|
Jack Vettriano, o el erotismo de la melancolía |
Cada uno asocia las imágenes de Vettriano a su mundo particular, a sus sueños, confesos o prohibidos, a su anhelo por vivir la vida, todas las vidas, a su forma de pensar, de vivir y de amar. Por eso su pintura gusta a tanta gente, llega a tanta gente, porque evoca en nosotros los paraísos, vividos o soñados, que perdimos y que ya nunca podremos vivir. Contemplando sus escenas de playa uno se siente Robert Redford en “El Gran Gatsby”, ese ser misterioso que, más allá del bien o del mal, solo vive para amar en un mundo que agoniza, un mundo donde ya no cabe el amor, un mundo condenado a desaparecer, a hundirse, un mundo que baila y baila alegremente dando vueltas sobre sí mismo aferrado a su pasado que, como una cadena, nunca le dejará avanzar, un mundo que ríe y canta ignorando que hace ya tiempo que embarcó en un nuevo Titanic que jamás llegará a puerto… [leer más]
|