De dÃas conflictivos, cementerios y otras esquizofrenias
diciembre 23, 2009
Algo le decÃa a Yvette que ese dÃa iba a ser conflictivo. Tal vez por el madrugón, tal vez por los nubarrones que amenazaban tormenta, tal vez por un sexto sentido que le avisaba de vez en cuando de situaciones poco halagüeñas. El caso es que aparcó su coche en las inmediaciones del plató en la Ciudad del Video en Pocillo de Alarmón, y se dirigió a buscar al coordinador de la agencia KAMELOS; hoy tocaba rodaje en la serie Jamar Tres Huevos Revueltos. Éste la miró de arriba abajo, puso una equis en una lista que llevaba, y se limitó a decir:
-PeluquerÃa.
En PeluquerÃa se libró de una masacre capilar. Al fin y al cabo, estaban saturados de trabajo con las actrices principales, que debÃan llevar peinados superelaborados llenos de bucles y bigudÃs, y a ella no se la iba a ver apenas. Cosas de las series de época. Un poco de espuma, un cepillado rápido, y lista.
En Vestuario buscaron un modelo eduardiano de su talla. Ella se encontraba ‘casi’ dentro de las medidas estándar (ya habÃa visto en más de una ocasión cómo enviaban a casa a una persona por no tener talla para ella). Se probó la ropa, arrugando la nariz por el olor a lomo adobado de la misma, pero era la única que le quedaba bien; inconvenientes de tener un pecho lejos de los habituales en las series de época (o al menos eso debÃan pensar las sastras de la serie). En fin, que Yvette quedó lista. Metió su ropa en una bolsa de plástico, salió a la calle junto al resto de figurantes, estuvo esperando unos tres cuartos de hora a que el autobús llegase y recogiese a toda la gente, y enfilaron la carretera en dirección al Cementerio de la Almohadilla, donde iba a transcurrir el rodaje. Una escena con entierro, coche fúnebre, coro de plañideras y resucitados saliendo de sus tumbas. Vamos, lo normal.
Cuando llegaron estaba cayendo una lluvia pulverizada, fina y discontinua, suficiente como para que todos los equipos técnicos estuvieran convenientemente cubiertos por plásticos que los protegieran de la lluvia… pero no como para que se le ocurriese al responsable de turno habilitar una carpa o cualesquiera protección para los figurantes. Eso sÃ, actores y equipo se guarecÃan en un par de casetas prefabricadas donde al parecer tenÃan hasta radiadores para atenuar el gélido ambiente.
Hambrienta, se acercó al catering para desayunar. Un técnico mentecato con auricular a la oreja y cara de pocos amigos la interrumpió:
-Preciosa, esto es para los actores y el equipo. La figuración desayunáis en esa esquina.
TÃpico. Yvette suspiró y se dirigió a la otra mesa, mucho más pequeña, donde se arracimaban varios figurantes peleándose por llevarse el ultimo croissant mojado. Consiguió un café aguachinado, pero que al menos le sirvió para calentarse las manos. Temblando, buscó un árbol donde pudiera guarecerse de la lluvia y deseó que le tocase pronto rodar su escena.
Las horas fueron transcurriendo. Las repeticiones de planos se sucedÃan. Llegó el bocadillo de media mañana y no parecÃa que la cosa avanzase. El director y el ayudante de dirección se peleaban; Yvette tenÃa la ropa empapada y los pies como dos carámbanos. Sobre la una y media del mediodÃa llamaron por fin a figuración. Entre barro y lápidas repitieron infinidad de veces la toma (el director sólo parecÃa preocupado en que la figuración ‘manchase plano’, y el ayudante de dirección cambiaba a los figurantes de posición de forma aleatoria, sin importarle si pisaban suelo, barro o lápidas). Según se iba acercando la hora de comer, los rugidos de algunos estómagos obligaban a repetir plano buscando un silencio absoluto. Finalmente, a las tres y media el director paró para comer y dijo la tan anhelada frase ‘Figuración ha terminado’. El coordinador, acercándose a los figurantes, dijo con desgana:
-Voy a liberar a casi todos; pero quieren que algunos se queden para rellenar una secuencia. A ver, tú, tú y tú. Y tú también. Y vosotros tres. Venga, a comer; Producción está montando una carpa ahà detrás, donde tendréis vuestros bocadillos…
-Perdón… −Yvette estaba temiendo lo peor− ¿Ellos a comer? ¿Y los que hemos terminado? ¿No comemos?
-Pues mira, cielo −dijo el coordinador− Vamos con retraso sobre el plan de rodaje. La figu tenÃa que haber terminado a las dos, asà que no estaba previsto que comierais sino devolveros a plató, y de allà a casita. Pero como la cosa se ha descuadrado, el dire ha dicho que los que se quedan que se coman los bocadillos que sobraron de antes…
-Bueno… −dijo Yvette resignada− El autobús ¿sale del mismo lugar de llegada?
-Jejeje, me temo que hay un problema, cielo −dijo el coordinador con sonrisa siniestra− El autobús sólo tiene concertado un viaje de regreso a la Ciudad del Video. Asà que me temo que tendréis que esperar a que termine el resto de la figu sobre las seis…
-E… esto es increÃble −dijo Yvette con ojos como platos− Entonces… ¿nos quedamos sin comer, y además tenemos que esperar tres horas más, mano sobre mano, a que nos lleven de regreso?
-¿Te quejas, encima de que terminas antes de tiempo? Hala, a cambiarse deprisita que Vestuario tiene que recoger.
Yvette corrió a la caseta donde habÃa quedado su ropa y se cambió estornudando. Una vez que entregó la percha a Vestuario, buscó de nuevo al coordinador. Su indignación iba en aumento. Lo encontró en el set de rodaje, junto a una fosa que iba a aparecer en el episodio.
-¿No hay forma de comentar esto con la agencia? ¡Tengo mi coche en el plató!
-Cielo, he intentado llamarles y no me cogen el teléfono. Mañana hablas con ellos y les cuentas tu vida.
-JolÃn… Esto no compensa… Por 25 euros, y encima tirada en medio de la nada…
-Si es que los figurantes lo queréis todo −dijo el coordinador con suficiencia− Trabajar, y además cobrar. Encima de que tenÃais que estar contentos de salir en la tele… Os creéis…
¡PLAF!
Un sonido restallante seguido de un ruido sordo hizo volver la cabeza a los técnicos que todavÃa no habÃan ido a comer. El puñetazo de Yvette se habÃa estampado en las narices del coordinador, lo habÃa hecho retroceder, y tambaleándose, habÃa caÃdo de espaldas en la fosa, donde el muy merluzo quedó atontado en medio de un espeso barro. Ella giró y comenzó a andar hacia la salida del cementerio, en medio del aplauso del resto de los figurantes. Con un poco de suerte, en una hora de metro y transbordos, habrÃa conseguido rescatar su coche… DÃa conflictivo, estaba segura.
*Â Â *Â Â *
Nota: esta historia es completamente ficticia, y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. En el mundo del cine, televisión y publicidad no pasan estas cosas, y a los figurantes los tratan como seres humanos. O casi.
Por cierto, aprovecho la coyuntura bloguero-festiva para desear a todos los lectores una Feliz Navidad. SÃ, ya sé que estas fiestas están algo desprestigiadas, ya sé lo del consumismo y todas esas cosas… pero si algo nos sirve de excusa para portarnos ‘un poco mejor’ de lo habitual, bienvenido sea. Asà que Felices Fiestas, Feliz Salida de Año y Mejor Entrada en el siguiente, y que Papá Noel o los Reyes Magos (cada cual que elija al que sea de su gusto) os traigan muchos rodajes, muchos bolos, muchos conciertos, y sobre todo, sobre todo, MUCHO TRABAJO DE CALIDAD.-





Entretenido y evocador compañero de fatigas.
Además, como la figuración mojada y hambrienta le aportaba un gran dramatismo al entierro, la escena quedó de puta madre. El director recibió un montón de felicitaciones por esa nueva muestra de su talento. Para que digan que en este mundillo no hay justicia!!!
Muy bueno, Cassete, como siempre… y felices fiestas y un abrazo de tu vecino de blog.
Enhorabuena Cassete, porque por desgracia, cualquier parecido con la realidad… NO es pura coincidencia, y lo digo por experiencia propia, porque hace seis años empecé de figurante y tuve que aguntar las mil y una canalladas por parte de quienes se creen que chillar es mandar y que ser ayudante de dirección es ser capataz de una plantación de esclavos. ¡Ya está bien de tanta injustica!. Rompo una lanza en favor de los figurantes que, por encima de todo, son seres humanos y merecen que se les trate como tales. Todos iguales en dignidad. Juntos podremos.
Ése PLAF!!! qué bien me ha “sentao”!
Joder, buenÃsimo!