual más del 60% de la población vive en la pobreza y el 82% de esta se encuentra en pobreza extrema. Es a partir de esta realidad cuando Gutiérrez empieza a analizar a fondo la situación y elabora las bases de lo que luego se conocerá como Teología de la Liberación: La pobreza es para la Biblia un estado escandaloso que atenta a la dignidad humana y, por consiguiente, contrario a la voluntad de Dios. Para poder llegar a esta conclusión Gutiérrez realizó un exhaustivo trabajo de investigación de la condena de la pobreza en el antiguo y en el nuevo testamento.

Para Gutiérrez la pobreza no es una fatalidad, es una condición; no es un infortunio, es una injusticia. Es el resultado de estructuras sociales y de categorías mentales y culturales, está ligada al modo como se ha construido la sociedad. Esta es la clave de su pensamiento, considerar a la pobreza como lo que realmente es, una consecuencia de un orden mundial injusto y cruel, y no como una especie de plaga inevitable con la que hay que convivir y de la que nadie tiene la culpa. La culpa la tiene nuestro sistema económico, un sistema económico que se fundamenta en hacer a los ricos cada vez más ricos y a los pobres más pobres; que está regido por las leyes de la especulación más salvaje; que no considera que existan seres humanos sino recursos y consumidores; que antepone los derechos del consumidor a los derechos humanos; que criminaliza al pobre y al diferente; y que perpetúa este stau quo injusto y criminal mediante los políticos títeres, sus leyes, sus cuerpos represivos, su ejército, sus medios de comunicación encargados de mantenernos desinformados, aborregados y sumisos… Hartos de tanta injusticia y tanta violencia, sacerdotes de todo el mundo tomaron partido por los pobres y se enfrentaron, cada uno a su manera, a la Iglesia oficial, que, invariablemente, les sancionó, ninguneó y marginó. Hubo quienes, como Camilo Torres, entendieron que la violencia solo podía pararse con violencia y se fueron a la guerrilla para combatir a un ejército torturador y asesino. Uno de los primeros mártires de la Teología de la Liberación fue Monseñor Romero. De carácter y formación más bien conservadora, Romero fue radicalizando su toma de posición a favor de los más desfavorecidos conforme iba viviendo la realidad de su pueblo, el pueblo salvadoreño. Llegó a convertirse en un referente, en un ídolo de masas, en un héroe del pueblo que se enfrentó al poder establecido. Y eso el poder establecido no lo podía permitir. El 24 de Marzo de 1980 un asesino a sueldo le asesinó de una balazo mientras decía misa. Los sicarios del poder acabaron con su vida. La Iglesia oficial nunca le canonizó. Da igual, para el pueblo salvadoreño, Monseñor Romero es el Santo de América.

Han sido muchos los sacerdotes que han dado su vida por defender a los marginados y a los más desfavorecidos. Los  jesuitas de la Universidad Centroamericana que fueron asesinados en El Salvador en 1989, entre los que se encontraba Ignacio Ellacuría, son una muestra más. Ellacuría fue uno de los sacerdotes más comprometidos dentro de una Iglesia en la que, una y mil veces, fue represaliado por la curia romana. De una talla intelectual formidable, sus análisis sobre el papel de la iglesia y de la teología en la sociedad en la que vivía fueron siempre respetados y admirados en todo el mundo. Su influencia en el pensar de una parte importante de la iglesia no oficial es cada día mayor, y el ejemplo de su vida dedicada y entregada a defender siempre a los más débiles le han convertido en uno de los referentes más importantes del mundo actual. La Iglesia oficial tampoco le canonizó ni le santificó, sino que le ignoró y le ninguneó continuamente.

Jon Sobrino es otro de los más comprometidos y lúcidos teólogos de la liberación, posiblemente uno de los más conocidos defensores de la opción por los pobres, junto a Monseñor Romero y a Ignacio Ellacuría. Sobrino fue el único superviviente de los jesuitas de la Universidad Centroamericana asesinados por los militares en El Salvador. La casualidad, o la providencia, quisieron que aquel día él estuviese dando una conferencia en el extranjero.

Jon Sobrino es un hombre pequeño y sencillo, enjuto, que desde la humildad, la lucidez y la experiencia de su propia vida, hace un diagnóstico del mundo actual certero y necesario. Él habla de la necesidad de la utopía, entendida como vida, como negación de la muerte, muerte a la que cada año condenamos a 50 millones de seres humanos en el mundo, un mundo que cada día ahonda más la injusticia y el abismo que separa a ricos de pobres (según la ONU pasamos de un rico por cada 30 pobres en 1960 a uno cada 60 en 1990 y a uno por cada 74 en 1997. En 2010 2.600 millones de seres humanos vivían con menos de 2 dólares al día). Sobrino habla de los sin voz, de esa abrumadora mayoría de seres humanos a los que, por quitarles, les hemos quitado hasta la palabra. Siempre señala que libertad de expresión no es sinónimo de voluntad de verdad, porque la libertad de expresión cuesta dinero, compra de medios y espacios publicitarios. Nos dejan, a veces, gritar en las calles lo que sentimos, nuestra verdad, pero eso, sin el acceso a los medios de comunicación, no es libertad de expresión. Para él utopía también es tener palabra.

Y junto a los sin voz están los sin nombre, porque los pobres no tienen medios para mostrar su identidad, y en un mundo como el de hoy no tener nombre es no existir. Sobrino pone un ejemplo muy claro que explica perfectamente lo que significa esto: 11 de septiembre es una fecha que con solo nombrarla ya lo dice todo, como el 25 de diciembre, pero ¿y el 7 de octubre? El 7 de octubre no nos dice nada, a pesar de que ese fue el día en el que las bombas empezaron a caer en Afganistán en una criminal guerra que dura ya diez años. Para Sobrino, utopía también es tener nombre. Y ¿Qué podemos hacer frente a la injusticia y la violencia sobre la que se basa nuestro orden mundial? Para tratar de esto Sobrino analiza los errores que todos hemos cometido hasta ahora y que nos han llevado hasta aquí:  la religión centrándose en el pecado y en la culpa, en lugar de hacerlo en el sufrimiento, lo que le ha llevado a perder la sensibilidad por los que sufren. Las democracias poniendo al ciudadano en el centro, y no al pobre, al excluido, han apartado el poder del pueblo y cada día se alejan más de los que quieren representar. Nunca en la historia de la humanidad se ha puesto al pobre, al débil, al marginado, en el centro, y si seguimos globalizando el mundo sin hacerlo, irremediablemente iremos a la globalización de los desposeídos.

El camino de la pobreza, del amor, de la solidaridad, del compartir, es la solución para Sobrino. Caridad no es suficiente, porque caridad es dar, y lo que el mundo necesita es solidaridad, dar y recibir: dar lo que tenemos (recursos, medios, tecnología, etc.) y recibir lo que nos falta (sensibilidad, amor, alegría…)

La civilización de la riqueza no es la solución a nuestros problemas, sino su causa, y no solo porque no hay riqueza para todos, sino, y lo que es más grave, porque ni siquiera es civilización, porque no podemos llamar civilización a un sistema que mata, que insulta, que quita la palabra y el nombre a la mayor parte de la humanidad. Sobrino apoya siempre una idea de Ignacio Ellacuría: “La solución a los problemas del planeta está en rechazar la civilización de la riqueza y propugnar la de la pobreza”. Los pobres son la reserva de utopía, y cada día nos invitan a participar de ella, a participar de la vida.

Jon Sobrino dice que todos tenemos una razón para levantarnos cada mañana, una razón para decir aquí estoy y sigo en pie, una razón para seguir adelante, una razón para tender nuestra mano a quien la pueda necesitar, una razón para el milagro, una razón para acabar con el silencio cómplice del eso no va conmigo o del yo lo haría pero no servirá de nada, una razón para salir a la calle, una razón para parar las guerras, una razón para la esperanza… una razón que se llama amor, porque la esperanza, cualquier esperanza, nace del amor.  Para Sobrino, “amar es una actitud de salirnos de nosotros mismos, y para eso es igual que uno sea bautizado o musulmán o ateo o gringo o de Ahuachapán. Amar es no empezar el día diciendo: ‘Señor, te pido por mí y por mi bienestar y que yo lo pase bien’. El Cardenal Ratzinger, ahora Benedicto XVI, fue quien instruyó personalmente la causa contra Jon Sobrino que acabó con una Notificación en 2006. Era un claro toque de atención a Sobrino que, sin embargo, sigue viviendo y haciendo todo lo que ha hecho durante todoa su vida: estar con los pobres. “Jesús nunca dijo que estaría en bellas catedrales” suele decir Sobrino, “pero que allá donde haya hambre, sed, enfermedad y gente que se muere de sida, nos guste o no nos guste, allá estará Él.”

Curas que hayan tomado decididamente la opción por los pobres no solo los encontramos en Latinoamérica. En España han sido y son muchos quienes lo hacen a diario. Tuve la suerte de conocer de cerca de uno de ellos, Juan N. García-Nieto, jesuita catalán perteneciente a una adinerada familia de banqueros. Era el hijo varón mayor de tres hermanos, el “hereu” según la tradición catalana que debía heredar todo el patrimonio familiar. Sin embargo su fe religiosa le llevó a renunciar a todo aquel mundo de lujo y riqueza para ordenarse sacerdote y formarse en Irlanda. A su regreso a España, la España de Franco, viendo cómo sufrían los más pobres, sufriendo la injusticia y la falta de libertad, toma definitivamente partido por los pobres y se convierte en el cura obrero que desarrolló toda su acción y vivió en Cornellá y en el llamado cinturón rojo de Barcelona. Fue fundador de Cristianos por el socialismo. Compaginó su labor con los obreros y su acción sindical dando clases en una de las escuelas de negocios más prestigiosas de Barcelona, Esade. Siempre me he preguntado cómo podía compaginar esos mundos tan antagónicos, el de los obreros y el de los directivos, el de los pobres y el de los capitalistas. La respuesta me la dio un día, en una comida familiar en la que sus sobrinos, pujantes empresarios y ejecutivos agresivos, criticaban la baja cualificación y preparación de los obreros como origen de la falta de competitividad de la empresa española. Juan, el Nepo, como se le conocía, siempre con la sonrisa en la boca, les respondió “¿Por qué siempre que los empresarios hablan de la falta de competitividad de la empresa española  la achacan a la mediocridad de sus trabajadores en lugar de preguntarse si los que realmente son mediocres son los empresarios? Ese era Juan N. García-Nieto, un hombre humilde, lúcido, valiente y consecuente, que dedicó su vida a defender todo aquello en lo que firmemente creía.

Son muchos los curas que han tomado la opción por los pobres en nuestro país: el padre Llanos, etc. En Madrid, en la parroquia de San Carlos Borromeo, en el barrio de Vallecas, tres curas: Enrique de Castro, Javier Baeza y Pepe Díaz, han dedicado su vida a estar con los más pobres, con quienes más les necesitan. Presos, drogadictos, inmigrantes y marginados son los feligreses predilectos de esa parroquia en la que se comulga con pan, los curas llevan tejanos en lugar de sotanas y, lo más importante, hablan como lo hizo Jesús: dando su vida por los demás. Carmen Díaz, de la asociación Madres contra la Droga, definía perfectamente la doctrina que se enseña en esta parroquia:“Aquí he aprendido que resucitar es caerte, levantarte y ayudar”.  Por eso su parroquia está siempre llena, por eso esa casa de Dios tiene siempre sus puertas abiertas (incluso la llave de la iglesia la tienen los fieles),  por eso a su iglesia acuden, respetuosos, musulmanes y hasta ateos. La ortodoxia de la liturgia vaticana, sin embargo, no puede permitir que tres simples curas acerquen la Palabra de Dios hablando la verdadera lengua de las gentes, esa lengua universal que habla de generosidad, de solidaridad y de amor, de verdadero amor al prójimo y, a través de Rouco Varela, ha hecho todo lo posible por cerrarla. Benedicto XVI anda empeñado en reinstaurar las misas en latín y en sancionar a sacerdotes como Jon Sobrino, por defender en sus libros que Jesús, además de Dios, también fue un hombre que se enfrentó al poder  para defender a los más necesitados; la Conferencia Episcopal Española dio alas desde su cadena radiofónica, la COPE, a los Jiménez Losantos y Césares Vidales para insultar, conspirar, mentir y difamar a diario a todo el que no compartiera con ellos los intereses más retrógrados y conservadores de la España más rancia. La Iglesia oficial nunca vio con buenos ojos a todos esos sacerdotes, como Enrique de Castro, Javier Baeza, Pepe Díaz, o como Jon Sobrino, Pere Casaldáliga, Juan N. García-Nieto, o como Ignacio Ellacuría y los jesuitas asesinados en la UCA de El Salvador,  como Monseñor Romero o como tantos otros sacerdotes que se acercaron al Evangelio siguiendo el mensaje de amor verdadero que hay en él y tomando la opción que Jesús tomó: la opción por los pobres. Hoy, cuando el Opus Dei o los Legionarios de Cristo ocupan los lugares más visibles de la Iglesia oficial y marcan su destino, cuando se cierran las iglesias de los que han tomado partido por los más necesitados, cuando se sanciona a los que toman la opción por los pobres, cuando se alienta el odio y el guerracivilismo desde la radio de la iglesia, cuando se ayuda a la propagación del SIDA prohibiendo el uso de los preservativos, hoy me siento cada vez más alejado de esa Iglesia oficial con la que ya nada comparto ni quiero compartir ¡Que se queden su latín, sus COPES y sus hostias! Yo no quiero tener nada que ver con ellos, no quiero ser cómplice de ese centro de poder en el que ellos han convertido a la Iglesia. Sí estoy, y más próximo que nunca, a los Sobrino, los Casaldáliga, los Castro, los Baeza y los Díaz de este mundo que, junto a los que más lo necesitan, no sólo gritan, sino que luchan porque otro mundo sea posible. Hoy, cuando veo al Papa me cuesta reconocer las palabras que Jesús le dijo a San Pedro: “¡Déjalo todo y sígueme!”. Hoy, cuando oigo las calumnias y las mentiras de la COPE, me pregunto qué queda de lo que dijo San Pablo: “La verdad os hará libres”. Hoy, cuando veo a Rouco Varela queriendo cerrar la iglesia de San Carlos Borromeo me pregunto ¿Qué haría Jesús si entrase en el Vaticano y viese en lo que han convertido su Iglesia?. Hoy no le digo adiós a esa iglesia, la de los pobres, porque siempre estaré con ella, sino que hoy digo, alto y claro, ¡adiós a la Iglesia!

No quiero acabar esta entrada sin las palabras, y los versos, de otro de estos curas formidables que han tomado partido por los pobres: Pere Casaldáliga, obispo de la prelatura de Sao Felix de Araguaia, en el Mato Grosso, que lo abandonó todo para irse a vivir a la selva amazónica con los más necesitados y que siempre dice que lo que más le gustaría, si su castigado cuerpo se lo hubiera podido permitir, habría sido irse ahora a compartir su vida con los más pobres de África.

POBREZA EVANGÉLICA

No tener nada.
No llevar nada.
No poder nada.
No pedir nada.
Y, de pasada,
no matar nada;
no callar nada.

Solamente el Evangelio, como una faca afilada.
Y el llanto y la risa en la mirada.
Y la mano extendida y apretada.
Y la vida, a caballo dada.

Y este sol y estos ríos y esta tierra comprada,
para testigos de la Revolución ya estallada.
¡Y “mais nada”!

San Romero de América, Pastor y Mártir nuestro

El ángel del Señor anunció en la víspera…

El corazón de El Salvador marcaba
24 de marzo y de agonía.
Tú ofrecías el Pan,
el Cuerpo Vivo
-el triturado cuerpo de tu Pueblo;
Su derramada Sangre victoriosa
-¡la sangre campesina de tu Pueblo en masacre
que ha de teñir en vinos de alegría la aurora conjurada!

El ángel del Señor anunció en la víspera,
y el Verbo se hizo muerte, otra vez, en tu muerte;
como se hace muerte, cada día, en la carne desnuda de tu Pueblo.

¡Y se hizo vida nueva
en nuestra vieja Iglesia!

Estamos otra vez en pie de testimonio,
¡San Romero de América, pastor y mártir nuestro!
Romero de la paz casi imposible en esta tierra en guerra.
Romero en flor morada de la esperanza incólume de todo el Continente.
Romero de la Pascua latinoamericana.
Pobre pastor glorioso, asesinado a sueldo, a dólar, a divisa.

Como Jesús, por orden del Imperio.
¡Pobre pastor glorioso,
abandonado
por tus propios hermanos de báculo y de Mesa…!
(Las curias no podían entenderte:
ninguna sinagoga bien montada puede entender a Cristo).

Tu pobrería sí te acompañaba,
en desespero fiel,
pasto y rebaño, a un tiempo, de tu misión profética.
El Pueblo te hizo santo.
La hora de tu Pueblo te consagró en el kairós.
Los pobres te enseñaron a leer el Evangelio.

Como un hermano herido por tanta muerte hermana,
tú sabías llorar, solo, en el Huerto.
Sabías tener miedo, como un hombre en combate.
¡Pero sabías dar a tu palabra, libre, su timbre de campana!

Y supiste beber el doble cáliz del Altar y del Pueblo,
con una sola mano consagrada al servicio.
América Latina ya te ha puesto en su gloria de Bernini
en la espuma-aureola de sus mares,
en el retablo antiguo de los Andes alertos,
en el dosel airado de todas sus florestas,
en la canción de todos sus caminos,
en el calvario nuevo de todas sus prisiones,
de todas sus trincheras,
de todos sus altares…
¡En el ara segura del corazón insomne de sus hijos!

San Romero de América, pastor y mártir nuestro:
¡nadie hará callar tu última homilía!

Pedro Casaldáliga

 

Este es un blog cultural que se encuentra dentro de una página dedicada al mundo de la interpretación. El mundo del cine también ha reflejado lo que debería ser la Iglesia oficial en una espléndida película “Las sandalias del pescador”, donde un nuevo papa recién elegido hace lo que millones y millones de personas queremos ver que haga un Papa: usar el dinero de la Iglesia para aliviar el hambre del mundo, predicar con el ejemplo, seguir el mensaje del sermón de la montaña. Nada mejor que la escena final de esta película para acabar esta entrada

Categorias
General, Otros temas
Tags
Benedicto XVI, Enrique de Castro, Esade, Gustavo Gutiérrez, Ignacio Ellacuría, Javier Baeza, Jon Sobrino, Juan N. García-Nieto, Monseñor Romero, Padre Llanos, Pepe Díaz, Pere Casaldáliga, Teología de la Liberación
Comentarios rss
Comentarios rss

« Arte y compromiso Sexismo en el cine y la televisión »

30 comentarios para “¡Adiós a la Iglesia!”

  1. Marta Pomes dice:
    17 agosto, 2011 a las 13:11

    “Todos tenemos una razón para levantarnos cada mañana, todos tenemos una razón para el milagro…” (Jon Sobrino).

    !!Milagrooooooo!!!… Restauración edificio gaditano, Colegio Valcarceeeel!!…

    ¿Y cómo?
    Muy sencillo. Un grupo autónomo gaditano vinculado al 15-M , ocupó el edificio para recuperarlo como Centro Cultural. La Asamblea de Indignados, admirablemente organizada está haciendo EL MILAGRO de restauración , y llenarlo de contenido para el barrio.
    Almudena Grande, en su “Escalera Interior” de este Dominical pasado en el PAIS, nos describe esta milagrosa recuperación del emblemático edificio. Merece la pena leerlo.

    Estos son los Milagros que necesitamos, los que surgen de compartir esfuerzos, ilusión y ganas!!.

    …”Y yo que no tuve mas religión que…”

    Responder
    • Carlos Olalla dice:
      20 agosto, 2011 a las 20:37

      Adoro estos milagros, que a estas alturas ya son los únicos en los que creo. Un abrazo enorme

      Responder
  2. Francisco Sánchez dice:
    17 agosto, 2011 a las 20:00

    Carlos, José Castillejo Duarte, jurista y pedagogo español vinculado a la Institución Libre de Enseñanza e impulsor del Instituto Escuela, dijo que, “los anarquistas y otros destruyeron muchas iglesias, pero, el clero, mucho antes, había destruído la Iglesia”.
    Para acercarse a “cuánto antes” el clero había empezado a destruir la Iglesia, recomiendo la lectura de “Los papas pecadores” de Antón Casariego.
    Como complemento a ese acercamiento propuesto, y para completar un poco más la extensión del mapa geográfico del cinismo de esta Institución-Estado-Empresa- tal vez el mayor grupo económico-socio-cultural de presión que existe-, recomiendo la lectura de “La vida sexual del clero”de Pepe Rodríguez, con prólogo de Enrique Miret Magdalena y Victoria Camps, entre otros.

    Vecina y amiga Marta, bastante de acuerdo contigo sobre que los milagros a los que te refieres son los que necesitamos.

    ” Vi un hombre escondido en un desierto/, ni creía, ni no creía, pero no acumulaba sus bienes/ Nada sabía de dios, ni de ninguna certeza./ ¿Quién habrá que posea valentía tan alta?” (O. Kayan).

    Un abrazo para todos.

    Responder
    • Carlos Olalla dice:
      20 agosto, 2011 a las 20:38

      Hola Paco! NO puedo estar más de acuerdo con la cita de Castillejo Duarte. Tomo nota de los libros que nos recominendas. Y anoto con letras de oro la cita de Kayan que nos regalas. UN abrazo en el alma

      Responder
  3. Nyx dice:
    18 agosto, 2011 a las 20:57

    Carlos, esta mañana he estado leyendo varias opiniones vertidas a tenor de la manifestación laica contra la visita de Benedicto XVI a Madrid, y lo cierto es que no he leído nada tan documentado y certero como lo que has escrito, mis felicitaciones.

    Lo reconozco: me enferma todo este tinglado de visitas pastorales y encuentros con la juventud. Trabajo con jóvenes y puedo asegurar que no he visto representados a los que yo conozco en las entrevistas a “peregrinos” que he escuchado en algunos reportajes televisivos. Alguien podrá decirme que de qué me quejo, si una de las peores características de la juventud en la que los educadores hacen hincapié son la falta de responsabilidad y valores, pero es que no creo que estas Jornadas de la Juventud transmitan ningún valor, ya que a mí la hipocresía no me parece nada recomendable, y eso es lo que he visto, y de sobra: no me creo que todos esos jóvenes que aclaman al Papa compartan su mensaje (¿tanto joven que no usa preservativo? Dios no lo quiera…), y tampoco me trago que conozcan el mensaje evangélico ni la Biblia ni de lejos. Son sólo chiquillos yendo de turismo que quieren hacer amistades, pues bien, ¿de verdad eso nos tiene que costar 50 millones de euros en plena crisis económica? (por cierto, un millón por cada millón de seres humanos que el Primer Mundo deja morir de miseria cada año, dato escalofriante…). ¿Puede permitirse España estos dispendios cuando muchos de nuestros ciudadanos hacen cola delante de comedores sociales o viven en el paro? ¿Puede permitírselo el mundo? Esos 50 millones estarían mucho mejor en gastos sociales para remediar a las gentes de este país o como ayuda a Somalia (no saldrá de mi boca ninguna queja si se trata de ayudar a África, continente castigado y expoliado por el Primer Mundo). ¿Cómo en este país se consiente tanto fasto para este desfile de hipocresía? Hipocresía de la inmensa mayoría de los asistentes e hipocresía eclesiástica, cuyo máximo representante se llena la boca hablando de crisis de valores éticos mientras demuestra tan poca sensibilidad con la gente que muere de SIDA y no tiene el menor reparo de visitar nuestro país… ¡tres veces en seis años! (Valencia, Santiago de Compostela-Barcelona y Madrid) ¿De verdad este hombre cree que ayuda a España visitándonos? Lo dicho, pura hipocresía. Hipocresía y, si se me permite, hasta voluntad maliciosa, ya que sólo eso puede ser comparar la situación religiosa de la España actual con la de los años 30 (absolutamente demagógico, impresentable e irresponsable).

    Yo creo en Dios, pero no en la Iglesia (o más bien diría, “Creo en Dios y, por tanto, no creo en la Iglesia”). No creo que la espiritualidad tenga demasiado que ver con rituales y boatos y valoro como tú, Carlos, el mensaje evangélico en el que Cristo se acerca a los pobres y a los excluidos de la sociedad de su tiempo. Más que hablar de la “buena Iglesia” cuando nombras a la Teología de la Liberación o a esos curas españoles de bandera, yo hablaría de buenas personas. A las buenas personas que se pueden encontrar en todas las religiones y creencias, que hacen suyo el mensaje de humildad y ayuda al prójimo que está presente en la inmensa mayoría de textos espirituales en los que se basan las grandes religiones.

    Yo por ahora nada quiero con esa Iglesia oficial dorada llena de mensajes vacíos que hace tiempo dejaron de practicar, esa Iglesia que sueña con que vuelvan a nuestro pais los negros tiempos que tan bien describe Machado en su poema (“La España de charanga y pandereta / cerrado y sacristía, / devota de Frascuelo y de María, / de espíritu burlón y de alma quieta”), la de las buenas palabras y las escasas obras. Cuando el Papa Benedicto XVI se suba al balcón de San Pedro y diga lo mismo que Anthony Quinn en “Las sandalias del pescador”, ya hablaremos.

    Saludos para todos.

    Responder
    • Carlos Olalla dice:
      20 agosto, 2011 a las 20:40

      Muchísimas grcias, Nyx, por este comentario tan razonado y constructivo que has querido compartir con todos nosotros. Coincido plenamente con su contenido, desde luego. Perdona que no me pueda extender en mi respuesta, pero te escribo desde un ciber y me están esperando. ¡Bienvenida a La placenta! y gracias, gracias, gracias por tu espléndido comentario. Un abrazo enorme

      Responder
  4. juanjuin dice:
    19 agosto, 2011 a las 12:36

    .. . totAlmENte de acuErdo / un salUdo

    Responder
    • Carlos Olalla dice:
      20 agosto, 2011 a las 20:41

      Muchísimas gracias, Juanin por tu comentario y ¡Bienvenido a La placenta! Un gran abrazo

      Responder
  5. Marta Pomes dice:
    20 agosto, 2011 a las 12:15

    Queridosvecino placentario y amigo Francisco, si mencionan mi nombre devuelvo el saludo , hola
    Interesante el libro que nos sugieres, sobre todo por las personas que escriben en el. Ineresante también la aportación de Nix.

    Os invito, seguramente ya lo leisteis, a ver la portada del PAIS domingo 14, con el titular “Somalia se muere”. Aparece una expléndida foto de una refugiada somalí, en la catedral de Mogadiscio mirando a su hijo muerton de hambre. En el mismo diario se nos informa que el Gobierno Español, ha dado a la Iglesia 250 millones de € correspondientes al IRPF del 2010. Tranquiloooooos!!…
    Estos 250€ el Estado Vaticano y su Gobierno, lo destinará rápidamente para paliar la hambruna de estos pobres moribundos refugiados…

    Responder
    • Carlos Olalla dice:
      20 agosto, 2011 a las 20:43

      Querida Marta, imposible no estar totalmente de acuerdo con tu comentario. NO pude leer el artículo de El País, intentaré encontrarlo. Un abrazo enorme

      Responder
  6. Rafael Yagüe dice:
    20 agosto, 2011 a las 12:37

    QUé fácil es hablar por hablar y más para un público que quiere escuchar.

    La sarta de falsedades que contiene el artículo nada más empezar me lleva a no saber por dónde empezar, leo cosas como “iglesia que no persigue a los curas pederastas y sí a los que han tomado partido por los pobres” cómo os gusta este rollito verdad! el de cura=pederasta, ¿alguien se ha molestado en saber lo que ha ocurrido con aquellos curas que se ha demostrado su culpabilidad? Pues no seais tan cínicos entonces.
    ¿alguno de vosotros conoce a un cura en persona?¿cómo puede ser su dia a dia? ¿ o tan solo os limitais a juzgarlos al cruzaros con ellos en la calle?
    El artículo continua diciendo “¿Cómo reaccionaría hoy Jesús viendo que el sucesor de San Pedro vive como vive en el Vaticano?”
    ¿cómo vive el Papa en el Vaticano? Pensais en Vaticano y os viene a la cabeza la tremenda estructura y veis al Papa sentado
    en un trono cual rey de la tierra media? ¿sabeis cuanta gente vive en el vaticano? A todos aquellos que predican que porqué no venden todas sus posesiones vislumbrables en los museos vaticanos, ¿acaso no sabeis que aunque quisieran no se puede vender una obra de arte catalogada de interés nacional?

    Cúanto os gustan los articulos que relacionan al Vaticano con las dictaduras fascistas, cómo os gusta hacer oidos sordos a las criticas que ha hecho la iglesia contra estas, a esas historias que revelan cómo un Papa (en este caso Pio XII) salvó a miles de judios. No, eso no interesa oir, mejor seguir creyendo y escuchando exclusivamente lo que quereis oir.

    Responder
    • Carlos Olalla dice:
      20 agosto, 2011 a las 21:05

      Querido Rafael!
      Para tu información te diré que me eduqué en un colegio del Opus Dei, Viaró concretamente, en Barcelona. Allí pude aprender todo lo que estos fundamentalistas podían enseñarme. Como muestra un botón: el preceptor que teníamos que nos daba clase de religión nos puso el siguiente ejemplo sobre la importancia de la confesión: “Si estás en un barco que está a punto de hundirse y hay un sacerdote al que el agua le está llegando al cuello y no puede soltarse y estáis dos en el barco, MATA AL OTRO y confiésate tú”. Como comprenderás sobran comentarios. Quizá tampoco sepas que allí nos obligaban a confesar por orden de lista y que el único mandamiento por el que siempre preguntaban (y con más morbo que otra cosa) era el sexto. En cuanto a lo del secreto de confesión te puedo asegurar que se lo saltaban a la torera porque la misa tarde en que me había confesado de no haber ido un domingo a misa me llamaba mi preceptor (seglar) para recriminarme por ello ¿cómo podía saberlo si yo sólo se lo había dicho al cura bajo secreto de confesión?
      En fin, si quieres te cuento con pelos y señales lo que auqella gente hizo conmigo y con mis compañeros de promoción, pero te abticipo que no te va a gustar.
      En cuanto a lo de si conozco personalmente a algún cura te diré que una tía carnal mía es superiora de las carmelitas de Harissa, en el Líbano, desde hace más de 40 años y que otro tío carnal mío era monje cisterciense. Tambén te digo que Juan N. García Nieto era tío mío y, como he dicho en el artículo, en él y en personas como él sí creo, pero no en la Iglesia oficial que le persiguió una y otra vez.
      Hablas de si conozco lo que pasa con los curas acusados de pederastia. ¿Fue castigado suficientemente en vida el fundador de los legionarios de Cristo? Y si no lo fue es porque desde la Iglesia oficial se entorpeció la investigación de las acusaciones (como suele hacer siempre) para ganar tiempo y que el asunto se diluyera. Son cientos las denuncias por abusos sexuales que pesaban sobre él y decenas de años las que tardaron en tramitarse.
      Es la propia Iglesia oficial y sus fundamentalistas sectarios del Opus Dei y de los Legionarios de Cristo quienes me apartaron de la Iglesia y quienes más daño le están haciendo.
      Dices que no pueden enajenarse bienes catalogados de interés nacional. El Vaticano, como Estado, es libre de hacer lo que le venga en gana con su patrimonio, por lo que bien podría enajenar una parte considerable de su fortuna. Y ya que me preguntas si tengo idea de tantas cosas, ¿tienes tú idea del patrimonio no declarado ni catalogado de interés nacional que tiene la Iglesia en España en terrenos, edificios, etc.etc.etc.?
      Finalmente comentarte que en este mi santo país, españa, tuve que soportar el apoyo incondicional de la Iglesia oficial a Franco durante 40 años, a pesar de los crímenes contra la humanidad que cometió durante su dictadura. Es la propia Iglesia oficial quien se retrata a sí misma con sus hechos y no quienes juzgamos y opinamos sobre esos hechos. Que te duela más o menos es otro problema, pero pretender cambiar la historia no solucionará nada.
      ¿De verdad crees que la imagen de Jesús si viniera hoy sería la del Papa en el Vaticano, o sería la del cura obrero que toma la opción por los pobres y la practica renunciando a su bienestar personal?
      Si analizas bien el contenido de esta entrada, Rafael, verás que se ataca la forma y el fondo de una parte de la Iglesia, la oficial, que vive muy alejada del mensaje de Jesús y que se defiende, en cambio, la de los curas que siguen fieles a su mensaje.
      En cualquier caso, Rafael, gracias por tu comentario, por abrir un debate respetuoso y un intercambio de ideas constructivo y por eso, ¡Bienvenido a La placenta!
      Mi saludo más cordial a la vez que discrepante

      Responder
      • José Miguel dice:
        21 septiembre, 2011 a las 00:08

        Estimado Carlos: Más vale tarde que nunca, dice un refrán español. Hoy acabo de descubrir esta entrada tuya y quiero darte mi enhorabuena. He leído todos los comentarios y, en general, tu trayectoria vital. Me siento tan identificado con ella que es lo que me impulsa a escribirte y darte inmensas gracias por lo que has escrito. Un abrazo y … como le decimos a los mejores amigos…. no me cambies.

      • Carlos Olalla dice:
        23 septiembre, 2011 a las 14:07

        Gracias, José Miguel, por este cariñoso apoyo que me envías. A estas allturas de la vida, pasados hace años los 50, no creo que vaya a cambiar, te lo aseguro. Y no por ser tozudo o empecinado, sino porque cada día veo más claro que este mundo debe cambiar y que quien no hace todo lo que está en su mano para cambiarlo se convierte en cómplice de la injusticia, la inmoralidad y falta de ética que se han apoderado de él. Un fuerte abrazo de este corazón cada día más libertario.

  7. José maría lópez dice:
    21 agosto, 2011 a las 13:24

    Hola D. Carlos. Una vez leido su artículo, tengo que felicitarle por lo bién estructurado que está y sobre todo porqué lanza un mensaje muy claro desde su apreciación personal. Es fácil de leer sin caer el la simpleza de las frases. El error que comete D. Carlos, es que quiere elevar a veraces argumentos que son opiniones personales suyas o de otras personas a las que usted es firme seguidor, pero que sin embargo a todas luces son evidencias falseadas, además de que deja bién clara su ideología a lo largo del artículo (evidentemente de izquierdas). Argumentar en pleno siglo XXI la doctrina del cristianismo en favor de los pobres y que la iglesia “oficial” (no existe iglesia oficial, existe la gerarquía eclesiática. Las Iglesía es algo mas profundo y serio de la que usted intenta despreciar) no tiene ensu doctrina mater ese argumento, es mentir de forma bochornosa. Miente de forma intencionada cuando habla de la falta de interés y de castigo hacia los sacerdotes que han cometido pedrastia por parte del Estamento eclesial. Pero aún es mas avergonzante su afirmación de que la “Iglesia” ha perseguido a los religiosos que han luchado por los pobres. Sinceramente D. Carlos, o miente por su condición ideológica o está muy mal informado. Existen enormes mentiras en su argumentario que necesitaría varias páginas para debatírselas y no creo que sea este el mejor foro. Solo dejárle un mensaje del cual usted no ha querido dejar evidencias en su artículo. No existe ninguna ONG en el mundo capaz de llegar al 40% de los recursos tanto humanos como económicos que la Iglesía aportan al mundo, principalmente al tercer mundo. La pobreza no la crea la iglesía, sino la sociedad de la cual usted y yo somos partícipes, por lo tanto tendríamos que tener una mayor aportación para paliarla. De esto evidentemente usted ni siquiera ha querido mencionarlo. Hay que utilizar menos la Demagogia y hablar de verdades confirmadas, es decir, argumentadas con información veraz. Ah, se me pasaba, usted hace lo mismo que los dela COPE, intentar poner a los que no son creyentes en contra de la Iglesía, dar carnaza a base de falsedades. No entiendo porque se queja entonces de la Coope cuando actua igual. Mas respeto D. Carlos

    Responder
    • Carlos Olalla dice:
      26 agosto, 2011 a las 14:27

      Hola José María;
      Ante todo agradecerle que nos haya hecho llegar su comentario y que haya querido participar en este intercambio de ideas. Perdón por no usar lo del Don, pero es algo que me parece del todo pedante, ridículo y fuera de lugar en pleno siglo XXI, aparte de recordarme a toda la parafernalia de los Césares Vidales y Jiménez Losantos, con la que, desde luego no tengo nada que ver.
      Me critica por verter mis opiniones y mi ideología (“evidentemente de izquierda”) para acabar comparándome con lo que hace la COPE. Me permito señalarle que esto es un blog personal, no un medio público de información, como sí lo es la COPE, por lo que yo no estoy obligado a informar imparcialmente de nada sobre lo que escriba, sino, todo lo contrario, a exponer lo que siento, opino y creo de todo ello. En cuanto a lo de que mi ideología es de izquierda, no lo dude, es de extrema izquierda ya que con la linea de pensamiento con la que más me identifico (y cada día más) es la libertaria.

      Dice que lo que yo comento son “evidencias falseadas” y que: “Las Iglesía es algo mas profundo y serio de la que usted intenta despreciar) no tiene ensu doctrina mater ese argumento, es mentir de forma bochornosa. Miente de forma intencionada cuando habla de la falta de interés y de castigo hacia los sacerdotes que han cometido pedrastia por parte del Estamento eclesial. Pero aún es mas avergonzante su afirmación de que la “Iglesia” ha perseguido a los religiosos que han luchado por los pobres. Sinceramente D. Carlos, o miente por su condición ideológica o está muy mal informado.”
      Bien, vayamos por partes: ¿Ha expedientado o no la “geraquía” eclesiástica (a la que yo denomino Iglesia oficial ya que es la que fija la doctirna y dirige la Iglesia) a sacerdotes seguidores de la teología de la liberación que han tomado la opción por los pobres como Leonardo Boff, Pere Casaldáliga, Jon Sobrino y, en su día a Ignacio Ellacuría? Esos expedientes son hechos constatables y no meras opiniones, falsedades o mentiras.
      Por otro lado, sobre la no persecución de los curas pederastas, hablemos de casos concretos, sin generalizar ¿me puede indicar qué sanciones recibió en vida el fundador de los Legionarios de Cristo, a pesar de que había decenas de denúncias por abusos sexuales a niños contra él desde hacía años?
      Como bien dice, quizá este no sea el foro para debatir sobre el trasfondo del papel de la Iglesia en la sociedad de hoy y su compromiso por los pobres. Sería muy extenso, demasiado, todo lo que ambos podríamos argumentar. Simplemente me voy a limitar a hacer una simple pregunta: ¿La imagen que tiene de Jesús le permitiría imaginárselo si viviera hoy como vemos hoy al Papa y al Vaticano? ¿Qué queda del niño que nació en el portal más pobre, qué de aquel humilde carpintero? Yo, particularmente, le imagino echando a puntapiés a los mercaderes del templo y a todos los que se han apoderado de su doctrina.
      Lo dicho, Jose María, seguro que podríamos estar debatiendo largo y tendido sobre todas estas cosas, pero lamentablemente este no es el espacio adecuado para hacerlo. En cualquier caso gracias por haber querido compartir sus comentarios y su fprma de pensar con todos nosotros.
      Mi saludo más cordial desde a total descrepancia

      Responder
    • José Miguel dice:
      20 septiembre, 2011 a las 23:51

      Al igual que Carlos le saludo cordialmente desde la total discrepancia. Creo, José María, que su opinión es la de tantos y tantas que defienden lo indefendible. Mire usted (emulando la frase de alguien que le resulta inteligible) con todos mis respetos, no sabe de lo que habla. Y se lo dice alguien que estuvo trece años en un seminario y tres de sacerdote. ¿Sabe usted porqué me secularicé?. Por lo mismo exactamente que escribe Carlos. La contradicción entre la Iglesia oficial o jerarquía eclesiástica que la compone y el mensaje de Jesús de Nazaret es enorme, abismal. Me engañaron en el nombre de Cristo y salí asqueado. No dudo de que usted pertenezca a uno de esos grupos sectarios y tradicionales como el Opus, Kikos o legionarios o soldados…. Y le digo más: tengo fe porque sigo creyendo en el Evangelio y en una iglesia que la conforma toda la gente que es multitud y que ha citado Carlos. Está claro que vamos por caminos muy distintos pero que muy distintos hacia un mismo objetivo… algunos van con los que se creen ya con derecho a una sillita en el cielo y otros vamos con los marginados, que, por cierto, son los preferidos de Dios……. Un saludo cordial de nuevo.

      Responder
      • Carlos Olalla dice:
        23 septiembre, 2011 a las 14:03

        No puedo estar más de acuerdo con este comentario, José Miguel. Lo suscribo en su totalidad. Mi abrazo más fuerte

  8. Jaume Felip dice:
    26 agosto, 2011 a las 22:15

    Hola de nuevo Carlos !!!

    Muy buena esta entrada. La verdad que la visita del Papa Benedicto XVI, lo que me pareció sorprende que mucha gente de los que vinierón los peregrinos algunos dijerán: Estoy emocionado “. Realmente pienso que la mayoría de los que lo fuerón a ver es decir los peregrinos creó no creen en Benedicto XVI ni mucho menos, pienso que la mayoría lo hizó por hacer turismo que viajarán . Y qué hay mucha gente de derechas que considerán muy bién que vinierá el Papa, pero algo van a cobrar de los impuestos y había gente muy enfadada . Que te tengo que decir amigos míos por el facebook comentarón que se vayán la joventud del papá. Como bién dices adiós a la iglesia, yo sólo voy cuando pierdo a alguién de mi entorno al funeral o a la boda . Yo creo en algo, que es en la vida pero no con la iglesia. Muchas gracias por este artículo que nos hace reflexionar. Un gran abrazo.

    Responder
    • Carlos Olalla dice:
      27 agosto, 2011 a las 13:16

      Hola de nuevo, Jaume, el seguidor más fiel y antiguo de La placenta!
      Lo de los niños papistas estos ha sido vergonzoso. Te aseguro que nos han dado una semanita en Madrid de las que no se olvidan. Menos ma que se ha acabado y que la próxima vez que se reúna lo harán con un océano de por medio.
      Un abrazo enorme

      Responder
  9. Católico dice:
    15 septiembre, 2011 a las 12:28

    Don Carlos, como católico apostólico y romano estoy exactamente en las antípodas de su opinión sobre la Iglesia, el Papa y los obispos en comunión con él. Sin embargo, le felicito por su coherencia personal al abandonar la Iglesia. Lo que no tiene sentido es permanecer en la misma pensando como piensa. Dado que han publicado su artículo en Atrio, es de desear que la mayoría de los que escriben allí y participan con sus comentarios sigan su ejemplo y dejen también de forma pública la Iglesia. Se harían un gran favor a sí mismos y a la Iglesia.

    Responder
    • Carlos Olalla dice:
      17 septiembre, 2011 a las 23:36

      Muchísimas gracias, católico, por haber querido hacernos llegar tu comentario a la placenta y por haberme indicado que mi entrada ha sido publicada en Atrio, publicación que no conocía y que me ha encantado ya que me identifico plenamente con su postura dialogante y progresista, alejada dede luego de la tuya. Soy de los que cren que discrepar de una manera constructiva siempre es bueno y enriquece a las personas y a las instituciones por lo que considero que, al revés, la iglesia debería estar encantada de tener gente dentro de ella que la enriquezca como ellos lo hacen. Desde luego mi posición de alejarme de la iglesia ha sido totalmente personal, aunque quiero dejar bien claro que merecen toda mi admiración, respeto y apoyo quienes, pensando como yo, permanecen en ella tratando de mejorarla y de que siga el espíritu de los pasos de Jesús, y al mismo tiempo evitando que la cerrazón y el fundamentalismo de algunos se apodere de ella, como por desgracia frecuentemente vemos que sucede. Son esos fundamentalismos y anacronismos los que están haciendo verdadero daño a la iglesia, no las posturas abiertas y progresistas que pretenden acercarla a la realidad del mundo en que vivimos. Mi saludo más cordial desde la discrepancia más respetuosa

      Responder
  10. Francisco José Delgado dice:
    15 septiembre, 2011 a las 14:18

    Soy sacerdote; tengo 29 años; llevo 2 en América entre los más pobres. No me identifico para nada con Sobrino, Casaldáliga, Boff ni ninguno de los que citas. Sí con el verdadero Romero, no con el deformado por los progres.
    Te alabo el gusto. Ojalá todos los que “piensan” como tú siguieran tu camino en lugar de tratar de destruir la Iglesia de Cristo desde dentro. Felicidades y que no decaiga: nos sobra una de imbéciles…

    Responder
    • Carlos Olalla dice:
      17 septiembre, 2011 a las 23:51

      Muchísimas gracias, Francisco José por hacernos llegar tu comentario a la placenta. Siento que no te identifiques con personas a las que yo, como otros muchos millones de personas en el mundo, admiro y respeto profundamente. Como en mi respuesta al comentario de católico, quiero decirte que mi postura de alejarme de la iglesia que yo considero oficial es totalmente personal, pero que admiro profundamente y respeto a todos los que, discrepando como yo, han optado por no abandonarla y dejarla en manos de quienes con su cerrazón y dogmatismo están impidiendo que la iglesia pueda enriquecerse con el diálogo abierto y constructivo que siempre enriquece a las instituciones que lo permiten y lo practican y que está en el fundamento mismo del mensaje de Jesús. No entiendo, o no quiero entender, a qué te refieres cuando dices que “nos sobra una de imbéciles”, pero si al decirlo te estás refiriendo a todos esos cristianos que discrepan de la postura oficial de la iglesia e intentan mejorarla desde dentro con su ejemplo y su esfuerzo, no me cabe otra que felicitarte por tu espíritu dialogante y conciliador, desde luego a todas luces cristiano según tu particular concepción del cristianismo y de esa iglesia de la que te estás apropiando al querer excluir de ella a los que no piensan como tú. Mi saludo más cordial desde la más absoluta discrepancia

      Responder
  11. Preguntador dice:
    20 septiembre, 2011 a las 21:54

    Saludos señor Ollada. de casualidad me encuentro con sus comentarios y los de a favor y en contra. Me llama la atención la enorme preocupación suya y le de otros por los pobres en especial los moribundos en Somalia y me gustaría preguntar si tienen ustedes alguna ONG, Fundación o algo que se dedique a apoyar a los pobres. O es únicamente retórica vacía su línea de pensamiento?

    Responder
    • José Miguel dice:
      20 septiembre, 2011 a las 23:28

      Da igual que da lo mismo tener una ONG, o una Fundación para apoyar a los pobres. Defenderlos simplemente contra los abusos e injusticias de los poderosos, no ignorarlos y no mirar para otro lado o pasar olimpicamente de ellos, en principio es suficiente para que esta línea de pensamiento no sea vacía retórica.

      Responder
      • Carlos Olalla dice:
        23 septiembre, 2011 a las 14:01

        Muchas gracias, José Miguel, por tu cariñoso comentario de apoyo a La placenta y, por ende, a su escribidor. Soy de los que creen que no hace falta ser negro para condenar el racismo, ni ballena para estar en contra de su exterminio. Pero parece que a otros les ofende que haya quien use su voz para defender sus creencias, y siempre, casualidades o causalidades de la vida, suelen ser quienes lo desconocen todo de la persona a la que pretenden atacar. La frustración, el odio y la ignorancia son malos compañeros de viaje, aunque por desgracia cada día abundan más.
        Lo dicho, José mIguel, muchas gracias por tu apoyo y ¡Bienvenido a La placenta!
        Un gran abrazo

    • Carlos Olalla dice:
      23 septiembre, 2011 a las 13:54

      Muchas gracias, Preguntador, por tu constructivo comentario. Supongo que habrás pasado mucho tiempo trabajando en algo tan profundo y edificante. Enhorabuena por haber sabido reflejar con tan pocas palabras la personalidad de quien lo escribe y que no firma, como suele acontecer en estos casos.

      Responder
  12. De rebote dice:
    25 marzo, 2012 a las 18:34

    Estimado Carlos,

    Ya sabes como es esto de internet, he acabado en este post despues leer tu excelente artículo sobre el sindrome de Asperger. Enhorabuena por él!

    Sobre este post acerca de la Iglesia, escrito hace ya cierto tiempo, quisiera contribuir con mi punto de vista y testimonio:

    1) La Iglesia Católica, a traves de sus multiples congregaciones y ramificaciones en todo el mundo (como ejemplo notable Caritas) desarrolla una labor humanitaria y social muy importante. En el particular caso del continente africano, la Iglesia trata a mas enfermos de SIDA que ninguna otra organización (1 de cada 4 enfermos de SIDA tratados en el mundo, lo hacen gracias a la Iglesia), especialmente niños, muy cercanos al corazón de Jesus: “El que reciba a un niño como este, en mi nombre, a mí me recibe”. Acerca del uso del preservativo, la Iglesia no prohibe su uso sin mas: Cree, a la luz del evangelio, que lo que en verdad puede liberar al hombre de la tiranía de esta enfermedad es no banalizar la sexualidad a traves de una fijación exclusiva en la distribución de preservativos, sino promover una humanización de la sexualidad: ver en esta una expresión de amor y union, fiel, entrega de si mismo a la persona amada. El Papa ha recordado, que el uso del preservativo puede suponer un primer acto de moralización acerca de la dignidad del ser humano que no debe ser tratado como objeto sino fin en si mismo, poniendo el caso de un prostituido que utiliza el preservativo. No se trata pues, de una prohibición ciega, sino de creer que la verdad del evangelio dicta otras modalidades para combatir el mal del SIDA.

    2) Me gustaría añadir las palabras de tres trabajadores de Dios en la Iglesia que Jesus fundó (“Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella”) y a la que prometió no abandonar (“Yo Estaré Con Vosotros Hasta El Fin Del Mundo”) con la asistencia del Espiritu Santo (“Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa”).

    a)
    “Como en sus origenes surgió con gente humilde y necesitada -con los pobres de Yavé-, la Iglesia quiere tambien hoy trabajar con amor preferencial por esta porción prediclecta del Señor. Porque si no lo hiciera así no sería fiel a su Fundador, Jesucristo.”

    “El camino señalado por los mandamientos para llegar al cielo, para alcanzar la felicidad, pasa por el amor, por el servicio al hermano. El Señor espera que confirmeis la autenticidad de vuestro amor a Dios con obras de caridad hacia el prójimo. Cristo os da cita junto al hermano sufriente, olvidado, oprimido. Él os llama a un decidido compromiso con el hombre, en la defensa de sus derechos y dignidad como hijo de Dios que es. Tenéis que amar a Dios y a vuestros semejantes contribuyendo así a la edificación de una sociedad en la que los bienes sean compartidos por todos, una sociedad donde todos puedan vivir de modo conforme a su condición de personas”

    “¿Como proclamar el mandamiento nuevo (que os ameis los unos a los otros como Cristo nos amó) sin promover, mediante la justicia y la paz, el verdadero, el autentico crecimiento del hombre? No es posible aceptar que la obra de evangelización pueda o deba olvidar las cuestiones extremadamente graves tan agitadas hoy en dia, que atañan al a justicia, la liberación, al desarrollo y a la paz. Si esto ocurriera, sería ignorar la doctrina del Evangelio acerca del amor hacia el projimo que sufre o padece necesidad”.

    Pronunciadas en distintas Jornadas Mundiales de la Juventud (como aquella en Madrid) por el Beato Juan Pablo II.

    b)
    “Cuanto menos poseemos, más podemos dar. Parece imposible, pero no lo es. Esa es la lógica del amor.”

    “En el momento de la muerte, no se nos juzgará por la cantidad de trabajo que hayamos hecho, sino por el peso de amor que hayamos puesto en nuestro trabajo. Este amor debe resultar del sacrificio de sí mismos y ha de sentirse hasta que haga daño.”

    “No basta con que digamos: Yo amo a Dios pero no amo a mi prójimo. San Juan dice que somos mentirosos si afirmamos que amamos a Dios y no amamos a nuestro prójimo. Es muy importante para nosotros darse cuenta de que el amor para que sea auténtico tiene que doler.”

    “La mayor enfermedad hoy día no es la lepra ni la tuberculosis sino mas bien el sentirse no querido, no cuidado y abandonado por todos. El mayor mal es la falta de amor y caridad, la terrible indiferencia hacia nuestro vecino que vive al lado de la calle, asaltado por la explotación, corrupción, pobreza y enfermedad.”

    En su ultima entrevista, a la pregunta ¿Qué mensaje le gustaría dejarnos?
    “Amaos los unos a los otros, como Jesús os ama. No tengo nada que añadir al mensaje que Jesús nos dejó. Para poder amar hay que tener un corazón puro y rezar. El fruto de la oración es la profundización en la fe. El fruto de la fe es el amor. Y el fruto del amor es el servicio al prójimo. Esto nos trae la paz.”

    Pronunciadas por la Beata Teresa de Calcuta:

    c)
    “Si en mi vida falta completamente el contacto con Dios, podré ver siempre en el prójimo solamente al otro, sin conseguir reconocer en él la imagen divina. Por el contrario, si en mi vida omito del todo la atención al otro, queriendo ser sólo « piadoso » y cumplir con mis « deberes religiosos », se marchita también la relación con Dios. Será únicamente una relación « correcta », pero sin amor. Sólo mi disponibilidad para ayudar al prójimo, para manifestarle amor, me hace sensible también ante Dios. Sólo el servicio al prójimo abre mis ojos a lo que Dios hace por mí y a lo mucho que me ama. Los Santos —pensemos por ejemplo en la beata Teresa de Calcuta— han adquirido su capacidad de amar al prójimo de manera siempre renovada gracias a su encuentro con el Señor eucarístico y, viceversa, este encuentro ha adquirido realismo y profundidad precisamente en su servicio a los demás. Amor a Dios y amor al prójimo son inseparables, son un único mandamiento.”

    “El amor al prójimo enraizado en el amor a Dios es ante todo una tarea para cada fiel, pero lo es también para toda la comunidad eclesial, y esto en todas sus dimensiones: desde la comunidad local a la Iglesia particular, hasta abarcar a la Iglesia universal en su totalidad. También la Iglesia en cuanto comunidad ha de poner en práctica el amor. En consecuencia, el amor necesita también una organización, como presupuesto para un servicio comunitario ordenado.

    “La caridad no ha de ser un medio en función de lo que hoy se considera proselitismo. El amor es gratuito; no se practica para obtener otros objetivos. Pero esto no significa que la acción caritativa deba, por decirlo así, dejar de lado a Dios y a Cristo. Siempre está en juego todo el hombre. Con frecuencia, la raíz más profunda del sufrimiento es precisamente la ausencia de Dios. Quien ejerce la caridad en nombre de la Iglesia nunca tratará de imponer a los demás la fe de la Iglesia. Es consciente de que el amor, en su pureza y gratuidad, es el mejor testimonio del Dios en el que creemos y que nos impulsa a amar. El cristiano sabe cuándo es tiempo de hablar de Dios y cuándo es oportuno callar sobre Él, dejando que hable sólo el amor. Sabe que Dios es amor (1 Jn 4, 8) y que se hace presente justo en los momentos en que no se hace más que amar. Y, sabe —volviendo a las preguntas de antes— que el desprecio del amor es vilipendio de Dios y del hombre, es el intento de prescindir de Dios. En consecuencia, la mejor defensa de Dios y del hombre consiste precisamente en el amor. Las organizaciones caritativas de la Iglesia tienen el cometido de reforzar esta conciencia en sus propios miembros, de modo que a través de su actuación —así como por su hablar, su silencio, su ejemplo— sean testigos creíbles de Cristo.”

    De la enciclica “Dios es amor”, Benedicto XVI.

    3) Para terminar, solamente decirte que siento de corazón la experiencia que has contado (y lo que no has contado) en el colegio del Opus Dei, Viaró. Te habla una persona que tampoco tuvo la mejor experiencia en un colegio similar. Sin embargo, a pesar de estos tropiezos y no sin un camino previo, Cristo me ha acabado prendiendo y haciendo de los suyos (cristiano) ¿Qué puedo hacer? :-) Me ha llevado de la mano a su Iglesia que, aún con muchos pecados (como yo), es la depositaria de su mensaje de amor a los hombres. Su riqueza espiritual es mucho mas grande de lo que yo podía imaginarme. Rezo por la conversión diaria de todos nosotros. Aunque ya sé que estamos en el segundo tiempo del partido y a estas alturas poco cambio se averigua, como para Dios nada hay imposible, te diré que si El Señor te llama a la Iglesia: “El trabajo es mucho y los operarios pocos, rogad al dueño de la mies que envíe operarios a su mies”.

    Gracias por tu blog placentario y, y que Dios te bendiga!

    Responder
    • Carlos Olalla dice:
      25 marzo, 2012 a las 23:41

      Muchísimas gracias, De Rebote, por tu cariñoso comentario de apoyo a La placenta y por la bien documentada y profunda reflexión que haces sobre tu fe cristiana y la labor de la Iglesia con los más necesitados. No se te escapará que apoyo esa vertiente de la Iglesia. De la que discrepo, y profundamente, es de la de su cúpula, la Conferencia Episcopal, etc.
      Tampoco comparto, no podía ser de otra manera, la posición de la Iglesia con respecto al preservativo y con otras muchas cosas de las que hace doctrina. Las respeto, porque creo en la libertad y en cada uno es libre de pensar lo que quiera, pero no las comparto. De ahí mi posición de ¡Adiós a la Iglesia! que defiendo en esta entrada.
      Mi abrazo más fuerte y sincero

      Responder

Deja tu comentario

Clic para cancelar respuesta.

Carlos Olalla

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

www.carlosolalla.com

Todas las entradas

  • Ayer no termina nunca…
  • Searching for Sugar man, la inmensa grandeza de la humildad.
  • A quien hay que desahuciar es a los políticos y a los banqueros
  • Álbum Letras & Artes, sobrevivir en tiempos de barbarie
  • Egon Schiele, el erotismo de la melancolía…
  • Jose Luis Sampedro: una lección de vida, de dignidad y de compromiso
  • Madiba Mandela, ¡Ubuntu!
  • Parroquia de Entrevías (Vallecas), una opción por los pobres, por la justicia y por la libertad
  • Jordi Dauder, porque existir es pensar y pensar es comprometerse
  • La leyenda del pianista en el océano
  • Carta a Janis Joplin
  • Francesc Ferrer i Guàrdia, pasión por la vida y por la libertad
  • Diego El Cigala, porque hay que aprender a querer y a reír
  • Mario Benedetti, candil del alma
  • Danzad, danzad, malditos
  • Las llaves del alma…
  • Te recuerdo Víctor…
  • Michael Haneke, porque vivir no es más que amar…
  • Iluminando estrellas…
  • Frida Kahlo, bella hasta en el dolor
  • Paco Ibáñez, porque la poesía vive en la calle
  • ¿Democracia? En España se tortura
  • Matthieu Ricard, solo me queda lo que di…y por eso soy feliz
  • Pablo Neruda: el cartero de Isla Negra
  • Luis Eduardo Aute, ese niño que miraba el mar…
  • Paul Gauguin, la infinita belleza de la utopía…
  • “Yepeto”, ¿edades para amar?
  • ¡Basta! Una democracia diferente, un orden mundial distinto
  • ¡¡NO SIN CULTURA!!
  • La esperanza vive en las montañas
  • Sau, 25 años
  • “Before the rain” (Antes de la lluvia)
  • Marcello Mastroianni, la seducción de la humildad
  • Lhasa de Sela, la voz de la carretera
  • El fin es mi principio, Tiziano Terzani
  • El festín de Babette, o el arte de darse a los demás
  • Actuando para cámara, una lección magistral de Michael Caine
  • Piranesi, o las cárceles del alma…
  • Daniel Barenboim, un canto por la paz
  • Zenet, el crooner de las diez mil y una noches…
  • ¿Y si vivimos todos juntos?
  • Norma Jean, Princesa rota
  • Marlene Dietrich, una mujer condenada a ser libre
  • Yves Montand, el compromiso de la verdad
  • Todos somos mineros
  • La placenta sube al escenario
  • Traficantes de tierras
  • Mikis Theodorakis, la leyenda de un hombre indomable
  • Trumbo cogió su fusil
  • Por los ojos de Raquel Meller
  • ¡Vamos a contar verdades!
  • Ramón Casas, días de bohemia y de ilusión…
  • Abel Korzeniowski y Shigeru Ubemayashi, las voces del alma
  • ¡A la calle, que ya es hora!
  • Roque Baños, la música de los sueños…
  • Memorias de África
  • Crónica de un asesinato anunciado
  • “El maestro de música”
  • Jack Vettriano, el erótico y nada discreto encanto de la melancolía…
  • Toni Bestard, “El perfecto desconocido”
  • GRUPO 7, ¿quién vigila al vigilante?
  • Solo en la vida, el síndrome de Asperger
  • Kavafis, el susurro de Ítaca
  • Aprender a escuchar
  • Atravesando espejos, o la necesidad de vivir contra la corriente
  • ¿Educar?
  • Lluís Llach, cuando habla el silencio
  • Aki Kaurismäki, porque los perdedores no son los que pierden…
  • Djivan Gasparyan, la melancólica voz de la libertad
  • Garaje Lumière, convirtiendo la utopía en realidad…
  • Steve McQueen, porque la vida es más, mucho más, que una huida
  • Salvador Puig Antich, anatomía de un asesinato “legal”
  • Marcos Ana, cuando hasta el dolor es poesía…
  • Raimon Panikkar, la eternidad que vive en cada instante…
  • Teatro Tribueñe, sueño, utopía y realidad
  • Momix, báilame un sueño…
  • ¿Quién teme a Virginia Woolf?
  • María del Mar Bonet
  • Cowboy Junkies o la belleza de las baladas tristes
  • “Libertad”
  • El gran Redford
  • León Felipe, el alma silenciada de Rocinante…
  • Georges Brassens, la cálida voz de la anarquía
  • De lápices, hadas y sueños: Marie Brozova
  • Wangari Maathai, la mujer árbol
  • La voz del viento
  • El maestro
  • Elegía a un príncipe nómada…
  • Orson Welles
  • Audrey Hepburn
  • Marlon Brando
  • Sexismo en el cine y la televisión
  • ¡Adiós a la Iglesia!
  • Arte y compromiso
  • Sean Penn
  • Tempo
  • “Uno es lo que ama”: Facundo Cabral
  • Antonio López, o la ardiente paciencia…
  • ¡Autor, Autora!
  • El viaje
  • El Gatopardo
  • Atahualpa Yupanqui, la voz del alma de la tierra
  • Contra la crisis, ACTÚA
  • Jacques Leonard, pasión por la vida…
  • 15-M, un necesario grito de esperanza
  • La Singularidad: más allá de la última frontera
  • ¿Existe la muerte?
  • Eleni Karaindrou, la voz de la vida…
  • José María Rodero
  • Brel, ne me quitte pas…
  • Edward Hopper, ¿de qué color es la soledad…?
  • Elecciones en la Unión
  • Padres…
  • ¡NO A LA GUERRA!
  • Constructores de sueños…
  • Simplemente, Katharine Hepburn…
  • Charles Laughton, un grande entre los más grandes
  • Spike Lee, 25th hour, el coraje de vivir…
  • Antonio Gades, un viento de libertad
  • Menos es más…
  • Soplan vientos de revolución…
  • El Bosco y Patinir, Eros y Tánatos…
  • Sacco & Vanzetti, porque la anarquía no ha muerto…
  • El paciente inglés
  • Tom Waits
  • El jardinero fiel
  • Éramos tan felices sin darnos cuenta…
  • ISPANSI…
  • Que no paguen los de siempre…
  • De jardines y paraísos…
  • Carmen Amaya: El mar me enseñó a bailar…
  • Bruce Springsteen, juglar de sueños…
  • Will Keen: la palabra hecha acción
  • “Z”
  • Paul Newman
  • Armas de anglosajonización masiva
  • Matar a un ruiseñor…
  • El filo de la navaja
  • Los indios, la sombra de una nube sobre la pradera…
  • Criminalizar al diferente
  • Se envejece al dejar de amar…
  • De gemidos y silencios: los dibujos de Klimt y de Matisse
  • Rafael Álvarez, “El Brujo”, o la melancolía de la sombra
  • The soul of a man
  • “No somos de donde nacemos, sino de donde nos necesitan”, Abraham Verghese
  • La vida secreta de las palabras
  • La soledad creativa
  • Premios Buero de Teatro Joven
  • Cine: Arte y reflexión
  • “Bajo el fuego”, corresponsales de nuestra propia guerra
  • Castings, castings, castings…
  • De abrazos, miradas, caricias y ronroneos…
  • “Caídos del cielo”, el teatro puede.
  • Ramón Gaya, el cuenco vacío de la creación
  • Haris Alexiou: un himno a la libertad
  • Macbeth, Declan Donnellan
  • Vinicius de Moraes, porque vivir es devorar la vida…
  • Edward Steichen, elegía a un peregrino de la belleza
  • La crisis… y la madre que la parió
  • The Bridge Project: Porque estamos hechos de la materia de los sueños…
  • Nos queda la memoria
  • Mercedes Gómez-Pablos, la mirada azul del silencio…
  • Dejemos hablar al silencio…
  • Me encontraréis a bordo ligero de equipaje…
  • “El viento se llevó lo que”
  • “La bañera de Ulises”, saltimbanquis y marineros en una travesía por la paz
  • “El concierto”
  • Al oeste del ocaso: Muerte en Venecia
  • La luz del silencio: tibetanos en el exilio, una opción por la no-violencia en el mundo de hoy
  • Sándor Márai, memoria del olvido
  • Siddhartha
  • “Me voy, ahí os quedáis…”
  • Kandinsky, o la necesidad de crear
  • Dennis Hopper, un actor de leyenda
  • Mikhail Baryshnikov, poesía de la danza en libertad
  • Siendo nadie, yendo a ninguna parte…
  • ¿Dónde han ido todas las cartas?
  • Al Pacino, la visión de un actor
  • Amor a primera vista
  • Cuento de Navidad
  • El viaje + corto
  • Eduardo Galeano, una luz en la niebla
  • “Desenfocada”
  • Las mujeres que no conocemos
  • Porque la felicidad no es una zanahoria…
  • Stefan Zweig, un mundo de ayer
  • Anthony “Zorba” Quinn
  • Doctor Zhivago: recuerdos, anécdotas, y secretos de un rodaje épico
  • Detener el tiempo…
  • De saltimbanquis, arlequines y payasos…
  • The Actor´s Gang
  • “The visitor”
  • El silencio de la luna
  • Los espejos del alma
  • Amar en tiempos de crisis
  • “El patio de mi cárcel”
  • El equilibrio de la vida
  • John Cassavetes: el valor para ser libre
  • Leonard Cohen, o cómo decir poesía
  • El viaje de Angelopoulos
  • Fernando Fernán-Gómez: Un hombre que se atrevió a ser libre
  • Arthur Miller, una mirada desde el puente
  • Unas palabras de bienvenida

Enlaces

  • Blog Dame perfiles
  • Blog Diario de un guionista perezoso
  • Clandestinodeactores.com
  • Foro Clandestino

Etiquetas

actores amistad amor arte Arthur Miller Atahualpa Yupanqui Billy Wilder Bruce Springsteen Budismo cine Compromiso crisis cultura Danza Derechos humanos ecología erotismo espiritualidad Exilio Flamenco Fotografía Isak Dinesen Leonard Cohen Libertad libros literatura Mahler Marlon Brando María del Mar Bonet Memorias de África Muerte música Paco Ibañez Paloma Pedrero Paz Picasso Pintura poesía Raimon Panikkar Recortes Shakespeare Soledad solidaridad teatro Vinicius de Moraes

WP-Cumulus by Roy Tanck requires Flash Player 9 or better.

Buscar

Acceder

  • Acceder
2009 Clandestinodeactores.com  |  Blogs clandestinodeactores.com  |  Foro Clandestino  |  Aviso Legal