Desnudo integral
Noviembre 13, 2009
-¿Desnudo integral…?
-Integral. En cueros. En bolas. En porretas. En pelota picada. ¿Alguna pregunta?
Yvette releyó nerviosa su copia del guión, deteniéndose de nuevo en el párrafo donde describía cómo la protagonista se quitaba toda la ropa. Siguió pasando las hojas mientras el director sonreía beatíficamente.
- …pero si me paso media película desnuda…
-Equilicuá. Por delante y por detrás. El director de fotografía está preparándote una iluminación preciosa. Ríete tú de la Charon Estón o de la Angelina Jolín.
-Y… ¿y esto no es discutible? O sea, si en vez de vérseme de frente, aparezco llevando…
-Nanay. Ni una escena. En traje de Eva total. En el resto del metraje te vestirán Luttorio & Vicchino; pero en éstas, a pelo peludo.
-Y… ¿cuál es la justificación? Es decir… leo el guión y no entiendo…
-Mira, nena. Me gustaría ser el típico director pomposo y decirte que las escenas de desnudo están justificadas por una sesuda e hiperbólica excusa o por un motivo altisonante. Pero la verdad es que los dos motivos son más sencillos: el primero, que el desnudo sigue vendiendo un porrón; tengo un convenio con la revista FOTOGRAPAS, yo les mando algunos frames calentitos y ellos me promocionan la peli, y crean expectación en la taquilla, que todavía cientos de público van al cine atraidos por un par de tetas y un buen culo; y el segundo… que me encanta ver en pelotas a mis actrices. Ya ves, es una manía como otra cualquiera. ¿Queda claro? Bien, pues dicho esto, y espero que haya quedado todo como el agua… ahora quítate la ropa.
-¿CÓMO?
El director sonrió, con esa boca llena de dientes que tienen los tiburones justo antes de merendarte de un bocao.
-A ver, cielo. Tu casting me gustó mucho. El papel es CASI tuyo. Ya se lo dije a tu agente, sé que lo vas a hacer de maravilla. Ahora necesito ver que no te vas a rajar en el momento de la verdad. Aparte de que no me gustaría descubrir justo antes de gritar ‘Acción’ que te falta un pezón o que tienes una nalga más grande que la otra. Considéralo… mmm, la última prueba. Y no me andes con ñoñerías, ¿eh?, que tengo una lista de nenas novatas y fresquitas matándose porque las seleccione para este papel. Ropita fuera.
Yvette tragó saliva. Se puso de pié, y mientras se desabotonaba la blusa, trató de imaginarse que estaba en su playa nudista de verano. Claro que entonces estaba a cielo abierto y rodeada de gente en las mismas circunstancias, no en un despacho con un cabestro de director a solas, por mucho que al otro lado de la puerta se oyese a su secretaria contestar llamadas como una posesa. Tras la blusa fue la falda. El director la miraba como si fuera un jugoso filete, recostado en su silla. Tomo aire, y con un par de movimientos rápidos su ropa interior voló hasta el suelo y quedó como Dios la trajo al mundo. El director hizo un movimiento giratorio con el dedo índice, y ella dio una vuelta, mientras sus mejillas ardían y casi podía escuchar las babas de él goteando. Finalmente terminó frente a él con los brazos en jarras y un gesto interrogante.
-Puedes vestirte- dijo el director mientras se relamía. –Enviaré el contrato a tu agente en las próximas horas. Bienvenida al show. Estás dentro.
Yvette se vistió rápidamente, salió del despacho sin despedirse, cruzó delante de la ajetreada secretaria, llegó hasta el cuarto de baño junto a la salita de espera y, cerrando la puerta tras de sí, vomitó el desayuno en el retrete.
Mientras andaba por la calle, despejándose con la brisa fresca otoñal, una tormenta de pensamientos encontrados latían en sus sienes. El contrato de su vida. Iba a ganar MUCHO dinero. Su primer papel importante. Su primer protagonista. Y… en pelotas. Dios… Se imaginó la cara de su madre, de sus hermanos, de sus compañeros de teatro, del portero, de la kioskera de la esquina, cuando la vieran au naturel a tamaño panorámica de 16:9.
Aquella noche tuvo un sueño muy extraño. Estaba en la alfombra roja en la entrega de los Premios Boya. El escote de su exuberante vestido rojo estaba a punto de reventar, apenas conteniendo sus tetas dos tallas mayores que las suyas. Sonreía profident hacia los flashes del público, exhibiendo su nariz recién estrenada, tratando de que sus labios, semiparalizados por el botox, se curvaran en la dirección correcta. Y los periodistas se le abalanzaban y le preguntaban por sus escenas de desnudo, y ella contestaba alegremente que sólo se desnudaba cuando lo exigía el guión, y le arrancaban el vestido a tiras como si fuera de papel, y se quedaba en pelotas mientras el público aullaba y su madre y hermanos la miraban boquiabiertos y su cuerpo neumático se empezaba a hinchar como un globo y el público se reía, se reía, se reía, y ella flotaba, flotaba…
Se despertó sudando como un pollo. Cogió el teléfono y marcó el número de su agente. Aguantó sus alaridos al otro lado del auricular tras decirle que renunciaba, que no iba a hacer la película; y cuando finalmente colgó, sin película y sin agente, se durmió como un bebé, esta vez sin pesadillas.
Meses después, un compañero actor que se encontró en el casting de un correoso spot de detergentes le invitó a la premiere de aquella película. Film que, dicho sea de paso, estaba en boca de todos, preveía ingresos millonarios, iba a salvar al cine español este año… Yvette acudió con sentimientos encontrados. Como buena actriz, viendo actuar a su sustituta, pensó que ella lo hubiera hecho mil veces mejor… incluyendo las escenas de desnudos, que eran absolutamente superfluas y maravillosas, y donde esa bruja que se llevó su papel salía como una diosa, como si el director de fotografía la hubiera envuelto en celofanes de luz, como si hubieran grabado en cada innecesario fotograma en que mostraba su cuerpo desnudo las palabras ‘REVELACIÓN’, ‘NUEVA PROMESA’, ‘CARRERA EMERGENTE’, ‘HOLLYWOOD’, ‘ESTRELLA’…
Eso sí, hora y media más tarde, cuando tras una interminable ovación abandonaba la sala con el corazón por los suelos, al pasar junto al photocall donde director y actriz respondían pomposos a la maraña de preguntas de los periodistas, no pudo evitar oír:
-… no, no creo que haya abusado de los desnudos en mi película, ni que sean innecesarios. Al fin y al cabo, son una metáfora de la vulnerabilidad de la protagonista ante el devenir de la sociedad , despojada de protección ante los envites del vil destino que…
Yvette buscó una papelera para vomitar.-


El otro dia para la promo de una nueva serie..pedian a chicos y chicas que no les importase salir al natural… Por telefono te decian.. no se te va a ver nada… y en el ultimo momento..cuando ya habias dicho que si..te decian…os pagamos 25 euros..Claro, esto lo hacen, como la propia directora de casting dijo.. Porque algunas personas con tal de salir en televisión son capaces de desnudarse aunque solo les paguen 25 euros…
Hace un tiempo, hablando con unos amigos, salió el tema del desnudo en pantalla y yo dije..en teatro no me importaría desnudarme..que me costaría, sí, pero seria diferente a en la tele o el cine..donde luego millones de personas van a meterse en el internete a estar agusto con sigos mismos… mirando tu precioso cuerpo…
En fin, Hoy en dia, es cuando mas desnudos piden, porque la gente está loquita por hacerse famosa a toda costa y que conste, que a mi, como actriz, el desnudo me parece una tonteria..pero eso sí…hacer mal uso de él, me parece lo peor…
Saluditos!
Bueno, también las hay que no tienen remilgos a la hora de despelotarse, hasta podría decirse que a muchas en el fondo les encanta o también las hay que simplemente no cuentan con más armas interpretativas que sus dos tetas. Por suerte para todos no son de las que duran mucho en esta profesión. Los tres minutos de ver cacho pueden molar en un momento dado pero aguantar toda una peli viendo a según que cabestras agota y asquea a partes iguales. Yo en esos casos prefiero ponerme directamente una porno. Cuestión de practicidad.
Ahora soy yo la que tiene náuseas….Antón… qué “ascón” más inesperado!
Me ha encantado y.. cuanta razón. Mira que llegué por casualidad pero… volveré
Siempre ha sido tema tabú pero pienso que hoy por hoy el actor sabe exactamente lo que desea, todo depende de muchos factores los mismos que yo llamaría intrínsecos y extrínsecos. El actor profesional es el fruto de una larga y elaborada formación que al llegar a su clímax sabrá si justifica alguna escena de desnudo ,ojo, considerando siempre las repercusiones sociales y/o familiares que la escena implique.
Por supuesto que no justifico aquellos artistas que buscan catapultarse a través de algún desnudo. Eso siempre termina en pornografía.