¿Era Otelo celoso? Tramas y personajes
4 septiembre, 2009
De vez en cuando, en manuales y cursos, me encuentro con la pregunta -yo diria que escolástica- de si aquello que le da entidad a una historia son los hechos o los personajes que los viven. Pero… ¿existen los personajes fuera de las historias? Yo dirÃa que no… que van indisolublemente unidos. Claro que hay excepciones…
En las historias de género, especialmente si son seriadas, sà podemos encontrar una cierta preexistencia del personaje. James Bond o Indiana Jones existen como personajes aún antes de vivir su próxima entrega. ¡Pero a qué precio!. Estan condenados a ser iguales a si mismos: Bond, por muchos matices que le incorporen los distintos actores que lo han interpretado, siempre será el mismo: un héroe que basa su éxito en tres factores: su indudable valor, su capacidad de seducción y los prodigiosos recursos técnicos que le proporciona el laboratorio. Pero está condenado a no cambiar, a no aprender nada sobre si mismo… no experimenta el famoso “arco de transformación” que le da densidad a un personaje. Y lo mismo podemos decir de Sherlock Holmes, de Harry el Sucio o de Homer Simpson. En estos casos las tramas son la excusa para volver a poner en circulación al protagonista periódicamente. Pero siempre reaccionará ante los retos que se le van a plantear haciendo honor a la caracterización que vienen arrastrando de una historia a otra. Y su personalidad, su visión del mundo, permanece desde la primera escena hasta la última. ¿Funciona siempre asÃ? Afortunadamente no. Vamos a repasar un poco a Shakespeare…
¿PodrÃamos decir que Otelo es celoso?. Incluso el arquetipo de celoso, de la misma manera que Bond es el valiente y seductor por antonomasia. Pues no lo es, aunque termine matando por celos. La tragedia de Shakespeare es una muestra perfecta de cómo personajes y tramas no pueden existir separadamente en otro tipo de historias. Precisamente en aquellas historias con una mayor densidad humana.
Otelo no es ni más ni menos celoso de lo que en principio lo somos la mayorÃa de la población. Ama a Desdémona y es un marido feliz. Esto es lo que percibimos en los primeros momentos de la obra. Si Shakespeare hubiese querido llamarnos su atención sobre su carácter celoso lo habrÃa hecho y pronto. Si nos ha mostrado desde el principio a Falstaff como borrachÃn, a Macbeth como calzonazos dominado por su mujer… ¿por qué nos oculta este rasgo de Otelo? Porque este carácter celoso no existe de entrada, sino que se va creando a medida que avanza la acción.
Para empezar, desde la estricta teorÃa dramática, el protagonista de Otelo no es el propio Otelo. Protagonista es aquel que desea algo y pone en marcha las acciones necesarias para conseguirlo. Y ahà arranca todo. Otelo es un sufridor pasivo de Yago y sus argucias. Éste es el auténtico protagonista. Yago sà tiene unos motivos y hace y deshace para lograrlos. Y no encuentra mejor manera de vengarse de los agravios supuestamente recibidos de parte de Otelo que sembrar sus dudas acerca de la fidelidad de Desdémona.
AsÃ, la sinopsis de Otelo no es: Marido celoso mata a su mujer. Este argumento no tendrÃa gran interés. Si él es tan celoso y obtiene pruebas de la infidelidad… pues la cosa acaba como acaba. Se veÃa venir que un dÃa u otro iba a pasar lo que pasó: que Otelo estranguló a Desdémona. Nada sorprendente y menos aún visto desde el modelo de relación hombre-mujer aún vigente en el Renacimiento. Dudo mucho que una historia asà hubiese conservado su interés con el paso de los siglos, más allá de la arqueologÃa literaria.
Pero si la historia de Otelo sigue conservando su fuerza hoy es porque su verdadera sinopsis es otra: Otelo nos cuenta la historia de cómo el corazón de un hombre que vive en paz puede ser deliberadamente envenenado por sus enemigos. Y eso pasaba entonces y sigue pasando hoy. Más allá de las anécdotas concretas de que se sirve el autor, el tema de la pérdida de la paz interior, del derrumbe de nuestros afectos y confianzas sigue siendo un tema vivo.
Concluyendo: Otelo no es celoso, a Otelo lo hacen celoso las maquinaciones de su enemigo. El personaje se ha transformado a medida que le iban sucediendo cosas. Y, finalmente, acaba aprendiendo una verdad terrible sobre si mismo: ha sido injusto con Desdémona y, horrorizado, se suicida.
¿Quién puede separar en esta historia tramas y personajes? Otelo nos demuestra que en las historias verdaderamente grandes, a diferencia de los meros entretenimientos, ambos conceptos forman una unidad inseparable y el uno estira del otro para que la historia avance. Y esto convierte cualquier disputa sobre la supremacia de uno u otro en lo que deciamos al principio: una pura pregunta escolástica.
ESTA GENIAL TU BLOG,y me parecio muy bueno esto de Otelo, creo que tienes completa y total razon, gracias por el aporte.
Me fue muy util esta entrada para hacer un ensayo sobre la emocion en la literatura. Muchas gracias por la inspiracion y guia.
Enhorabuena, Paco, por esta entrada que, como todas las tuyas, aporta una visión muy interesante y necesaria para que los actores entendamos mejor todos esos secretillos que están escondidos en los textos y que, a veces, aunque los tenemos muy claros ante nuestros ojos, nos pasan inadvertidos. Como bien dices, somos lo que hacemos, y ahà está precisamente nuestra grandeza…o nuestra mediocridad.
Un gran abrazo
Gracias Carlos, te aseguro que la admiración es mutua y me encantará tenerte de vecino de blog. Un abarzo y bienvenido
Me siento muy identificado con tu descripción de “Otelo” como una indivisibilidad entre personaje e historia. Una trama de como la condicion humana esta atada a la debilidad de sus miedos y sus inseguridades.Como dices la llama de los celos de otelo onsume a desdemonay le consume al propio moro de Shakespeare, pero la cerilla que prende la yesca está en la mano del verdadero personaje relevante, Yago.
Es mi obra favorita del maestro británico y desde luego una gran muestra de como el personaje y la historia se retroalimentan de una forma necesaria y brillante
gracias me sirvió mucho para hacer mi ensayo sobre este personaje
Debo decir que has creado un blog muy interesante. Tus artÃculos de shakespeare y la cultura clásica me han encantado. Estás haciendo un trabajo excelente, te doy la enorabuena. Des de ahora seguiré tu blog con entusiasmo, besos.