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	<title>Dame perfiles</title>
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		<title>De faranduleros y setas</title>
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		<pubDate>Sun, 16 May 2010 08:07:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafa Casette</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Yvette se ha echado un novio que la está trayendo por la calle de la amargura (vaya, tengo un déjà vu&#8230; ¿no había escrito yo algo parecido antes? Será porque las relaciones de los artistas siempre tienen un puntito conflictivo). Es medio francés por parte de madre y se llama Dennis (Sisebuto lo llama de [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2010/05/perfiles27.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-685" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="perfiles27" src="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2010/05/perfiles27.jpg" alt="" width="300" height="400" /></a>Yvette se ha echado un novio que la está trayendo por la calle de la amargura <span style="color: #000000;">(vaya, tengo un <em>déjà vu</em>&#8230; ¿no había escrito yo algo parecido antes? Será porque las relaciones de los artistas siempre tienen un puntito conflictivo)</span>. Es medio francés por parte de madre y se llama Dennis (Sisebuto lo llama de coña <em>Dionisio</em>). Se conocieron en una exposición de fotografía erótica que realizaba Pepo, un amigo de ella; en concreto, los dos coincidieron mirando una placa de un soberbio culo desnudo, titulada ALMA, que cubría una pared entera.</p>
<p style="text-align: justify;">-Qué expresividad, ¿eh? Parece que fuera a hablar –dijo él divertido, queriendo claramente entablar conversación. -A veces me pregunto cómo estos fotógrafos consideran &#8216;arte&#8217; semejantes imágenes facilonas. Quiero decir, un culo es un culo, ¿no?</p>
<p style="text-align: justify;">-Bueno&#8230; -contestó ella. -Tal vez la foto diga más de lo que parece. No sólo el fotógrafo ha captado la belleza íntima del cuerpo femenino, sino que la imagen muestra la profunda confianza y amistad que conecta al artista y a su modelo.</p>
<p style="text-align: justify;">-Caramba -dijo él, sorprendido. -Nunca me hubiera imaginado un análisis así. ¿También eres fotógrafa? ¿Estudias Bellas Artes o algo así? ¿Eres crítico de alguna revista?</p>
<p style="text-align: justify;">-No -respondió ella, divertida. -Ese culo es mío.</p>
<p style="text-align: justify;">Yvette se divirtió descubriendo que, pasado el primer azoramiento <em>histórico </em>de Dennis, éste se tiró toda la noche lanzando furtivas miradas hacia su trasero y persiguiéndola en plan discreto de grupo en grupo de conversación. Cuando la sala de exposiciones cerró, él la invitó a cenar y ella aceptó halagada (la verdad, él estaba como un queso y ella llevaba atravesando una larga temporada de secano). A la cena siguieron unas copas, a las copas <em>la penúltima </em>en casa de ella, y entre bromas y veras, finalmente&#8230; ejem&#8230; mmh&#8230; (a ver, cómo lo diría yo para que resultase políticamente correcto&#8230;) en fin, que Dennis <em>terminó conociendo en vivo y en directo al protagonista de ALMA.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Las semanas siguientes fueron cuasi idílicas, sobre todo teniendo en cuenta el hambre atrasada que arrastraba Yvette. Además, aunque ella no quería reconocerlo, estaba enganchadísima a las atenciones del <em>medio franchute</em>. Por eso, un mes después, cuando Dennis le propuso irse a vivir ‘sin compromiso’ a su ático en pleno Paseo de la Castellana madrileño, no se sorprendió aceptando su proposición. Total, se iba a ahorrar una pasta en alquiler (volvía, como de costumbre, a estar justita a la hora de pagar). Y qué narices, a quién no le gusta que le hagan mimitos&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Pero según iba conociendo a Dennis, una serie de detalles incómodos comenzaban a aparecer; detalles que, no por menos esperados, iban enturbiando la convivencia. Y es que Dennis no era artista ni nada que se le pareciese. Es más, desde una visión puramente artística, Dennis era <strong>una seta</strong>. Todo contacto que podía haber tenido en su vida con cualquier tipo de manifestación plástica había sido desde la barrera; no sólo por tener actualmente la alegre y dicharachera profesión de consultor fiscal, sino porque declaraba con incomprensible orgullo que nunca, ni siquiera en el colegio, había participado en una obra de teatro o cantado en cualesquiera acontecimiento. Joer, que ni siquiera había coreado con amigos y guitarras en algo parecido a un círculo de campamento (cosa que tampoco era extraña, habida cuenta de que tenía &#8216;un oido enfrente del otro&#8217; para la música; que no afinaba ni por casualidad, vamos). Claro que tampoco es que aquello fuera imprescindible en una relación; hay personas ‘normales’ que asumen sin ningún problema las particularidades de la relación con personas ‘no-normales’ o ‘faranduleras’. Pero en este caso había choques desde un principio.  Y claro, tampoco es que aquello importase demasiado a Yvette; pero sí que Dennis fuera incapaz de asimilar una forma de vida diferente a la suya. Oséa, él se consideraba una persona normal; y todo lo que hacía Yvette, <em>cosas raras de titiriteros</em>. Yvette, oyéndole hablar, pensaba a veces que era un clon de sus padres.</p>
<p style="text-align: justify;">Los problemas comenzaron con los acoplamientos (o mejor dicho, desacoplamientos) de horarios. Yvette, poco después de la ya mentada exposición, estrenó una obra de teatro. Dennis estaba extrañado al principio (no era capaz de comprender como ella podía memorizar aquellos textos interminables; ni cómo salir todas las tardes y noches a escena y repetir las mismas acciones la podían apasionar de aquella manera); pero luego comenzó a resultarle molesto que ‘cuando él iba ella volvía’. Su horario de lunes a viernes de 8 a 17 (con una hora para comer) casaba bastante mal con el de ella, (dos funciones a las 19 y a las 22:30 de martes a domingo). Consideraba ridículo eso de librar el lunes (‘vaya día estúpido para descansar, justo cuando empieza la semana’). Lo siguiente fueron las horas que Yvette pasaba en casa de Dennis; éste no comprendía que ella se levantase tarde (normal cuando llegas a casa a las 2 después de la función), que se pasase la mitad del día estudiando (el tío debía pensar que los diálogos le surgían en escena por ciencia infusa) o que nada más acabar la función no se fuera directamente a casa y se tomase siempre unas copas con los compañeros (no entendía que necesitaba un rato de ocio para desconectar y no tener la sensación de ir del teatro a casa y de casa al teatro). Alguna noche la fue a buscar después de la función, pero dada su personalidad <strong>fungiforme</strong> él era incapaz de entrar en ninguna de las conversaciones de la gente (‘sí, Dennis, ya sé que siempre hablamos de cosas de actores y de la profesión, pero al menos es más ameno que cuando pretendes contar a mis compañeros tu última auditoría’). Mira que intentó ella presentarle gente interesante, pero no había forma. Todos huían de su conversación monotemática sobre balances contables. De hecho, cuando Sisebuto lo conoció es una fiesta que dieron en el ático, le dijo con burla ‘enhorabuena, sales con un hermoso champiñón; te doy dos telediarios con ese patán muermo’. Qué simpático&#8230; Vale, últimamente discutían un poco, pero no era para tanto&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">La trifulca gorda la tuvieron pocos días después. Dennis, como buen ‘normal’ tenía 28 días de vacaciones, y quería cogerse la primera quincena de agosto para llevar a Yvette a conocer Paris; y lo que le sentó realmente mal no fue que ella no podía porque precisamente en julio y agosto tenía temporada en Barcelona; sino cuando comprendió que todos sus periodos vacacionales ‘normales’ eran épocas de máximo trabajo para ella, y no podía permitirse el lujo de rechazar éstas porque no la volvían a llamar. Tuvieron una discusión que fue subiendo de tono hasta llegar a los alaridos, en la que él la llamó ‘feriante’, ‘cupletista’ y ‘comicastra’, y ella a él ‘seta’, ‘muermazo’ y ‘mediogabacho’ e Yvette abandonó el ático con su maleta. Afortunadamente, su casera había estado  de vacaciones y no le había dado tiempo a realquilar el piso, así que Yvette volvió de nuevo, un mes más tarde, a la vida de soltera, como si todo hubiera sido un mal sueño.</p>
<p style="text-align: justify;">En los últimos días, él ha vuelto a llamar. Han quedado, se han disculpado e hicieron las paces. Incluso se pegaron un buen revolcón. Así que técnicamente se puede decir que están saliendo de nuevo, pero esta vez ‘tú en tu casa y yo en la mía’. Ella no está dispuesta de momento a renunciar a su espacio vital, y además él ha prometido leerse unos cuantos libros de Chejov, Molière, Shakespeare, Calderón  e incluso Stanislavski. Y abrir su mente al hecho de que los actores, a pesar de llevar el paso cambiado, son gente normal. Quizá no sea un caso perdido, el muy <strong>seta</strong>.-</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2010/05/perfiles28.jpg"><img class="size-full wp-image-686 aligncenter" title="perfiles28" src="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2010/05/perfiles28.jpg" alt="" width="400" height="300" /></a></p>
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		<title>Maquiavelismos Infernales</title>
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		<pubDate>Sat, 08 May 2010 09:07:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafa Casette</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[-Y bien, Asmodeo, pequeña larva putrefacta ¿qué diversión me tienes preparada para hoy? -Una delicatessen, Sire. Seguro que vais a quedar complacido. -Eso espero. Últimamente te debes creer el Rolandemmerich con tanto terremoto, tanto volcancito y tanto petroleo. Todas esas fanfarrias apocalípticas y tridimensionales están bien durante un tiempo, pero al final me aburre tanta [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2010/05/perfiles25.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-634" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="perfiles25" src="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2010/05/perfiles25.jpg" alt="" width="300" height="400" /></a>-Y bien, Asmodeo, pequeña larva putrefacta ¿qué diversión me tienes preparada para hoy?<br />
-Una <em>delicatessen</em>, Sire. Seguro que vais a quedar complacido.<br />
-Eso espero. Últimamente te debes creer el <em>Rolandemmerich </em>con tanto terremoto, tanto volcancito y tanto petroleo. Todas esas fanfarrias apocalípticas y tridimensionales están bien durante un tiempo, pero al final me aburre tanta carencia de sutileza, pestes&#8230;<br />
-Esta vez os vais a chupar las pezuñas, Su Malignidad. Un clásico. Algo que nunca pasa de moda: un actor.<br />
-Un actor, mmh&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">La oscuridad de la caverna se iluminó con una luz mortecina. Una burbuja brillante se materializó entre vaporosas columnas de azufre, y en su interior comenzaron a deslizarse imágenes en movimiento&#8230;</p>
<p style="text-align: center;">* * *</p>
<p style="text-align: justify;">Sisebuto Calambres descolgó el móvil.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Sí? ¡Hombreee, hola, Eufrasio! ¿Qué pasa, cómo te va? Jejeje, no tan bien como tú. ¡Cuéntame! –mientras sujetaba el teléfono con una mano, con la otra libre manipuló frenéticamente la agenda de su <em>palm</em>.- Sí, claro que lo tengo hecho. Montado por el insigne <em>Pario Pas</em>. A ver, espera que mire en la agenda&#8230; ¿El 29 de mayo? Pues estás de suerte, lo tengo libre. Venga, pues me lo apunto. ¿El caché de siempre? Tío, te podías estirar un poco, ¿no? Jajaja, venga, que es broma. Ya me llamas cuando tengas la fecha del ensayo, ¿vale? Y tú más, mariquita. Jajajaja, hablamos. Y otro a tu santa esposa. Ciaooo.</p>
<p style="text-align: justify;">Sisebuto colgó en teléfono y sonrió. ¡Bolazo al canto!</p>
<p style="text-align: center;">* * *</p>
<p style="text-align: justify;">-Asmodeo, hijo, me estoy aburriendo. Por el momento, tu <em>delicatessen </em>no me sirve ni como aperitivo. Qué muermo de cuadro costumbrista&#8230;<br />
-No os impacientéis, Su Perversidad. Simplemente tiro de algunos Hilos del Destino y ahora veréis&#8230;</p>
<p style="text-align: center;">* * *</p>
<p style="text-align: justify;">Habría transcurrido una hora desde la anterior llamada. Sisebuto se estaba friendo un huevo, cuando su móvil volvió a sonar. En la pantalla se leía ‘AGENCIA KAMELOS’. Se sorprendió porque llevaban un tiempo sin llamarle, pero más aún se asombró cuando en vez de Lola, la secretaria <em>sosirris </em>que habitualmente le llamaba, al otro lado de la línea estaba el mismísimo Karmelo Kamelos.</p>
<p style="text-align: justify;">-¡Sisebuto, impresentable! ¿Cómo estás, en paro como de costumbre? Jejeje, jodío&#8230;.<br />
-¿Se-señor Kamelos? Qué tal&#8230; no, no estoy&#8230; digooo, sí, claro, estoy en p&#8230;<br />
-A callar, súbdito, y escucha. Te he conseguido un spot de prota. Dame las gracias, merluzo, porque con ese truñaco de videobook que paseas no hay quien te venda; pero en fin, chavalón, te han cojido, así que apunta: tres días de rodaje en Barcelona con avión, hotel y todos los gastos pagados. 28, 29 y 30 de mayo. Además, el acting es buenísimo, y no sabes la pasta que te he conseguido, ladrón&#8230;<br />
-¿29 de mayo? –dijo Sisebuto con desaliento.<br />
-¿Algún problema? Macho, no me digas que no estás libre. Como me pongas alguna pega, te cuento que al cliente le gustó mucho también el argentino ese que te pisa todos los castings, el que te quitó el spot aquel de <em>Timofónica </em>y el de&#8230;<br />
-Nononoooo, ningún problema. Estoy libre ese día. <em>¡Librísimo! ¡Libérrimo!</em> –espetó Sisebuto, mientras mentalmente pensaba qué excusa iba a dar a Eufrasio para cancelar el compromiso que acababa de contraer con él. Porque claro, cualquiera le decía que le dejaba colgado por un spot, con lo que odiaba la tele el otro&#8230;</p>
<p style="text-align: center;">* * *</p>
<p style="text-align: justify;">El Señor del Averno sonrió.<br />
-Bueno, no es que te hayas esmerado demasiado pero tiene su gracia.<br />
-Esperad, Su Excelsa Crueldad. Todavía no he terminado&#8230;</p>
<p style="text-align: center;">* * *</p>
<p style="text-align: justify;">Sisebuto eructó. El huevo frito le había sentado mal. Las preocupaciones le daban acidez de estómago; todavía estaba cavilando qué pretexto iba a ponerle a Eufrasio para no hacer aquel bolo, cuando el susodicho le llamó al móvil</p>
<p style="text-align: justify;">-Por cierto, Sise, se me olvidó decirte: llévate tu mejor maquillaje y no ese baratillo que compras en el Rastro porque nos van a grabar la actuación los de <em>TeleMandril</em>. Por supuesto, cobrando plus de imagen.<br />
-¿Ah, sí? Fíjate, qué bien&#8230; –dijo Sisebuto con desánimo.<br />
-Y no sabes lo mejor: Si cuaja lo que estoy pergeñando, los mismos que hagan ese bolo harán temporada en julio y agosto en los <em>Jardines de Sabañoni</em>, junto al <em>Palacio Irreal</em>. Y digo ‘los mismos’ porque Paco Pico no sabe todavía si vendrá el 29 y como me plante precisamente cuando tengo el compromiso gordo, me lo sustituyo en un dos por tres y que se despida del verano. ¿Te imaginas que el muy mamón me cuenta que está preseleccionado en un casting para una <em>mierdanuncio </em>de esos de teléfonos?<br />
-Joer&#8230; sí&#8230; Qué mamón –gimió Sisebuto mientras hacía vertiginosos cálculos mentales: un bolo más un plus de grabación más una temporada de dos meses contra un spot pastón de tres días con todos los gastos pagados&#8230; La vista se le iba. Estaba sudando&#8230;</p>
<p style="text-align: center;">* * *</p>
<p style="text-align: justify;">Las carcajadas resonaron en la oscura cueva. Asmodeo dijo, mientras tiraba de más hilos:</p>
<p style="text-align: justify;">-Y eso no es todo, Su Inmisericorde Hijoputez. Observad, observad&#8230;</p>
<p style="text-align: center;">* * *</p>
<p style="text-align: justify;">Sisebuto llevaba toda la tarde con palpitaciones. Todavía no había decidido a quién descartar. Pegó un bote cuando el teléfono sonó de nuevo. Número oculto:</p>
<p style="text-align: justify;">
-¿Sisebuto Calambres? Buenas tardes, le llamo de la productora <em>El Deseso</em>. No sé si recuerda un casting que hizo para nosotros hace dos meses; bien, el director <em>Pietro Almodorra</em> ha visto su material y ha pensado en usted para protagonizar su nueva película junto a <em>Anponio Bandarras</em> y <em>Pepélope Frus</em>. Por supuesto ha organizado una cita previa INAPELABLE con usted dentro de su SATURADÍSIMA agenda aprovechando unas horas escasas que va a estar en Madrid. Esperamos POR SU BIEN que no tenga problema en asistir..<br />
-¿Qué&#8230; qué día? –musitó Sisebuto con un hilo de voz.<br />
-EL 29 DE MAYO.</p>
<p style="text-align: center;">* * *</p>
<p style="text-align: justify;">Las risotadas histéricas de Asmodeo y El Maligno rebotaron de tal forma a lo largo y ancho del Hades que Pedro Botero, desde el nivel inferior (<em>Calderas</em>), tuvo indignado que dar golpes con el tenedor en el techo de roca pidiendo silencio.</p>
<p style="text-align: center;">* * *</p>
<p style="text-align: justify;">-Sise, nene, tienes mala cara. Deberías dormir un poco –dijo Yvette.<br />
-Qué más quisiera yo&#8230; Estoy atacado de los nervios. No como, no bebo, no duermo, no vivo. No sé cómo pasa, pero te tiras semanas sin que te salga un mísero curro, y de repente&#8230; hala, todo a la vez. Joer, eso de que siempre te coincidan varios trabajos en las mismas fechas DEBE DE SER COSA DEL INFIERNO&#8230;</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2010/05/perfiles26.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-636" title="perfiles26" src="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2010/05/perfiles26.jpg" alt="" width="400" height="300" /></a></p>
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		<title>¡Recuerda el Tenorio!</title>
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		<pubDate>Sun, 14 Mar 2010 23:04:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafa Casette</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Una suave música clásica despertó a Sisebuto Calambres. Se desperezó estirándose un poco en la cama y pronunció en voz alta: ‘hora’. El reloj digital se sobreimprimió en el techo indicando el final de su siesta. Dijo ‘ventana’, y silenciosamente la persiana comenzó a subir, entrando la luz del atardecer a raudales. Se levantó y [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2010/03/perfiles23.jpg"></a><a href="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2010/03/perfiles231.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-629" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="perfiles23" src="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2010/03/perfiles231.jpg" alt="" width="300" height="400" /></a>Una suave música clásica despertó a Sisebuto Calambres. Se desperezó estirándose un poco en la cama y pronunció en voz alta: ‘<em>hora</em>’. El reloj digital se sobreimprimió en el techo indicando el final de su siesta. Dijo ‘<em>ventana</em>’, y silenciosamente la persiana comenzó a subir, entrando la luz del atardecer a raudales. Se levantó y pisando la mullida moqueta llegó hasta el baño galáctico, que parecía sacado de un episodio de <em>Star Tres</em>. Se duchó y vistió, y abandonó la confortable habitación cerrando la puerta con una lectura de su huella dactilar. En un espacioso ascensor transparente bajó al inmenso hall, grande como un teatro, con una fuente en el centro y coronado por luminosas claraboyas, y salió al exterior del hotel de cinco estrellas donde un chofer le estaba esperando en un <em>Percebes Venz </em>último modelo. Llegaron al teatro en escasos minutos y Sisebuto entró saludando al personal técnico. Llegó a su enorme camerino, en cuya puerta aparecía su nombre impreso en una placa, cogió una manzana del cesto de frutas que diariamente le ponían, y descalzándose se sentó en su mullido sofá. En ese momento le avisaron por el <em>intercom </em>que tenía una visita, y unos minutos después Yvette entraba al interior. Ella estaba pasando unos días de asueto en la ciudad vecina y había aprovechado para ir a ver a Sisebuto en su última función.</p>
<p style="text-align: justify;">-Así que final de temporada, no?</p>
<p style="text-align: justify;">-Sí, hija, por fin. Esta noche tendremos fiesta de despedida y esas cosas. Incluso Susi viene desde Madrid. La verdad es que me apetecía ya volver a casa después de tantos meses&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">La &#8216;Marcha Imperial&#8217; de <em>La Guerra de las Galicias</em> los interrumpió. Sisebuto descolgó su móvil mientras Yvette se acomodaba en el sofá.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Sí? ¡Hombre, Antoñito! ¿Qué pasa, berzotas? Sí, aquí ando por el <em>Más Allá</em>, terminando gira. Sí, esta noche es la última función; oséa, <em>‘La Penúltima’</em>, jejeje. ¿Libre dices? Bueno, tengo algunas cosillas; tú cuéntame&#8230; Ya&#8230; Entiendo&#8230; Pues mira, no te puedo contestar ahora porque no he traído la agenda al teatro, pero hacemos una cosa: te llamo mañana y te confirmo si estoy libre o no, OK? Peeerfecto. Y tú más, cacho cabestrooo. Venga, abrazotes, monstruo. Chau.</p>
<p style="text-align: justify;">Sisebuto dejó el móvil sobre la mesa del camerino mientras susurraba ‘<em>y una mieeerda</em>’.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Curro? –preguntó Yvette.</p>
<p style="text-align: justify;">-Naaa, más bien una bazofia. Un tío con el que he trabajado algunas veces, que tiene una compañía de medio pelo y que me ofrecía un bolazo rijoso el próximo finde. Por supuesto que estoy libre, pero paso olímpicamente.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Por qué?</p>
<p style="text-align: justify;">-Tía, ¿tú has visto este camerino? ¿Has visto esta compañía? ¿Sabes lo que me están pagando? ¿Sabes que Sastrería me ha hecho la ropa a medida, que tengo un asistente para vestirme, que Peluquería y Maquillaje me dejan a diario como un pincel para salir a actuar? ¿Qué cualquier cosa que necesite se la pido al teatro y la tengo aquí en minutos? He llegado a un status, a un nivel; ya no necesito volver a currar en agrupaciones casposas donde tengo que llevar mi ropa y maquillaje, donde los decorados se caen de viejos y cutres, donde no tienes un mísero sitio para cambiarte en condiciones&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-“<em>Y</em><em>o a las cabañas bajé</em><em>, y</em><em>o a los palacios subí</em><em>&#8230;</em>” –dijo Yvette con sorna.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Ein? &#8230; no comprendo ¿Vas a hacer <em>Don Juan</em> o algo así?</p>
<p style="text-align: justify;">-Sise, no me seas mentecato. Cada vez que estés en lo más alto, cada vez que creas que has alcanzado un status superior&#8230; no te confíes y <em><strong>¡recuerda el Tenorio!</strong></em></p>
<p style="text-align: justify;">-<em>Pos </em>como no me lo expliques&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Sise, chaval –dijo Yvette sonriendo.- La profesión de actor es una sucesión de altibajos. Llegar a conseguir un status ‘superior’ es algo que no está al alcance de todos. La mayoría de los artistas nos movemos en una zona difusa que depende de nuestros esfuerzos a la hora de buscar trabajo, pero también de una serie de factores externos e imposibles de predecir. Hoy hay una crisis, mañana buscan actores de una edad o físico distintos al tuyo, pasado mañana la compañía o el director de cine que te llamaban asiduamente desaparecen de la escena. Planificar el futuro es algo bastante relativo bajo esas circunstancias, así que lo mejor es dejar todas las puertas abiertas. Tener amigos hasta en el Infierno. Y no rechazar ningún trabajo ‘porque sí’. CURRO ES CURRO, venga de donde venga. Y unas veces te llegará de productoras y compañías donde te tratarán a cuerpo de rey, y otras veces de gente con la que tendrás que ejercer de regidor, técnico de luces y encargado del telón (además de actor).</p>
<p style="text-align: justify;">-Mira, yo no estoy de acuerdo&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Sise, tío, convéncete. Hoy estás arriba, pero mañana no sabes dónde estarás. ¿Puedes hacer ese bolazo? HAZLO. Puede que esa compañía de medio pelo te salve las lentejas en el futuro. Si es curro honrado y digno, no lo  rechaces <em>porque sí.</em> Los status grandilocuentes sólo existen en las revistas <em>couché </em>del colorín y en los <em>mass media</em> hipertrofiados; nosotros somos artistas y disfrutamos con nuestro trabajo. Unas veces vendrá envuelto en celofanes y otras en papel estraza; unas veces en fantásticos platós y otras en rodajes minimalistas; unas en magníficos coliseos y otras en Casas de la Cultura de olvidados municipios. ¿Piensas que todo el mundo llega a los niveles de <em>Anponio Bandarras</em> o <em>Pepélope Frus</em>? Fíjate: si hasta una actriz de la talla de <em>Poncha Verdasco</em> hace spots de escapes de pis, imagínate cómo está la profesión para andar rechazando trabajos. “<em>Y</em><em>o a las cabañas bajé</em><em>, y</em><em>o a los palacios subí</em><em>,</em>” Sise. Hoy estás en un Teatro Nacional y mañana en una carpa de tercera regional, y eso es actuar y lo demás memeces. No me seas merluzo, nene.</p>
<p style="text-align: justify;">-Leches&#8230;</p>
<p style="text-align: center;">* * *</p>
<p style="text-align: justify;">La alarma del <em>mp3 </em>de Sisebuto sonó, despertándolo de un respingo. Se estiró en la cama gruñendo; los muelles del colchón se le habían clavado en las lumbares. Subió la persiana con dificultad, se atascaba cada cinco centímetros. Contempló el jolgorio de la plaza del pueblo; apenas había pegado ojo durante la siesta por culpa de todo aquel jaleo. Se duchó tiritando, el agua caliente tardaba un montón en salir. Se vistió y tras unos minutos de forcejear con la llave oxidada, consiguió cerrar su cuchitril en el <em>Hostal Chinches</em>. Salió a la calle, cargando en ambas manos su maletín de maquillaje y su bolsa de traje (donde llevaba su camisa, pantalones y zapatos) y anduvo a pie durante unos minutos, hasta que llegó al parque donde iba a ser la función. Sobre una tarima ensamblada a toda prisa, varios técnicos se afanaban en montar el decorado (apenas unas tablas descoloridas). Saludó a Antoñito el director, que ensayaba con dos actrices a la vez que martilleaba clavos en un practicable, y buscó un espacio medianamente tranquilo tras el escenario, donde se cambió mientras algunos niños del pueblo se reían de sus gallumbos y le tiraban chinitas. Se maquilló de pié, sujetando un espejo con una mano mientras que con la otra trataba de hacerse recta la raya del ojo. Mientras, recitaba para sus adentros el papel y rezaba a las Musas para que los autos de choque, que atronaban al lado del improvisado escenario, tuviesen la deferencia de detener su actividad cuando comenzase la obra. Un rato después, por fin listo para actuar, habiendo oscurecido, mientras Antoñito comenzaba a presentar a la compañía a través de un micro que se acoplaba continuamente y el público siseaba pidiendo silencio, cerró los ojos, inspiró profundo y musitó “<em>Y</em><em>o a las cabañas bajé</em><em>, y</em><em>o a los palacios subí</em><em>&#8230;”.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Y la verdad, se lo pasó como un enano.-</p>
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		<title>Trabajo para que me pagues</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Mar 2010 21:48:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafa Casette</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Trabajo para que me pagues. Suena a perogrullada pero es verdad. No soy diferente por ser artista. No como ni vivo del aire. Disfruto con mi profesión, pero quiero que me pagues. No me cuentes tus milongas. No me vengas con tu sarta de excusas. Puedo entender retrasos razonables; al fin y al cabo, desde [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2010/03/perfiles21.jpg"><img class="size-full wp-image-581 alignleft" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="perfiles22" src="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2010/03/perfiles21.jpg" alt="" width="300" height="400" /></a>Trabajo para que me pagues. Suena a perogrullada pero es verdad. No soy diferente por ser artista. No como ni vivo del aire. Disfruto con mi profesión, pero quiero que me pagues. No me cuentes tus milongas. No me vengas con tu sarta de excusas. Puedo entender retrasos razonables; al fin y al cabo, desde el oficinista al supergerente cobran a final de mes. Pero también ten en cuenta que la relación laboral entre un trabajador convencional y su empresa se extiende en el tiempo, mientras que yo trabajo puntualmente para ti, de pascuas a ramos. Si yo quisiera ser un oficinista, con un confortable y gris trabajo de lunes a viernes de 8:00 a 16:00 y catorce pagas, no estaría sobre estas tablas. De toda la vida los bolos se han pagado al terminar la función; máximo, en los días siguientes a haber actuado (que ya tiene narices la cosa, pero en fin). Si no tienes capacidad económica para hacer una provisión de dinero no te metas en este negocio, ni lo amoldes a tu beneficio y antojo.</p>
<p style="text-align: justify;">Trabajo para que me pagues. Y trabajo ahora. Págame a tiempo ¿Cómo te sentaría si todos los actores a los que llamases, TODOS, te contestasen: <em>&#8216;vale, acepto el trabajo, pero si el día de rodaje es el 1 de febrero, yo me presentaré a rodar el 1 de mayo&#8217;</em>. ¡A noventa días, como tú! ¡Qué bonito, no? No me cuentes que a ti te tardan en pagar nosecuantos meses y blablablá; esa historia me la tragaba cuando empezaba, pero ya no. Te has subido al carro de una situación que puntualmente era anormal, pero que tú (y otros cuantos como tú) habéis convertido en habitual. <em>&#8216;Te pago a noventa días, como todo el mundo&#8217;</em>. Claro, ve a decirle a mi banco que la hipoteca se la despacharé cada tres meses y verás lo que me responde. O mejor aún, no me responde: me carga gastos de devolución e intereses de demora, amén de una colección de cartas y comunicados a cada cual menos amistoso. Ya que me pagas a noventa días, ¿qué pasa con mis intereses? ¿No será que te los estás quedando tú? Estoy cansado de tener un calendario de cobros lleno de retrasos. Reune primero los sueldos y después contrata a la gente.</p>
<p style="text-align: justify;">Trabajo para que me pagues. Soy un profesional. Vivo de esto. Ya fui amateur en el pasado, y estuve dispuesto a tragar carros y carretas por amor al arte. Pero olvídate de mis inicios; no me has contratado por ellos. Me has contratado para que te haga un trabajo competente; así que compórtate conmigo como tú me pides a mí: con profesionalidad. No escatimes mis seguros sociales ni mis cotizaciones; no me pidas que lleve mi coche a la otra punta del país; pero si aun así no hay más remedio, sé un poco decente y págame la gasolina (pero págamela antes, leches, que estoy harto de apoquinarla con anterioridad y tener que pasear tickets de gasolinera por tu oficina). No necesito comidas espectaculares en <em>Casa Botín</em>, sabes que a base de penurias año tras año soy bastante frugal; si me das menú completo se agradece, pero me conformo con un bocadillo, un refresco y una pieza de fruta&#8230; así que al menos, DÁMELOS. Que estoy bastante frito de la cantinela <em>&#8216;la comida y la cena van por vuestra cuenta&#8217;</em>. Lo mismo respecto al alojamiento: ¿que me quieres poner un hotel de cinco estrellas? Maravilloso; me he conformado en ocasiones con el <em>Hostal Chinches</em>; pero al menos, que no me toque pagarlo yo. Porque, a ver si te entra en la cabeza: con lo que me remuneras (que además hace años que no me revisas a la alza, como si siguiéramos con los precios del siglo pasado), si además corren de mi bolsillo alojamiento y manutención, ¿cuánto crees que al final me llevo a casa? Y ya no hablemos si he tenido que hacerme autónomo, que encima en vez de cobrar pago por trabajar. No, no me vengas con que tú haces lo mismo; tú eres empresario, y lo que vas a sacar por bolo está a años luz de lo que voy a sacar yo. Y además, no me cabe duda que cuando te han contratado a ti y a tu espectáculo, una de las partidas que han aceptado en tu presupuesto incluye tu alimentación y tu hotelito. Yo también como y duermo sobre blando. Contrataste a un actor, no a un fakir.</p>
<p style="text-align: justify;">Trabajo para que me pagues. Así que no huyas, no te escondas. No te escaquées, que oigo cómo le susurras a tu secretaria ‘<em>dile que no estoy’. </em>¿Te colgué yo el teléfono? Cuando me llamaste preguntándome por mi disponibilidad para esas fechas, ¿fingí interferencias en mi móvil? Pues no juegues conmigo a eso. Y basta ya de imprevistos. ¿Qué te parecería si cuando yo me presento a rodar descubres que me falta un brazo, o llevo una pierna escayolada, o me he afeitado la cabeza, o me he hecho un cambio de sexo y luzco unas tetas espectaculares? Igual que a ti no te gusta lo inesperado, a mí tampoco. Las cosas claras, y el chocolate espeso. Cuéntamelo todo desde el principio, no me voy a asustar. Estoy más que harto de encontrarme sorpresitas cuando voy a trabajar contigo, o cuando he terminado. ¿Que son dos funciones el mismo día en vez de una? ¡Dímelo! ¿Que como no hay presupuesto para vestuario tengo que llevarme mi camisa y mis zapatos de casa (y además, que sean de época)? ¡Dímelo! ¿Qué no va a haber unos camerinos o una caseta prefabricada y tendremos que cambiarnos en un rincón a la vista de todo el mundo? ¡Dímelo! ¿Que después de terminar el autobús no sale de regreso hasta tres horas después y hay que esperarlo en medio de la calle&#8230; y de la madrugada? ¡Dímelo! ¿Que no me puedes pagar al final de la función porque el concejal de festejos está de vacaciones y no vuelve hasta dentro de dos semanas? ¡Dímelo! Pero dímelo ANTES. Primero, porque tu compañía no es la única y no tengo porqué dar por supuesto que tus convenciones a la hora de trabajar sean las habituales. Segundo, porque quizá si me enseñas el cuadro en todo su esplendor, dispondré de datos suficientes <em>a priori </em>para decidir si me interesa o no trabajar contigo. Que sepas que cuando me cuelas una de tus habituales pifias, trato de aguantar el tipo y sonreír, pero internamente te estoy haciendo un <em>zafarrancho diodenal</em> que ni Freddy Krueger. E igualmente, que sepas que te pongo en mi lista mental de ‘ya te devolveré la pelota’. O sea, si hemos quedado (verbalmente, porque nunca me haces contrato) en que yo trabajaré para ti tal fecha, y de repente te llamo el día anterior diciéndote que me he puesto malísimo de la muerte con una gastroenteritis de órdago a lo grande y no voy a poder actuar contigo, piensa que a lo mejor otro empresario me ha llamado ese mismo día y yo no he tenido escrúpulos para dejarte tan colgado como tú me dejas a mí. Y además, acabo hastiado de enseñar gratis mis gayumbos al público.</p>
<p style="text-align: justify;">Trabajo para que me pagues. Así que igual que tú esperas que yo me ponga ante la cámara con mis mejores recursos, haz el favor de dármelo por escrito. Que estoy frito de vivir bajo cuerda. De no ver un contrato ni por asomo. De que tu única preocupación sea que firme la hoja de derechos de imagen, renunciando a cosas irrenunciables. De que cuando te interesa, tú y yo hagamos ‘pactos entre caballeros’, pero que cuando las cosas se tuerzan, me dejes colgado. De que reserve mi agenda para ti y por lo tanto rechace otros trabajos que coincidan ese mismo día (que no sé cómo <em>coñones </em>se confabula el universo, pero pasas de estar varias semanas mano sobre mano a que te coincidan tres trabajos el mismo día), y que luego me despaches con un mísero <em>‘es que se ha caído la fecha’</em>. ¿Qué se ha caído? ¿Y qué pasa conmigo? ¿O te crees que puedo meterme en mi máquina del tiempo y retroceder al día en que otro me ofrecía un trabajo ese día para decirle que sí? No me des fechas que no tengas confirmadas al 100%. Y DÁMELO POR ESCRITO. Que las palabras se las lleva el viento, y <em>donde dije digo, digo Diego</em>. ¿No firmaste un contrato con ese teatro, con esa productora, con la Comunidad? Pues fírmalo también conmigo. ¿Qué voy a cobrar menos porque me tienes que retener? Bienvenido sea si con ello comienzas a darle seriedad a esto. Los artistas no somos unos dejados que trabajan por cuatro gordas mal pagadas: nos habéis hecho así. Nos habéis convencido que se puede ir a trabajar sin contrato, sin seguridad social, sin ningún tipo de papel que nos descubra ante Hacienda (pero que os libere a vosotros de gastar demasiado). Luego nos lloráis que Pepe se cayó en escena, se rompió una pierna, os demandó, y os han metido un palo por no tenerlo asegurado de los que Dios tirita; qué malo Pepe, que os denuncia cuando le habéis dado trabajo en tantas ocasiones. Qué fastidio ahora tener que hacer contrato a todo el mundo, tener que pagarles seguros, considerarlos PERSONAS.</p>
<p style="text-align: justify;">Trabajo para que me pagues. Hazlo y tendrás mi fidelidad, y en algunos casos hasta mi amistad. Los cómicos tenemos fama de llegar, arrasar con todo, pedir lo máximo, tratar de currar lo mínimo&#8230; Pero prueba a tenerme contento (no pido lujos) y verás qué diferencia. Estamos aburridos de tener que trabajar para cien mil empresarios, picoteando de aquí y allá; hazme contrato, paga mis seguros, remunérame de forma justa e inmediatamente después de trabajar, dame de comer y un sitio donde dormir, paga mi desplazamiento&#8230; Y cada vez que me llames dejaré lo que esté haciendo y estaré disponible para ti. Dejaré a otros berzotas y aprovechados por currar contigo. Viajaré al fin del mundo, memorizaré lo que me pidas, reiré, lloraré, bailaré, tendrás lo mejor de mi arte. Aceptaré bajar mi caché si hay crisis, porque sabré que cuando deje de haberla volverás a ajustármelo a la alza. Me embarcaré en tus proyectos más estrafalarios o peregrinos, y los sacaremos adelante y triunfaremos. Recuerda que si tú te estás arriesgando, yo soy el que pone la cara delante del público; a ti puede que no te vuelvan a contratar, a mí puede que me la partan.</p>
<p style="text-align: justify;">Trabajo para que me pagues. Soy actor profesional. Que no se te olvide.<br />
¡PÁGAME YA, COÑO!</p>
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		<title>¡Tiembla, Lex Luthor!</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Feb 2010 23:38:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafa Casette</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Sisebuto Calambres tiene una identidad secreta que ríete tú de Clark Kent, Bruce Wayne, Peter Parker y demás membrillos de los tebeos. Sisebuto, durante el día, curra en alguna oscura empresa ejerciendo cualquier modalidad de trabajo basura (especialmente de comercial o teleoperata, que son los que más abundan). Pero cuando cae la noche y termina [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2010/02/perfiles20.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-526" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="perfiles20" src="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2010/02/perfiles20.jpg" alt="" width="300" height="400" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Sisebuto Calambres tiene una identidad secreta que ríete tú de Clark Kent, Bruce Wayne, Peter Parker y demás membrillos de los tebeos. Sisebuto, durante el día, curra en alguna oscura empresa ejerciendo cualquier modalidad de trabajo basura (especialmente de comercial o teleoperata, que son los que más abundan). Pero cuando cae la noche y termina su laburo (que dicen los argentinos), se despoja de su corbata, sus ropas formales, su vida anodina&#8230; y se convierte en ACTOR. El actor Sisebuto Calambres, capaz de las mayores hazañas&#8230; Como por ejemplo, poder compaginar cutrosos trabajos ‘convencionales’ con  platós y escenarios, y no morir en el intento. Ya tiene mérito la cosa&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Porque Sisebuto hace tiempo que se dio cuenta de que las utopías son bonitas sobre el papel, pero en la práctica no dan para manduca. Que lo de que el actor debe pasar hambre porque es intrínseco a su profesión (<em>‘¡esconded los pollos, que vienen los cómicos!’</em>) o porque uno necesita pasar penalidades para luego incorporarlas a sus personajes, tururú y <em>nanay de la China</em>. Él sueña, como todo quisque artista, en llegar a un punto en el que viva tan sólo de sus quehaceres ante la cámara y sobre las tablas; pero hasta entonces, lleva una doble vida para poder llevarse las lentejas al estómago. Que por desgracia la vida está muy cara y, además, el banco no le perdona los recibos de los dos préstamos y la tarjeta de crédito cuando no está en temporada o rodando.</p>
<p style="text-align: justify;">Así que a lo largo de los años, Sisebuto se ha construido una vida paralela, una identidad en la que no caben farándulas ni bambalinas; un currículum intachable de oficinista gris, de teleoperador con Excelencia Telefónica, de administrativo con vertiginosa mecanografía; se ha hecho un experto en pasar entrevistas de trabajo y dinámicas de grupo. Sabe perfectamente como comerle la oreja a un entrevistador de Recursos Humanos, cómo tiene que rellenar a su favor los test psicotécnicos, cómo exponer con creces su futura y abnegada implicación en la empresa a la que opta. Y claro, resulta tan convincente que así lo contratan al <em>jodío.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Y entonces comienza un proceso laborioso para cuadrar agenda laboral con castings, actuaciones, grabaciones, doblajes, spots, bolos y bulerías varias. Porque no se crean ustedes que teniendo un sueldo cuasimileurista que le cubra las espaldas el Sise se queda quieto, no; se mueve más aún si cabe. De hecho, este superhéroe es capaz de proezas increibles, como trabajar ocho horas seguidas como administrativo, cruzarse Madrid en transporte publico tras salir de su jornada laboral, llegar al teatro, dormir media hora en el sofá del camerino, y una vez recuperado, meterse un <em>Hamlet </em>de dos horas y media entre pecho y espalda para llegar finalmente a su casa a las dos de la madrugada, y al día siguiente a las 7.00 am. vuelta a empezar. Ahí, con un par. El Hombre de Acero a su lado, una cafetera rusa.</p>
<p style="text-align: justify;">Una de las ventajas que consigue Sisebuto con esa doble vida (además de terminar derrengado) es que se vuelve más selectivo. Porque no es lo mismo estar sin curro de ningún tipo y tener que aceptar figuraciones de doce horas a 25€, que tener el equivalente a un ingreso diario que duplica esa cantidad. Así, si le ofrecen trabajos por cantidades misérrimas, puede rechazarlos y se queda tan fresco. Y si le sale un curro bien remunerado y coincide con su ‘jornada gris’, no en balde se ha convertido en un especialista en conseguir justificantes médicos y bajas laborales de un día. Se ha empollado al dedillo en la enciclopedia médica de su madre los síntomas de una serie de enfermedades comunes, y es capaz de marear con sus escenas de gastroenteritis, cefáleas, gripes, desvanecimientos, convulsiones, toses, resfriados, tiriteras y migrañas al galeno más pintado hasta que consigue el preciado documento, tras sus convincentes interpretaciones, con tal de que no le siga vomitando en la consulta.</p>
<p style="text-align: justify;">Naturalmente la grandeza de un superhéroe no sería nada sin tener un vulnerable talón de Aquiles, una humanizante kriptonita, un maluto Joker, un Némesis cojonero. Sisebuto lo tiene; su enemigo mortal no lo es de su versión superhumana sino de su alter-ego infrahumano, y se llama <strong>Inestabilidad Laboral</strong>. Sisebuto diseña intrincados calendarios con fechas, cruces, previsiones de ingresos, duplicidades, interconexiones&#8230; y de repente, un día el jefe le llama a su despacho:</p>
<p style="text-align: justify;">-Señor Calambres, me temo que aunque estamos muy contentos con usted y con su implicación en la empresa, las circunstancias actuales nos obligan a rescindirle el contrato. Estamos en época de crisis, y el servicio para el que le contratamos está resultando deficitario en sus resultados&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Sisebuto solloza, se estremece, comienza a gemir, llora desconsoladamente. El jefe, desconcertado ante la embarazosa situación, no sabe cómo actuar. Le tiende una caja de kleenex y Sisebuto berrea con más fuerza, sonándose estrepitosamente, sobreactuando un poco. Le encanta, cuando ya sabe que está en la calle, hacer pasar unos minutos incómodos a su ex-mandamás. Si está inspirado, cae al suelo y finge un ataque de histeria echando espumarajos; pero mientras tratan de atenderlo, mientras le desabotonan la camisa para que le dé el aire, el berzotas del Sise está pensando mentalmente en las actualizaciones que realizará a su <em>curriculum vitae</em> tan pronto como llegue a casa. Entonces volverá a subirlo a internet a una serie de webs de trabajos, y sabe que en una semana volverá a estar en otra <em>cutreempresa </em>que salvaguarde sus actividades escénicas.</p>
<p style="text-align: justify;">Porque en alguna ocasión Sisebuto ha tratado de jugarse el todo por el todo; ha aprovechado sus cotizaciones fruto de trabajos y trabajos grises, ha pedido la Prestación por Desempleo, y durante medio o un año entero ha intentado echar toda la carne en el asador. Ha ido a todo casting existente, se ha apuntado en toda agencia viviente, ha perseguido a representantes de todo tipo, ha movido curriculum artístico, fotobook, videobook, ha hecho cortometrajes, figurado, doblado, animado, actuado&#8230; Y el saldo final ha sido negativo. No ha sido todavía capaz de levantar el vuelo, de vivir de la escena, de generar unos ingresos que se aproximen siquiera al anhelado mileurismo. Y tan pronto como ha finalizado el Paro, se ha reincorporado al mundo laboral gris, a la confortable protección de un sueldo mensual, aunque venga de un trabajo basura.</p>
<p style="text-align: justify;">Sisebuto sabe que esto no puede durar siempre. Un día será protagonista de un spot o conseguirá un episódico en <em>prime time</em>, y su tapadera, su identidad secreta se irá al cuerno. Un día lo reconocerán como actor y ya no lo contratarán para trabajos convencionales; ya sudó la gota gorda en una entrevista en la que la individua que le evaluaba estaba completamente segura de haberlo visto antes (acababa de hacer un papel muy gracioso en un episodio de un culebrón de éxito). No le conviene en absoluto que en esos trabajos sepan de su actividad paralela, porque eso le etiquetaría como persona informal, veleta, zángano, holgazán, gandúl y poco fiable. O sea, como <strong>cómico</strong>. Y por supuesto que Sisebuto, cuando entra en un trabajo, pretende vincularse con él y con la empresa por un largo periodo de tiempo; por lo menos, por lo menos&#8230; hasta la próxima temporada o hasta el próximo rodaje importante. Entonces hará lo que siempre hace: preavisará con la antelación legal requerida y se despedirá hasta la siguiente vez. ¿Tal vez Sisebuto no es ético por utilizar todos esos trabajos para sus fines? Tal vez. Pero ha llegado a la conclusión de que no está dispuesto a pasar hambre; y si su profesión es fingir personajes en la escena, ¿qué más da fingirlos en la vida real? El fin justifica los medios, dice Sisebuto emulando a Maquiavelo; y además ¿quién engaña a quién, el <em>engañador</em> o <em>el que engaña al engañador</em>? Porque anda que no le ofrecen curros grises que terminan siendo negros&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Un día Sisebuto alcanzará el éxito (o al menos eso espera), y ya no necesitará de álteres-ego ni identidades secretas; un día Sisebuto conseguirá vivir de su profesión de actor y nada más. Dejará de tener que recurrir al traje ajado y gris de oficinista, al disfraz de administrativo, de comercial, de teleoperador, de cobrador de impagados&#8230; Cuando ese día llegue&#8230; ¡Tiembla, Lex Luthor!</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2010/02/perfiles21.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-525" title="perfiles21" src="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2010/02/perfiles21.jpg" alt="" width="400" height="300" /></a></p>
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		<title>Baila, baila, bailarina</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Feb 2010 14:13:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafa Casette</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Sisebuto se ha echado una novia que le está trayendo por la calle de la amargura. Es una bailarina andaluza bajita, algo bizca y de enormes melones, de nombre Susi. La conoció en un estreno al que le habían regalado invitaciones, devorando canapés (como él) en el catering y sarao que se organizó después. Después [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2010/02/perfiles18.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-473" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="perfiles18" src="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2010/02/perfiles18.jpg" alt="" width="300" height="400" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Sisebuto se ha echado una novia que le está trayendo por la calle de la amargura. Es una bailarina andaluza bajita, algo bizca y de enormes melones, de nombre Susi. La conoció en un estreno al que le habían regalado invitaciones, devorando canapés (como él) en el catering y sarao que se organizó después. Después se fueron a pasear por la Gran Vía, y terminaron viendo amanecer desde el templo de Debod, tras pasarse la noche comentando viejas películas de Paul Naschy. Ese día ella durmió en su casa (bueno, dormir, lo que se dice dormir, poco); y el posterior y siguientes en su cama. La cosa iba a mayores, y Sisebuto abandonó el piso que compartía con sus compañeros actores y se mudó al de ella. Hasta ahí, miel sobre hojuelas. El problema es que la chica está en paro, y lo lleva bastante mal.</p>
<p style="text-align: justify;">Susi había venido a Madrid con la intención de potenciar ese gracejo innato que tenía bailando flamenco y sevillanas desde que tenía dos años; había estudiado clásico con Hector Pullate y la chica prometía, hasta que el cambio hormonal desarrolló&#8230; ‘su anatomía’ de forma desigual y afectó a su equilibrio (además de los problemas de enfundar todo ‘aquello’ en unas mallas). Regresó a sus raíces entonces, centrándose en clásico español, hasta que una compi le dijo que el futuro laboral estaba en el contemporáneo y el jazz. En fin, que a base de machacarse varios años y un sin fin de contracturas, Susi se había convertido en una todoterreno multidisciplinar que lo mismo te cuadraba un tango que te hacía sudar con una danza del vientre. Entonces fue cuando, tras quedar finalista en un concurso provincial de danza, le ofrecieron una beca para estudiar en Nueva York, con los grandes. Y cuando a la vez, una amiga le dijo que había una vacante en el ballet de Pepelu Morrero, afamado productor televisivo, y que si quería, entraba ya.</p>
<p style="text-align: justify;">La carrera del artista está construida a base de batacazos. De proyectos fallidos y de decisiones erróneas. Hay montones de veces en las que su profesión le causa conflictos de difícil solución: la aparición de dos o más ofertas el mismo intervalo de tiempo. ¿Cuál elegir y cuál rechazar? ¿Qué características primar a la hora de decantarse por uno u otro? Puede  que la oferta X esté peor remunerada pero aporte una expectativa posterior de más trabajo. O puede que la calidad de la oferta Y sea peor, pero la remuneración sea más importante. Cada elección no sólo debe tener connotaciones respecto al trabajo puntual sino respecto a las expectativas de futuro. Y claro, el resultado de la decisión tomada no llega hasta que ha pasado un tiempo. Es entonces cuando uno se da cuenta que no todas las elecciones realizadas fueron las correctas, y que algunas opciones, que fueron seleccionadas con la convicción de que iban a ser las más adecuadas, se convierten en estrepitosos trompazos. Evidentemente es una ley de vida que puede suceder a cualquiera sin  relación con el arte dramático; pero teniendo en cuenta la gran cantidad de trabajos a los que opta el actor, éste tiene que vivir con las opciones y las decisiones como parte indisoluble de su profesión. Y se acierta a veces y a veces se mete la pata, y suele ser hasta el fondo.</p>
<p style="text-align: justify;">Así que Susi, a la que le apetecía bien poco tener que fijar temporalmente su residencia en la ciudad de los rascacielos, decidió rechazar la beca y aceptar el trabajo, y así se lanzó de cabeza al Maravilloso Mundo del Bolo. Trabajó como una negra; lo mismo estaba un día grabando una gala de televisión, como otro bailando la jota en una antología de zarzuela en provincias, como otro haciendo una figuración de baile moderno en una serie de televisión. Llegó a trabajar siete días a la semana, porque aunque en teoría libraba los lunes, en la práctica siempre te tocaba un bolo o una grabación en plató (y además, cualquiera le decía al señor Morrero que no quería ir ese día&#8230; Vamos, que te ponía de patitas en la calle). Y para qué contar cuando empezaron las giras internacionales&#8230; ella, que no había querido salir de España, se vio de bolos en los lugares más peregrinos del planeta: Buenos Aires, Tokio, París, Roma, Lisboa, Maastrich, Karlovy Vary, Manila&#8230; y todo a tal ritmo que apenas vio todos aquellos sitios mas que desde la ventana del avión o la del bus desde el hotel al teatro.</p>
<p style="text-align: justify;">Por supuesto, todos aquellos ingresos le permitieron a Susi comprarse un piso y todo&#8230; Pero la sensación de que estaba achicharrando su vida sin nada de tiempo para el ocio comenzó a ser agobiante. Y un día, aprovechando que el jefazo estaba en viaje de negocios, pidió la liquidación y se marchó al pueblo, a casa de sus padres con la sana intención de disfrutar de un año sabático. Se dejó en su casa de Madrid el móvil para evitar ser localizada.</p>
<p style="text-align: justify;">Inconvenientes de ser hiperactiva: a los seis meses, Susi ya estaba añorando la vida acelerada, la falta de tiempo, el estrés, y sobre todo al público y bailar. Aguantó un trimestre más, hizo las maletas despidiéndose de sus compungidos padres, regresó a la capital&#8230; y se dio de bruces con la realidad: mientras había estado fuera, sobre el mundillo de la escena (y sobre el país en general) había caído a plomo una crisis económica galopante, y la mitad de los empresarios con los que tenía contactos habían cerrado. Además, nuevas generaciones de bailarinas más jóvenes (y más baratas) que ella, habían cubierto un espacio vital que ahora le costaba lo indecible recuperar (con casi treinta años comenzaba a ser considerada vieja por algunos coreógrafos). Naturalmente estaba vetada en la compañía del señor Morrero, y al haberse despedido no tenía derecho al Paro. Entre el medio año sabático y la situación de desempleo, sus ahorros comenzaron a menguar rápidamente. Cuando conoció a Sisebuto, estaba bailando de pascuas a ramos en bolos sueltos y esporádicos, aceptando unas bajadas de caché que tiempo atrás ni hubiera permitido, y haciendo castings para todo lo que se movía, desde animaciones para despedidas de soltero hasta acciones de calle y gogó en discotecas. Su única esperanza era conseguir entrar en un musical tipo <em>Hoy lo que puedo merendar</em> o <em>Los 50</em> y engancharse a una temporada larga que le diera un respiro.</p>
<p style="text-align: justify;">Por si fuera poco, le habían contado acerca de una ex-compañera que sí aceptó la beca para Nueva York&#8230; Actualmente era coreógrafa de fama mundial y tenía su propia academia de danza, con sucursales en diversas ciudades. Susi se mordía los puños&#8230; Y aquello, sumado a lo esporádico del trabajo, le estaban avinagrando el caracter.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero en realidad, todo esto no es lo que trae a Sisebuto por la calle de la amargura, como decía al principio. Ni tampoco los chistes de bailarinas que a menudo Yvette, a la que no le cae muy bien Susi, le lanza (‘Hey, Sise, ¿sabes qué le dice una bailarina a otra? &#8220;¡Eh, tú, tu tutú!&#8221;. Oye, ¿y por que las bailarinas andan siempre de puntillas? ¿No seria más fácil contratar bailarinas más altas?’) cada vez que él pretende contarle sus cuitas.</p>
<p style="text-align: justify;">No, lo que está haciendo polvo a Sisebuto es que, tras unos inicios absolutamente volcánicos (Susi era una bomba en la cama), el pobre está ahora a pan y agua; peor aún, está bajo el Suplicio de Tántalo. Y es que ella, cuando está sin trabajo, además de caer en una completa abstinencia sexual (<em>‘Zize, quillo, no zeaz pezao que no mapeteze’</em>), es incapaz además de conciliar el sueño. Así que se quita el pijama, se calza unos calentadores, y practica en el salón bailando la mayor parte de la noche&#8230; desnuda.</p>
<p style="text-align: justify;">Y el pobre Sise las está pasando canutas con el calentón.-</p>
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		<title>Los sofocos de la &#8216;figuranta&#8217;</title>
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		<pubDate>Sat, 13 Feb 2010 19:38:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafa Casette</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La shica tonta permanecía en el centro del grupo de figurantes, apartando a sus compañeros de al lado con exagerados ademanes de estrella de Hollywood. Yvette suspiró y echó un vistazo a su separata del guión. La ayudante de dirección se acercó a la silla de tijera con el logo de la serie en la [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2010/02/perfiles17.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-451" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="perfiles17" src="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2010/02/perfiles17.jpg" alt="" width="300" height="400" /></a>La <em>shica </em>tonta permanecía en el centro del grupo de figurantes, apartando a sus compañeros de al lado con exagerados ademanes de estrella de Hollywood. Yvette suspiró y echó un vistazo a su separata del guión. La ayudante de dirección se acercó a la silla de tijera con el logo de la serie en la que estaba sentada, y le trajo una botellita de agua con una sonrisa; Yvette la aceptó, y vio de reojo las miradas de envidia de la <em>shica </em>tonta. Trató de obviarlas y se enfrascó de nuevo en el texto.</p>
<p style="text-align: justify;">El día de rodaje estaba siendo bastante duro. Estaban grabando un episodio de la serie URRACA FLOJA, y a los inconvenientes del vestuario medieval y demás parafernalia histórico-utillera se añadía el estar filmando en un castillo abandonado en pleno invierno castellano-manchego. Naturalmente, las estancias habían sido acondicionadas con la necesaria calefacción para los actores y el equipo&#8230; salvo para los figurantes, que se hacinaban en una carpa en el exterior, tan sólo protegidos por un cañón de aire caliente que a todas luces resultaba insuficiente para resguardarlos del gélido frío invernal.</p>
<p style="text-align: justify;">Yvette tenía un papel importante en la serie; sin embargo, y a diferencia del resto de sus compañeros actores, le gustaba acercarse a conversar con los figurantes cuando tenía ocasión. No en vano conocía a la mayor parte de ellos, por haber coincidido en gran número de rodajes similares en sus tiempos de necesarias figuraciones económico-alimenticias. Por lo tanto, había sufrido en sus propias carnes las penurias y desprecios que la figuración solía recibir por parte de muchos directores y equipos de rodaje. En una de las veces que estaba hablando con un matrimonio mayor, convocados habituales de varias agencias, se percató de la <em>shica </em>tonta. Una <em>juani </em>alta, exageradamente maquillada (estaba claro que tras pasar por vestuario y maquillaje se las había arreglado para retocarse labios y colorete a escondidas para destacar, aunque fuera de forma anacrónica), que hablaba con sus compañeros con la condescendencia de quien se dirige a seres inferiores.</p>
<p style="text-align: justify;">En uno de los momentos del rodaje, la <em>shica </em>tonta se dio cuenta de que Yvette era llamada a rodar una escena con uno de los actores principales; debió entonces darse cuenta de que no era una figurante más, porque la siguiente vez que Yvette se acercó al grupo, la <em>shica </em>tonta le mostró toda su atención; vamos, que se le pegó como una lapa. Estaba claro que era de aquellas personas que creen conseguir un status superior en una situación, por el mero hecho de hablar con personas de mayor rango en ese lugar. Yvette, educada, trató educadamente de hablar con ella; pero después de unos minutos, se había convencido de que la <em>shica </em>tonta era un verdadero plomo.</p>
<p style="text-align: justify;">Contaba que había estudiado en una escuela de esas que supuestamente te preparan para cine y televisión; ella presumía de lo que había tenido que pagar para que le hubieran formado tal actor o cual director de casting (Yvette, que conocía a ambas personas, estuvo a punto de darle su opinión sobre su capacidad a la hora de impartir clases, pero pensó que mejor se callaba). La <em>shica </em>tonta se había apuntado a varias agencias, y finalmente la habían llamado para aquel rodaje ‘gracias a sus cualidades interpretativas’ (Yvette tampoco quiso contradecirla diciéndole que la agencia KAMELOS que la había enviado era de las que sirven cuarto y mitad de figurantes mixtos al peso). Y por supuesto, tenía la seguridad de que en cuanto el director de la serie la viera la iba a descubrir como actriz y le iba a dar un papel secundario o principal. Yvette le deseó la mayor de las suertes, pero respondió con ambigüedades cada vez que la otra intentaba que le presentase a alguien ‘influyente’ del equipo.</p>
<p style="text-align: justify;">El rodaje transcurrió con la habitual colección de imprevistos; las escenas se alargaban más de lo pronosticado, las repeticiones se sucedían, la figuración seguía esperando para intervenir por primera vez en el día&#8230; Pararon para comer; los actores y el equipo técnico degustaron menú de tres platos y postre a elegir que un servicio de catering había llevado en humeantes cajas metálicas, en una sala cerrada del edificio con su buena calefacción. Fuera del castillo, bajo su carpa, los figurantes ateridos de frío comían bocadillo de salchichón envuelto en <em>papel albal</em>, pieza de fruta y lata de refresco, empujándose unos a otros por situarse en la trayectoria benefactora del chorro de aire caliente.</p>
<p style="text-align: justify;">La siguiente vez que Yvette vio a la <em>shica </em>tonta, ésta comenzaba a perder la paciencia. El corpiño le apretaba, tenía los pies congelados dentro de las delgadas esparteñas y los humos se le habían bajado en general; además, tenía intolerancia al gluten, no había podido comerse el bocadillo y no había previsto traerse comida. Gruñía y despotricaba contra todo el mundo, se quejaba de dolor de estómago debido al cansancio, el hambre y los nervios, y permanecía sentada echando pestes del ‘maravilloso mundo de la televisión’. Cada vez que Yvette aparecía, se agarraba a ella como una molesta tabla de salvación y no sabía cómo quitársela de encima. De hecho, la situación tomó tintes surrealistas cuando la <em>shica </em>tonta mascullaba:</p>
<p style="text-align: justify;">-<em>Ej que</em> menuda porquería de rodaje. Tanta fama la puta URRACA FLOJA, y <em>yastá </em>bien estar aquí <em>tiraos </em>horas y horas por 25 <em>coshinos leuros </em>a cobrar en tres meses. Saco <em>musho </em>más del Paro que como <em>figuranta</em>. Yo no vuelvo; si no fuera porque nos han traído en bus y estamos <em>ande </em>Cristo perdió el <em>meshero</em>, me largaba y a la puta URRACA la iban a dar por <em>ande </em>amargan los pepinos&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Bueno –dijo conciliadora Yvette.- Cuando vayas mañana a la agencia, les dices que no quieres hacer más figuraciones&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Mañana? Yo no vuelvo allá en la vida, <em>choni</em>. Dentro de tres meses que me ingresen los <em>leuros</em> en mi banco que a mí no me vuelven a ver <em>er </em>pelo&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Ejem, tendrás que ir allí para recoger el certificado de empresa –dijo Yvette.- ¿No dices que estás cobrando la Prestación&#8230;?</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Y qué coño tiene que ver mi Paro con esa <em>mierdagencia</em>, <em>vamoavé</em>&#8230;?</p>
<p style="text-align: justify;">-A ver&#8230; –dijo Yvette, mascando la tragedia.- ¿No preguntaste a la agencia si te daban de alta en la Seguridad Social? Porque KAMELOS lo hace, te lo aseguro. Así que tendrás que pedirles un certificado de empresa del día de hoy para que te reanuden la Prest&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-¿¿¿QUÉ <em>MAN CORTAO</em> EL PARO POR HACER DE FIGURANTAAA???</p>
<p style="text-align: justify;">Los siguientes minutos fueron seguidos de ataques de histeria, jadeos, hiperventilaciones, sollozos, lágrimas, visita urgente del medico del set porque ‘a una figurante le ha dado un ataque de nervios’ y demás festival de anécdotas. Finalmente, la <em>shica </em>tonta se terminó calmando cuando acertó a comprender el proceso por el cual le reanudarían la Prestación presentando la documentación correspondiente. A aquellas alturas ‘la figuranta’ estaba en boca de todos los miembros del equipo, que hablaban de ella entre risitas y regocijo. No hay nada peor para un figurante que destacar negativamente, ser etiquetado como &#8216;conflictivo&#8217; y&#8230; amenizar el cotarro al personal en un rodaje aburrido.</p>
<p style="text-align: justify;">Por fin, tras ocho horas de espera, a la figuración le tocó rodar. Cuando distribuyeron a las personas en el Salón de la Corte, Yvette vio de reojo como la <em>shica </em>tonta hacía todo lo posible (a base de codazos) por ponerse en primera línea de cámara. El director de la serie se acercó a los monitores por los que veía lo que enfocaban las cámaras, miró el encuadre y dijo al ayudante de dirección:</p>
<p style="text-align: justify;">-Pepe, ese ángulo al fondo me queda desnudo. Mánchamelo un poco y quítame a esa alta de delante, que me tapa al grupo. A esa, a la del sofoco.</p>
<p style="text-align: justify;">Así que la <em>shica </em>tonta terminó ‘manchando’ el fondo de la escena, en un grupo que a todas luces sería un borrón desenfocado en la edición final. Su cara de furia contenida era un poema. De estrella de Hollywood a mera mancha. Sí, pensaba Yvette, seguramente sería su último rodaje como ‘figuranta’&#8230;</p>
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		<title>Shakespeare in Porn</title>
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		<pubDate>Sun, 31 Jan 2010 14:40:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafa Casette</dc:creator>
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		<description><![CDATA[‘Ayúdame, Yvette, eres mi única esperanza’. Con este desesperado mensaje tan georgelucasiano, Sisebuto Calambres lanzaba no un holograma de auxilio sino un mensaje de voz en el contestador de Yvette. Ella se preguntó qué querría después de tantos meses sin verle; habían estudiado ambos en una escuela de teatro algo sectaria en la que les [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2010/01/perfiles16.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-388" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="perfiles16" src="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2010/01/perfiles16.jpg" alt="" width="300" height="400" /></a><em>‘Ayúdame, Yvette, eres mi única esperanza’.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Con este desesperado mensaje tan <em>georgelucasiano</em>, Sisebuto Calambres lanzaba no un holograma de auxilio sino un mensaje de voz en el contestador de Yvette. Ella se preguntó qué querría después de tantos meses sin verle; habían estudiado ambos en una escuela de teatro algo sectaria en la que les habían sacado los cuartos aparte de haber sido bombardeados con sesudas elucubraciones pseudoteatrales (‘¿interpretáis desde la mentira o desde la verdad?’) y otras varias comeduras de coco. En cualquier caso, se habían reído un porrón  juntos. Así que le llamó.</p>
<p style="text-align: justify;">-Verás, tengo un problema. Me han cogido para hacer <em>Romeo </em>en la obra de Shakespeare, y estoy bastante inseguro. Es una compañía bastante importante y tengo miedo de pifiarla en los ensayos; así que me acordé que tú tenías montada <em>Julieta</em>, y me preguntaba si podíamos quedar una tarde y darle un repaso gordo&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Yvette aceptó. Nunca se sabe cuándo te pueden pedir un repertorio en particular, y a ella le servía para no mantenerse oxidada.</p>
<p style="text-align: justify;">Quedaron en casa de Sisebuto, un piso de alquiler que compartía con dos compañeros actores; estos estaban de bolo ese fin de semana, por lo que no les interrumpirían con comentarios jocosos y cachondeos varios.</p>
<p style="text-align: justify;">El repaso transcurrió sin novedad. De hecho, Sisebuto, que siempre despistaba con su pinta de pasmado, tenía el texto bastante más que correcto. De hecho, el tío estaba incluso brillante. Cuando después de apurar un vaso de moscatel barato que hacía las veces de ponzoñoso veneno terminó su perorata final y cayó sobre el cuerpo de Yvette, que descansaba cuan largo era en el sofá, ella se incorporó, rompiendo a aplaudir.</p>
<p style="text-align: justify;">-¡Tremendo, Sise! ¡Lo llevas fenomenal! ¡Tío, vas a arrasar en el ensayo! No comprendo por qué decías que estabas inseguro&#8230;<br />
-No, si yo no tengo problemas con el libro. Es que&#8230; bueno&#8230; el montaje me desconcentra un poco&#8230; o sea, la versión&#8230;<br />
-¿La versión? No entiendo&#8230;<br />
-Sip. El director quiere hacer una cosa muy moderna y muy sensual y todo eso&#8230; Y me temo que cuando empecemos a ensayar en serio la pifie a lo bestia&#8230;<br />
-¿Y cómo es ese montaje? –preguntó Yvette extrañada.<br />
-Ejem&#8230; EN PELOTAS.<br />
-¿En pelotas? ¿Pero es una versión nudista, o qué porras&#8230;?<br />
-Nononono&#8230; El vestuario es una cosa superferolítica y tal&#8230; pero en las escenas que Romeo y Julieta salen juntos y a solas, el director quiere expresar la pureza de su amor y no sé qué tontadas&#8230; y nada, que tengo que salir en porretas&#8230;<br />
-Bueno&#8230; pues nada. Te desnudas y ya está&#8230;<br />
-Es que&#8230; –Sisebuto se puso rojo como un tomate.– Es que ese es el problema. Tengo miedo que cuando me encuentre en pelota picada ante mi <em>paternaire </em>se me vaya la olla, se me olvide el texto, se me&#8230;<br />
-Sise, hijo, pues entonces no sé cómo pretendes&#8230;<br />
-Yo&#8230; Yo había pensado&#8230; –El rostro de Sisebuto empezaba a parecer el capote de Manolete de tan colorado que estaba.–  &#8230;O sea, tú y yo hemos estudiado juntos&#8230; Es decir, hay confianza&#8230; En fin, que para habituarme a la situación&#8230; Esto, yo me preguntaba&#8230; Sólo como entrenamiento&#8230;<br />
-Espera&#8230; –Yvette abrió los ojos como platos.– ¿Has quedado conmigo con la idea de que ensaye contigo DESNUDA? ¡Tú estás majara!<br />
-Jolín, Yvette&#8230; Somos amigos&#8230; Estoy desesperado&#8230; No sé que hacer&#8230; Creo que la voy a cagar&#8230; Necesito ayuda&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Yvette suspiró. En el pasado había tenido que desnudarse ante un escenario o una cámara y no era algo sencillo ni cómodo. Incluso recordaba haber perdido trabajos por inseguridades como la que ahora demostraba Sisebuto. Aquello era una encerrona, pero el pobre chaval estaba en un apuro. Y qué narices, ella era actriz. Se puso de pié y comenzó a desabrocharse los botones del pantalón</p>
<p style="text-align: justify;">-Vale. Vamos allá. Quítate la ropa.<br />
-¿¿CÓMOR?? ¿Así&#8230; sin prolegómenos? O sea&#8230; Necesito hacerme a la idea&#8230;<br />
-En escena no vas a tener tiempo para eso. Venga, ahora mismo. Los dos a la vez.<br />
-Joer, Yvette, dame tiempo&#8230;<br />
-Sise, tío, que me largo. Ropa fuera.<br />
-Bu-bueno&#8230; Pero date la vuelta.</p>
<p style="text-align: justify;">Yvette se desnudó de espaldas a Sisebuto. No es que ella fuera inmune a la vergüenza; y aquella situación tampoco es que fuera usual; pero ya que había caído en la encerrona, pretendía erradicarle el pavo a su compañero. Cuando quedó como Dios la trajo al mundo, se giró y se encontró al otro tapándose púdica y compulsivamente sus partes.</p>
<p style="text-align: justify;">-Venga, Sise. ¡Manos arriba! ¡Empieza el espectáculo! ¡Escena del balcón! No lo pienses y suéltalo.</p>
<p style="text-align: justify;">Se puso de pié en el sofá y compuso un gesto ausente. Sisebuto comenzó a declamar, balbuceando con voz aflautada por los nervios.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>-¡Pero calla! ¿Qué luz brota de aquella ventana? ¡Es el Oriente, Julieta es el sol! Alza, bella lumbrera y mata a la envidiosa luna, ya enferma y pálida de dolor, porque tú, su sacerdotisa, la excedes mucho en belleza.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Julieta </em>comenzó a percatarse de que ‘algo’ iba mal, pero trató de no desconcentrar a su compañero, el cual comenzaba a sudar copiosamente.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>-&#8230; sus ojos, desde la bóveda celeste, a través de las aéreas regiones, tal resplandor arrojarían, que los pájaros se pondrían a cantar, creyendo día la noche. ¡Ved cómo apoya la mejilla en la mano! ¡Oh! ¡Que no fuera yo un guante de esa mano, para poder tocar esa mejilla!</em></p>
<p style="text-align: justify;">-¡Ay, la leche!<br />
-¿’Ay, la leche’? No, Yvette&#8230; Es ‘<em>Ay de mí</em>’&#8230; Oops&#8230;<br />
-Pero tío, Sise&#8230; córtate un pelo, ¿no? La madre del cordero&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">‘Una parte’ de la anatomía de Sisebuto había adquirido proporciones descomunales. Yvette hacía tiempo que no veía nada parecido. Sisebuto gemía, desesperado:</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Lo ves? ¡Esto es a lo que me refería! ¡No quiero ni pensar si esto me pasa en los ensayos, o si en medio de la función salgo a escena trempado&#8230;!<br />
-Sise, no digas una palabra. –dijo Yvette, con las mejillas ardiendo y tratando de apartar la vista de semejante ‘armamento’.– ¡Sigue con el texto! “<em>¡Habla! Oh, prosigue hablando&#8230;</em>”<br />
-<em>¡Habla! ¡Oh! ¡Prosigue hablando, ángel resplandeciente! Pues al alzar, para verte, la mirada&#8230;</em> Ufff&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">La escena continuó a duras penas, porque cuanto más miraba Sisebuto el cuerpo desnudo de su compañera, peor se ponía, y por más que tratara Yvette de obviar la situación, tampoco es que ella fuera de piedra. Finalmente <em>Julieta </em>pensó ‘de perdidos al río’; y como al fin y al cabo hacía unos meses desde su último novio, siempre llevaba encima condones por lo que pudiera pasar, y a nadie le amarga un dulce, agarro a Sisebuto de&#8230;</p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;">Nota del autor: la escena que iba a continuación ha pasado por un proceso de autocensura para evitar modificaciones en la calificación moral del presente blog. Será ofrecida íntegra en posteriores versiones <span style="text-decoration: underline;">de pago</span>.   XDDD</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">&#8230; Sisebuto e Yvette yacían en el sofá comiendo <em>Conguitos </em>(ninguno de los dos fumaba).</p>
<p style="text-align: justify;">-Bueno&#8230; Y ahora&#8230; ¿Qué hacemos?<br />
-¿Cómo que ‘qué hacemos’, <em>Romeo</em>? Ya que ‘<em>el increible Hulk</em>’ ha vuelto a la normalidad, ahora mismo volvemos con la escena. Desde el principio.<br />
-Yvette&#8230; oséa&#8230; tú y yo&#8230; analicemos la situación&#8230;<br />
-Si te parece que no hemos ‘<em>analizado</em>’ lo suficiente&#8230; Hala, merluzo, escena del balcón: ‘<em>qué luz brota de aquella ventana&#8230;</em> ’</p>
<p style="text-align: justify;">El caso es que una vez que habían ‘roto el hielo’, Sisebuto comenzó a entrar en situación escénica, se olvidó de la falta de ropa, bordó su interpretación e incluso se echaron unas risas y una guerra de cojines. Y&#8230; un nuevo revolcón.</p>
<p style="text-align: justify;">Finalmente, cuando se despidieron, Yvette con una sonrisa mimosa e irónica, recomendó a Sisebuto tras un tierno piquito aquel consejo que aparecía en ALGO PASA CON MARY: ‘descargar la pistolita antes’.</p>
<p style="text-align: justify;">Un par de meses después le contaron a Yvette el éxito ‘descomunal’ que Sisebuto estaba teniendo en su representaciones de <em>Romeo y Julieta</em>. Incluso un productor porno estaba interesado en contratarle&#8230;</p>
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		<title>Salvada por la campana</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Jan 2010 21:59:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafa Casette</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Yvette había llegado al límite. Ya no podía aguantar más. La situación era desesperada. Se le habían terminado la Prestación por Desempleo y todos los ahorros que le quedaban de la última gira por América Latina con una compañía de teatro clásico. Desde que regresó a España se había propuesto aprovechar el jugoso paro que [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2010/01/perfiles15.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-380" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="perfiles15" src="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2010/01/perfiles15.jpg" alt="" width="300" height="400" /></a>Yvette había llegado al límite. Ya no podía aguantar más. La situación era desesperada. Se le habían terminado la Prestación por Desempleo y todos los ahorros que le quedaban de la última gira por América Latina con una compañía de teatro clásico. Desde que regresó a España se había propuesto aprovechar el jugoso paro que le había quedado y echar toda la carne en el asador; conseguir el sueño, casi imposible, de vivir de la interpretación. Sueño que por otro lado casi se había convertido en una pesadilla.</p>
<p style="text-align: justify;">Se apuntó en todas las agencias de casting que encontró en internet; actualizó su currículum y videobook; y comenzó a patearse oficinas de todo pelaje buscando trabajo de actriz. Perdió la cuenta de las entrevistas, audiciones, castings, reuniones informales, reuniones formalísimas y demás <em>meetings </em>que tuvo. Quemó abonos transporte y zapatillas de andar intentando que cada día, por complicado que fuese llegar o inclemente que fuese el tiempo, atacase uno o varios nichos de trabajo. Sembró, sembró y sembró.</p>
<p style="text-align: justify;">Y poco a poco fue recogiendo el fruto de su trabajo. Sólo que ese fruto resultaba escaso e insuficiente. Le empezaron a llamar para hacer figuraciones en series; a las pocas semanas se conocía a todos los habituales del mundillo (Yvette nunca se había dado cuenta que, en toda película, serie o spot comercial, en segundo y tercer plano siempre salen los mismos; de hecho, cada vez que encendía la televisión y veía algo, encontraba caras conocidas). Hizo varios cortometrajes, alguno de ellos muy buenos, que le costó Dios y ayuda conseguir su copia. Incluso consiguió figuraciones especiales  con algunas frases en algunas series y películas de renombre. Pero el mayor problema es que Yvette no conseguía <em>salir de la media</em>: no era ni demasiado guapa ni demasiado fea, ni demasiado joven ni demasiado mayor&#8230; oséa, como miles de actrices buscándose el pan dentro del mundillo. Tuvo varias promesas que no cuajaron, pruebas que superó una a una y en las que quedó finalmente descartada, anuncios de televisión importantes que se cayeron en el último momento.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras tanto, su situación económica menguaba. Afortunadamente el paro le proporcionaba un colchón con el que no cuentan todos los actores que terminan una temporada. Pero pasaban los meses, y entre los retrasos de las agencias a la hora de pagarle y la poca cuantía percibida por los trabajos realizados, los recursos de que disponía se le fueron terminando. Consumió la Prestación por Desempleo, y aunque le concedieron el Subsidio, la cuantía del mismo resultaba insuficiente para poder seguir tirando. Sus reservas descendieron de forma alarmante. Llegó un mes que entre Subsidio y ahorros no le llegaba para pagar el alquiler de su piso. Comenzó a pedir prestado a familiares y amigos, pero aunque consiguió juntar lo suficiente para salvar aquel mes, le quedaba claro que el siguiente le sería imposible reunir la misma cantidad: los recibos devueltos se le acumulaban, las compañías le enviaban emails y le llamaban amenazando con cortarle los distintos servicios contratados y el dinero que le quedaba pesaba cada vez menos en su bolsillo. Hizo juegos malabares para poder alimentarse, llegando a colarse en estrenos importantes para poder devorar canapés en el catering (y llenarse discretamente de paso los bolsillos de mediasnoches pringosas). Invitó a comer a amigos en restaurantes y luego simulaba haber olvidado su cartera para que pagase el incauto invitado. Incluso una tarde se armó de valor, se disfrazó de mendiga y estuvo pidiendo acurrucada en una esquina (lo que le reportó suficiente para comer dos días, además de un descomunal catarro y un dispendio en medicamentos fuera de programa). En fin, que hablando en plata, <strong>las pasó putas.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Y llegó un momento en que no pudo aguantar más. Ese fue el día que se pasó por una de sus agencias a cobrar una cantidad pendiente y le dijeron que debido a la crisis, a los productores, a la coyuntura, a patatín y patatán, no le podían pagar hasta el mes siguiente. Además de la escena de gritos, lágrimas y demás ante el personal de la agencia (no todo interpretado), Yvette se dio cuenta que había llegado al punto de no retorno. Abrió su ordenador, que se encendía un día sí y otro no, desempolvó su &#8216;otro&#8217; currículum, y comenzó a enviarlo a oficinas y agencias no artísticas, buscando trabajos de comercial, secretaria, teleoperadora&#8230; En muy pocas horas comenzó a recibir ofertas (en más de una ocasión había trabajado para empresas similares, y tan sólo se trataba de inflar las fechas de su currículum para ocultar los años bajo ocupaciones artísticas).</p>
<p style="text-align: justify;">Empezó a pasar entrevistas en las cuales, casi más que su experiencia laboral, tuvo más peso su experiencia artística (<em>&#8216;por supuesto, llevo toda la vida buscando una compañía como la suya para echar raíces y desarrollar una carrera profesional, oh, sí&#8217;)</em>. Entre eso y su facilidad para hablar, su dicción perfecta y su empatía hacia el entrevistador, pronto fue seleccionada para más de una empresa. Eligió el trabajo que le pareció menos correoso, hizo un curso de formación de dos días, y pasó todos los preliminares. Yvette mañana firmaba contrato y comenzaba a trabajar en una alegre empresa de ventas por teléfono en horario partido, con turnos de lunes a domingo, doce pagas anuales (catorce prorrateadas) y veintiocho días de vacaciones al año. Se despidió de los formadores con la mejor de sus falsas sonrisas y se fue a casa. En el buzón encontró dos nuevas facturas devueltas; pero haciendo números, el próximo mes podría pagar el alquiler e incluso los recibos más atrasados. Aún así, pasó la noche llorando.</p>
<p style="text-align: justify;">A la mañana siguiente, un sol deslumbrante y un cielo azul turquesa auguraban el inicio de una nueva <em>vida de mierda</em>, pensó Yvette con tristeza. Desayunó los restos de la pizza fría que había cenado aquella noche, se duchó tiritando con agua fría (le habían cortado el gas), usando sus innumerables recursos aprendidos a lo largo de años y años de cine y teatro borró los estragos de la noche tras un maquillaje impecable, se vistió con su mejor look ejecutivo, y se dispuso a salir de casa. Estaba a punto de cerrar la puerta cuando sonó el teléfono (todavía no se lo habían cortado). Dudó en coger la llamada, temiendo que fuera otro banco; pero finalmente se atrevió a descolgar.</p>
<p style="text-align: justify;">-Buenos días. Pregunto por Yvette.</p>
<p style="text-align: justify;">-Sí, soy yo- respondió ella con desconfianza.</p>
<p style="text-align: justify;">-Yvette, buenos días. No sé si me recuerdas&#8230; Soy Karlos Karlangos, representante de actores. Hace unos meses te pasaste por mi oficina para charlar conmigo y dejar tu material. Perdona que no te haya llamado desde entonces, pero con la crisis y todas esas cosas el trabajo anda fatal. Bueno, no me enrollo más; te llamaba para decirte que presenté tu material para una nueva serie que se va a rodar, y aunque el asunto se ha demorado bastante (sobre todo por las fiestas navideñas), hoy me han dado por fin una contestación: te han cogido.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Me&#8230; me han cogido? -Yvette había quedado noqueada. -Bu&#8230; bueno, pero&#8230; ¿cuándo, dónde, cómo&#8230;?</p>
<p style="text-align: justify;">-Te cuento: es una serie donde las protagonistas son dos chicas y tú eres una de ellas. Oséa, prota al 50%. Son veinticuatro episodios (siempre y cuando supere la audiencia y esas cosas). Ah, se me olvidaba: tu nómina por episodio, una vez descontada mi comisión y demás tonterías legales, se te quedaría en&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Yvette se atragantó al oír la cifra. Comenzó mentalmente a multiplicar números y de súbito le fallaron las piernas&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Y&#8230; y&#8230; ¿cu-cuándo empieza la cosa? Quiero decir, en cuantos meses&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Bien, me temo que &#8216;la cosa&#8217; va un poco precipitada, ya sabes cómo es este mundillo. Me gustaría poderte dar más margen para tomar una decisión, pero a mí me lo han dicho hoy. El rodaje empieza esta tarde y yo necesito que me respondas ya porque el director quiere tener a todo el mundo en el set. En caso afirmativo, te mando un taxi para que te recoja donde estés. ¿Qué contestas?</p>
<p style="text-align: justify;">Hay momentos en la vida de un actor en los que el tiempo se estira como un chicle. Por ejemplo cuando se te olvida el texto en escena. El cerebro funciona a triple velocidad buscando una salida; de repente recuerdas el final de una rima, sueltas una frase similar a la que falta y empalmas con el ritmo normal de la obra. Han sido dos segundos, pero a ti te parece que han sido horas.</p>
<p style="text-align: justify;">En el hueco de las escaleras, detrás de alguna puerta, Mike Oldfield desgranaba las notas de<em> Saved by a bell</em>. Yvette inspiró, y sujetando firmemente el auricular que resbalaba en su mano sudorosa, respondió con el corazón palpitando:</p>
<p style="text-align: justify;">-Mándame el taxi. Te doy la dirección&#8230;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Trabajos no remunerados y cortos dementes</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Jan 2010 23:51:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafa Casette</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[TOMA 1 Yvette bostezó sonoramente. El equipo del corto La maldición de la Momia Lesbiana había comenzado a rodar con tres horas de retraso después de montar el set. Y llevaban otra hora filmando planos recurso. La maquilladora amateur era buena, pero la complicada mezcla de vendas, papel higiénico y látex comenzaba a picarle por [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2010/01/perfiles14.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-352" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="perfiles14" src="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2010/01/perfiles14.jpg" alt="" width="300" height="400" /></a>TOMA 1</p>
<p style="text-align: justify;">Yvette bostezó sonoramente. El equipo del corto <em>La maldición de la Momia Lesbiana</em> había comenzado a rodar con tres horas de retraso después de montar el set. Y llevaban otra hora filmando planos recurso. La maquilladora amateur era buena, pero la complicada mezcla de vendas, papel higiénico y látex comenzaba a picarle por todo el cuerpo, y el polvo que flotaba en la nave industrial estaba empezando a darle alergia. Estornudó sonoramente a ver si alguien se percataba de su presencia, y deseó no haberse metido en aquel berenjenal.</p>
<p style="text-align: center;">* * *</p>
<p style="text-align: justify;"><em>‘Chica de buen ver necesita cirujano para liposucción e implante de pechos. No remunerado, pero se dará publicidad de los resultados en círculos sociales muy influyentes’.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>‘Pareja simpática y agradable busca restaurante (a ser posible de tres tenedores) donde cenar copiosamente. Lamentablemente no disponemos de dinero, pero se ofrece propina testimonial y además subiremos las fotos de la cena a internet para publicitar el local’.</em></p>
<p style="text-align: justify;">¿Alguien se imagina anuncios así en la vida real? ¿Qué profesional en su sano juicio estaría dispuesto a regalar su trabajo o los servicios que presta sin recibir a cambio una remuneración justa a su labor? La respuesta es muy sencilla: esos dementes, esos pirados, esos merluzos, esos impresentables&#8230; los actores.</p>
<p style="text-align: justify;">Vamos a dejar aparte la (amplísima) casuística de <em>cuatreros </em>que te dejan dinero a deber o de agencias que te pagan a los tres meses, y vamos a centrarnos en esa alegre pléyade de trabajos NO REMUNERADOS que se anuncian en las webs de actores. ¿Por qué motivo un currante en su sano juicio querría trabajar sin cobrar? ¿Ponerse delante de una cámara sin percibir un euro? ¿Hacer una obra de teatro frente a un público convencional (o sea, no una función de fin de curso o de amiguetes) sin cobrar un sueldo? Los motivos principales, a mi juicio, son dos: necesidad de material videográfico y entrenamiento actoral.</p>
<p style="text-align: justify;">Está clarísimo que hoy en día un actor no existe si no tiene videobook, al menos cara al mundo multimedia. En el sector del teatro es diferente, porque tu participación o no en una obra suele quedar supeditada a una audición presencial; pero en cine, televisión o publicidad, tu videobook es tu tarjeta de visita (o incluso, la llave que te permite o no acceder a un casting). El problema es que un videobook completo (en el sentido de que carezcas de material y tengas que partir de cero) te cuesta <strong>un huevo y la yema del otro</strong>. Y ahí es donde entrarían esos trabajos no remunerados: rodando cortometrajes puedes hacerte con un puñado de escenas con un acabado profesional o semiprofesional y con diversos registros. Por otro lado, si no tienes experiencia ante la cámara, es una posibilidad real de entrar en contacto con el mundo de las tomas, repeticiones, ‘cinco y acción’, ‘estas son tus marcas’, ‘el sonido ha picado’ y demás lenguaje esotérico. En realidad, estos trabajos no son ‘no remunerados’: el actor no percibe jugosos euros, pero sí entrenamiento, preparación, resolución de problemas ante la cámara, y por supuesto, material videográfico para poder mostrar, y que a la larga le proporcione trabajo.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cuál es la pega de esta relación aparentemente idílico-artística? Que por norma general un corto no remunerado es algo que hacen directores principiantes, estudiantes de escuelas audiovisuales, equipos amateurs; y donde puedes encontrarte desde rodajes rápidos y limpios con entrega rápida y feliz del material grabado&#8230; hasta todo tipo de espeluznantes situaciones.</p>
<p style="text-align: center;">* * *</p>
<p style="text-align: justify;">TOMA 2</p>
<p style="text-align: justify;">Yvette se preguntaba por qué se habría dedicado a ser actriz y no habría estudiado una carrera como decía su madre. La procesión iba por dentro. Llevaba seis horas esperando, todavía no había comenzado a grabar, y el tamaño de su vejiga comenzaba a lanzar señales de urgencia. Se acercó a la maquilladora, que escribía sms’s en su móvil como una posesa.</p>
<p style="text-align: justify;">-Perdona, tengo que ir al baño. ¿Por dónde se abre esto?</p>
<p style="text-align: justify;">-¿¿¿Abrirse??? -. La maquilladora abrió los ojos como platos. -Ayvadios&#8230; Ya sabía que <em>me se</em> olvidaba algo&#8230; Endevé&#8230;</p>
<p style="text-align: center;">* * *</p>
<p style="text-align: justify;">Partiendo de la base de que un equipo amateur no va a pagar al actor, la colección de requisitos que aparecen algunas veces en esos anuncios resultan un pelín excesivas: <em>‘necesito actor para corto no remunerado con estudios de arte dramático (mínimo tres años) y perfecto dominio del servo-croata; ha de saber practicar algún arte marcial (preferentemente shorinji kempo 5º dan) y tener los brazos tatuados y rastas jamaicanas’.</em> Sí, hombre, y además que la chupe y ponga la cama ¿no?. Oiga, si no va a pagar usted, trate de poner los pies en la tierra, que emular las producciones de los Hermanos Wachowski sin apoquinar un euro está un poco complicado&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Después, el trato: hay equipos amateurs que tratan al actor de forma impecable&#8230; y otros que parece que en la escuela de cine no asistieron a la clase que explica que el actor no es una cámara o un foco, sino un <em>ser pensante</em> (casi podríamos decir que es un <em>ser humano</em>). Y vale que uno quiera poner en práctica todas aquellas lecciones sobre iluminación, encuadres, planos subjetivos y demás; pero esa persona que está ahí esperando desde hace tres horas ha venido aquí para currar, osea, para rodar. Un grave problema de algunos rodajes amateurs es que adolecen de falta de planificación: sobre todo porque una cosa es <span style="text-decoration: underline;">lo que tengas programado</span> y otra la cantidad de <span style="text-decoration: underline;">imprevistos</span> que aparecen durante una grabación: gelatinas que se queman, fusibles que saltan al no haber previsto tanta tensión, cámaras que se quedan sin batería, celuloide que se termina, iluminación exterior cambiando constantemente, ruidos que entran en sonido ambiente. Y que no se te ocurra protestar: algunos lo comprenden, pero otros echan mano del repetitivo ‘¿pero tú no eres actor profesional?’ Como decía una amiga mía, a veces te encuentras con malos modos generalizados, broncas varias, falta absoluta de tacto y comprensión hacia el trabajo actoral y, en definitiva, una sensación que flota en el ambiente como que <em>no solo no te deben nada</em>, ni la más mínima explicación por supuesto, <em>sino que eres tú el que debería estar infinitamente agradecido</em> por participar en tan magno acontecimiento. Tremendo.</p>
<p style="text-align: justify;">Y una vez terminado ello (el corto), descubres que hay directores y equipos que enseguida te entregan un dvd del material rodado (que al fin y al cabo, era lo que ibas buscando); y que también hay otros (y por desgracia, abundando más que los primeros) que te obligan a la posterior persecución durante meses del responsable de turno para conseguir tu merecida copia. Lo que yo llamo ‘material en el limbo’: trabajos que has rodado, que tienes pendientes de entrega, y con los que fácilmente podrías llegar a montar tres videobooks. Y ellos desentendiéndose y dándote largas; al fin y al cabo, ¿no sabías desde el principio que no había remuneración?</p>
<p style="text-align: justify;">Hay un último caso que se vuelve sangrante: cuando ruedas un corto no remunerado pero subvencionado. Tú vas alegre porque al haber pasta de por medio, sabes que el producto final va a tener bastante más calidad que los cortos que se hacen con dos duros&#8230; y al final te enteras que allí cobra hasta el apuntador: los maquilladores, el técnico de sonido, el ayudante de dirección. ¡Leches, que al final pagan a todo el mundo menos al actor! Y como se te ocurra echar un vistazo al BOE y leer lo mínimo que recibe un corto subvencionado, te preguntas: ¿y no me podían haber pagado un &#8216;algo&#8217; testimonial, al menos para que se me quite la cara de <em>gilimemo </em>al enterarme que soy el único <em>pringao </em>sin remunerar?</p>
<p style="text-align: center;">* * *</p>
<p style="text-align: justify;">TOMA FINAL</p>
<p style="text-align: justify;">Después de doce horas de espera y haberse hecho de noche, Yvette por fin rodó. Naturalmente, un 10% de lo que intervenía según guión. Pero a las 10 de la noche el dueño de la nave cerraba y echaba a todos aquellos frikis, y había que recoger todo (y ayudarla a quitarse toda aquella plasta). Cuando estaba casi limpia de pegotes y dispuesta a irse, con un cabreo apocalíptico pugnando por salir al exterior, el director la detuvo corriendo.</p>
<p style="text-align: justify;">-¡Yvette, has estado sublime! ¡Tienes que ver los planos, han quedado genial! ¡Eres un pedazo de actriz! Por cierto&#8230; -dijo dubitativo. -Tenía que decirte&#8230; Hemos tenido problemillas técnicos al principio, y claro, no hemos podido rodar lo previsto&#8230; Ejem, nos preguntábamos si mañana estarías libre para terminar lo que falta. Venga, no nos dejarás tirados, ¿verdad?</p>
<p style="text-align: justify;">-Quedamos en que iba a ser un solo día de rodaje no remunerado- masculló Yvette.</p>
<p style="text-align: justify;">-Jo, de verdad, cómo sois los actores profesionales. Siempre quejándoos&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Sin decir una palabra, Yvette agarro al director por el cuello y lo estranguló.-</p>
]]></content:encoded>
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		<title>No hay nada más lindo que la familia unida</title>
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		<pubDate>Sat, 02 Jan 2010 00:57:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafa Casette</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[La obra de teatro había finalizado. La señora Viuda de Calambres esperaba a su hijo Sisebuto en la salida de artistas. El actor apareció, radiante. -¡Mamá! ¿Qué te ha parecido? Qué pedazo de papel, ¿eh? ¡Mi primer protagonista! -Sí, hijo, sí, muy bonito. Oye, y una cosa&#8230; ¿cuándo te vas a buscar un trabajo serio? [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2010/01/perfiles13.jpg"></a><img class="size-full wp-image-343 alignleft" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="perfiles13" src="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2010/01/perfiles131.jpg" alt="" width="300" height="400" />La obra de teatro había finalizado. La señora Viuda de Calambres esperaba a su hijo Sisebuto en la salida de artistas. El actor apareció, radiante.</p>
<p style="text-align: justify;">-¡Mamá! ¿Qué te ha parecido? Qué pedazo de papel, ¿eh? ¡Mi primer protagonista!</p>
<p style="text-align: justify;">-Sí, hijo, sí, muy bonito. Oye, y una cosa&#8230; ¿cuándo te vas a buscar un trabajo serio?</p>
<p style="text-align: justify;">Todo el mundo tiene una familia. Los artistas también, y ésta suele ser de dos tipos: o bien, gente que pertenece al mundo de la farándula y que arropa a su vástago entre algodones artísticos y lo apoya en su desarrollo profesional; o bien, gente que jamás ha tenido nada que ver con el arte dramático o las nobles y esforzadas musas, y que convierten su vida en algo&#8230; dramático.</p>
<p style="text-align: justify;">Por supuesto, hay familias no artísticas que apoyan al actor neófito, que descubren las cualidades despuntantes de la bailarina en las clases del colegio, que animan al cantante a intentarlo fuera de las fiestas familiares. Que les pagan unos estudios, los acompañan a las pruebas, los alientan en cada triunfo, y los consuelan y animan en cada fracaso. Afortunados sean. Porque hay otras para las cuales ese hijo que quiere ser actor, que quiere dejar los estudios y dedicarse a ello, ese  merluzo, ese berzotas, ese mentecato se convierte en la oveja negra del linaje familiar, en el ‘rarito’ de la casa, en el bobo de la tribu, en el friki. Se habla de él en susurros en las reuniones de la estirpe consanguínea: ‘desde que era pequeño ya apuntaba maneras extrañas’, se convierte en la comidilla de los encuentros multigeneracionales: ‘bueno, ya sabes que en todas las familias hay algún garbanzo negro’. Los esfuerzos de la horda de parientes suelen ir encaminados a un discreto apoyo condescendiente, acompañado de una sólida determinación en devolver al retoño descarriado al buen y ‘normal’ camino.</p>
<p style="text-align: justify;">-¡Mamá! ¿Me has visto en el anuncio de <em>Timofónica</em>? ¡Me eligieron en un casting de dos mil personas! ¿Te ha gustado?</p>
<p style="text-align: justify;">-Ay, hijo&#8230; ¿Cuándo sentarás la cabeza y dejarás de ser un piernas?</p>
<p style="text-align: justify;">Las fiestas familiares señaladas, como navidades y fin de año, se convierten en las fechas preferidas para que el batallón de consanguíneos ejerza presión. Son momentos en los que, al amor de la lumbre y el empacho, se alaban con grandes aspavientos los trabajos y trayectorias ‘convencionales’ del resto de allegados, y se obsequia con una media sonrisa los logros del ilusionado actor.</p>
<p style="text-align: justify;">-&#8230; y he conseguido el papel protagonista en un corto que dirige <em>Pietro Almodorra</em>, donde trabajo con <em>Pepélope Frus </em>y <em>Xavier Verdem</em>&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Y después, qué tienes?</p>
<p>-Bueno&#8230; de momento nada, pero siempre sale alguna cosa&#8230; Ahora estoy cobrando el paro&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-¿¿¿Otra vez??? Joer, Sise, hermanito&#8230; ¿no te cansas de esa vida? ¿De no tener nada seguro? Si es que ese trabajo que has elegido es muy difícil, y casi imposible para poder vivir. Lo que tenías que hacer es estudiar algo decente&#8230; que ya eres mayorcito.</p>
<p style="text-align: justify;">Los actores no somos gente decente. O eso es lo que dicen los ejércitos parentales. Los mismos, dicho sea de paso, que basan una parte importante de su ocio en ver lo que hacen esos ‘seres indecentes’ en dosis masivas de televisión, cine y teatro, amén de saberse al dedillo las vidas de los más importantes o los más populares (o mediáticos) merced a las revistas del colorín y a los programas del hígado. Claro que también la masa iletrada de familiares es incapaz de separar al actor que vive de exhibir su difícil profesión de los descerebrados chiquilicuatres que viven de exhibir sus vergüenzas y sus chismes de bragueta. Salen en la tele, luego hala, todos en el mismo cajón.</p>
<p style="text-align: justify;">-Mamá, ¿me has visto en la serie? ¡He conseguido un papel fijo en la segunda temporada! ¡Y me han nominado a los <em>Premios Fotograpas</em> por mis intervenciones en la primera!</p>
<p style="text-align: justify;">-Sisebuto, de verdad&#8230; ¿No quieres que hable con tu primo? Me dijo que si alguna vez necesitabas trabajo, él te podía conseguir algo en la fábrica&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Ah, por supuesto; hay un aspecto en el que tu familia te valora automáticamente: el conseguirle invitaciones gratis. Haces una obra de teatro o un musical, y el desinterés habitual hacia tu actividad se convierte en un asedio contínuo: ‘¿tienes invitaciones para el estreno?&#8217;; ¿cuándo podemos ir a verte gratis?’; ‘¿puedes conseguirnos dos para el sábado por la noche?’. Te entran ganas de responderle a tu hermana dentista: ‘¿y tú cuándo me haces dos empastes y un puente gratis?’. Por supuesto, cabreo generalizado cuando no las tienes para cuando ellos quieren, como si en vez de un currante tú fueras el director de la obra o el amo y señor del teatro y tuvieses poder absoluto sobre el día, hora, número de invitaciones e incluso fila del patio de butacas. Y total, para lo de siempre:</p>
<p style="text-align: justify;">-¡Chaval, muchas gracias por las invitaciones! ¡<em>Israel Perlo</em> estaba impresionante! ¡Y <em>Poncha Verdasco</em>, qué actriz y cómo llena el escenario! ¡Y <em>Arpuro Fresnández</em>, qué divertido&#8230;!</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Y yo? ¿Y yo?</p>
<p style="text-align: justify;">-Tú&#8230; cómo siempre. En tu línea. Haciendo el indio.</p>
<p style="text-align: justify;">Toda esta situación sólo cambiará cuando cruces la difícil línea que separa al <em>actor </em>de la <em>estrella</em>. De repente apareces en todas las revistas, tus películas se vuelven taquilleras, te vas a rodar al extrajero, cambias tu residencia a Miami, presentas galas de televisión o las uvas en fin de año&#8230; y la muchedumbre familiar se apunta al carro del éxito del <em>Ex-Garbanzo Negro Y Ahora Hijo Pródigo</em>. ‘Siempre supe que terminaría triunfando’; ‘Todo lo que sabe se lo he enseñado yo’; ‘ Desde pequeñito ya apuntaba maneras de estrella’; ‘Es el orgullo de nuestro apellido’. Pero por desgracia, los que consiguen este estado nirvanático son contados&#8230; e incluso llegando allí, tienen a toda la parentela deseando secretamente que te pegues el batacazo para poder volverte a poner a caldo. Y al fin y al cabo, la mejor opción es ‘por un oido me entra y por el otro me sale’. La familia la mayoría de las veces no es más que un crítico más, algo mosca cojonera, y hay que tratarlos como al resto de los críticos: ni caso.</p>
<p style="text-align: justify;">En fin, que como decían los Payasos de la Tele ‘no hay nada más lindo que la familia unida’. Aunque sea unida para llover chuzos de punta sobre ti.</p>
<p style="text-align: justify;">Y por supuesto, madre no hay más que una:</p>
<p style="text-align: justify;">-¡Mamá! ¡Mamá! ¡Me han dado el Goya! ¡A mí! ¡A tu hijo! ¿Estás contenta?</p>
<p style="text-align: justify;">-Mucho, hijo, mucho. Quedará precioso encima de la tele. Y ahora que ya lo has conseguido&#8230; Sisebuto, mi amor ¿estudiarás por fin una carrera?</p>
]]></content:encoded>
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		<title>De días conflictivos, cementerios y otras esquizofrenias</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Dec 2009 22:02:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafa Casette</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Algo le decía a Yvette que ese día iba a ser conflictivo. Tal vez por el madrugón, tal vez por los nubarrones que amenazaban tormenta, tal vez por un sexto sentido que le avisaba de vez en cuando de situaciones poco halagüeñas. El caso es que aparcó su coche en las inmediaciones del plató en [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2009/12/perfiles11.jpg"><img class="size-full wp-image-236 alignleft" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="perfiles11" src="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2009/12/perfiles11.jpg" alt="" width="300" height="400" /></a>Algo le decía a Yvette que ese día iba a ser conflictivo. Tal vez por el madrugón, tal vez por los nubarrones que amenazaban tormenta, tal vez por un sexto sentido que le avisaba de vez en cuando de situaciones poco halagüeñas. El caso es que aparcó su coche en las inmediaciones del plató en la <em>Ciudad del Video </em>en <em>Pocillo de Alarmón</em>, y se dirigió a buscar al coordinador de la agencia KAMELOS; hoy tocaba rodaje en la serie <em>Jamar Tres Huevos Revueltos.</em> Éste la miró de arriba abajo, puso una equis en una lista que llevaba, y se limitó a decir:</p>
<p style="text-align: justify;">-Peluquería.</p>
<p style="text-align: justify;">En Peluquería se libró de una masacre capilar. Al fin y al cabo, estaban saturados de trabajo con las actrices principales, que debían llevar peinados superelaborados llenos de bucles y bigudís, y a ella no se la iba a ver apenas. Cosas de las series de época. Un poco de espuma, un cepillado rápido, y lista.</p>
<p style="text-align: justify;">En Vestuario buscaron un modelo eduardiano de su talla. Ella se encontraba &#8216;casi&#8217; dentro de las medidas estándar (ya había visto en más de una ocasión cómo enviaban a casa a una persona por no tener talla para ella). Se probó la ropa, arrugando la nariz por el olor a lomo adobado de la misma, pero era la única que le quedaba bien; inconvenientes de tener un pecho lejos de los habituales en las series de época (o al menos eso debían pensar las sastras de la serie). En fin, que Yvette quedó lista. Metió su ropa en una bolsa de plástico, salió a la calle junto al resto de figurantes, estuvo esperando unos tres cuartos de hora a que el autobús llegase y recogiese a toda la gente, y enfilaron la carretera en dirección al <em>Cementerio de la Almohadilla</em>, donde iba a transcurrir el rodaje. Una escena con entierro, coche fúnebre, coro de plañideras y resucitados saliendo de sus tumbas. Vamos, lo normal.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando llegaron estaba cayendo una lluvia pulverizada, fina y discontinua, suficiente como para que todos los equipos técnicos estuvieran convenientemente cubiertos por plásticos que los protegieran de la lluvia&#8230; pero no como para que se le ocurriese al responsable de turno habilitar una carpa o cualesquiera protección para los figurantes. Eso sí, actores y equipo se guarecían en un par de casetas prefabricadas donde al parecer tenían hasta radiadores para atenuar el gélido ambiente.</p>
<p style="text-align: justify;">Hambrienta, se acercó al catering para desayunar. Un  técnico mentecato con auricular a la oreja y cara de pocos amigos la  interrumpió:</p>
<p style="text-align: justify;">-Preciosa, esto es para los actores y el equipo. La figuración desayunáis en esa esquina.</p>
<p style="text-align: justify;">Típico. Yvette suspiró y se dirigió a la otra mesa, mucho más pequeña, donde se arracimaban varios figurantes peleándose por llevarse el ultimo croissant mojado. Consiguió un café aguachinado, pero que al menos le sirvió para calentarse las manos. Temblando, buscó un árbol donde pudiera guarecerse de la lluvia y deseó que le tocase pronto rodar su escena.</p>
<p style="text-align: justify;">Las horas fueron transcurriendo. Las repeticiones de planos se sucedían. Llegó el bocadillo de media mañana y no parecía que la cosa avanzase. El director y el ayudante de dirección se peleaban; Yvette tenía la ropa empapada y los pies como dos carámbanos. Sobre la una y media del mediodía llamaron por fin a figuración. Entre barro y lápidas repitieron infinidad de veces la toma (el director sólo parecía preocupado en que la figuración ‘manchase plano’, y el ayudante de dirección cambiaba a los figurantes de posición de forma aleatoria, sin importarle si pisaban suelo, barro o lápidas). Según se iba acercando la hora de comer, los rugidos de algunos estómagos obligaban a repetir plano buscando un silencio absoluto. Finalmente, a las tres y media el director paró para comer y dijo la tan anhelada frase ‘Figuración ha terminado’. El coordinador, acercándose a los figurantes, dijo con desgana:</p>
<p style="text-align: justify;">-Voy a liberar a casi todos; pero quieren que algunos se queden para rellenar una secuencia. A ver, tú, tú y tú. Y tú también. Y vosotros tres. Venga, a comer; Producción está montando una carpa ahí detrás, donde tendréis vuestros bocadillos&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Perdón&#8230; −Yvette estaba temiendo lo peor− ¿Ellos a comer? ¿Y los que hemos terminado? ¿No comemos?</p>
<p style="text-align: justify;">-Pues mira, cielo −dijo el coordinador− Vamos con retraso sobre el plan de rodaje. La figu tenía que haber terminado a las dos, así que no estaba previsto que comierais sino devolveros a plató, y de allí a casita. Pero como la cosa se ha descuadrado, el dire ha dicho que los que se quedan que se  coman los bocadillos que sobraron de antes&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Bueno&#8230; −dijo Yvette resignada− El autobús ¿sale del mismo lugar de llegada?</p>
<p style="text-align: justify;">-Jejeje, me temo que hay un problema, cielo −dijo el coordinador con sonrisa siniestra− El autobús sólo tiene concertado un viaje de regreso a la <em>Ciudad del Video</em>. Así que me temo que tendréis que esperar a que termine el resto de la figu sobre las seis&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-E&#8230; esto es increíble −dijo Yvette con ojos como platos− Entonces&#8230; ¿nos quedamos sin comer, y además tenemos que esperar tres horas más, mano sobre mano, a que nos lleven de regreso?</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Te quejas, encima de que terminas antes de tiempo? Hala, a cambiarse deprisita que Vestuario tiene que recoger.</p>
<p style="text-align: justify;">Yvette corrió a la caseta donde había quedado su ropa y se cambió estornudando. Una vez que entregó la percha a Vestuario, buscó de nuevo al coordinador. Su indignación iba en aumento. Lo encontró en el set de rodaje, junto a una fosa que iba a aparecer en el episodio.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿No hay forma de comentar esto con la agencia? ¡Tengo mi coche en el plató!</p>
<p style="text-align: justify;">-Cielo, he intentado llamarles y no me cogen el teléfono. Mañana hablas con ellos y les cuentas tu vida.</p>
<p style="text-align: justify;">-Jolín&#8230; Esto no compensa&#8230; Por 25 euros, y encima tirada en medio de la nada&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Si es que los figurantes lo queréis todo −dijo el coordinador con suficiencia− Trabajar, y además cobrar. Encima de que teníais que estar contentos de salir en la tele&#8230; Os creéis&#8230;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>¡PLAF!</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Un sonido restallante seguido de un ruido sordo hizo volver la cabeza a los técnicos que todavía no habían ido a comer. El puñetazo de Yvette se había estampado en las narices del coordinador, lo había hecho retroceder, y tambaleándose, había caído de espaldas en la fosa, donde el muy merluzo quedó atontado en medio de un espeso barro. Ella giró y comenzó a andar hacia la salida del cementerio, en medio del aplauso del resto de los figurantes. Con un poco de suerte, en una hora de metro y transbordos, habría conseguido rescatar su coche&#8230; Día conflictivo, estaba segura.</p>
<p style="text-align: center;">*   *   *</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Nota: esta historia es completamente ficticia, y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. En el mundo del cine, televisión y publicidad no pasan estas cosas, y a los figurantes los tratan como seres humanos. O casi.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2009/12/perfiles12.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-235" title="perfiles12" src="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2009/12/perfiles12.jpg" alt="" width="480" height="640" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Por cierto, aprovecho la coyuntura bloguero-festiva para desear a todos los lectores una Feliz Navidad. Sí, ya sé que estas fiestas están algo desprestigiadas, ya sé lo del consumismo y todas esas cosas&#8230; pero si algo nos sirve de excusa para portarnos ‘un poco mejor’ de lo habitual, bienvenido sea. Así que Felices Fiestas, Feliz Salida de Año y Mejor Entrada en el siguiente, y que Papá Noel o los Reyes Magos (cada cual que elija al que sea de su gusto) os traigan muchos rodajes, muchos bolos, muchos conciertos, y sobre todo, sobre todo, MUCHO TRABAJO DE CALIDAD.-</p>
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		<title>Jack Nicholson se reía</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Dec 2009 00:37:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafa Casette</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El silencio se hizo en el Kodak Theatre de Los Ángeles. Había llegado uno de los momentos cumbre de la noche. Merryl Streep, deslumbrante, abrió el sobre de papel que contenía el nombre del merecedor al Best Actor Award. Sacó la hoja cuidadosamente doblada mientras murmuraba: ‘And the Oscar goes to&#8230;’, leyó el contenido, y [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img class="alignleft size-full wp-image-195" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="perfiles10" src="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2009/12/perfiles10.jpg" alt="perfiles10" width="300" height="400" />El silencio se hizo en el <em>Kodak Theatre</em> de Los Ángeles. Había llegado uno de los momentos cumbre de la noche. Merryl Streep, deslumbrante, abrió el sobre de papel que contenía el nombre del merecedor al <em>Best Actor Award.</em> Sacó la hoja cuidadosamente doblada mientras murmuraba: <em>‘And the Oscar goes to&#8230;’</em>, leyó el contenido, y a continuación, con una ligera dificultad, pronunció:</p>
<p style="text-align: justify;">-¡¡¡SIH-SEI-BIU-THOU CAH-LAM-BRESSS!!!</p>
<p style="text-align: justify;">El teatro estalló en una ovación. Sisebuto Calambres se atragantó con el bocata de <em>chopped </em>que se estaba comiendo. Aturdido, contempló su imagen en el inmenso monitor que presidía el escenario, mientras Steven Spielberg lo abrazaba efusivamente. Limpiándose la grasa de los dedos en las mangas de su smoking de <em>Ponche &amp; Bannana</em>, se levantó y salió al patio de butacas, pisándole los juanetes al salir a Billy Crystal, Timothy Robbins y <span id="main" style="visibility: visible;"><span id="search" style="visibility: visible;">Sylvester </span></span>Stallone, y avanzó hacia el escenario mientras el público entero se ponía en pie en aplausos. Recibió una amistosa palmada de Arnold Schwarzenegger en la espalda que casi lo descuajaringa, subió tropezando las escaleras, recogió el trofeo de manos de la Streep con un gruñido, lo miró, y con una sonrisa triunfal alzó la estatuilla mientras el <em>Kodak </em>se venía abajo y los flashes estallaban como una constelación de estrellas fugaces. Todo el teatro aplaudiéndole a él. Bueno, todo el teatro menos Jack Nicholson que permanecía sentado en primera fila sonriendo como un poseso.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras levantaba el trofeo, Sisebuto tuvo la sensación de que toda su vida pasaba ante sus ojos en una fracción de segundo. Recordó cuando iba de crío a misa con sus padres en su pueblo natal de <em>Villacazurro de las Berzas</em> y como, cada vez que intentaba cantar, recibía una colleja de su progenitor para que interrumpiese su voz estridente. Recordó las clases de teatro del colegio, en las que se apuntó para ver si caía la Jacinta, aquella zagala con tetas como carretas, y como el profesor de teatro, un cura reseco como la momia de Don Quijote, lo echó de sus clases con la halagüeña frase: ‘Señor Calambres, estudie una carrera y estúdiela bien, porque usted jamás será actor. Una cosa es la dicción y otra la parálisis maxilofacial’. Recordó como ella se marchó a Madrid a iniciar estudios de interpretación y él se fue detrás, pensando que en cuanto estuviera en la capital la vería desde lejos, con lo altota que era ella. No contaba con que Madrid era ‘algo’ más grande que la Plaza Mayor y las cuatro casas de Villacazurro&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">En una sucesión de <em>flashbacks </em>vertiginosos recordó cómo tuvo que trabajar de teleoperador nocturno, de repartidor  de pizzas y de desatascador de retretes para ganarse las lentejas; y cómo se apuntó en toda agencia viviente, acudió a todo casting convocado, hizo las figuraciones más peregrinas, los públicos más agotadores y los spots más estrafalarios mientras buscaba a su Jacinta. Lloró en la muerte de Chanquete, depositó flores en la tumba de Marcial, estuvo en la cola de la <em>ONCE</em>, roncó en <em>Crónicas Marcianas</em>, saltó sobre Javián en <em>Operación Triunfo</em>. Llegaron a conocerle en todos los platós de casting, en todos los estudios de grabación, en todos los teatros de la capital. Todos los representantes sabían quién era; nadie lo hubiera representado. Su intervención más espectacular la hizo en <em>Hospital Central</em>, en un capítulo en el que decía a Vilches: ‘sí, señor’</p>
<p style="text-align: justify;">Pero la Jacinta no aparecía por más que la buscaba. Recordó cómo estuvo a punto de abandonar, de volver a su Villacazurro del alma. Y un buen día, hojeando una revista de cine, se dió de bruces con la realidad: Jacinta se había cambiado el nombre, ahora era <em>Jessy Starr</em> y estaba haciendo películas&#8230; ¡EN AMÉRICA!. Como tampoco es que se estuviera comiendo un rosco en España, gastó las figuraciones de los últimos seis meses en un billete de avión y partió a Hollywood en persecución de su cordera</p>
<p style="text-align: justify;">El caso es que Sisebuto Calambres se dio de bruces con América. O, más concretamente, con Sharon Stone, sobre la que dejó caer dos cajas de ensaimadas de sobrasada que intentaba cargar en el compartimiento del equipaje del avión. De allí surgió la leyenda de que había seducido a la Stone a su llegada a los EEUU (otros decían que fue ella quien se lo benefició en el baño del reactor). El caso es que Sisebuto Calambres entró en Hollywood de la mano de la estrella, que exhibía al españolito como el bicho raro que era, y el mundo del cine se rindió a sus pies. La crítica elogió su interpretación de latino <em>empanao </em>en <em>Arma Letal-Huida del Geriátrico</em> (en su biografía solía decir que no recordaba haber rodado aquello, de tan empanao que estaba). Después sus éxitos sucesivos en <em>Matrix: Berzotadas</em> y <em>Terminator 4: La Revolución de los Mandos de Garage; </em>su primer papel estelar en el remake americano de <em>Verano Azul</em>; sus trabajos en televisión, doblaje, teatro y musical (<em>Torrente, The Spanish Policeman-The Miusicol</em>, en la que compartía escena con Hugh Jackman); su exitosa primera intervención en la dirección (E<em>l Comino de los Franceses</em>, una película gastronómica); su matrimonio (¡por fin!) con Jessy Starr; su desfile perpetuo por las portadas de todas las revistas del hígado y el colorín; sus spots de relojes, colonias caras y gaseosa, sus mansiones en Miami, su colección de autos <em>Limborghunis</em>, su cadena de restaurantes temáticos (<em>Planet Villacazurro</em>), sus fiestorros de calimocho, paella y sevillanas con Julio Iglesias&#8230; todo ello pasó como un relámpago ante sus ojos. Por fin se encontraba allí, en el Centro del Universo, en la Cumbre del Mundo, recogiendo el merecido premio a Una Vida De Sacrificio Y Penalidades, de figuraciones a 25 euros y bolos en autobuses asesinos. La Gloria.</p>
<p style="text-align: justify;">El aplauso empezaba a ser agobiante, interminable. Jack Nicholson seguía sonriendo de oreja a oreja, la boca como la abertura de un melón, como el tiburón de <em>Tiburón</em>. ¿Por qué se reía ese tío?. El teatro comenzaba a dar vueltas a su alrededor; se estaba mareando. La estatuilla pesaba un quintal. Trató de hacer un gesto al público pidiendo silencio, pero le era imposible levantar sus brazos. Se aclaró la garganta seca, y comenzó a hablar, esperando que el público iniciase un respetuoso silencio</p>
<p style="text-align: justify;">-Ejem, ejem&#8230; Jelou, leidis an yentelmans&#8230; Toy muy contento&#8230; esteeee, ai am veri japi güit dis premiou&#8230; err, dis aguard&#8230; Ejem&#8230; In al de yirs of mai laif&#8230; Ai guant tu espres&#8230; Joer, ¿alguien puede poner el aire acondicionao? Hace un calor de pelotas&#8230; Ai guant&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">El volumen de los aplausos aumentó en vez de disminuir. Sisebuto sudaba copiosamente. El teatro giraba como una peonza. La sonrisa de Jack Nicholson ocupaba todo su campo visual, su boca se abría, llena de dientes puntiagudos, afilados. El suelo comenzó a inclinarse, y sin posibilidad de apoyo, se deslizó hacia delante; tropezó en el borde del escenario y se despeñó en caída libre, las ovaciones resonando como una ensordecedora catarata, sobre la gigantesca boca de Jack Nicholson, abierta como la de la ballena de <em>Pinocho</em>&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Un morrazo espectacular lo despertó. Permaneció unos segundos atontado, sin saber dónde se encontraba. El autobús se había detenido bruscamente y había chocado contra el respaldo de delante. Una voz hosca lo terminó de despejar:</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Has dormido bien, bonito? Pues venga, tira <em>pa </em>arriba. ¡En esta compañía curra <em>todiós</em>!. Empieza por sacar la tarima del remolque y después el resto del decorado, que luego te ayudarán a montar. Y deprisita, <em>Ciutti</em>, que tenemos esta noche un <em>Don Juan</em> y vamos <em>mataos </em>de tiempo</p>
<p style="text-align: justify;">Sisebuto bostezó, y arrastrando los pies se encaminó a la salida del bus. Ahora ya sabía por qué se reía Jack Nicholson&#8230;</p>
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		<title>¡Yo ya no soy actor!</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Dec 2009 14:25:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafa Casette</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Un día te retiras. Te lías la manta a la cabeza y te retiras. Terminas hasta las narices de los trabajos esporádicos, de las agencias, de los castings, de perseguir un sueño que no acaba de llegar y te retiras. Retomas aquellos estudios que dejaste, que abandonaste cuando te subiste por primera vez a un [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img class="alignleft size-full wp-image-182" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="perfiles09" alt="perfiles09" src="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2009/12/perfiles09.jpg" width="300" height="400" />Un día te retiras. Te lías la manta a la cabeza y te retiras. Terminas hasta las narices de los trabajos esporádicos, de las agencias, de los castings, de perseguir un sueño que no acaba de llegar y te retiras. Retomas aquellos estudios que dejaste, que abandonaste cuando te subiste por primera vez a un escenario; o reescribes aquel currículum que tenías guardado en alguna parte, donde aparecía tu experiencia laboral en aquella oficina y aquellos cursos de mecanografía e informática. Y te pones en movimiento; al fin y al cabo, se trata de hacer lo mismo que hacías cuando se trataba de encontrar un trabajo de actor; te lo sabes de maravilla. Empapelas con tus datos personales las agencias de colocación, las etts, las empresas; y empieza a sonar el teléfono. Pasas varias entrevistas de trabajo; pan comido: llevas años actuando, y convencer de tu futura vinculación irreductible a  &#8216;la casa&#8217; esta chupao. Y te seleccionan; y te hacen un contrato laboral de cuarenta horas, catorce pagas y veintiocho días de vacaciones al año.</p>
<p style="text-align: justify;">Te llaman de la agencias de actores y les dices que ‘te has retirado, que no cuenten contigo a partir de ahora’. La primera vez te cuesta, es como un parto, como una liberación. Las siguientes veces es más fácil, incluso te recreas. ‘Pero tío, ¿cómo dices que te retiras? ¡Si tú eras buenísimo!’ ‘¿Sí, berzotas? ¿Entonces por qué sólo me llamabas para figuraciones especiales? ¡Anda y que te ondulen!’. Qué gusto te da mandar a alguno a tomar viento fresco. En el <em>Feisbuk </em>tus amigos y compañeros de escena montan la revolución; crean un grupo pidiendo ‘Tu regreso a la profesión’. Pero tú erre que erre; sobre todo cuando a final de mes, el día 31, recibes por transferencia tu primera nómina; ahí está, escasita pero puntual en tu cuenta bancaria, sin tener que esperar tres meses, sin tener que ir a ninguna oficina a suplicar lo que es tuyo, sin tener que aportar calendarios para demostrar que esos días los trabajaste. Lloras de felicidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Vuelves a tener vida los sábados y domingos. Vuelves a tener horarios que se repiten día a día, semana a semana, mes a mes. Puedes volver a planificar cosas, viajes, comprar entradas de teatro a futuro, sin que un bolo surgido de la nada te fastidie un plan que llevabas meses preparando. Te vas de vacaciones&#8230; La primera vez casi no puedes creerlo, te estás yendo de vacaciones <em>en periodo vacacional</em>, sin que una temporada teatral de verano o de invierno te lo impida, sin que un rodaje requiera que salgas corriendo de regreso a Madrid porque el director ha recordado que le faltan escenas por rodar. Te vas de vacaciones y te saben a gloria, aunque tu empresa no te deje coger más que una semana y debido a la antigüedad de los demás te las hayan adjudicado a primeros de septiembre.</p>
<p style="text-align: justify;">Poco a poco comienzas a renegar de tu vida anterior. Ves las películas y series con un deje de suficiencia, ves en ellas a personas que fueron tus compañeros y piensas: ‘pringaos’. Vas al teatro y contemplas la obra bajo una óptica crítica que te impide enterarte de lo que estás viendo realmente. ‘Mira que actúan mal, mira que son ridículos esos actores, anda que son mayorcitos y haciendo esas tonterías a la vista de todo el mundo’. Reniegas de tu vida anterior, y a tus nuevas amistades, a tus compañeros de trabajo, les ocultas esa faceta de tu vida. ‘No, yo del dos mil al dos mil nueve estuve en coma en una sala de hospital; por eso no tengo recuerdos de esos años’. Te cruzas por la calle con ex-compañeros actores y cambias de acera, te pones un periódico delante de la cara, haces que toses. Y si finalmente te paran, saludos efusivos y exagerados y a desgranar tu gloriosa situación actual. ‘Pues sí, chico, lo dejé. Estaba hasta las orejas de no tener vida, de perseguir el trabajo, de cobrar tarde, mal y nunca, de aguardar una oportunidad que nunca llegaba’. Y lo repites varias veces, para tratar de convencer al otro de que ser actor es una miseria y una porquería, para autoconvencerte a ti mismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Y pasa el tiempo, y poco a poco todo tu resquemor hacia la profesión de actor se va atenuando; y poco a poco también va naciendo en tu interior, de forma imperceptible, una sensación de pérdida, de vacío. Rebuscas en tus viejos álbumes, en tus dvds, en los resquicios de tu disco duro aquellas escenas, fotos, cortes de video de tu vida pasada. Lo ves desde fuera, con la incredulidad de reconocerte en una profesión que borraste de tu vida. Y comienzas a hacer memoria, y descubres que ser actor es igual que montar en bicicleta: nunca se olvida. Descubres que sigues recordando, con sus pequeñas y lógicas lagunas, aquellos papeles que memorizaste, aquel monólogo que terminaba siempre con una ovación cerrada. Te descubres frente al espejo hablando contigo mismo, interpretando. Te encuentras de nuevo con tus ex-compañeros actores, y tu conversación es completamente distinta que antes: ‘Yo lo tuve que dejar&#8230;’ ‘La verdad es que a veces se echa de menos&#8230;’ ‘Me viene a la cabeza aquel bolo&#8230;’ ‘Hombre, ya me gustaría alguna vez, pero&#8230;’. Y sobre todo, descubres que tienes <em>hambre de actuar</em>. Pero no quieres volver, faltaría más. Es una etapa de tu vida cerrada, has sentado la cabeza, ya no eres un piernas, un titiritero, un cómico de esos que se arrastran por la península por cuatro perras&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Un día suena el teléfono.</p>
<p style="text-align: justify;">-Diga&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Sisebuto? ¡Joer, tío, qué alegría! No tenía ni idea de si habrías cambiado de teléfono&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Eustaquio? ¡Leches, cuanto tiempo! ¿Qué es de tu vida? No sabía nada de ti&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Oye, disculpa si te interrumpo; las formalidades luego, botarate. Déjame que te diga primero porqué te he llamado. Tenemos un problema grave en la compañía: el actor principal se nos ha caido por las escaleras esta mañana, está ingresado en el <em>Hospital</em> <em>Mamón y Cabral</em> y tiene como para dos semanas. Estrenamos pasado mañana y no tenemos cover. He llamado a todo el mundo, nadie tiene echa esta obra y no da tiempo a que se aprenda nadie semejante tocho. Y entonces yo me acordé de que tú lo tenías hecho hace tiempo, y aunque ya te habías retirado pensé: ‘lo voy a llamar, a ver si nos puede sacar del apuro, a ver si hace una excepción aunque sólo sea por esta vez’. Tío, nos salvarías la vida, estamos desesperados y bla, bla, bla&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Ser actor es como dejar de fumar. Puedes estar años sin tocar un pitillo; pero como hagas la sandez en una boda, bautizo, comunión, y te fumes uno, quedarás reenganchado <em>pa </em>los restos. Es lo que tienen las cosas adictivas&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Tragas saliva, y respondes tratando de aparentar indiferencia, tratando de no balbucear, oliendo otra vez  ese olor especial que tiene la pintura de los decorados en la oscuridad segundos antes de que suba el telón, oyendo de nuevo en tus tímpanos los ecos de los aplausos al terminar la función, sabiendo que estás mintiendo&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Eustaquio, merluzo&#8230; si me lo pones tan-tan crudo, acepto. Pero escucha, ¡sólo por esta vez! ¿Entiendes? ¡Una y no más, Santo Tomás! Yo ya me he retirado. Os saco del atolladero y se acabó. ¡YO YA NO SOY ACTOR!</p>
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		<title>Chincha rapiña, que yo tengo repre</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Nov 2009 13:53:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafa Casette</dc:creator>
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		<description><![CDATA[- Jolines, el mío es más majo. Me va fenomenal, me pasea más&#8230; - Qué suerte, tía. El mío es más sieso&#8230; No se mueve ni para atrás. No, estas despreocupadas actrices adolescentes no están hablando de sus mascotas, sino de otro animal más complejo que un simpático can. Unos seres entre simbióticos y parasitarios, [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img class="alignleft size-full wp-image-129" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="perfiles08" src="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2009/11/perfiles08.jpg" alt="perfiles08" width="300" height="400" />- Jolines, el mío es más majo. Me va fenomenal, me pasea más&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">- Qué suerte, tía. El mío es más sieso&#8230; No se mueve ni para atrás.</p>
<p style="text-align: justify;">No, estas despreocupadas actrices adolescentes no están hablando de sus mascotas, sino de otro animal más complejo que un simpático can. Unos seres entre simbióticos y parasitarios, con los que, como en aquella frase que algunos machitos utilizan para describir a las mujeres, &#8216;no puedes vivir con ellos, pero tampoco sin ellos&#8217;. Hablo, mis queridos amigos de la Fauna Ibérica, del representante o agente. Ese desconocido. Ese desaparecido. Ese ente legendario tan difícil de atrapar (yo todavía no lo he conseguido, y conste que me han dicho que existen). Ande andarán&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Ojo, lo primero de todo, hagamos una distinción entre agente o representante, y agencias (de representación). Suena a lío porque en teoría ambos se supone que hacen el mismo trabajo, pero enseguida verán ustedes que no es así. Un representante es una persona que se dedica a representar a un actor; vamos, de Perogrullo. Se mueve entre productoras, le busca castings, le lleva el papeleo de las contrataciones&#8230; ¿Y una agencia? Pues&#8230; también. La diferencia entre ambos es fundamentalmente de calidad y cantidad. El agente lleva una cartera de representados reducida, personalizada, se mueve a nivel de contactos directos, y suele tener acceso a trabajos de una cierta calidad. ¿Y la agencia?. Pues&#8230; en la mayoría de los casos llevan a muchos, muchísimos actores (a veces, ni siquiera a actores, como en los casos de figuración o público para programas de televisión); el trato es menos personalizado, y los trabajos a los que te presentan suelen ser menos interesantes.</p>
<p style="text-align: justify;">Por supuesto, esto es generalizar. Hay representantes buenísimos, y agentes que son unos maulas, igual que agencias excelentes y otras <em>pa </em>miccionar y no echar gota. Lo habitual es que el actor que empieza no pueda conseguir &#8216;repre&#8217; ni de casualidad, debido a la famosa <em>Pescadilla Que Se Muerde La Cola</em>: el agente sólo está interesado en ti cuando has hecho algo interesante, y&#8230; no consigues hacer nada interesante si no tienes agente. Aquellos cazatalentos que nos ha vendido la Historia del Cine se extinguieron o duermen el sueño de los justos en alguna realidad alternativa; el representante es un señor (o señora) que tiene que comer, y habiendo la crisis que hay no están como para perder el tiempo con debutantes. Y van a lo seguro, o al menos a lo casi seguro. Y cuando abren cartera para añadir nuevos representados, que todos tengan entre 18 y 25 años y tres carreras de interpretación, que siempre habrá una serie que necesite <em>bollicaos </em>esquizofrénicos rezumando testosterona.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué recurso le queda entonces a cualquier interprete novato?. Apuntarse en agencias. Como tantos otros. Como muchos. Como el resto de las hordas que vienen de las escuelas de cine, teatro, televisión, amén de jubilados y amas de casa desocupados. Las agencias suelen mover a los actores a paletadas, a mogollón, en masa; hala, venga actores, a barullo&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Póngame cuarto y mitad de actores.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Se los envuelvo?.</p>
<p style="text-align: justify;">-No, que son para exteriores. Me pone unos doscientos de ambos sexos de esos entre 20 y 40 años, que no me coman mucho que sólo llevo catering para las figuras&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Pon una agencia en tu vida y sabrás lo que es sentirte carne picada al por mayor. Muchas de ellas te convocan a los castings por sms, sin leerse los datos de tu ficha, sin revisar tus datos particulares; te mandan a los rodajes y lo mismo les da cuatro que cuarenta. Y luego pasa lo que pasa:</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Pero qué haces aquí con todos esos tatuajes, merluzo? ¿Y esas rastas? ¿Y esos piercings? ¡Que es una película de romanos! ¿¿¿Cómo te maquillo yo todo eso ahora???</p>
<p style="text-align: justify;">-Tía, a mí que me cuentas&#8230; A mí la agencia sólo me dijo si podía rodar una figu el lunes&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Y no hablemos de la remuneración. Vale que con la excusa de la crisis todo el mundo está tirando los cachés por los suelos&#8230; pero, hay agencias que ya solo falta que te pidan que pongas tú la cama. Y como sean de figuración, la historia se vuelve espeluznante. Puedes tirarte catorce felices horas de rodaje en exteriores por la fastuosa cantidad de 25 euros, aguantando las inclemencias del tiempo y a veces hasta sin catering. Y la gente dice que sí, y va, con dos <em>cohone</em>. Y no protestes, que hay niñatos que se matarían por venir a su serie preferida ya no gratis, sino hasta pagando&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Y claro, con esos cachés es imposible subsistir con una única agencia. Así que el actor se apunta en todas las que puede, y ahí surge un nuevo problema: la confluencia. Te llama la Agencia KAMELOS y te ofrece un trabajo; cuelgas tras aceptar, y media hora más tarde te llama la Agencia BUITREX para ofrecerte el mismo trabajo; sales al paso con cualquier milonga, y media hora después te llama la Agencia PIFIO&#8230; ¡Para el mismo trabajo!. ¿Y si te interesaba más decir que sí a la tercera que a la primera?. Porque, hombre, por ética el primero que te llama se lleva el gato al agua, pero&#8230; ¿Y si la primera te debe pasta desde hace seis meses y la tercera te paga religiosamente en su fecha?. Complicado.</p>
<p style="text-align: justify;">Otra cosita divertida es cuando la Agencia KAMELOS te convoca para un spot, llegas al local del casting, coges la lista de llegada para apuntarte&#8230; y encuentras que hay anotada gente que viene por BUITREX y por PIFIO. Y te preguntas, ¿por qué para una agencia soy válido para este casting y para las otras no?. Y lo que es peor, ¿a cuantos castings no me estarán presentando por vaya usted a saber qué criterios?. Vaya, que te dan ganas de ir por libre.</p>
<p style="text-align: justify;">Y mejor no hablemos de la agencias que comienzan por pedirte exclusividad&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Un día tropiezas, te caes, te das de narices con un papel importante, sales en la tele en una serie de máxima audiencia&#8230; y pasas al siguiente nivel: ¡el representante, como Avón, llama a tu puerta!. Curiosamente: los mismos a los que les enviaste tu material y de los que recibiste silencio de ultratumba como respuesta, son los que te van a esperar a la salida del plató preguntándote: ‘¿ya tienes agente?’. Y entonces te preguntas: ‘¿pero este berzotas no me dio con la puerta en las napias hace seis meses? ¿Y por qué viene ahora y no antes, cuando me lo he tenido que currar yo solito hasta conseguir mis primeros personajes interesantes?’&#8230; y te tienes que callar, porque como dije un poco más arriba, no puedes vivir con ellos, pero tampoco sin ellos. El  <em>repre </em>llega donde tú no puedes llegar, y lo necesitas igual que él a ti, ahora que ya te puede empezar a vender. Y te pedirán exclusividad, y esta vez no tendrás más remedio que tragar; eso sí, cruzando los dedos. Porque la ventaja del <em>repre</em> es que te puede facilitar papeles jugosos incluso sin casting o con meras pruebas testimoniales ante el director, o conseguir acceso a las pruebas cerradas donde se cuecen los protagonistas de las películas o las series&#8230; pero como el <em>repre</em> no te consiga trabajos o no te mueva, puedes quedar atado de pies y manos sin comerte un rosco. Espeluznante.</p>
<p style="text-align: justify;">En fin, estoy exagerando. Hay representantes buenísimos y agencias buenísimas; y <em>repres </em>que se comportan como cutrosas agencias, y agencias que afortunadamente actúan como fantásticos representantes, al final los necesitamos a unos y a otros. Si en el fondo, fíjate,  todos ellos son unos <em>pofesionales </em>y los malos somos nosotros. Como me dijo una vez un empresario teatral, muy majo él: ‘si es que lo malo de los actores es que lo queréis todo: Trabajar, y además cobrar’. Pues sí, somos de un rarito&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Y nada, por hoy les dejo, que mañana tengo que madrugar. La Agencia KAMELOS me ha conseguido una figuración en <em>Jamar Tres Huevos Revueltos</em>, tengo rodaje de ocho de la mañana a <em>nisesabe </em>de la noche en Villabollullos del Calvario, a doscientos kilómetros de Madrid, y tengo que prepararme un bocata no sea que me vuelva a quedar sin comer. Cuando dentro de tres meses cobre los 30 euros de mañana voy a ser más feliz&#8230;</p>
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		<title>Tengo una figu el miércoles</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Nov 2009 14:46:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafa Casette</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hola. Me llamo Sisebuto Calambres y actualmente soy figurante. ¿Me preguntas que ‘qué es eso’?. Pues carne de cañón, hijo; un marronazo, pero es lo que hay. Que conste que soy actor, ¿eh?. No como esa panda de mandangas que coinciden conmigo en los rodajes. Es que, leches, actuar es una profesión, y lo ideal [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img class="alignleft size-full wp-image-115" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="perfiles07" src="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2009/11/perfiles07.jpg" alt="perfiles07" width="300" height="400" />Hola. Me llamo Sisebuto Calambres y actualmente soy figurante. ¿Me preguntas que ‘qué es eso’?. Pues carne de cañón, hijo; un marronazo, pero es lo que hay.</p>
<p style="text-align: justify;">Que conste que soy actor, ¿eh?. No como esa panda de mandangas que coinciden conmigo en los rodajes. Es que, leches, actuar es una profesión, y lo ideal sería poder vivir sólo de ello. Pero no veas cómo está el asunto: el curro de actor no abunda, es discontinuo, somos muchos para muy poco. Así que lo más habitual en el actor es el pluriempleo, y por desgracia, no siempre dentro de la profesión. Jolines, yo he tenido temporadas en las que me han salido una obra de teatro los fines de semana, un par de anuncios, un episódico en una serie. Y la suma de todos esos trabajos me ha dado un sueldo decente para vivir (eso sí que es triunfar en esta profesión, y no lo de <em>Operación Trifulco,</em> o que te reconozcan por la calle). Pero, puf, con la crisis la cosa está fatal y montones de veces tengo que compaginar la actuación con trabajos que nada tienen que ver con la escena o los platós.</p>
<p style="text-align: justify;">Claro, claro, que desde fuera parece muy bonito&#8230; Los americanos han vendido como nadie el cliché del actorcillo que trabaja en restaurantes como camarero y que, cuando termina su jornada, parte alegremente en busca del casting que le dará fama y fortuna. Sí, sí. La realidad es bastante más jodida, y sobre todo menos compatible, porras. Si quieres llegar a final de mes (salvo que todavía vivas bajo las amorosas alas de papá y mamá) necesitas un trabajo que te quite ocho horas de tu tiempo, en el mejor de los casos&#8230; Y ya no te digo nada si te calzan horarios partidos o tienes el lugar de trabajo  lejos de casa. Te llaman para un casting importante o un rodaje, ¿y qué?. Te vuelves loco para cambiar horarios, turnos laborales, recuperar las horas perdidas&#8230; Oyes, que es bastante crudo equilibrar un curro ‘convencional’ que te da un sueldo fijo todos los meses pero se cepilla tu disponibilidad, y otro trabajo de actor discontinuo y de horarios y remuneración aleatoria. Vamos, un jaleo. Porque hay que hacer encaje de bolillos para cuadrar horarios, y los excesos se pagan: que todavía me acuerdo de la bronca que me cayó aquella vez que había actuado en La Coruña, tuve que viajar en bus toda la noche de regreso a Madrid, entré en la oficina a las 8:00 a.m., y el jefe me descubrió una hora más tarde roncando sobre el teclado de mi ordenador&#8230; Qué bonito despido&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Así que nada, dentro de esa colección de trabajos dementes que he ejercido para conseguir llevarme las lentejas a casa, ahora soy figurante. Ah, que no te había dicho en qué consiste&#8230; Tío, entiéndase la figuración como ese mogollón de personas que aparecen en segundo plano en un spot, una serie, una película, y que imitan público, transeúntes, gente normal, pueblo llano y demás. El bulto, el mogollón. Y el caso es que hay gente que vive sólo de eso: hoy tienen un spot de <em>Porrafone</em>, mañana un interior en <em>Sin Setas No Hay Paragüeros</em>, pasado mañana un exterior en <em>Doctor Cateto</em>, el finde una frase en <em>El Internauto</em>&#8230; Están apuntados en tropecientas agencias. Vas sumando, vas sumando y al final hasta consiguen acumular un sueldo. El inconveniente es que dentro de la profesión la figuración es el último mono, la chusma, a los que convocan los primeros, y quienes se van los últimos. Además, no hace falta ninguna cualidad especial para hacer de masa informe de gente, con lo que puedes encontrar en las filas de figurantes amas de casa y jubilados, estudiantes de todo tipo de estudios, extranjeros que ni siquiera hablan español, gamberretes que van a pasar el día&#8230; Y a las agencias les da lo mismo. ‘Póngame cuarto y mitad de figurantes, que necesito llenar un campo de fútbol y total, como ruedo por capas y luego los cambio de asiento me da lo mismo si son altos, bajos, gordos, flacos&#8230;’. Claro, me encuentro con gente que no se lo toma en serio, que está siempre de cachondeo, que remolonea a la hora de moverse el grupo&#8230; y los directores terminan hasta las narices de nosotros. ¿Y el catering? Joer, algunas veces comemos con los actores y todo&#8230; pero otras veces algún berzotas de organizador debe pensar que la figuración aguanta con un bocata correoso y una lata de refresco del tiempo&#8230; o que ni siquiera necesitan comer. Y venga horas de estar de pie, y venga a repetir tomas, y venga a tratarnos como si fuéramos lo peor&#8230; Vamos, que antes yo decía: ‘mejor currar de esto que volver a ser teleoperador, que al menos sigues en contacto con la profesión’. Pero algunos días&#8230; no sé, no sé&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Y menos mal que en la mayoría de las agencias se han quedado con lo de que soy actor, y si hay alguna frase suelta me la colocan a mí. Lo llaman ‘figuración especial’. Ja!. Que vamos, tampoco es que haya mucha diferencia&#8230; Me pagan una limosna por el trabajo extra, me visten al margen del resto de la gente, y a veces me toca currar el doble. He hecho de policía, de druida hiperventilado, de centurión, de camarero marica, de monje cartujo, de portero de discoteca&#8230; incluso una vez le puse una copa  a  la <em>Papaya Salamandra</em> en una escena y cruzábamos dos frases. Sí, claro, a ti te parecerá un carrerón&#8230; pero, encima, algunas agencias y directores te encasillan de figurante y ya no hay forma de que te den un papel decente, aunque sea secundario, terciario o cuaternario&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Así que nada. Hoy, el conductor del bus que nos trae al set, se ha perdido dos veces y hemos dado más vueltas que una peonza, hemos llegado y nos han puesto un agua de fregar fría que decían que era café (a las 7 de la mañana y al lado de la sierra), nos han tenido cuatro horas esperando hasta que los técnicos han terminado de montar (que yo no sé porqué nos convocan tan pronto), nos han vestido como quien reparte los pijamas de rayas en un campo de concentración (‘y no os sentéis, que se mancha el vestuario’), hemos repetido la misma toma cuarenta veces (‘¡Todos a primera!¡ Esa figuración, un poco más de energía!’). Todos cayéndonos de sueño. Y aquí estamos, comiendo a toda pastilla en una tasca que no está acostumbrada a servir comida para tanta gente, y que me temo que se nos termina el tiempo y a algunos todavía no nos han servido el segundo plato&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-¡A VER, LA FIGU QUE VAYA TERMINANDO! ¡TODOS AL SET! ¡VAMOS A PRIMERA, Y DEPRISITA QUE SE NOS VA LA LUZ! ¡EL POLI, EL PRIMERO!</p>
<p style="text-align: justify;">Ya está, jolines. Sabía que me volvería a quedar a medio comer. ¿Dónde está mi gorra de policía?. Joer, qué sueño.  Y verás como llegaremos allí y tardaremos otra hora en empezar a rodar. A ver si encuentro algún rincón detrás del decorado para echarme una siestecita. Maldita sea mi suerte&#8230;</p>
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		<title>Desnudo integral</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Nov 2009 09:35:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafa Casette</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[-¿Desnudo integral&#8230;? -Integral. En cueros. En bolas. En porretas. En pelota picada. ¿Alguna pregunta? Yvette releyó nerviosa su copia del guión, deteniéndose de nuevo en el párrafo donde describía cómo la protagonista se quitaba toda la ropa. Siguió pasando las hojas mientras el director sonreía beatíficamente. - &#8230;pero si me paso media película desnuda&#8230; -Equilicuá. [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img class="alignleft size-full wp-image-99" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="perfiles06" src="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2009/11/perfiles061.jpg" alt="perfiles06" width="300" height="400" />-¿Desnudo integral&#8230;?</p>
<p style="text-align: justify;">-Integral. En cueros. En bolas. En porretas. En pelota picada. ¿Alguna pregunta?</p>
<p style="text-align: justify;">Yvette releyó nerviosa su copia del guión, deteniéndose de nuevo en el párrafo donde describía cómo la protagonista se quitaba toda la ropa. Siguió pasando las hojas mientras el director sonreía beatíficamente.</p>
<p style="text-align: justify;">- &#8230;pero si me paso media película desnuda&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Equilicuá. Por delante y por detrás. El director de fotografía está preparándote una iluminación preciosa. Ríete tú de la <em>Charon Estón</em> o de la <em>Angelina Jolín.</em></p>
<p style="text-align: justify;">-Y&#8230; ¿y esto no es discutible? O sea, si en vez de vérseme de frente, aparezco llevando&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Nanay. Ni una escena. En traje de Eva total. En el resto del metraje te vestirán <em>Luttorio &amp; Vicchino</em>; pero en éstas, a pelo peludo.</p>
<p style="text-align: justify;">-Y&#8230; ¿cuál es la justificación? Es decir&#8230; leo el guión y no entiendo&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Mira, nena. Me gustaría ser el típico director pomposo y decirte que las escenas de desnudo están justificadas por una sesuda e hiperbólica excusa o por un motivo altisonante. Pero la verdad es que los dos motivos son más sencillos: el primero, que el desnudo sigue vendiendo un porrón; tengo un  convenio con la revista <em>FOTOGRAPAS</em>, yo les mando algunos frames calentitos y ellos me promocionan la peli, y crean expectación en la taquilla, que todavía cientos de público van al cine atraidos por un par de tetas y un buen culo; y el segundo&#8230; que me encanta ver en pelotas a mis actrices. Ya ves, es una manía como otra cualquiera. ¿Queda claro? Bien, pues dicho esto, y espero que haya quedado todo como el agua&#8230; ahora quítate la ropa.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿CÓMO?</p>
<p style="text-align: justify;">El director sonrió, con esa boca llena de dientes que tienen los tiburones justo antes de merendarte de un bocao.</p>
<p style="text-align: justify;">-A ver, cielo. Tu casting me gustó mucho. El papel es CASI tuyo. Ya se lo dije a tu agente, sé que lo vas a hacer  de maravilla. Ahora necesito ver que no te vas a rajar en el momento de la verdad. Aparte de que no me gustaría descubrir justo antes de gritar ‘Acción’ que te falta un pezón o que tienes una nalga más grande que la otra. Considéralo&#8230; mmm, la última prueba. Y no me andes con ñoñerías, ¿eh?, que tengo una lista de nenas novatas y fresquitas matándose porque las seleccione para este papel. Ropita fuera.</p>
<p style="text-align: justify;">Yvette tragó saliva. Se puso de pié, y mientras se desabotonaba la blusa, trató de imaginarse que estaba en su playa nudista de verano. Claro que entonces estaba a cielo abierto y rodeada de gente en las mismas circunstancias, no en un despacho con un cabestro de director a solas, por mucho que al otro lado de la puerta se oyese a su secretaria contestar llamadas como una posesa. Tras la blusa fue la falda. El director la miraba como si fuera un jugoso filete, recostado en su silla. Tomo aire, y con un par de movimientos rápidos su ropa interior voló hasta el suelo y quedó como Dios la trajo al mundo. El director hizo un movimiento giratorio con el dedo índice, y ella dio una vuelta, mientras sus mejillas ardían y casi podía escuchar las babas de él goteando. Finalmente terminó frente a él con los brazos en jarras y un gesto interrogante.</p>
<p style="text-align: justify;">-Puedes vestirte- dijo el director mientras se relamía. –Enviaré el contrato a tu agente en las próximas horas. Bienvenida al show. Estás dentro.</p>
<p style="text-align: justify;">Yvette se vistió rápidamente, salió del despacho sin despedirse, cruzó delante de la ajetreada secretaria, llegó hasta el cuarto de baño junto a la salita de espera y, cerrando la puerta tras de sí, vomitó el desayuno en el retrete.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras andaba por la calle, despejándose con la brisa fresca otoñal, una tormenta de pensamientos encontrados latían en sus sienes. El contrato de su vida. Iba a ganar MUCHO dinero. Su primer papel importante. Su primer protagonista. Y&#8230; en pelotas. Dios&#8230; Se imaginó la cara de su madre, de sus hermanos, de sus compañeros de teatro, del portero, de la kioskera de la esquina, cuando la vieran <em>au naturel</em> a tamaño panorámica de 16:9.</p>
<p style="text-align: justify;">Aquella noche tuvo un sueño muy extraño. Estaba en la alfombra roja en la entrega de los <em>Premios Boya</em>. El escote de su exuberante vestido rojo estaba a punto de reventar, apenas conteniendo sus tetas dos tallas mayores que las suyas. Sonreía <em>profident </em>hacia los flashes del público, exhibiendo su nariz recién estrenada, tratando de que sus labios, semiparalizados por el botox, se curvaran en la dirección correcta. Y los periodistas  se le abalanzaban y le preguntaban por sus escenas de desnudo, y ella contestaba alegremente que <em>sólo se desnudaba cuando lo exigía el guión</em>, y le arrancaban el vestido a tiras como si fuera de papel, y se quedaba en pelotas mientras el público aullaba y su madre y hermanos la miraban boquiabiertos y su cuerpo neumático se empezaba a hinchar como un globo y el público se reía, se reía, se reía, y ella flotaba, flotaba&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Se despertó sudando como un pollo. Cogió el teléfono y marcó el número de su agente. Aguantó sus alaridos al otro lado del auricular tras decirle que renunciaba, que no iba a hacer la película; y cuando finalmente colgó, sin película y sin agente, se durmió como un bebé, esta vez sin pesadillas.</p>
<p style="text-align: justify;">Meses después, un compañero actor que se encontró en el casting de un correoso spot de detergentes le invitó a la <em>premiere</em> de aquella película. Film que, dicho sea de paso, estaba en boca de todos, preveía ingresos millonarios, iba a salvar al cine español este año&#8230; Yvette acudió con sentimientos encontrados. Como buena actriz, viendo actuar a su sustituta, pensó que ella lo hubiera hecho mil veces mejor&#8230; incluyendo las escenas de desnudos, que eran absolutamente superfluas y maravillosas, y donde esa bruja que se llevó su papel salía como una diosa, como si el director de fotografía la hubiera envuelto en celofanes de luz, como si hubieran grabado en cada innecesario fotograma en que mostraba su cuerpo desnudo las palabras ‘REVELACIÓN’, ‘NUEVA PROMESA’, ‘CARRERA EMERGENTE’, ‘HOLLYWOOD’, ‘ESTRELLA’&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Eso sí, hora y media más tarde, cuando tras una interminable ovación abandonaba la sala con el corazón por los suelos, al pasar junto al <em>photocall</em> donde director y actriz respondían pomposos a la maraña de preguntas de los periodistas, no pudo evitar oír:</p>
<p style="text-align: justify;">-&#8230; no, no creo que haya abusado de los desnudos en mi película, ni que sean innecesarios. Al fin y al cabo, son una metáfora de la vulnerabilidad de la protagonista ante el devenir de la sociedad , despojada de protección ante los envites del vil destino que&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Yvette buscó una papelera para vomitar.-</p>
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		<title>¿En qué serie sales? (Historias de la tele)</title>
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		<pubDate>Fri, 06 Nov 2009 10:06:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafa Casette</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La administrativa en el mostrador del INEM-Sección Prestaciones no había dejado de mirar fijamente al solicitante desde el momento en que se sentó frente a ella. Cuando éste había terminado de rellenar el impreso de Reanudación de Prestación Contributiva, le soltó en tono confidencial: -Yo le he visto a usted en la tele. -¿Co&#8230; cómo?.- [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img class="alignleft size-full wp-image-57" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="perfiles05" src="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2009/11/perfiles05.jpg" alt="perfiles05" width="300" height="400" /></p>
<p style="text-align: justify;">La administrativa en el mostrador del INEM-Sección Prestaciones no había dejado de mirar fijamente al solicitante desde el momento en que se sentó frente a ella. Cuando éste había terminado de rellenar el impreso de Reanudación de Prestación Contributiva, le soltó en tono confidencial:</p>
<p style="text-align: justify;">-Yo le he visto a usted en la tele.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Co&#8230; cómo?.- El solicitante se atragantó; la situación le había pillado fuera de juego.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿No salió usted en un episodio de SIN PETAS NO HAY ZETAS? Sí, hombre, usted era el lechero y entraba en la cocina de la protagonista, aquel día que el macarra de <em>El Conde</em> la había dado de tortas, y usted dijo una frase muy graciosa y él se volvió y bla, bla, bla &#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Ese momento, en el que de repente descubres que has perdido tu anonimato, tu intimidad, tu espacio vital. El actor trabaja cara al público; se encarna en un personaje y lo exhibe a la mirada del respetable, les muestra sus miserias, sus vergüenzas o sus aciertos. Termina su trabajo, se despoja de la piel del personaje interpretado y se va a casa. Sólo que esa exhibición es distinta según el medio en el que haya desarrollado su actividad&#8230; y las consecuencias en su día a día.</p>
<p style="text-align: justify;">Al actor de teatro, lo más que le puede suceder es que le esperen a la salida de artistas para firmar algunos autógrafos en los programas, para recibir los comentarios de uno u otro, y después, recibir alguna mirada curiosa mientras está cenando en un restaurante cercano. ‘Mira, son los de la función’, dicen algunos indefectiblemente, como si el actor no comiera o bebiera, o fuera una especie de hámster extraterrestre. Pero aparte de eso, y salvo casos de actores muy consagrados, puedes pasear por la calle y hacer la compra en el <em>Carrefús</em> sin más consecuencias. Sigues en el anonimato sociocultural, en la inopia colectiva.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero el actor que aparece en cine, y más aún en televisión, tiene otra connotación completamente diferente: es MEDIÁTICO. <em>Mediático</em> en realidad no significa que salgas exhaustivamente en los <em>medios</em>; mediático significa que <em>te metes en</em> <em>medio</em> de la familia. A través de la caja tonta, entras en el comedor de su casa cuando están en pijama y zapatillas, o cuando están despanzurrados en el sofá o en la cama. Entras no una vez, sino todas las semanas (ya ni te cuento si estás apareciendo en un culebrón diario), y el público te identifica con tu personaje hasta que se vuelven uno e indisoluble. La gente te saluda por la calle usando el nombre de tu personaje, te jalea, te insulta, te dice que qué gracioso eres, que cómo puedes ser tan malo con las huerfanitas&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Qué puñetera es la tele&#8230; Puedes tirarte toda la vida haciendo teatro, palmando bolos correosos, actuando en escenarios por toda la geografía nacional. Y de repente, apareces un día en un spot molón, en una serie, en una promo, y es como si comenzaras a existir. Todos tus amigos te llaman para decirte que te han visto. ‘La gran revelación. La nueva promesa’. Pero oiga, ¿cómo ‘revelación’, si el tío llevaba veinte años currando sobre los escenarios? Y a la inversa, la <em>no-tele</em> parece ser La Nada, el Vacío, el Hades de la Ignorancia; cuántos de nosotros hemos tenido que escuchar eso tan bonito de:</p>
<p style="text-align: justify;">-Soy actor.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Sí? ¿En qué serie sales?.</p>
<p style="text-align: justify;">Conclusión inversa del silogismo: para el pueblo llano, si no sales en la tele, no eres actor. Demencial. Cierto es que hoy en día, en estos tiempos de crisis, por mucho que el actor debe intentar abarcar todas las disciplinas, la meta más golosa está en ese medio; si pillas una serie (y no la cancelan al segundo episodio), puedes hasta ahorrar y desterrar por un tiempo El Fantasma Del Vivir Día A Día (ya ni te cuento si la serie repite temporadas y se convierte en un nuevo <em>Farmacia de Guardia</em> o un nuevo <em>Médico de Familia</em> &#8230; ). Pero ‘eso tiene un precio, bárbaro’, que le decían a Conan&#8230; Salir en la tele significa convertirte en propiedad del vulgo iletrado, en juguete de sus comentarios. Vale que el actor renuncia a una parte de su intimidad al actuar frente al público&#8230; pero éste a veces lo fagocita y se lo merienda. Sé de actores que no han podido soportar la presión de ir por la calle y que les paren para pedirles autógrafos, o las sonrisitas en el ascensor del <em>Cortinglé</em>, o las miradas a lo largo de todo el vagón del Metro. Alguno ha renunciado. Otros no vuelven a pisar el transporte público. La fama no está hecha para el que tiene miedo escénico&#8230; fuera del escenario.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero en el fondo, los actores somos unos merluzos con un ego como un piano, y eso de que te reconozcan por la calle da un gustirrinín&#8230; ¡Todos a la tele!.</p>
<p style="text-align: justify;">Eso sí, en toda academia, escuela de actores, o incluso en la RESAD, deberían impartir la asignatura ‘Sobrevivir a la fama’. En la que no sólo te preparen psicológicamente para lo que se te puede avecinar si triunfas, sino que por ejemplo te enseñen a disfrazarte de inocente ancianita con chepa y todo, para poder hacer la compra sin que te asalten hordas de esquizofrénicos comentándote las acciones de tus personajes como si fueran tuyas. Aunque&#8230; ahora que lo pienso&#8230; tal vez algunos ya lo estén haciendo <em>de motu proprio</em>&#8230; Aquella señora gorda que me encontré el otro día en el kiosco, cómo se parecía a Javier Bardem&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">La administrativa entregó al actor los impresos debidamente sellados y, con una sonrisa de complicidad, dijo:</p>
<p style="text-align: justify;">-Ya está todo. Y a ver si le veo más a menudo en la tele.</p>
<p style="text-align: justify;">-Eso espero –dijo el actor, suspirando.- Porque entonces no me tendría que pasar por aquí&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Y ya que estamos&#8230; ¿Me puede firmar un autógrafo?.-</p>
]]></content:encoded>
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		<title>El maravilloso mundo del bolo (y su hermano bastardo, el BOLAZO)</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Oct 2009 18:55:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafa Casette</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Si eres actor, más tarde o más temprano te darás de narices con un bolo. ¿Qué es un bolo, aparte de intempestivas regurgitaciones alimenticias? Una actuación lejos de casita, mayormente. Todo actor termina haciendo bolos; un día (a veces, más de un día, o incluso todo el año) te toca viajar, actuar o rodar, y [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="perfiles04" src="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2009/10/perfiles04.jpg" alt="perfiles04" width="300" height="400" /></p>
<p style="text-align: justify;">Si eres actor, más tarde o más temprano te darás de narices con un bolo. ¿Qué es un bolo, aparte de intempestivas regurgitaciones alimenticias? Una actuación lejos de casita, mayormente. Todo actor termina haciendo bolos; un día (a veces, más de un día, o incluso todo el año) te toca viajar, actuar o rodar, y dormir fuera. Al artista le interesan los bolos porque sueles cobrar más que en tu lugar de residencia&#8230; o porque es lo único que hay. Una de las descripciones más reales del mundo del bolo la escribió Miguel Ríos en su canción <em>El blues del autobús</em>. Porque independientemente de que hay compañías que manejan presupuestos más holgados como para embarcar a su gente en trenes, e incluso aviones, la estrella del bolo es ese medio de transporte: el bus. Eso, presupone un número bastante alto de horas en convivencia fraternal (o no) con el resto de la compañía, técnicos, e incluso personal administrativo del cotarro (los jefes siempre se suelen reservar medios menos proletarios para desplazarse). Y por supuesto, multitud de anécdotas. Conviene leer <em>El viaje a ninguna parte</em> de Fernando Fernán-Gómez, compendio del espíritu bolero por provincias.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Pero la variación habitual del bolo es el BOLAZO. Que es lo mismo que todo lo anteriormente descrito, pero cuando adquiere tintes esperpénticos. O sea, un bolo esquizofrénico. Un ejemplo: si resides en Madrid y vas a actuar a Valencia un fin de semana, regresando la mañana del lunes, tras alojarte en un hotel puesto por la compañía, eso es un bolo; si de igual forma, residiendo en Madrid, te embarcas a actuar el sábado en El Ferrol (Coruña) y el domingo en Ayamonte (Huelva), pagándote tú el alojamiento y regresando de noche nada más acabar la actuación (y juro que eso sucede), eso es un bolazo&#8230; aparte de un putadón de no te menees.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay circunstancias que convierten un bolo en un bolazo: que el <em>autobusero </em>de turno se pierda al llegar a la localidad y estés dando vueltas, durante tiempo indefinido, preguntando a residentes de todo tipo la puñetera ubicación del teatro (cosa que todos parecen desconocer); que cuando haya terminado la actuación, el membrillo del autobusero no aparezca o no responda a las llamadas al móvil (por haberse quedado profundamente dormido en su bus), y mientras tanto la compañía quede esperando a la intemperie hasta avanzadas horas de la madrugada; que no sea un teatro, auditorio o lugar preparado para una acústica mínima, sino la gama más variada de emplazamientos, como plazas de toros, parques, tarimas montadas en las fiestas de cualquier localidad (y con los autos de choque atronando a tu lado); que el autobusero, merced al convenio recíproco que disfruta en ciertos lugares, en vez de parar en un sitio económico para comer te lleve a sitios donde te ponen una <em>cocacola </em>a precio de cava y un bocadillo a sablazo de caviar (ah, esas paradas en <em>Los Abades,</em> de La Gineta, o en el <em>Marino, </em>de La Roda&#8230;); que cuando llegues al bendito lugar no haya un asomo de camerinos o lugar civilizado donde cambiarte y tengas que exhibir tus maltrechas carnes al aire en los lugares más expuestos&#8230; o más peregrinos (yo he llegado a vestirme en Pozoblanco en la enfermería donde Paquirri pasó a mejor vida). Los bolazos están llenos de actuaciones apenas sin ensayos, de orquestas que desafinan y de micrófonos ambiente que petan y se acoplan, de decorados que se caen por estar montados con prisas, de luchar contra los elementos atmosféricos, y sobre todo de horas y horas interminables de carretera por la noche.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Anécdotas las hay a cientos, tantas como actores recorriendo las carreteras en pos de las lentejas. Voy a desempolvar una crónica que tiene nueve años (texto inédito de cuando no había blogs sino <em>mail lists</em>) que, aunque sin autobuses de por medio, me parece apropiada como ejemplo de los imprevistos que puede pasar en cualquier bolazo. Omito datos particulares, ya que la compañía sigue en activo hoy en día:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">¿Han visto vuesas mercedes las noticias sobre la ola de frío que se ha dado recientemente en toda España? Pues por primera vez me ha tocado a mí estar dentro de esas situaciones que uno ve calentito desde el sillón de casa sin saber realmente lo que es pasar por ello.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">El pasado jueves fui a actuar a Morata de Tajuña, como último concierto que daba la Compañía X de un ciclo de la Fundación Z que habíamos realizado toda la semana. Así que cogí mi coche, como los días anteriores, y me fui carretera de Valencia, carretera de Chinchón, hacia mi destino. Ya, tomar el desvío de Morata, era cruzar una carretera de tercera en  medio de una nevada como hacía tiempo que no veía, y aunque aún no se había puesto el sol, los carteles de señalización estaban prácticamente tapados por la nieve. Pero llegué.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">El concierto fue el más deslucido del ciclo, porque aunque Morata de Tajuña es buena plaza, pídale usted a un <em>&#8216;vecchio&#8217;</em> que cruce el pueblo en medio de la ventisca para ver a unos cómicos haciendo zarzuela, por muy buenos que sean. Así que la cosa fue de andar por casa, ya que (casi) éramos más encima del escenario que en el patio de butacas. De todas formas el público (los quince) se lo pasaron muy bien y fue un &#8220;gran&#8221; éxito.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Acabamos a las 21:00. Recogimos y estuvimos listos para regresar a las 21:30. Busqué mi coche y no lo hallé: alguien lo había cambiado por una montaña de nieve. Conseguimos arrancar, y salimos en caravana de cinco coches a velocidad de 20 km/h., en medio de La Noche De Walpurgis, y una tormenta de nieve que casi no veías a tu compañero de delante. Durante un rato avanzamos bien, hasta que encontramos el camión cruzado en la carretera. Protección Civil nos decía que habían avisado a una grúa para intentar retirarlo, pero que si seguía arreciando así, no sabrían si la carretera sería operativa porque, además, lo que había caído estaba helándose.  Las chicas del ballet se metían en mi coche porque el suyo llevaba la calefacción averiada, las escobillas del parabrisas no giraban por el hielo acumulado,  la aguja del deposito descendía peligrosamente, y no paraba de nevar. Dos horas después de nuestra salida, regresábamos a Morata, desandando el camino a 7 km/h. Es tarea difícil encontrar en un pueblo algo abierto a las 23:30, más aún si les está cayendo La Nevada  Del Siglo, pero al fin lo conseguimos.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Después de volver loco al dueño del bar con nuestras cenas (también estaba muy nervioso, y doce personas hambrientas estando él solo en la cocina agobian a cualquiera), quedaba claro, viendo las noticias, que nos tocaba pernoctar en Morata. El Ayuntamiento había habilitado el gimnasio del Polideportivo Municipal para pasar la noche. De película de catástrofes. Sobre las 2:00 llegamos a nuestro &#8220;dormitorio&#8221;, al menos con mínima calefacción, pero insuficiente y sin mantas, con otros tantos individuos en la misma situación que nosotros. Entonces, descubres las pegas de la vida moderna, como  que tienes que llamar a Madrid para desmontar tus compromisos para el día siguiente  y decir que estás bien cuando hay inmensa cola para el único teléfono público disponible <strong>(nota del bloguero: hace nueve años no llevábamos móvil en el bolsillo), </strong>que no tienes dónde dejar las puñeteras lentillas porque cualquiera iba a imaginar que no ibas a pasar la noche en casa, que en un &#8220;tatami&#8221; de judo se duerme bastante peor que en tu camita (¿se duerme?), que ciertos dementes albañiles y camioneros prefieren pasar estas situaciones despiertos y de cachondeo sin importarles si revientan los tímpanos de los que intentan dormir&#8230; Gloriosa noche.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Así que despuntaba el alba, y el aspecto de la compañía comenzaba a parecer el de un colectivo de náufragos (cuatro horas mal dormidas y una noche sin afeitarse hacen milagros en el cutis de cualquiera) cuando nos informaba la policía que todos los accesos estaban cortados; que la Carretera Nacional estaba bloqueada; que habían rescatado gente de sus automóviles con síntomas de congelación; que una señora había sido auxiliada cerca de Titulcia cuando estaba a punto de dar a luz&#8230; en su coche; que seguía habiendo tramos donde ni con cadenas se pasaba, amén de los camiones cruzados en otros sitios que acompañaban al primero; que ahora que había dejado de nevar las máquinas quitanieves iban a comenzar a salir cuando hubiera suficiente claridad, pero que no sabían si conseguirían llegar allí por las placas de hielo; que el tiempo estaba cambiando continuamente, y si volvía a caer, podíamos estar paralizados el día&#8230; y la noche, enteros. Huelga decir que, a pesar del cansancio, nos tomábamos todo a risa y con bastante buen humor, porque si encima te pones de los nervios, peor que peor.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">En fin, huelgan los detalles. El hombre del tiempo, por fortuna, se equivocó de nuevo. Salió el sol a lo bestia. La nieve comenzó a fundirse, y las quitanieves salieron. Nos habíamos trasladado al local de la Fundación Z donde habíamos actuado, y habíamos por fin dormido un rato en una sala enorme llena de fantásticos sillones, cuando sobre las 10 y media nos comunicaron de Tráfico que la carretera de Arganda  había quedado abierta. La caravana salió a las 11. Después de llegar, algunos en estado de emergencia, a una gasolinera para repostar, tomamos la carretera a velocidad moderada, pero el sol ya estaba haciendo su trabajo, y no había prácticamente peligro. La última pega fue la retención en la carretera de Valencia; pero las dos horas de estar parado que decían en la televisión se habían reducido, y tras media hora larga de ir de nuevo a 7 Kms/h., el tráfico se normalizó. Besé el suelo de mi casa y el hocico de mis perras a la 1 y cuarto de la tarde. QUÉ BONITO BOLO.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Luego dicen lo bien que nos lo pasamos los cómicos. Si el tiempo no lo impide.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Espeluznante, ¿no?. Sólo se me ocurre terminar con una frase de la zarzuela <em>Gigantes y Cabezudos</em>: &#8220;QUÉ COSAS HEMOS DE HACER POR LOS VILES GARBANZOS&#8230;&#8221;.-</p>
]]></content:encoded>
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		<title>El director de casting que soñaba con un cigarrillo y una motosierra a gasolina</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Oct 2009 08:50:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafa Casette</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[-Di a cámara tu nombre, edad y agencia. -Er&#8230; hola&#8230; me llamo Sisebuto Calambres, tengo 22 años y mi agencia es KAMELOS. -Dame perfiles. -¿Cómorrr? Esto&#8230; No los he traído. No sabía que debía tr&#8230; -Que te pongas de perfil, y luego del perfil contrario. -Ah, claro&#8230; bueno&#8230; -Vale. Eh, ponte ya de frente. Hazme [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="perfiles01" src="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2009/10/perfiles03.jpg" alt="perfiles03" width="300" height="400" /></p>
<p style="text-align: justify;">-Di a cámara tu nombre, edad y agencia.</p>
<p style="text-align: justify;">-Er&#8230; hola&#8230; me llamo Sisebuto Calambres, tengo 22 años y mi agencia es KAMELOS.</p>
<p style="text-align: justify;">-Dame perfiles.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Cómorrr? Esto&#8230; No los he traído. No sabía que debía tr&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Que te pongas de perfil, y luego del perfil contrario.</p>
<p style="text-align: justify;">-Ah, claro&#8230; bueno&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Vale. Eh, ponte ya de frente. Hazme el acting.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Lo qué?</p>
<p style="text-align: justify;">-Leches, ¿no te ha mandado tu agencia una separata? ¡Que me representes la acción!</p>
<p style="text-align: justify;">-Ah, eso&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">El aspirante inspiró profundamente aire, y su cara estuvo a punto de partirse en una mueca similar a morder limones.</p>
<p style="text-align: justify;">-Vale, muchas gracias. Le dices al siguiente que pase.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Qué tal?</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Cómo que &#8216;qué tal&#8217;?</p>
<p style="text-align: justify;">-Que cómo lo he hecho&#8230; No sé, qué te ha parecido&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Esto es un casting, nene, no una evaluación del cole. Tengo la sala llena de gente esperando. Dile al siguiente&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Joer, dime arrgo&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Al director de casting le vino a la mente la escena de la cabeza explotando de la película <em>Scanners</em>. Hacía un mes que había dejado de fumar, y unos días lo llevaba mal y otros peor. Ese era uno de esos días. Respondió al chaval:</p>
<p style="text-align: justify;">-Bueno, ya que lo preguntas&#8230;la cosa era muy sencilla. Es un anuncio de ketchup, tú eres un alegre tomate, llevas un tocho de gomaespuma que oculta todo tu cuerpo y sólo descubre tu cara, y yo necesito la mejor de tus sonrisas. Si la mejor de tus sonrisas parece un puñetazo en el estómago, me temo que el cliente no te va a tener en cuenta como tomate, y menos como alegre. ¿Contento del análisis?</p>
<p style="text-align: justify;">-Pero tío&#8230; a ver&#8230; Yo es que lo veo así&#8230; Soy un tomate, y voy a convertirme en ketchup. O sea, voy a morir para convertirme en algo que produzca placer a la gente&#8230; Yo trato de expresar el dolor por la muerte, la desesperación por el final de mi existencia, a la vez que la esperanza por las alegrías gastronómicas que voy a proporcionar en un futuro&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">El director de casting, boquiabierto, no daba crédito. Miró al cámara que le ayudaba en la prueba, por ver si era alguna especie de broma; pero éste había abandonado el plató por la puerta del baño, y tras ella se escuchaban unas carcajadas histéricas.</p>
<p style="text-align: justify;">-Escucha, berzotas. No sé si me estás tomando el pelo o qué clase de lavado de cerebro te han hecho en el Guantánamo de donde vengas: Eres un tomate, y tienes que sonreír. Punto. No ponerme cara del Fary pisando una chincheta. Hazme el favor de llamar al siguien&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Es que&#8230; si me permites un comentario&#8230; yo lo veo así. Para empezar, los tomates no sonríen, así que debo expresar algo que está fuera de mi naturaleza, de mi psique vegetal, de mi &#8216;yo&#8217; de hortaliza. Debo encontrar un punto de equilibrio entre lo animal y lo vegetal, una catarsis&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Esto&#8230; esto no puede estar sucediendo&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Pero mira&#8230; yo creo que si le doy otra lectura, otra visión&#8230; A ver, puedo introspectar la felicidad de un tomate&#8230; Puedo bucear en mi interior, sacarlo de dentro, sentirme un tomate feliz. Verás, sólo necesito&#8230; esto&#8230; er&#8230; ¡Ya lo tengo! ¡Sí, sí! ¡Tengo una escena feliz! ¡Ya lo tengo! ¡Ya lo tengo! ¿Podemos repetir?</p>
<p style="text-align: justify;">El director de casting notó un velo de sangre deslizarse ante sus ojos. Se preguntó si un jurado popular consideraría esta situación como atenuante en un juicio por asesinato. Además, el mono del tabaco le estaba pegando unos bocaos de escalofrío. Tragó saliva, y mientras ponía mentalmente cruces rojas al lado del nombre AGENCIA KAMELOS, trató de conservar la calma. El cámara había salido del baño con los ojos llenos de lágrimas, pero sus muecas de risa contenida presagiaban que podía regresar adentro en breve. Pensó fugazmente en motosierras y en escenas gore. De repente, como un flash, se le ocurrió una solución.</p>
<p style="text-align: justify;">-¡Sí, chaval! ¡Repetimos! ¡Veo que lo has entendido, perfecto!</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Sí? Entonces puedo&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-¡Sí, sí, chaval, no lo pienses más, lo tienes! ¡Carlos, graba! ¡Nene, a por ello!</p>
<p style="text-align: justify;">El aspirante inspiró profundamente aire, y repitió la misma mueca que la primera vez.</p>
<p style="text-align: justify;">-¡Perfeeeeecto! ¡Muy bien, chaval! ¡Ahora sí que lo has clavado! ¡Muchas gracias!</p>
<p style="text-align: justify;">-No&#8230; ¿No crees que debería repetir? Es por si la primera toma&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-¡Nononono, chaval! Cuando ya lo tenemos, las siguientes sólo pueden empeorar el resultado. ¡Ha estado cojonudo! ¡Muchas gracias! ¡Ven, te acompaño a la puerta!</p>
<p style="text-align: justify;">-Bueno, me alegro de&#8230; de&#8230; ¿Llamo al siguiente?</p>
<p style="text-align: justify;">-No, no, tranquilo. Vamos a hacer una pausa. No te tropieces, ¿eh? Ya te llamaremos. ¡Adiós, adiós!</p>
<p style="text-align: justify;">Con un último empujón consiguió echar al aspirante del plató y cerró la puerta. El director de casting y el cámara quedaron en silencio unos instantes. Por fin dijo:</p>
<p style="text-align: justify;">-Carlos, dame un pitillo.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Pero no había dejado de fumar&#8230;?</p>
<p style="text-align: justify;">-Carlos, por tus santos cojones; dame un pitillo, que te tragas la cámara.</p>
<p style="text-align: justify;">Se encerró en el baño. La primera calada entró en sus pulmones como una bomba que le hizo toser como un poseso, la segunda bajó como aguarrás, la tercera apenas le dolió. Fumando, compulsivamente, comenzó a relajarse mientras el trallazo de nicotina adormecía su cerebro. Terminó el cigarrillo, y al salir, indicó al cámara con un gesto que pasase el siguiente. Se sentó, confortablemente atontado. Entró un chico con rastas; visualmente no debía pasar de los dieciocho años.</p>
<p style="text-align: justify;">-Buenos días. Ponte ahí, en la marca. ¿Te sabes el acting?</p>
<p style="text-align: justify;">-Claro que sí, tronco. ¿Lo quieres en Stanislavsky o por el Método?</p>
<p style="text-align: justify;">El director de casting suspiró. Iba a ser una mañana muy larga.-</p>
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		<title>Mano de hierro, corazón de niño (Manolo Gas, 1940-2009)</title>
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		<pubDate>Sat, 17 Oct 2009 17:21:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafa Casette</dc:creator>
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		<description><![CDATA[No es intención de este recién nacido blog tener una periodicidad diaria, y menos aún mostrar un punto de vista más dramático que humorístico. Pero la Vida 2.0 es así, y a veces, la inmediatez, rompe nuestros planes. Es triste dedicar mi segundo post a un obituario, pero  es lo que hay: esta tarde de [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img class="alignleft size-full wp-image-5" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="perfiles02" src="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2009/10/perfiles02.jpg" alt="perfiles02" width="300" height="400" />No es intención de este recién nacido blog tener una periodicidad diaria, y menos aún mostrar un punto de vista más dramático que humorístico. Pero la Vida 2.0 es así, y a veces, la inmediatez, rompe nuestros planes. Es triste dedicar mi segundo post a un obituario, pero  es lo que hay: esta tarde de sábado se nos ha ido Manolo Gas, pianista, director de orquesta, músico, artista. Un currante. Una de esas personas que fuera de los círculos teatrales parece no existir para los mass-media, pero que existía. Y cómo&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Hijo del bajo Manuel Gas y la bailarina Ana Cabré, creció en el ambiente teatral de los años 40 y 50. Estudió en el Conservatorio Municipal de Barcelona con los maestros Gibert Camins (piano), Zamacois (armonía y composición), Juan Masia (música de cámara), etc. Manolo decidió abandonar su vocación clásica como pianista a principios de los sesenta para pasar a foguearse con la crema del jazz catalán del momento, tocando con Gerry Mulligan, Stephane Grapelli, Guy Lafitte, Bill Coleman… Tras ser llamado por Tete Montoliu, acaba adoptando el órgano en detrimento del piano. En 1968 Gas se instaló en Madrid donde trabajó como músico de sesión en infinidad de grabaciones de todos los estilos e incluso participando en los primeros pasos de la fusión de flamenco y jazz con Pedro Iturralde. En los setenta inició su carrera como solista adaptando éxitos pop del momento tanto españoles como internacionales. En su dilatada trayectoria había arreglado y compuesto canciones para muchos cantantes de la escena española, mientras desarrollaba su carrera como pianista y productor. Ha sido director musical de Nino Bravo, Lola Flores, Miguel Ríos, Isabel Pantoja, Víctor Manuel, Jeannette, Marisol, Marifé de Triana, y Rocío Jurado a quién acompañó durante 16 años. Casi nada.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde 1989 había dirigido la música de numerosas producciones entre las que destacan: <em>Frank V</em> en el Centro Dramático Nacional; <em>Golfus de Roma</em>, de Stephen Sondheim; <em>Sweeney Todd</em>, de Stephen Sondheim; <em>Guys and dolls</em>, de Fran Loeser; <em>Te quiero, eres perfecto… ya te cambiaré</em>, con libreto de Joe Dipietro; <em>Little night music</em>, también de Stephen Sondheim; <em>The full monty</em>, de Terence McNally y David Yazbek; <em>La eterna canción, Adiós a la bohemia </em>y<em> Black el payaso</em>, todas ellas de Sorozábal en el Teatro Español. Su último trabajo en el Teatro Español había sido <em>Groucho Me Enseñó Su Camiseta</em>, que finalizó el pasado 4 de Octubre.</p>
<p style="text-align: justify;">Había ganado el premio Max de las Artes escénicas por la dirección musical de <em>Guys and dolls</em> y el Premio de la Crítica de Barcelona por <em>Sweeney Todd</em>. Obtuvo el Premio Max 2007 al Mejor Director Musical y ha sido galardonado dos veces con el Premio Gran Vía de Teatro Musical a la Mejor Dirección Musical por su trabajo en <em>Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny</em> (espectáculo que inauguró el nuevo espacio gestionado por el Teatro Español en las Naves del Matadero) y por el reciente regreso a los escenarios de <em>Sweeney Todd.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Era un excelente arreglista. A su hermano Mario Gas le gustaba contar cada vez que tenía ocasión la anécdota, en el estreno del primer <em>Sweeney Todd</em> en Barcelona, cuando acudió el mismísimo Stephen Sondheim y en el intermedio quiso entrar entre cajas para preguntar quién había conseguido reducir la orquestación original de su obra, porque estaba alucinado comprobando que la reducción a poco más de diez músicos no había perdido nada respecto a la versión original para gran orquesta. Este músico, por supuesto, había sido Manolo. Los aplausos y gritos de Sondheim (‘<em>Brilliant! Brilliant!</em>’) al final de la función lo decían todo. Manolo y Mario formaban un tándem&#8230; brillante.</p>
<p style="text-align: justify;">Trabajé con él precisamente en <em>Sweeney Todd</em>. Lo recuerdo por los pasillos o en el bar del Teatro Español, con su puro en la boca, con sus andares acompasados, la voz rasposa, ligeramente encorvado, de chiste fácil y corrosivo, y con facilidad para piropear a las féminas. Un señor cascarrabias que tras una coraza exterior de ‘me hago el antipático’ era incapaz de ocultar a alguien su gran capacidad para emocionarse, para volcar un caudal infinito de chascarrillos y anécdotas de la profesión, acumulados a lo largo de años y años de haber hecho &#8216;de todo&#8217;. Alguien que delante de una partitura empuñaba la dirección con mano de hierro, obteniendo así los resultados que obtenía: brillantes. Lo he conocido en sus últimos años, castigado ya por sus problemas de salud, pero todavía con un destello infantil en los ojos cuando se dejaba llevar por la música. Mano de hierro, corazón de niño.</p>
<p style="text-align: justify;">Descansa en paz, Manolo.-</p>
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		<title>Mamá, quiero ser&#8230; actor</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Oct 2009 20:59:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafa Casette</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Así que has decidido ser actor. Te has cansado de que tus amigos te alaben por esas obras amateurs que te salen tan bien y has decidido dedicarte a esto como profesión. O bien, el conocido de turno te llamó para hacer una frase en un episodio de una serie y le has cogido el [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-full wp-image-5" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="perfiles01" src="http://clandestinodeactores.com/dameperfiles/wp-content/uploads/2009/10/perfiles01.jpg" alt="perfiles01" width="300" height="400" /></p>
<p style="text-align: justify;">Así que has decidido ser actor. Te has cansado de que tus amigos te alaben por esas obras amateurs que te salen tan bien y has decidido dedicarte a esto como profesión. O bien, el conocido de turno te llamó para hacer una frase en un episodio de una serie y le has cogido el gusanillo a esto. O conoces a tal o cual que lo es, y piensas que si el muy merluzo es capaz de ello, ¡cómo no vas a serlo tú!. En fin, que como cantaba Concha Velasco ‘Mamá, quiero ser artista’, y tú vas a ser un peaso de actor. Animalito&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Bien, déjame que te ponga los pies sobre la tierra. Todo ese glamour que parece rodear a la figura del actor se lo llevan y atesoran un porcentaje muy bajo de la profesión. El resto, se tiran años y años tratando de vivir o malvivir de esto, intentando arañar posiciones dentro de los repartos, tratando de conseguir una oportunidad que se resiste a llegar, la muy puñetera, teniendo que compaginar su actividad de actor con trabajos de la más diversa índole para poder subsistir&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Además,  como estés como la mayor parte de la humanidad, dentro de LA MEDIA, prepárate. El que contrata a un actor, sobre todo si es para cine o televisión, está buscando clichés. ¿Eres feo como un pecado? ¡Enhorabuena! ¿Obeso como un tonel? ¡Bravo! ¿Guapo como un Adonís? ¡Bien! Pero como seas ni muy guapo ni muy feo, ni muy alto ni muy bajo, ni muy gordo ni muy flaco, ni muy joven ni muy viejo&#8230; mal empezamos. ‘¡Oiga, pero yo soy padre de dos chicos de 18 años! ¿Cómo me dice que no doy el tipo?’ ‘Es que estamos buscando a alguien con más canas, con aspecto más maduro, que dé más una figura paternal&#8230;’. Prepárate: el mundo del artista no es la realidad. La maldita MEDIA. ¿Recuerdas a Dustin Hoffman en <em>Tootsie</em>, como tuvo que travestirse de mujer para conseguir curro? ¡No te tiñas las canas!</p>
<p style="text-align: justify;">Tendrás también que dedicar una buena parte de tus recursos a formarte&#8230; y eso no te garantizará el trabajo. Quiero decir, si piensas que lo habitual es esa leyenda de que un cazatalentos te va a descubrir en la cola de la Primitiva, o que acompañar a un amigo a un rodaje va a hacer que se fijen en ti y te den el papel principal, estás muy equivocado. Olvídate del anecdotario: hay que estudiar. La RESAD, academias, escuelas, lo que sea. Pero por cada actor que jamás estudió y ha triunfado, hay tropecientos pelándose el trasero, ejercitando (y llegando a conocer) sus recursos, sus gestos, su entonación&#8230; y más vale que por mucho que te creas Marlon Brando, un ojo crítico y exterior corrija todos esos vicios que tú no sabes que tienes, pero que los tienes.</p>
<p style="text-align: justify;">Prepárate a estar pelado. A pedir prestado dinero. A cobrar tarde y mal. A que te deje tirado el empresario de turno. A que la jornada de trabajo se pueda estirar hasta límites indefinidos ‘porque hay que terminar de rodar este plano’. A que las vacaciones sean algo tan lejano como el primer acné. A tener horarios incompatibles con el resto del mundo. A que los fines de semana se trabaja. A que los lunes se libra (si llegas a librar). A tener que interrumpir tus vacaciones por un trabajo inesperado. A no estar en acontecimientos familiares por tener que currar en un bolo. A vivir de noche y dormir de día. A vivir en autobuses en medio de giras sin fin. A cambiarte de ropa en burladeros, pasillos y demás lugares estrafalarios al no haber camerinos A entrar a trabajar por la puerta de atrás. A pasar hambre y sed, frío y calor, y a comerte caterings que parecen experimentos gastronómicos del doctor Menguele. A vivir pendiente del teléfono móvil.</p>
<p style="text-align: justify;">Además, bienvenido a la jungla. Esto es una merienda de negros, con perdón para los negros. Somos Legión, que decía el demonio, y todos queremos estar allí. Prepárate para castings multitudinarios, para audiciones donde eres examinado como un mísero filete, para empapelar el universo con tu curriculum y fotos, para tostar mil y un ciento de DVDs con tu videobook, para dar la barila a las agencias y a los representantes.</p>
<p style="text-align: justify;">Y si, a pesar de todos estos handicaps, lo consigues&#8230; prepárate a disfrutar del deporte nacional: la envidia. Todos los que te conocían, desaparecerán; los que se reían con tus interpretaciones te pondrán a caldo. Los que se enorgullecían de ti dirán que no te conocían. Y no se te ocurra ganar un Oscar&#8230; ¿verdad, Pe?.</p>
<p style="text-align: justify;">(Vale, vale. Todo eso es muy extremo&#8230; y además todo se olvida en ese momento en el que estás en el centro del escenario o frente a la cámara, haciendo ese monólogo que paraliza el Tiempo a tu alrededor&#8230; ese aplauso del público hace que todos los años de penurias hayan merecido la pena&#8230; pero conste que yo te estoy avisando&#8230;)</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cómo? ¿Que no has oido una palabra de todo lo que te he dicho? ¿Ah, que has decidido ser actor? Pues nada, chico, a por ello y&#8230; ¡mucha mierda! Y por cierto&#8230; ¿me puedes prestar doscientos euros?.-</p>
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